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JOSÉ
MARÍA ÁLVAREZ
TABOADA
Álvarez Taboada, ex novillero y crítico taurino
Por CARLOS CRIVELL. El Mundo,
17/02/2005
En Barcelona, donde desarrolló la mayor parte de su actividad profesional, ha falleció el 16 de febrero a los 70 años José María Alvarez Taboada, que fue el crítico taurino de EL MUNDO de Catalunya durante los últimos años y al que todos sus allegados conocieron siempre como Pocholo.
Había nacido en 1935 en Escarión, Lugo. Este detalle de ser gallego es más llamativo cuando conocemos que Alvarez Taboada fue novillero en su juventud. No llegó ni siquiera a la alternativa, pero este rasgo se aprecia con claridad en sus crónicas taurinas.
José María Alvarez Taboada fue periodista, recaló en Barcelona y trabajó en medios como El Noticiero Universal, en los servicios informativos de TVE y en la delegación de la agencia Efe en la capital catalana. Pocholo se convirtió en un especialista imprescindible en dos áreas de sentimiento: los deportes y los toros.
Pero la crónica taurina fue para Alvarez Taboada -así firmó siempre sus crónicas y sus críticas, sólo con los dos apellidos- una pasión más que una dedicación profesional. El mundo de los toros con todas sus consecuencias, incluidas la buena mesa y la buena vida.
El germen de la afición a los toros nunca se apartó de su pluma y en las páginas de EL MUNDO dejó constancia de su calidad de aficionado. En esta faceta de crítico taurino, los textos de Alvarez Taboada eran los que se puede esperar de quien alguna vez se ha puesto delante de un toro. Los críticos que han toreado son a veces los más exigentes para los que se visten de luces. Sin embargo, esos matices de una dureza aparente tenían siempre el resquicio que dejaba ver con claridad sus verdaderos gustos.
Basta algún ejemplo reciente, como la crónica que escribía el 6 de septiembre de 2004 sobre la actuación de Fernando Cepeda en la Monumental. En su descripción, dice: «Los pases en redondo, largos y templados, fueron jaleados por el público y merecieron los honores de la música. Totalizó cinco series con la diestra y una, excelente, de naturales zurdos, rematados con el de pecho de ejecución irreprochable. Con la espada estuvo habilidoso».
Descriptivo y apasionado. Reflejaba los datos objetivos y los adornaba con algunos adjetivos que eran suficientes para que el lector pudiera saber con exactitud lo que había ocurrido. Era capaz de, en 20 líneas, contar con brillantez una corrida de toros.
Pero el añadido para Alvarez Taboada era que ejerció su labor en Barcelona. En estas mismas páginas, sobre todo en la edición catalana, dejó claro que, para él, «los toros son una expresión cultural con todas sus consecuencias». Escribir de toros siempre es algo difícil. Lo que en los años 60 y 70 fue una dedicación gratificante porque en Barcelona la fiesta se vivía con intensidad, fue decayendo en los años recientes al crecer la expresión antitaurina.
Su muerte llega muy pronto, cuando aún mantenía una lucidez muy alta en sus textos. La enfermedad vascular se presentó en forma de accidente cerebral hace unos días y ayer se produjo el óbito.Para los que aman la fiesta desaparece un hombre discreto, periodista de profesión y torero de corazón. No es frecuente encontrar a un gallego torero, periodista y crítico taurino con ejercicio en Barcelona.
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Críticos taurinos
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