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Festejo de Abono
PLAZA DE TOROS DE LOS CALIFAS
CÓRDOBA
Tarde del domingo, 28 de mayo de 2000
Corrida de toros
Crónica
de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Victorino Martín,
con casta, nobles; 1º, mansurrón y blando.
Diestros:
Entrada: Media entrada.
Crónicas de la prensa: El País,
El Mundo.
El País. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ. Córdoba.
Por fin llegaron los toros
Volvía la ganadería de Victorino Martín a Córdoba después de 13 años
sin lidiar en esta plaza. Entonces, y en temporadas anteriores, el interés de
estos toros atraía al público al coso de Los Califas, pero en la corrida de
ayer sólo reunió a la mitad del aforo, con lo que de nuevo Córdoba pone de
manifiesto su escasa afición por las corridas toristas y se inclina por
aquellas que protagonizan las figuras.
Han pasado 13 años y lo que se lidió entonces con ese nombre ha cambiado
sobremanera. Las condiciones de aquellos toros no son las mismas, pero aun así
han sido los únicos animales presentables que han llegado a Córdoba en esta
feria. Se han necesitado ver antes 48 toros en ocho corridas, hasta que llegaron
los victorinos, que desarrollaron nobleza y ninguna agresividad, salvo el
último, más complicado. El resto se dejaron hacer cosas, salvo el primero, que
fue el más flojo y mansurrón del encierro. Muy cómodos de cabeza, ninguno de
ellos destacó en varas.
José Luis Moreno tuvo en sus manos abrir la puerta grande, pero lo malogró
con la espada en el que cerró plaza. En este último, Moreno estuvo muy torero
y le bajó mucho la mano al toro, tanto en la tanda de derechazos como en la de
naturales. En ocasiones arrastraba media muleta por el ruedo. Metido entre los
pitones y cruzándose, José Luis Moreno llevó emoción a los tendidos porque
al término de cada muletazo el toro se revolvía pronto buscándole los
tobillos. Tres pinchazos y dos descabellos le impidieron el triunfo, que tenía
conseguido.
Con su primero ciñó verónicas y en su faena, con muy poco recorrido el
toro, Moreno lo intentó valiente, pero su enemigo seguía en el mismo son.
A Luis Francisco Esplá le tocó el toro más flojo del encierro. En este
primero la faena transcurrió entre el cabeceo incómodo de la res, que no dejó
colocarse al torero en ningún momento. Su escasa fuerza llevó al toro a
derrumbarse durante la faena. Al cuarto, Esplá le hizo una faena muy torera bajándole
la mano en varias tandas, aunque algunos de sus muletazos sufrieron enganchones.
Quien pasó inédito por Córdoba fue El Tato. En su primero estuvo
desconfiado, dudando en cada muletazo, pese a que el toro metía bien la cabeza,
y oyó protestas. Al quinto no quiso ni verlo. No se sabe por qué, pues el
animal no había hecho nada extraño. Tras un trasteo breve por la cara, lo
pasaportó.
El Mundo.
. CórdobaSiempre Victorino
Volvió José Luis Moreno a la plaza que lo vio hacerse matador de toros. Y
volvió para reconquistar viejos laureles. También volvían los toros de
Victorino, que ofrecieron un hermosos espectáculo. Cuando Moreno estaba
frente a las reses del famoso ganadero, el toreo alcanzó plenitud y emoción.
Al buen toro tercero lo recibió con lances a la verónica de bella
factura. Desde el comienzo de la faena bajo la mano para someter al astado,
que fue noble y algo soso. Cortó una oreja con mucha fuerza.
Quiso rematar su tarde en el sexto, otro toro lleno de casta y
acometividad, al que le hizo una faena vibrante.
Luis Francisco Esplá estuvo académico con el que abrió plaza. Se enfadó
el diestro alicantino con el presidente, que cambió el tercio cuando el
animal estaba poco castigado. Esta circunstancia se puso de manifiesto en la
muleta. Esplá toreo siempre sobre el pitón derecho, sin mucha profundidad,
más bien superficial y para salir del trance. Pudo hacer más.
El Tato pasó por Córdoba y no hizo nada ante dos reses que tampoco
fueron las mejores. Estuvo mal sin paliativos.
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