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Homenaje a "Lagartijo"
PLAZA DE TOROS DE LOS CALIFAS
CÓRDOBA
Tarde del 4 de noviembre de 2000
Corrida de toros
Crónica
de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Carmen y
Araceli Pérez (cinco rechazados en el reconocimiento: tres por falta de trapío
y dos por no dar el peso reglamentario, nobles, el 2º con peligro en la muleta;
6º devuelto por inválido. Sobrero de la misma ganadería, sin fuerza. Uno de Diego
Puerta, despuntado para el rejoneo)
Diestro:
Entrada: Unas 2.000 personas
Crónicas de la prensa: El País
El País. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ,
Córdoba. No van ni de balde
En Córdoba se ha comprobado, una vez más, que la gente no acude a los toros ni
regalándole las entradas. Sucedió ayer otra vez. En esta ocasión había sido
el Ayuntamiento de Córdoba el que había puesto a disposición de la ciudad
numerosas entradas gratuitas para que los cordobeses asistieran a la corrida que
conmemoraba el centenario de la muerte de Lagartijo, considerado como el primer
califa del toreo.
El Ayuntamiento, que patrocinaba este festejo, ha participado con cinco
millones de pesetas para que el mismo pudiera darse, a los que hay que sumar
otros cinco millones más que dieron la entidad de ahorros Cajasur y una
inmobiliaria, lo que permitió rebajar un 50% el precio de las localidades para
aquellos que pasaran por taquilla, aunque no hacía falta, pues por la ciudad
corrían las entradas gratuitas.
De no haberse dado esta colaboración económica, la empresa de la plaza de
toros cordobesa no hubiese dado esta corrida conmemorativa. El público no va ni
de balde, ni aunque se anuncien en el cartel tres toreros de la tierra, lo que
se ha demandado en ocasiones a la empresa, que habrá tomado buena nota.
La terna la componían tres matadores cordobeses que durante esta temporada
han tenido muy pocas actuaciones. Chiquilín, por ejemplo, fue en la de ayer la
única corrida en la que ha intervenido; Castro, por su parte, era la segunda
que torea esta campaña, mientras que Curro Martínez ha sobrepasado la media
docena.
Aburrimiento y frío
Y para estos tres toreros la empresa llevó a la plaza un encierro con un
promedio de edad entre sus toros de cinco años y medio. La corrida, por lo
general, resultó aburridísima, fría como la temperatura que había en el
coso. Tan sólo destacó, y tampoco fue para tirar cohetes, la faena que Chiquilín
hizo a su primero, un toro codicioso que iba de largo y repetía incansable. Con
ese toreo amanoletado que le caracteriza, Chiquilín hizo una faena despacio en
una tanda con la mano izquierda, pero sin profundidad. Sigue con la manía de
dejarse el toro en las zapatillas y ahogando las embestidas. Con la derecha
estuvo siempre muy acelerado. Con el cuarto estuvo desconfiando, sin ligar los
pases.
El segundo, el toro de más peligro de la corrida, le correspondió a
Alejandro Castro. El manso medía en el capote, se quitaba la puya de encima;
mas como el picador insistiera en darle, el animal terminó por partirla de un
cabezazo, los mismos que más tarde daba en la muleta, poniendo en peligro al
matador. En el quinto, Castro no pudo hacer nada de nada con una res parada. Lo
mejor de su actuación, la estocada que propinó a este toro.
Curro Martínez se tomó demasiadas precauciones con sus dos enemigos.
Desconfiado e inseguro, sobre todo en el que cerró plaza, Martínez pasó
inadvertido.
Abrió plaza el rejoneador Leonardo Hernández, que se esforzó, sin éxito,
en sacarle algo de provecho a un toro que se rajó desde la salida. El toro se
metió en tablas y no fue posible el lucimiento del rejoneador.
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