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Festejo 1º de Abono
Plaza de toros de Los Califas
Córdoba
Tarde del 4 de abril de 1998
Corrida de toros
Crónica
de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Dos toros de , y Torrestrella, 1º y
6º, sin fuerza; dos de Núñez del Cuvillo,
2º y 4º, anovillados y con casta; y dos de Jandilla, 3º y 5º, sin
casta y sin fuerza.
Diestro:
- Finito
de Córdoba: ovación; una oreja; silencio; aviso y ovación; aplausos,
aplausos.
Picador que destacó: -
Banderilleros que saludaron:
Presidente:
Incidencias:
Entrada: Un cuarto
Tiempo: tarde agradable
Crónicas de la prensa: El País
El País. JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ,
Córdoba. Edición del 5 de abril´98. La
espada de Finito.
Finito
sigue teniendo una asignatura pendiente: la espada. Si la falta de confianza
fue lo que hizo que saliera prematuramente de la temporada taurina del pasado año, en su
vuelta, recuperado su ardor y ganas de su época de novillero, ha olvidado que la espada
ha sido permanentemente su mayor enemigo, perdiendo éxitos notables por no saber rematar
con el acero faenas de enjundia y calidad.
El torero sigue teniendo alergia a la suerte suprema. No se entrega a la hora de matar y
toma demasiadas ventajas en esta suerte, emborronando el trabajo realizado en la cara del
toro. El testimonio más claro de esta circunstancia lo tuvieron los aficionados
cordobeses en el cuarto de la tarde, segundo de la ganadería de Joaquín Núñez, donde
el torero, después de una templada faena que se le vino
abajo, se entretuvo en despachar al animal de cuatro pinchazos y media estocada.
A pesar de que la faena no tuvo premio, en ella se vieron los momentos más intensos de la
corrida. El anovillado cuarto, muy encastado, propició los momentos más lucidos de
Finito, que inició la faena con la muleta a la
izquierda. El toro repetía y el torero ligó los pases. Con la derecha tomó ventajas y
perdió su trabajo la plasticidad que antes había tenido la faena, que bajó conforme se
sucedían las tandas largas. Con las orejas casi en la mano llegó la hora de la verdad.
Ahí, Finito volvió a demostrar que con la espada es un torero inseguro, sin confianza en
sus posibilidades y sin el carácter y la fe que se necesitan para rubricar los grandes
momentos. Tenía abierta la puerta grande y a base de pinchazos él mismo se la cerró.
Sólo cortó una oreja de las 12 que
se ventilaban. El balance no es ni bueno ni malo. El torero no estuvo, por lo general, ni
bien ni mal. Ánimo se le ve. Intervino en todos los tercios y como
aspecto más positivo debe resaltarse su inconformismo delante del toro con la muleta,
dejando la sensación de que ya no espera al toro bombón que embista, tratando
siempre de exprimir al máximo a cualquiera de sus enemigos.
Al que le cortó la oreja, también de Joaquín Núñez, corrido en segundo lugar, Finito
dio pases de
calidad, pero sueltos. Con la izquierda hubo más verdad que con los derechazos. El
novillete, sin fuerza pero con casta, sólo admitía tres o cuatro pases por tanda y el
torero se empeñó en alargar la feria.
Los torrestrellas no ayudaron en nada al gesto del torero de encerrarse con seis toros en
la primera de abono de Córdoba. Con el que abrió plaza, Finito
estuvo con ganas. El toro salió del chiquero con las fuerzas justas y los pases también.
El último, de la misma dehesa, tampoco colaboró. Los de Jandilla fueron dos regalitos.
Al tercero, el más grande de la corrida, le dio
por no andar. Toda la casta que le sobraban a los de Joaquín Núñez le faltaron a los
jandillas. El primero de ellos tenía cara de aburrido, de estar triste; tenía esa cara
que se le pone a uno cuando tiene que pagar una letra al día siguiente. Su comportamiento
contagió al torero, que lo pasaportó de un bajonazo y un descabello.
Lo más doloroso de esta primera corrida del abono cordobés fue la escasa presencia de
público en el tendido. Si esta misma corrida se hubiese celebrado hace tres años,
habría habido reventa de entradas.
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