El País. JOSÉ
LUIS RODRÍGUEZ. Pique en las
banderillas al violín
Álvaro Montes clavó mejor banderillas al violín que su compañero
Andy Cartagena. El primer jinete las ejecutó con extraordinaria
suavidad, lo que el público celebró también de forma extraordinaria.
El segundo rejoneador citado las clavó más agresivo, pero provocó el
delirio en el tendido cuando colocó un par a dos manos.En esto puede
resumirse la corrida de rejones que ayer cerró la feria taurina de Córdoba,
en la que también habría que destacar las sonoras broncas que recibió
el presidente por mantenerse en su sitio y negar segundos apéndices a
algunos de los caballeros que ya consiguieron su primer trofeo.
Javier Buendía tuvo que provocar la embestida a un toro sin fijeza y
no estuvo acertado a la hora de clavar. Martín González Porras fue muy
ovacionado al poner banderillas al quiebro. Sergio Galán se llevó
también una oreja con una actuación desigual en la que el toro alcanzó
en ocasiones a la caballería. Cerró plaza Diego Ventura, que estuvo
voluntarioso.
El público se divirtió, que es para lo que fue a la plaza. Aplaudió
de lo lindo las correrías de las cabalgaduras, celebró con ímpetu
cualquier hecho que sucediera, así cayera el rejón o la banderilla en
lugar adecuado o se quedara bajo. Los toros apenas sirvieron para el
lucimiento de los rejoneadores y fueron retirados al desolladero con un
amplio arsenal de hierros en sus lomos, capaz de fundirles los plomos a
un detector de metales y convertidos en acericos. Al final, una oreja
para cada uno de los montados, excepto para Buendía.