El Palacio de Vistalegre abrió ayer sus puertas por la mañana para
rendir homenaje a los doctores Lumbreras —padre e hijo—, en
reconocimiento a su labor como «dinastía» de cirujanos taurinos en la
antigua plaza carabanchelera. Escasas horas antes de que hicieran el
paseíllo Curro Vázquez y Julio Aparicio (festejo),
en la antesala de la enfermería del polivalente coso madrileño, se
descubrió una placa conmemorativa, obra de Ruiz de Luna. En el azulejo
aparece grabado: «Palumi S.A., los profesionales de esta enfermería y
la Sociedad Española de Cirugía Taurina rinden un sincero homenaje a
los eminentes cirujanos taurinos doctores Lumbreras, padre e hijo, que
desempeñaron con extraordinaria profesionalidad y eficacia la hermosa
tarea de salvar la vida de los toreros en la antigua enfermería de la
plaza de toros de Vistalegre, desde su inauguración hasta su
reconstrucción y transformación en sus actuales instalaciones».
Al acto, presidido por el alcalde de Madrid, José María Álvarez
del Manzano, acudieron —además de familiares y amigos— los más
prestigiosos especialistas, Máximo García Padrós<MC2>,
presidente de la Sociedad Española de Cirujía Taurina y jefe de la
enfermería de la Monumental de Las Ventas, y Ramón Vila, responsable médico
de la Maestranza de Sevilla. Tampoco faltaron el concejal de Salud del
Ayuntamiento madrileño y coordinador de los servicios médicos de la
plaza, Simón Viñals, y Arturo Beltrán, empresario.
Un merecido y emotivo homenaje a dos hombres que, en su larga
trayectoria como cirujanos, siempre respetaron la sangre de los toreros.
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