GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE
CASTELLÓN
FERIA DE LA MAGDALENA
Tarde del 24 de marzo de 2003
Crónicas de la prensa

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Cuadri, de juego desigual. 

Diestros: 

Entrada: tres cuartos de entrada.

Crónicas de la prensa: ABC


ABC. ZABALA DE LA SERNA. Los cuadris merecieron otra muerte

Los toros de Cuadri merecieron otra suerte, otra muerte más gloriosa en general, que engrandeciese el nombre de la ganadería y de los toreros en titulares espléndidos, aunque todos fuesen a menos. Excluido en gran parte Antonio Barrera, que apechugó con el peor lote, Dávila Miura y El Cid se comportaron como si estuviesen en el campo, hibernando todavía en tentaderos por las dehesas o preparándose a puerta cerrada. La campana de la temporada ha sonado, señores.

El Cid sabe torear, como se comprobó cuando meció el capote a la verónica, desde el recibimiento al recogido enemigo que estrenó la tarde hasta la última intervención. Una media del quite sobresalió con una estética antigua, asolerada, una chispa que alumbró el buen pitón zurdo del animal. Pronto lo vio el matador sevillano, que enseguida presentó la izquierda, adelantando siempre la muleta. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando durante dos series, unos doce o catorce naturales aproximadamente, no se calentó nunca ni se reunió con la embestida. Despegado, con constantes problemas de colocación al iniciar cada pase, no hallamos a ese majestuoso Cid de Bayona pese al largo trazo de los muletazos. Cuando se quiso dar cuenta se había apagado el toro. ¿Falta de concentración?

De nuevo lanceó con sumo gusto al enorme y bravo sexto, una mole de 670 kilos que contra las leyes de la naturaleza galopaba. Su generosidad le llevó a lucirlo de muy lejos, demasiado para una primera vara que fue única. La arrancada desde los medios puso a la gente ya de parte del cuadri; el presidente no permitió que viésemos un segundo puyazo y accedió a la petición del matador, que lo quería crudo para supuestamente montar el taco. Ahora sí, tal vez por el volumen del morlaco, la faena pedía un cite más en línea. Sobre ambas manos toreó El Cid, algo más espoleado que en el anterior, y tampoco pasó mucho. El toro cumplió de sobra con su parte y arreó lo suyo. Los momentos estelares, otra vez zurdos, se difuminaron en una obra que no tomó cuerpo. No se demore en despertar, que Sevilla está a la vuelta de la esquina.

Dávila Miura se había ganado una oreja ante el noble y flojito primero, que fue a más en una faena con el temple por encima de su recio estilo. Ambos se crecieron en una entente cordial. De haber acabado aquí la tarde para Dávila, hubiese salido bien parado hasta un punto. Pero el premio lo devolvió con el cuarto, cuyo tranco se fue al garete entre enganchones y desajustes, como frenado por una extraña fuerza. Una lástima.

Antonio Barrera se jugó el pescuezo en una larga cambiada con un toro burriciego que se cruzaba de mala manera. Tardó el presidente en asomar el pañuelo verde. Saltó a la arena entonces un gigantón de 630 kilos que tuvo su guasa. Por cierto, Juan Montiel volvió a superarse en la brega: ¡qué pedazo de torero! Muleta en mano la faena contó con altibajos, con el cuadri muy anclado, irregular en la embestida y sabiendo quién movía la tela, con peligro sordo y no tan sordo a izquierdas. Barrera planteó siempre su labor en una muy corta distancia y se pasó de faena con una insistencia absurda. El quinto fue el más deslucido del conjunto, entre topón y pegajoso, y no hubo otra más que derrochar voluntad.

 

 

 

©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino