GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE
CASTELLÓN
FERIA DE LA MAGDALENA
Tarde del domingo, 10 de marzo de 2002
Crónicas de la prensa

Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Victorino Martín Andrés, deslucidos en líneas generales, siendo aplaudido el primero y pitados segundo, cuarto y sexto.

Diestros: 

Entrada: lleno

Crónicas de la prensa: El Mundo, El País


El País. VICENTE SOBRINO. Ferrera, única puerta grande de la feria

De los cinco de Victorino que se lidiaron, sólo uno, el sexto, hizo honor a la divisa, en la versión de alimaña. Sólo ese último de la tarde, y de la feria se comportó en parte con lo anunciado. El resto fue un fiasco, un rotundo fracaso.

El primero, noble y repetidor por el derecho, fue el más claro de la corrida. Cuarto y quinto fueron la antítesis de la leyenda de Victorino. Aquél, un inválido; éste, sin fuerzas y muy soso. Sólo el sexto cumplió con su procedencia. Fue listo durante toda la lidia y acudió a la muleta con el freno de mano puesto y echando tornillazos por los dos lados. Un dato: la de Victorino, ni tener aparato en la cabeza, ha sido la corrida más limpia y astifina de la feria. El sobrero de Vázquez, grandón, fue un manso de bandera y se fue muy pronto en busca de los tableros.

El triunfador de la feria y de la tarde fue Antonio Ferrera. Con el manso de Vázquez que saltó de sobrero desembocó la faena en una incesante persecución del torero al toro. Con el sexto, Ferrera mostró una firme condición dentro de una faena valiente y peleona. En este toro se jugó el tipo en banderillas.

A Caballero le faltó reposo con el primero. La faena fue reiterativa y larga, basada sobre la mano derecha. Con el inválido cuarto estuvo machacón. Sólo cabía eso.

Padilla se trabajó a destajo a sus dos toros. En banderillas anduvo muy seguro y reuniendo muy bien los palos, y con la muleta siempre muy machacón. Le puso empeño tanto en el segundo como en el quinto. De aquél sobresalió una serie con la izquierda; con su segundo montó una faena más peleada y laboriosa.


El Mundo. JAVIER VILLÁN. Victorino Martín, a hombros y con dos pares

Ferrera, con dos pares. Y Padilla. Y no sólo con dos pares de banderillas, que es especialidad en la que ambos son virtuosos; con dos pares de los otros, de esos con que el machismo popular, impúdico y sin tapujos, define la gallardía y la virilidad.Olé por los toreros machos, aquellos que antes, según Fernando Villalón, sólo eran de Ronda y hoy pueden ser de cualquier parte: mismamente de Ibiza recriados en Badajoz o de Jerez de la Frontera.O de Badajoz, simplemente, como Manuel Caballero, que, aunque no estuviera a la altura de las circunstancias, también se llevó una oreja.

Antonio Ferrera cortó dos orejas, con la rabia y el cuchillo entre los dientes. Y Padilla pudo haberlas cortado igualmente, de no marrar con la espada en su segundo. ¿Fue todo cuestión de agallas? No. Fue también sentido de la lidia con toros que tenían mucho que lidiar; no fueron los victorinos míticos, ya no hay mitos, pero sí victorinos con un punto de incertidumbre.

Ferrera elevó la suerte de banderillas a categoría esencial por el aguante, la usura de terrenos y la seguridad impresionante.Algunos pares parecieron inverosímiles, cerrado en tablas al quiebro o ganándole la cara al toro con más poder que él. Pretender que saliera andando del vendaval que era el sexto, es pretensión de alucinados. Pero de alucine fue la faena a caraperro el toro más complicado y más violento de la tarde. Y el gesto supremo de cuadrarlo en el platillo y tumbarlo de media estocada. A la verónica no dio un paso atrás y ganó terreno siempre con un preciso juego de brazos y de cintura.

Pero sería injusto reducir a excesos banderilleros y a un lenguaje bélico y machista los méritos de ayer de Ferrera y de Padilla.El jerezano, por ejemplo, toreó al natural con tal despaciosidad que no digo yo vaya a quitarle el trono a su paisano Rafael de Paula, pero que lo acreditan, y no es la primera vez, como un torero con otra dimensión de la de simple gladiador. Dan esos naturales algunos astros de la torería actual que encabezan el escalafón, y estaríamos, a estas alturas, diciendo que se han parado los relojes. Después, a Padilla le salió la otra vena, la populista y jaranera, la del giro vertiginoso y eléctrico, y eso, claro, es otra cosa. Toda la tarde el ibicenco formado en Badajoz y el jerezano de la frontera estuvieron en su sitio, a veces exageradamente en su sitio, y dando la cara al peligro con tal naturalidad guerrera que parecía que estuvieran toreando juanpedros. Y no eran juanpedros, eran victorinos. Pequeños y un poco devaluados aunque, al fin y al cabo victorinos con resabios y mala leche. La corrida sin el borrón de ese impresentable cuarto sin pitones, y los pocos que tenía como alcachofas, hubiera resultado aceptable.

O sea que ayer, vino a suceder la rebelión de los modestos, aunque Manuel Caballero no es, precisamente un modesto, y también cortó una oreja. La rebelión de los modestos, justo en el día del santoral que en Castellón se define por el nombre de San Victorino Martín, ganadero, labrador y prestidigitador.

Estos modestos, necesitados de triunfos, incendiarios con goma dos en la muleta y, a veces con suavidad de seda como ayer Padilla, son los que han levantado una Feria de La Magdalena de baja temperatura.

A mí, me gustan los toreros artistas, lo confieso. Pero me sobresaltan y conmueven los toreros apasionados y barriobajeros. Uno, a la postre, es hijo del pueblo y frecuentador de la calle. Por eso saludo este fin de Feria de La Magdalena con júbilo y una moderada esperanza en el porvenir de la Fiesta. Por eso saludo la explosión de vitalidad que tuvo ayer Ferrera toreando a la verónica, banderilleando y jugándose el tipo, sin trampa ni cartón en todos los momentos.Y saludo, por supuesto, la exquisita izquierda, perdonen ustedes la osadía, de ese torero con pinta de bandolero romántico que se llama Juan José Padilla.

 

©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino