GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo
PLAZA DE TOROS DE CASTELLÓN
FERIA DE LA MAGDALENA

Tarde del miércoles, 29 de marzo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Los Espartales, de correcta presentación, dieron juego desigual, destacando el 6º. 

Diestros: 

Entrada: Lleno.

Crónicas de la prensa: El Mundo, El País, La Razon


El País. M. MÁRQUEZ LUCENA. Pasó de todo

En las corridas del arte del rejoneo puede pasar de todo, como ocurrió ayer en Castellón. Lo mejor es que un torero salga a hombros, y salió. Fue Pablo Hermoso de Mendoza. No es que su actuación fuera de las que ponen al público en pie enardecido. En este caso Hermoso de Mendoza y Cagancho, también Chicuelo, tienen media leyenda escrita y pregonada y eso se nota en el público a la hora de pedir trofeos. Ayer, sin ir más lejos, el jinete de Estella estuvo frío de salida, incluso fallón.

Pero con Cagancho llegó el ritmo y la templanza. Corrió de costado y dejó clavar en lo alto y luego entre cabriolas y quiebros se fue metiendo por donde parecía que no iba a pasar. En la suerte suprema su jinete mató de pinchazo y rejón trasero pero los trofeos ya los tenían ganados los dos.

En esa misma corrida de rejones pasaron otras cosas. Por ejemplo, que salten los toros al callejón y hasta dos veces lo hizo uno. Lo hicieron también el segundo, tercero y cuarto de Los Espartales. Incluso salió un expreso y arrolló a un caballo y su jinete. Fue a González Porras, al que no tiró al callejón, montura y jinete juntos, porque justo hizo tope con la barrera. Eso sí, por suerte, sin más graves consecuencias.

Y luego con el que cerraba plaza, en las inevitables colleras, en este caso de Hermoso de Mendoza y Andy Cartagena, este último a punto estuvo de llevarse por delante, en plena carrera al galope y perseguido por el toro, a un peón que trataba de hacer el quite. En cuanto a los centauros, pasó que estuvieron más discretos que acertados y que la función se fue enfriando como la tarde.


El Mundo. JAVIER VILLAN, Sevilla.

CASTELLON.- Los toros de Los Espartales tuvieron la fea costumbre de saltar al callejón: para regocijo del público asistente y desasosiego de curiosos, enchufados y subalternos obligados a tomar presurosamente el olivo. El segundo saltó una vez con fino estilo; el tercero saltó dos veces y le sobró altura; el cuarto mostró igualmente sus dotes de saltador olímpico y por el mismo sitio de los anteriores, entre el 8 y el 9. El sexto oteó el horizonte, mas no debía de estar muy seguro de sus posibilidades y desistió.

Fue una tarde veleta y accidentada. El tercero, de salida, por poco manda a González Porras a los tendidos. Se confió el madrileño y, cuando quiso darse cuenta, tenía el caballo por los aires y él encima en dudoso equilibrio inestable.

El segundo percance de Martínez Porras, en el mismo toro, no fue cosa de sorpresa, sino de torpeza manifiesta. Citó para banderillear en lugar imposible y otro caballo se llevó el susto y el golpetazo. González Porras desafía las leyes de la razón más elemental; unas veces el lance le sale bien y casi siempre, de momento, le sale mal. Ayer clavó dos banderillas en quiebros inverosímiles: lo demás, ganga y chapuza.

Al público no le gustó el riesgo al que González Porras sometió a los caballos; y lamentó más los golpes de las cabalgaduras que la cojera del caballero. Aprovechando el total desmoche de los toros, que salen mogones, los jinetes hacen alardes que luego pagan los caballos. Andy Cartagena se lió a hacer piruetas con un bellísimo tordo delante del toro y el tordo salió tocado reiteradamente.

Después, Andy pegó un banderillazo al aire, puso dos banderillas cortas y simuló otras dos o tres. Se está poniendo de moda entre los rejoneadores simular banderillas cuando el presidente sólo les autoriza las farpas reglamentarias. Y ese alarde innecesario y gratuito parece complacer al personal.

Rejón de muerte en la riñonada y subalterno listo de Cartagena que lo sacó inmediatamente. Andy Cartagena tenía la tarde loca y en el sexto por poco se lleva por delante a un subalterno que se salvó por los pelos de la tremebunda galopada; el público le pegó el cante, con razón.

Joao Moura es todo lo contrario de Andy Cartagena; es lo que va de un vaquero a un jinete de alta escuela. Joao Moura recolectó los primeros aplausos de la tarde, no demasiado fuertes, pero constantes y a su tiempo. Me parece que ha sido Fernando Fernán-Gómez quien ha escrito que los españoles son muy perezosos para el aplauso. Y que, por eso, en las corridas se ha inventado la vuelta al ruedo: para aplaudir por turnos. Así que por turnos aplaudían ayer los castellonenses a Joao Moura, tras un toreo sobrio, sin demasiado ajuste, pero armónico y medido, con un tordo rodao. Joao Moura ha alcanzado la difícil madurez de lo sencillo y lo sobrio.

Cagancho volvió a ser Cagancho, el caballo sensible, valiente y torero que nunca vuelve la cara; bordó el temple exacto y el galope a dos pistas. Hermoso de Mendoza, con el toro cosido a la grupa. Y luego, el recorte vaciando hacia los adentros: como un pase cambiado pleno de belleza y ceñido. Pese al pinchazo sin soltar y al sablazo contrario y trasero, el presidente le dio las dos orejas. El genio torero de Cagancho había tenido, sin duda, parte de culpa; mucha culpa, diría yo.

Vinieron después de todo lo narrado las colleras infames. Los caballeros consumaron los extraños juegos del doble y del carrusel; González Porras seguía cojeando, aunque montado no se le notara; Moura volvió a acelerarse, como de costumbre, al descabellar pie en tierra. Y Hermoso y Cartagena, tras entusiasmar al público con un infernal carrusel de banderillas cortas, condenaron al toro a un verdadero calvario de sablazos de juzgado de guardia.


La Razon. BARQUERITO. Otro éxito de Hermoso y de su cuadra, cada vez más numerosa


En Valencia hace sólo una semana Hermoso de Mendoza no había tenido suerte. Un toro de Los Espartales mansote que se desangró en el último tercio no le había dado ninguna opción. No es que fuera cuestión de sacarse la espina. Bastaba con que sonriera lo mínimo la suerte. Y eso pasó. Este nuevo toro de LosEspartales salió con muchos pies, barbeó las tablas y saltó la barrera.Cuando el toro volvió al ruedo, Hermoso, sobre Labrit, a base de coletazos lometió y lo fijó en el caballo con una sorprendente maestría.

El tercio de castigo no resultó brillante. Luego, Hermoso salió montado sobre Cagancho. La gente, al reconocer al caballo rompió en una ovación cerrada, y ya las ovaciones igual de cerradas se sucedieron porque Hermoso y Cagancho cubrieron un tercio de banderillas fantástico. Todo en un mismo terreno: en las rayas frente a chiqueros, que era donde mejor se dejaba llegar el toro. Las cuatro reuniones de farpas fueron ceñidísimas y de las cuatro salió Hermoso galopando a dos pistas con calma. Las crines de la cola de Cagancho parecían la punta de un capote. En cada lance hubo una sorpresa. Parecía imposible que el delirio creciera pero creció. La retirada de Cagancho a las cuadras fue saludada con otra ovación mayor si cabe. Hermoso volvió a aparecer entonces montado sobre Mazzantini. Por dentro, clavó un par espectacular a dos manos y una rosa más costosa por la poca voluntad del toro en la cercanía de lastablas. Tras un pinchazo, enterró el estoque entero.

Por delante de Hermoso, Joao Moura, que supo encelar en seguida a un primer toro con tendencia a distraerse y que se aplomó tras dos rejones de castigo excelentes clavados al estribo y en los medios. Los galopes de costado previos al tercio de banderillas fueron de alta escuela y gran riesgo. En las tres farpas Moura clavó certero. Igual de certero con las cortas y un florón. Perodos intentos con el de muerte y el descabello dejaron sin orejas esta seriaexhibición.

A continuación llegaron los accidentes. El tercero salió galopando como una exhalación, alcanzó al caballo de salida de González Porras, los estrelló a los dos contra las tablas violentamente, descabalgó al jinete y corneó alcaballo. González Porras tardó en volver a salir y, cuando lo hizo, apareció afectado y descentrado. Fallón con los rejones de castigo, volvió a ser alcanzado en banderillas. Los rejones de muerte cayeron bajísimos y se atragantó con el descabello. Tarde desafortunada.

También el cuarto saltó al callejón. Andy Cartagena se hizo dueño de la situación. Sobriedad en los rejones de castigo, más alardes en banderillas y mucha demora para encontrar el momento de matar. Ese tiempo perdido enfrió el ambiente. El de muerte cayó exageradamente trasero. De modo que al cabo de los cuatro solos, el único triunfador claro era Hermoso de Mendoza. No hubo orejasen las colleras. Muy descompensada la formada por Moura y Porras. A cargo de Moura, el toreo por delante con pasadas a veces en ocho. Por parte de Porras, espectacularidad. Durante la lidia del segundo toro de collera, con gran galope,estuvo a punto de ser arrollado por el caballo de Cartagena el banderillero José Luis Cotán, que trató de quitar al toro al galope sin apercibirse de queCartagena se le venía encima. esa situación de nervios, tan tensa como la provocada por el percance de Porras en el tercer toro, la resolvió son serenidad y autoridad Hermoso de Mendoza, limpio, templado y sabio en todomomento. Cartagena completó muy bien la collera después del susto. Con el triunfo amarrado, uno y otro fallaron a la hora de matar.