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PLAZA DE
TOROS DE
SANLÚCAR DE
BARRAMEDA
“COSO DEL PINO”
Noche del sábado, 11 de agosto de 2007
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Gavira,
desiguales de presentación, bajos de raza, complicados y peligrosos. El 1º blando y probón, el 2º reservón y mirón, el 3º mirón y complicado, el 4º manso y rajado, el 5º orientado y peligroso y el 6º soso.
Diestros:
Tiempo: Noche con una temperatura agradable.
Entrada: Menos de media plaza.
Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com
PortalTaurino.com.
EMILIO
TRIGO. Fusión
de tauromaquias
Otro gran cartel para la noche del sábado y otra velada mágica que se vivió en Sanlúcar. Este nuevo cartel mano a mano entre Ponce y Cid, fue una fusión de las tauromaquias más perfectas del escalafón. Pero la realidad es que el público no respondió a la enorme calidad de los maestros, sin que nadie encuentre una razón.
Se lució Ponce con la capa ante un toro que estaba derrengado de los cuartos y que se mantuvo con alfileres. El maestro lo brindó al respetable y comenzó con la diestra a mimarlo con una suavidad por doquier, sin dar un tirón a un toro que lo probaba en cada encuentro. El toro aguantó más de lo debido por el sensacional temple del valenciano y con la izquierda a media altura, no lo obligó nunca llevándolo muy largo y ligado. Se volcó en el volapié y cobró una estocada hasta la empuñadura que valió una merecida oreja.
El tercero era un silleto con cinco años muy serio, que dejó estar a gusto a Ponce al torear por verónicas y lo demás fue una nueva clase, de cómo se debe estar en la plaza. El inicio de faena antológico, con unos doblones por bajo de auténticos carteles y eso, que el toro lo miraba descaradamente. El maestro enseñó a su oponente a embestir por el pitón izquierdo, por donde el viaje era más corto. Cuando el toro se rindió a sus pies, los naturales fueron largos y profundos hasta el final. Calidad y e inteligencia, para realizar una labor muy difícil, con la facilidad que sólo un Maestro es capaz de hacer. Nuevamente el poderío de un torero, que hace soñar con un universo taurómaco de límites insospechados y dos nuevas orejas en su haber.
Con el quinto el Enrique Ponce justificó lo injustificable, ante un toro sin clase, con mucha guasa, y que le quería quitar la cabeza. Este regalito, tuvo mucho peligro por ambos pitones, buscando a Ponce en cada momento. Frente al que cerró su actuación la honradez profesional y muy por encima del marrajo.
El Cid se estrelló contra un astado de Gavira, que le medía desde su salida y que en el último tercio se lo quiso echar a los lomos, en más de una ocasión. Pero Manuel porfió con él hasta robarle alguno aislado y gracias a su vergüenza torera pudo con su oponente, sacándole lo inimaginable y haciendo que el toro se entregara a su matador. Resaltó el trazo al natural, con la hondura que le caracteriza, pisando un terreno muy comprometido.
El segundo de El Cid, era un toro manso que embestía a oleadas desde que saltó al ruedo, sin que nadie de los presentes apostaba por él. El único que lo hizo fue el maestro sevillano, que dibujó el toreo al natural en los mismos medios. Siempre presentó la muleta en la cara para tapar la huida a tablas del Gavira, y con la derecha enjaretó redondos de una calidad envidiable. La raza de EL Cid, para responder al triunfo del valenciano, con otra faena para no olvidar y que la espada le privó de dos orejas.
El sexto se estrelló contra las tablas partiéndose el pitón izquierdo en el primer burladero, solicitando el público su devolución. El presidente de turno, hizo caso omiso a esta petición, con el lógico enfado del respetable y de El Cid. Fue una labor con el ambiente enrarecido pero perfecta de ejecución, sobre todo por el único pitón del toro, el derecho. Manuel Jesús se sobrepuso a esta contrariedad, dedicándose a torear con elegancia y poderío, para arrancar una oreja e igualar a tres orejas el mano a mano.
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