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PLAZA DE TOROS DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA
“C
OSO DEL PINO”

Tarde del viernes, 26 de agosto de 2005
Festejo mixto

 

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  2 Toros de Flores Tassara para rejones (1º y 4º), 3 de Luis Algarra (2º,3º y 5º) y 1 de Zalduendo (6º). En conjunto bien presentados, nobles, aunque de juego desigual. Destacaron el 4º manejable y el 5º encastado. El 1º blando, el 2º noble y justo de fuerzas, el 3º noble pero algo rebrincado, el 6º rajado y el sobrero de Algarra que regaló Conde manejable.

Diestros: 

Tiempo: tarde de temperatura agradable.

Entrada: lleno.

Incidencias: Javier Conde sustituye a Enrique Ponce por estar herido.

Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com


Las imágenes del festejo


PortalTaurino.com. EMILIO TRIGO. Tarde de magisterio, embrujo y torería

La bella plaza de Sanlúcar lucía sus mejores galas en un gran festejo sobre el papel y a la postre exitoso para todos. El César ha conformado una gran temporada veraniega y eso se ha reflejado en los llenos absolutos que ha cosechado. Hoy hasta la bandera.

Pablo Hermoso, que abría cartel, estuvo sencillamente perfecto de principio a fin ante un astado blando aunque noble. Brilló en los primeros tercios con una monta exquisita, como si estuviera jugando con su oponente. Pares de gran ejecución dejando llegar mucho al toro en su encuentro. Ni que decir tiene, que luce la mejor cuadra del toreo a caballo y así lo demostró ante su primero. El único error fue el manejo del rejón de muerte, con el que falló en repetidas ocasiones, lo que le pivó de un importante triunfo. 

Si en el anterior perdió las orejas por el rejón, en el cuarto estuvo a punto. Se le fue la mano muy atrás, aunque fue de rápido efecto. Pablo encandiló a un público entregado con sus caballos, Fusilero, Fósforo, Chenel… Una vez más demostró su magisterio desde la montura ante un toro de Flores Tassara colaborador. Destacó de forma especial las rosas colocadas en una “perra gorda” haciéndolo todo el caballero. De frente, dando el pecho, cuarteando en la cara, a dos pistas… esas fueron algunas de las suertes que quedaron en la retina de los buenos aficionados. Hermoso presume una vez más de ser un matrimonio perfecto con sus caballos. He ahí la maestría.

Javier Conde manejó con belleza el percal en su saludo y en el quite tras la vara oportuna al segundo de la tarde. La faena fue de más a menos, con un inicio bellísimo por el derecho. Su labor se basó en el toreo fundamental, con naturales relajados de mano baja y llenos de su estética particular. Se abandonó Conde a medida que la faena avanzaba, pero el de Algarra se quedaba corto por lo justito de sus fuerzas. Un oponente de gran nobleza al que Javier le realizó su toreo.

Con el quinto no hubo acople en el principio, pero sí en la muleta con un toreo desmayado en una faena larga. Mejor en los primeros compases con la diestra en tandas bien hilvanadas y con transmisión, ante el encastado de su lote. El malagueño se transformó nuevamente con su cite de puntillas y escenografía. Abrió el compás en algunas fases, corriendo la mano con gran profundidad antes de su puesta en escena. En definitiva labor dispar sin terminar de rematar, ante un buen toro que quizás pedía algo más.  

Morante enamoró una vez más a Sanlúcar con el capote. Parece imposible manejar de esa forma el percal. Fueron una sucesión de verónicas de tal empaque, que no terminaban nunca, era como verlo torear de salón. El sevillano se encontró un primero algo rebrincado que echaba la cara arriba al final del muletazo. El artista sin igual, se quebró la cintura hasta el final, en series de naturales larguísimos. Se cruzó al pitón contrario con la franela en la diestra, provocando de esta forma la embestida del tercero. Se ve un Morante ilusionado, en torero y en artista como ninguno, haciendo todo con la muleta muy plana. Pero, siempre hay un pero, la espada que no entró a la primera. 

El sexto uno de Zalduendo que fue a menos buscando rajarse. Rebosó torería todo lo que le hacía, al que le costaba mucho coger la muleta. En la mitad de faena la tomó más larga exponiendo mucho el de la Puebla con la muleta en la zurda. Pinceladas al natural, para enmarcarlas, con extrema suavidad en la pañosa. Pero cuando mejor estaba y aquello cogía altos vuelos, hubo un inoportuno desarme que enfrió algo la cosa. Después regó el albero de bellos retales de toreo añejo llenos de torería. 

El fin de fiesta, en el sobrero que regaló Conde de Algarra. Lo lanceó con buen son y Morante lo remató a gusto. Brindó a Morante en gesto torero y pasó a torear de verdad. Ahora sí vimos al Conde de mano baja, de embrujo y regusto sin tener un material demasiado apropiado. No humillaba y quería irse a tablas pero Javier se inventó la faena para delirio de todos. Palmas por bulerías para un gran final de temporada en Sanlúcar con todos a hombros incluido el empresario El César.

 

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