GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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PLAZA DE TOROS DE SANLÚCAR DE BARRAMEDA
“C
OSO DEL PINO”

Tarde del sábado, 13 de agosto de 2005

 

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  2 Toros de Bohórquez para rejones (1º y 4º), 2 de Núñez del Cuvillo (2º y 5º) y 2 novillos de Torrestrella (3º y 6º). En conjunto bien presentados y de juego dispar en general.

El 1º se congestionó , el 2º sin clase, el 3º complicado, el 4º manejable, el 5º se defendió, el 6º se fue a menos. (7º lo regaló la empresa) de Fermín Bohóquez, descastado y falto de fuerzas. (8º lo regaló Morante) de Núñez del Cuvillo, encastado, se rajó al final

Diestros: 

Tiempo: noche agradable.

Entrada: lleno.

 

Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com


PortalTaurino.com. EMILIO TRIGO. Opera prima de Morante

El festejo fue largo y emocionante. Opera prima de Morante en el sobrero, pasajes para el recuerdo de Cayetano y Moura, ocho toros lidiados y variedad en el ruedo. A caballo, Joao Moura hijo, lidió el séptimo de regalo de la empresa, Morante, en artista, bordó el toreó en el último que hizo octavo, regalado por él mismo y Cayetano, en novillero, con detalles de torero bueno.

 Aunque el postre fue lo mejor, hubo varios platos por delante. Morante no había tenido fortuna con sus dos primeros ejemplares, no importan los motivos ya que su faena al “octavo” de Cuvillo hizo olvidar el resto. Cinco lances de ensueño al regalo de Núñez como tarjeta de visita en su labor al sobrero. Morante, enfibrado, mostró su mejor toreo ante un animal colaborador. Cuajó al que cerró plaza en el toreo al natural con temple, mando y largo recorrido. Se vació con la diestra y enloqueció al respetable con su sello particular ya que montó un lío del bueno, para terminar de fiesta una larga noche taurina. Morante se partió la cintura toreando y el público las manos aplaudiendo. Además mató recibiendo hasta los gavilanes. Ahora sí hubo la mezcla perfecta.

Fue bellísimo el saludo con el percal de José Antonio con su empaque particular y enjundia torera. Lo mejor de su labor en el primero de su lote. Morante no consiguió enjaretar una faena hilvanada ante un astado que nunca se entregó. Protestaba por el derecho y la tomaba a regañadientes por el izquierdo. Por ahí le dio algunos sueltos pero sin tomar aire su quehacer. Luego con los aceros no anduvo fino.

Con el quinto Morante dio la de cal. No quiso verlo ni de salida al jabonero. El sevillano ni lo intentó con el segundo de su lote. Un toro que estaba justo de fuerzas tirando la cara arriba para defenderse en cada momento. El arte es así…Una de cal y una arena, no hay termino medio. 

Moura cuajó una labor interesante en conjunto que de no fallar con el rejón de muerte, le habría servido para salir a hombros junto con sus compañeros de cartel. Salió con muchos pies el primero de Bohórquez, y el joven jinete lo paró con buen son. Al cambiar de cabalgadura para el segundo tercio, el toro se congestionó y se murió sin puntilla. Una pena. 

Moura hijo se lució en el primer tercio con un toreo a caballo muy templado y dejando llegar a su oponente hasta la grupa. En el segundo tercio, caldeó aún más el ambiente. Templó de lo lindo y siempre se fue de frente dando los pechos. Cuarteó en la cara de su enemigo y clavo en el estribo. Buen oficio y buena cuadra la del joven lusitano, que encandiló a los sanluqueños aunque con el rejón de muerte debe mejorar mucho para no peder triunfos importantes, como el que había logrado de acertar a la primera. Gratísima impresión dejó el caballero portugués en el cuarto. 

El regalo de Bohóquez fue muy parado. Desde el inicio demostró la falta de casta y la falta de fuerzas. Todo lo hizo Moura, con voluntad y ganas aunque no con demasiado acierto. Oreja meritoria, a tan gran esfuerzo. 

El novillero Cayetano se encontró un novillo con mucho genio,  encastado pero bronco, que sabía en cada momento donde estaba el diestro. Hubo emoción en su trasteo y muletazos sueltos marca de la casa, antes de un tremendo revolcón. Ordóñez demostró mala colocación a la hora del cite, pero valor sin reservas ante tantas contrariedades. Espadazo que por si solo valió la oreja. 

El más serio del festejo fue el sexto. Un novillo astifino con cuajo de torito que se fue apagando en el último tercio. Cayetano estuvo con él dispar, con fases de buen corte y otras de menos lucimiento. Predominó la sosería por la falta de oficio del novillero. Otra vez pecó de no sacar el brazo en cada muletazo, pero con la espada es un verdadero cañón. Otro espadazo sin puntilla y dos orejas muy benévolas.

 

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