GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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REAL PLAZA DE TOROS DE EL PUERTO DE SANTA MARÍA
Tarde del domingo, 5 de agosto de 2007

 

FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Torrehandilla, bien presentados menos el sexto. Fueron muy manejables 1º y 4º, se dejó el 5º, se rajó el 2º, tuvo complicaciones y emoción el 3º, y mucho peligro el 6º.

PESOS: 535, 545, 500, 515, 540 y 520 kilos.

Diestros: 

Palco: Presidió Ana Alonso; Asesor Veterinario José Martín y Asesor Taurino Antonio González.

Cuadrilla: Saludaron en banderillas Carmelo, Sergio Ríos y Curro Javier. Picaron muy bien Manolo Cid y Chocolate.

Tiempo: Tarde agradable con viento de levante.

Entrada: Media plaza.

Crónicas de la prensa: PortalTaurino.com


PortalTaurino.com. EMILIO TRIGO. El Juli implacable

Es lo que tienen las auténticas figuras del toreo, que triunfan con una rotundidad implacable ante la menor posibilidad que se les presenta. No pudo con el primero, porque huyó rajado al principio de faena después de que El Juli, con el capote, toreara rítmicamente, con cadencia, a la verónica y por chicuelinas. Pero sí en el cuarto, un toro al que midió el castigo y con el que estuvo magistral de cabo a rabo. Primero, por su técnica matemática, después, por su hondo y obligado toreo de mano baja, y al cabo, por un epílogo angustioso y pleno de aguante en la distancia corta y ante el clamor de los tendidos. El Juli culminó su lección de poderío y madurez con una estocada hasta la mano y salió, evidentemente, por la Puerta Grande.

Por orden de importancia hablemos ahora de la meritoria faena de Manzanares ante un toro agresivo, reservón y de embestida fuerte y emotiva. José Mari tardó más de lo debido en pisarle el terreno, pero cuando decidió atacar con la muleta puesta por delante y la fibra que demanda el toreo de entrega, se sucedieron muletazos bellísimos y emotivos, porque el toro no regalaba embestidas y el torero era capaz de arrancárselas. Tras una gran estocada cortó una oreja de ley, y no pudo redondear su tarde ante la peligrosidad extrema del sexto de la tarde.

Con el mejor lote, otra oreja cortó Jesulín. No al toro más notable de la tarde, el primero, ya que su faena fue de poco ajuste y escasa entrega, sólo facilona ante un toro muy noble. Pero sí al cuarto, un animal alegre, franco y no muy humillador. Jesús completó una extensa labor con su facilidad innata, con su proverbial temple y siempre con el calor del público. Ése calor que aparece con justicia y generosidad cuando se acerca el adiós.