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Festejo 4º de abono
PLAZA DE TOROS DE JEREZ
Tarde del sábado, 20 de mayo del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Núñez
del Cuvillo, (5º, sobrero, en sustitución de un inválido),
terciados y algo blandos, de juego desigual.
Diestros:
Entrada: Casi lleno.
Tiempo: buena temperatura
Crónicas de la prensa: El
País
El País. JUAN
ORTEGA. Jerez. Tomás
entusiasmó.
El cielo, entoldado, hizo limar diferencias entre tendidos, pero hasta el sol
tuvo que salir para ver torear a José Tomás.
Su primer toro, sin estridencias, como el resto del encierro, no le permitió
tomarle la medida en los lances de recibo a pies juntos y estuvo a punto de llevárselo
por delante en unas chicuelinas en las que esperó hasta el último momento para
marcar la salida. Un amago de picotazo le valió gran ovación al piquero. Todo
había sido difícil, trapajoso, pero con riesgo indudable, puede que excesivo.
Empezó por alto y enseguida se la echó a la izquierda: el toro se vino a
las zapatillas. Vamos con la derecha: el toro lo fue midiendo hasta no pasar. ¿Y
ahora? Pues a aguantar, a dejarse pasar los pitones por los muslos, tragándose
los derrotes; quieto el torero, la muleta moviéndose hacia atrás y hacia
adentro en dos series con la derecha que metían miedo. Todas las ventajas eran
del toro, mientras el diestro sólo se reservaba la quietud, la muñeca y el
corazón. Y terminó haciéndose con él. La estocada, de buena ejecución, quedó
trasera y desprendida. Le dieron una oreja que valía por media docena.
Al sexto lo obligó en demasía toreando a la verónica, improvisó el viaje
hacia el caballo y quitó por delantales enroscándose en media verónica. Se
hizo poste vertical por ayudados, administró el tiempo al natural y lo suspendió
en un ayudado por bajo. El toro, sin picar, iba a más y lo prendió dos veces,
una por cada lado. No se miró y acabó dibujando dos por bajo. Estocada trasera
atravesada. La única verdad es que se jugó la vida a carta cabal. Y nevó en
la plaza.
Manzanares, en el primero, desde el primer lance, mano arriba y marcha atrás.
Con la muleta, puso al toro en vía muerta, uno a uno, rectificando terrenos en
un bullir constante. Se echó fuera y dejó una estocada trasera y tendida que
necesitó del descabello.
Fue adecuado brindar el cuarto a Rafael de Paula, que ocupaba una localidad
de la última fila del tendido de sol. El alicantino, responsabilizado, se
esforzó y logró pases de incuestionable temple y calidad, con el pero eterno
de no quedarse para ligar el siguiente más que de higos a brevas. A la belleza
le faltó el compromiso. Estocada defectuosa y tres descabellos.
Joselito lanceó meritoriamente a sus dos enemigos. Al primero, no lo entendió
en el último tercio. Se empeñó en dejarlo de largo y torearlo en línea y el
animal se caía en corto. Después de dos series, desinteresado por lo poco que
le ofrecían, el toro entregó la cuchara. Estocada contraria al encuentro.
Se sentó en el estribo para recibir al quinto y no rectificó ni un ápice.
Tampoco se movió en la primera serie con la derecha; en cambio, no le aguantó
el primer natural, que se convirtió en un trapazo y el toro, un gran toro, no
se lo perdonó. A partir de ahí entró siempre rebrincado por ese pitón; por
el derecho, las cosas fueron mejor sin llegar al pleno.
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