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Festejo de abono Plaza de toros de Jerez Tarde del sábado, 15 de mayo 1999 Corrida de toros Crónica de la prensa FICHA TÉCNICA Ganadería: María del Carmen Camacho (terciados, sin raza, inválidos -sobre todo el 2º- deslucidos) Diestros:
Entrada: tres cuartos Tiempo: viento El Mundo. CARLOS CRIVELL. Jerez. Víctor Janeiro se doctoró y paseó un trofeo La corrida de ayer fue un tormento para el aficionado. Sólo la faena del nuevo matador, Víctor Janeiro -hermano de Jesulín de Ubrique-, al sexto logró cierto eco en los tendidos. La gente estaba ya muy cansada cuando apareció el toro, que fue protestado por inválido. Janeiro, que sólo pudo estar discreto en el de la alternativa -Frondoso de nombre, número 46, de 535 kilos-, toreó ligado sobre ambas manos, muy templado y con la cabeza clara para dejar la muleta colocada y engarzar así los pases. Se repetía lo que tantas veces ha ocurrido: un toro al que se quiere rechazar provoca que un torero pueda justificarse. Acertó con la espada y logró que el público olvidara la horrible tarde de toros que había presenciado. Los antecedentes de la ganadería de Camacho no podían ser peores. Bastaba recordar lo que pasó en la feria de Sevilla. En Jerez, como es lógico, se lidió un encierro más terciado, lo que debía asegurar que el toro se prestaría al lucimiento de los espadas. Pero ocurrió todo lo contrario. Los de Camacho formaron un conjunto sin fuerzas, parados y que no se prestaron para que lo toreros pudieran ofrecer sus mejores artes. Muletazos por bajo El otro momento interesante de la corrida corrió a cargo de Rivera Ordóñez en su primer toro. Aprovechó el diestro la noble condición del astado para torear sobre ambos pitones. Lo mejor, sin embargo, fue el toreo por bajo con el que finalizó la faena. Recordó al toreo que le encumbró al comienzo de su carrera. También la estocada final fue de auténtico mérito. Con el quinto, Rivera Ordóñez estuvo simplemente voluntarioso. En esta ocasión la espada viajó sin acierto y no hubo premio para el torero. Espartaco se llevó lo peor de la mala corrida de Camacho. Su primer enemigo fue un inválido, que ni el temple del torero de Espartinas logró mantener en pie. Tampoco el cuarto propició el triunfo de Espartaco. Fue un toro manso que se paró muy pronto. Tampoco el torero ayudó mucho a este toro. |
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