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Festejo 1º de abono
PLAZA DE TOROS DE JEREZ
Tarde del martes, 13 de mayo de 2003
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Gabriel Rojas
(manejables).
Diestros:
Entrada: Un tercio de entrada.
Crónicas de la prensa: ABC, Diario de Cádiz
ABC.
FERNANDO CARRASCO. Salvador
Vega sobrevive al despropósito de orejas
El calor es un arma de doble filo, sobre
todo si afecta a la mente. Ayer, en Jerez, hizo tela. Comienzo de Feria
y temperatura de auténtico verano. Por eso, no es de extrañar que la
presidente del festejo, la señora Rosa Bautista -teniente de alcalde
del Ayuntamiento jerezano- sucumbiese, quizá, al astro rey y sacase el
pañuelo como lo hizo. A diestro y siniestro. Caía un toro y en cuanto
veía algún pañuelo en los tendidos cuajados de cemento, allá que
enarbolaba el suyo y lo hacía presente de manera estremecedora. Hasta
en ocho ocasiones lo hizo para contentar las ¿mayoritarias? demandas de
un agradecido público que, salvo en el primer toro, quisieron ver a los
espadas pasear el ruedo en triunfo.
Una debacle, un despropósito. La buena señora, suponemos que
sabiamente asesorada, debió pensar que a falta de semana y media para
las elecciones, aquello de «pan y circo» era lo más apropiado. Quede
constancia que de eso no tienen la culpa los toreros, que se esforzaron
por sacar el mayor partido posible de sus lotes. Ahora, claro está,
viendo cómo actuaba la tal Bautista -¡qué calor hizo en Jerez, señora
presidenta!-, se frotarían las manos pensando que poco importaban las
posibilidades que ofreciesen los toros de Gabriel Rojas.
Salvador Vega pide paso
A todo esto, ayer en Jerez se abrió paso, al menos quiso
dejar constancia de que quiere y puede, el malagueño Salvador Vega, que
con el lote más potable, cuajó una actuación encomiable por templada,
acompasada y ligada. Está cuajado a pesar de haber tomado la
alternativa este mismo año, y a ello unió dos fenomenales estocadas
que tumbaron sin puntilla a sus enemigos.
Dejó detalles con el capote en su primero-había mostrado su tarjeta
de visita en un quite al segundo-, que se cruzó al salir del caballo.
Lo probó por bajo en el inicio de faena y aunque recortaba, se echó la
muleta a la izquierda, desgranando dos series en las que tiró del de
Gabriel Rojas, que se desplazaba, ligando los naturales, bajándole la
mano y templando en cada muletazo. Le costó más trabajo sobre la
diestra, pero también afianzó la faena, que volvió a tomar vuelos
altos en una postrera serie zurda de frente, relajado, asentado y gustándose.
Luego, un cañón con la espada.
Por bajo también comenzó la faena al sexto de la tarde, otro toro
que se movió con mayor comodidad que sus hermanos. El malagueño criado
en Algeciras estuvo muy torero. De nuevo, esta vez sobre la diestra,
cuajó muletazos con mucho gusto y sentimiento, sin forzar para nada la
figura y llevando a su oponente detrás de la cadera. Otras dos series más
duró el de Rojas, que fue apagándose poco a poco y cuando Vega intentó
el toreo al natural, tuvo que ejecutarlo de uno en uno los muletazos
porque el astado se negaba a seguir la pañosa. Tras doblarse muy
toreramente Salvador, se fue detrás de la espada a matar o morir. Otro
estoconazo impresionante que hizo que el toro rodase sin puntilla.
Cuatro orejas -quizá demasiadas- pero, sobre todo, la impronta de un
chaval que debe estar en más ferias y escalar posiciones. Mimbres hay.
Ahora, a cuidarlos muy bien.
Contra los elementos
Sus compañeros de terna también acompañaron a Vega por la
puerta grande. Dávila Miura -triunfador el pasado año de este ciclo
jerezano- lo hizo tras cortar las dos orejas al cuarto bis. Un toro que
se desplazó en los primeros compases de la faena y que aprovechó el
sevillano para ejecutar dos series, dos, en las que hubo muletazos de
cierta calidad. Luego, el de Rojas se apagó por completo y Eduardo luchó
contra los elementos, aplicando el toreo de cercanías. Mató a la
primera -buen volapié- y la señora Bautista le dio las dos orejas.
Ante su primero, el toro más parado y con medias embestidas, no tuvo
prácticamente opción.
Una por toro -orejas- cortó el jerezano Rafael Osorio. A su primero,
bastote de hechuras, lo toreó bien con el capote, llevándose una
voltereta en el remate. Luego, Osorio luchó por robar muletazos a un
burel que quería las tablas constantemente. Dejó muletazos sueltos
buenos.
En el quinto, otro toro que se paró muy pronto, recurrió al arrimón
tras acortar distancias, buscando el triunfo a base de desplantes de
rodillas y de tirar la muleta. No se le puede poner un pero en voluntad,
entrega y pundonor, pero de ahí a cortar tantas orejas...
¿Presidirá más festejos la señora Bautista este año? Toquemos
madera.
Diario De Cádiz. FRANCISCO
ORGAMBIDES. La terna a
hombros con un Vega importante. Nuevo en
esta plaza, Salvador Vega cortó cuatro orejas mientras que Dávila
Miura y Osorio se repartieron dos cada uno
Ha tenido importancia el debut de Salvador Vega
en la plaza de Jerez en una tarde de toros de Gabriel Rojas parados y
descastados y de una presidencia complaciente, en la que compartió
salida a hombros con un firme Eduardo Dávila Miura y un torero de Jerez
más que predispuesto, Rafael Osorio.
El ganado no ha sido propicio para grandes gestas, mejor para taurinos
que para aficionados.
Del primero de la suelta poco hay que contar. Metía las manitas cuando
Dávila Miura lo lanceaba con decisión pero ya evidenció su falta de
casta tras el monopuyazo, en banderillas, parándose. Por más que atacó
Dávila allí no había nada que hacer.
El torero sevillano pudo desquitarse con su segundo, cuarto bis del
encierro. El titular se partió el pitón por la cepa rematando en un
burladero y fue devuelto. La parada de cabestros fue rápida y eficaz en
la devolución.
El sobrero sobresalía por arriba en el encierro y dio lugar a un
momento intenso de pelea con el picador de Dávila Miura, hasta
derribarlo. Cuando se arrancó con fiereza a por el segundo lo cortó
Joselito Rus, sin duda salvando a la plaza montada, aunque nos hubiera
gustado ver esa galopada.
El toro quedó suavón, lento y dócil para la muleta, y muy noble. Dávila
se estiró para pasarlo despacio, con corrección y academicismo. Faena
bonita que hubiera alcanzado otros tintes con una mayor acometividad y
transmisión del toro, que acusó la pelea en el caballo. Bien el torero
que fue premiado con las dos orejas.
Rafael Osorio puso toda la carne en el asador, que no es poco, para
quien no torea desde agosto del año pasado. Se le vio seguro, muy
responsable y con entrega. A esa predisposición correspondió el público
de Jerez a la hora de pedir los trofeos.
Lástima que su primero fue un toro rajado, que ya desparramaba la vista
en el capote y que fue a su aire al caballo y en banderillas. El torero
pugnaba por sujetarlo y por lucirse, una labor decidida que se agradeció.
Noble pero parado y con sosería en la muleta, su segundo no le permitió
tampoco profundizar, pero si redondear cortando otra oreja. Fue más un
trozo de carne que un toro. Osorio lo intentó en la media distancia y
se arrimó pero el toro era ya un marmolillo.
Salvador Vega encontró enemigo. A su primero, que salió listo y frenándose,
lo entendió a la perfección por el lado izquierdo. Sereno y con
oficio, no fue fácil porque más que embestir topaba y no era difícil
de templar. Le sacó partido el campogibraltareño y además lo fulminó
al matar.
Igual de acertado estuvo con la espada en el sexto, el mejor en la
muleta pero igual de incierto a la hora del capote y la brega. Salvador
Vega se tiró detrás de la espada. En Jerez ha dejado vitola de gran
estoqueador.
Como muletero, también gustó mucho a todo el público en este toro,
por ambos lados. Importante en el derechazo, templado en el natural y
muy vistoso en los remates. Con la espada, de nuevo, un cañón detrás
del estoque. Un debut muy importante.
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