GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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TOROS EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA

TEMPORADA 1999
Otros festejos celebrados
Las seis peñas taurinas de el Puerto crearán una federación
SACAN A CONCURSO LA PLAZA TAURINA


FERIA TAURINA
VERANO 1999
Carteles, resultados y crónicas

Domingo, 25 de julio. Toros de Antonio Gavira (desiguales de presentación y juego), para José Luis Parada (pinchazo, descabello; estocada fulminante, -oreja- ovación), Cristo González (silencio y silencio) y Pedrito de Portugal (silencio; petición, palmas). Crónica del Diario de Andalucía.

Sábado, 31 de julio. Toros del Marqués de Domecq (flojos) y uno de Sampedro. Para Emilio Muñoz (ovación y oreja), Juan Mora (ovación y silencio) y  El Juli (ovación y oreja con petición). Casi lleno. Se investigan irregularidades en este festejo.

Domingo, 1 de agosto. Toros de Hermanos Sanpedro (terciados, justos de raza, mansurrones y nobles en general. Los más manejables fueron primero, segundo y tercero ). Para Curro Romero (ovación y saludos en ambos), Rivera Ordóñez (una oreja y saludos) y José Tomás (dos orejas y ovación). Crónica de El Mundo

Viernes, 6 de agosto. Toros de Núñez del Cuvillo (manso y flojo en general), para César Rincón (silencio y pitos), Juan Mora (pitos y ovación) y Vicente Barrera (oreja en ambos). Crónica del Diario de Andalucía.

Sábado, 7 de agosto. Cuatro toros de Parladé, 2º de Juan Pedro Domecq y 4º de Núñez del Cuvillo, para Curro Romero (silencio y pitos),  Emilio Muñoz (oreja y oreja) y El Juli (dos orejas y oreja). Crónica del Diario de Andalucía.Diario de Andalucía.

Domingo, 8 de agosto. Ganado de Torrealta (correctos, aunque desguales de presencia y de escaso juego, excepto el 6º, con clase y bravo) Litri (saludo y silencio), Enrique Ponce (saludo y oreja tras aviso) y José Tomás (dos orejas con petición de rabo). Crónica del Diario de Andalucía.Diario de Andalucía.

Sábado, 14 de agosto. Toros de Joaquín Barral, para Juan Mora, Víctor Puerto y Pepín Liria. Crónica del Diario de Andalucía.

Domingo, 15 de agosto. Toros de Martelilla (mansos y complicados), para Juan Pedro Galán, Gil Belmonte, Víctor Janeiro. Crónica del Diario de Andalucía.

Jueves, 19 de agosto. Corrida nocturna de rejones. Fuera de abono. Reses de Fermín Bohórquez para lo caballeros Javier Buendía, Fermín Bohórquez, Luis Domecq, Hermoso de Mendoza, Antonio Domecq, Paco Ojeda y Leonardo Hernández.

Domingo, 22 de agosto. Toros de Partido de Resina, para  José Antonio Campuzano, El Fundi, y Juan José Padilla.


TEMPORADA 1999
Otros festejos celebrados

Sábado, 1 de mayo. El Puerto de Santa María (Cádiz). Novillos de José Luis Sánchez y Sánchez, para Joaquín Mulero, Marcos Cruz y José María Bejarano

Domingo, 2 de mayo. El Puerto de Santa María (Cádiz). Corrida de toros de  José Luis Sánchez y Sánchez, para Celso Ortega, Juan Pedro Galán y Cristo González.

Lunes, 1 de marzo. El Puerto de Santa María (Cádiz). Festival homenaje a Rafael Ortega. Once toros de ganaderías como Torrestrella, Jandilla, El Torero, Bohorquez y Palomo Linares entre otras. Para Ruiz Miguel (dos orejas), Emilio Oliva (ovación), Juan Pedro Galán (oreja), Cristo González (ovación), el rejoneador Fermín Bohórquez (dos orejas), Juan José Padilla (oreja), Canales Rivera (oreja) y Chamaqui (ovación).


CRÓNICAS DE LA PRENSA
1999

diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS Edición del 17 de agosto '99.   Lo que hace el aburrimiento.

La corrida de Martelilla, a pesar de ser puro encaste Domecq, no sacó el juego que las figuras esperan de esta línea sanguínea y que por eso mismo se apuntan como locos a todo lo que huela a campo de Jerez. Quizá por eso se entiende cómo estaban anunciados tres diestros que apenas reunieron un tercio de plaza en El Puerto, que hasta los miembros del ayuntamiento local dejaron uno de sus dos amplios burladeros en el callejón –en la zona noble del mismo– completamente vacío. Mansos y complicados los ejemplares de Martelilla, aunque con la emoción, al menos, de las complicaciones de los mansos. Pero la terna que tuvo delante el encierro no poseía la capacidad suficiente como para poder extraer esa posible emoción.

Así las cosas, el aburrimiento por segundo día consecutivo en la plaza portuense hizo que el sector más crítico de la plaza –que exhibió una pancarta con en donde constaban tres plazas y sus tendidos más calientes: "Madrid, tendido 7; Sevilla, tendido 8; El Puerto, tendido 4"–, vestidos con su camiseta verde, adoptaran posturas intransigentes que provocaron la respuesta reaccionaria del resto de la plaza; incluso, ante una de las corridas mejor presentadas de toda la temporada en este coso, alguno mostró desde el tendido un serrucho. Una cosa es el decepcionante juego y otro el trapío de los astados. Todo ello provocó un galimatías y tomarse a sorna parte del espectáculo.

Entonado Juan Pedro Galán en el primero con el capote. El astado de Martelilla metía bien la cabeza por el pitón derecho, algo protestón, con algún calamocheo; tenía sus complicaciones. A pesar de todo, el astado, con su poso de mansedunbre, embestía y repetía. Se fajó el torero por el pitón derecho, aguantando y tragando en varias ocasiones. Hasta cuatro desarmes padeció el diestro; muy inoportuno fue sobre todo el que sufrió en un achuchón al rematar un pase de pecho e hizo parar el pasodoble, y el tono de faena, que no era malo, bajó. Por el izquierdo era imposible, andarín y midiendo al torero constantemente. Además, se rajó y comenzó a defenderse. Valiente el torero, que expuso lo suyo.

Igual exposición hubo en el cuarto, que tampoco terminó de romper, aunque logró extraerle algunas tandas con la mano diestra. De nuevo sufrió algunos achuchones que no amedrentaron, ni por asomo, a Juan Pedro Galán.

No se le picó bien al segundo de la tarde, primero del lote de Gil Belmonte. En la faena le topó constatemente el engaño, y fue porque al torero le costó mucho trabajo encontrar la distancia oportuna para citar al de Martelilla. Tras tres tandas por la derecha, comenzó a defenderse, tirando derrotes hacia arriba. Pasó el algecireño a intentarlo con la mano zurda, pero nuevamente hubo falta de temple para que no le punteara la franela, aunque en su haber hay que citar el punto de violencia de la embestida.

El mansito quinto demandaba un torero de amplia técnica, que tuviera tablas, como dicen los artistas del cante, porque tenía un grado de violencia y embestida reservona que hacía complicado sacarle jugo, aunque tenía emoción. Se encontró a un Gil Belmonte muy voluntarioso pero de escaso bagaje como para estar por encima de las complicadas características.

Víctor Janeiro brindó a los asistentes la lidia y muerte del tercero. Sería recomendable que alguien le dijera al chico que un brindis de esa importancia –además era su presentación como matador en este coso de tanta solera– queda reservado para grandes ocasiones, cuando uno presiente que se va a corresponder a la dedicatoria. Pero las posibilidades que mostró ayer Janeiro en El Puerto fueron muy escasas. En los muletazos de probaturas se le coló en dos ocasiones, por ambos pitones. El torero, sin recursos para salvar alguna dificultad, consciente de su limitada capacidad, optó por macheteo por bajo y montar la espada.

En el sexto sufrió un serio revolcón tras la vara. Puso mucha más voluntad y decisión en la faena, ante otro manso, que se rajó pronto y se entableró, sin dejar opción más que a la exposición de Janeiro en algún muletazo suelto al hilo de las tablas. Así acabó la triste y aburrida tarde. Menos más que duró menos de dos horas.

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diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS Edición del 16 de agosto '99.     El imperio del "Cuasi-Toro"

El aburrimiento fue la nota predominante del festejo de ayer en El Puerto de Santa María. Uno de los mejores encierros lidiados el pasado año en la Temporada de Verano de esta plaza, el de Joaquín Barral, a la que Morante de la Puebla, en una de esas mágicas noches de agosto que hacen tan famoso el sabor taurino de los festejos en este recoleto y asolerado coso gaditano, le cortó las cuatro orejas y el rabo a su lote, fue este año una completa decepción. Bien es cierto que el pasado año, aunque nobles y dejándose torear, los astados acusaron mansedumbres. Y es que, como pasara hace un par de semanas en Huelva con la de Rojas, lo que sirvió el pasado año, doce meses después, en la misma plaza, no vale. Es la imposición del cuasitoro, de la dulcificación extrema de las condiciones de los astados que imponen los toreros de hoy a los ganaderos que está acarreando como consecuencia, como ayer ocurrió, en el límite del aborregamiento y el descastamiento.

El primero de Barral que salió por chiqueros fue devuelto de forma inmediata, ya que en las labores de aperturas de puertas de su corraleta debió golpearse de forma violenta y se partió el pitón izquierdo por la cepa. El sobrero, del hierro de Núñez del Cuvillo, humilló, incluso llegando a arrastrar el hocico, sobre todo por el izquierdo, aunque no tenía demasiada clase. No obstante, fue de lo mejorcito que se lidió. Picador y banderilleros estuvieron desacertados en sus cometidos. Lo mejor de la faena de Emilio Muñoz fue el principio, la primera tanda al natural, porque después ya no terminaría de cogerle la distancia oportuna, sino siempre un constante rectificar la posición para citar y provocar la embestida del astado de Cuvillo. Y en esos intentos, casi siempre por la zurda, se difuminó todo. Mató de pinchazo y estocada caída.

Lo del cuarto de la tarde tuvo muy poca historia; o mucha, según como se mire. Un toro que salió muy blando de chiqueros y que el sector del tendido cuatro que luce camisolas verdes –el mismo color que usan los usías para las devoluciones de las reses– protestó hasta la saciedad, pidiendo a la presidencia su devolución. Tras un puyazo, el presidente cambió el tercio, y en la faena el toro fue de costalada en costalada, hasta que costó un mundo ponerlo sobre la vertical para que Emilio lo pasaportara de bajonazo. Un inválido que nunca debió permanecer en el ruedo.

Liria venía de torear en la localidad gala de Beziers, y tras cruzarse la península de norte a sur, esta madrugada, otra vez la misma ruta pero a la inversa, porque esta tarde está anunciado en la plaza de San Sebastián. Ese es el otro toro de los toreros, el de la carretera, que también tiene su componente de cansancio. No pudo fijar el murciano en el capote a su primero, que después de un buen tercio de banderillas de Ecijano II y Riverito –es una de las cuadrillas más joven y segura del escalafón– se vino abajo. Tuvo nobleza, pero le faltó motor. Pepín, templado en la muleta, muy suave, alternando tandas con la derecha y la izquierda, y siempre sin obligarle por bajo. Mató de buena estocada, aunque un pelín trasera.

El quinto fue peor aún, parado, sin embestir y sin clase alguna. Un marmolillo descastado con el que se estrelló Liria, como cualquier otro.

El tercero de la tarde fue complicado, ya que tras el tercio de varas se quedó gazapón y andarín. Antes, Puerto pudo lucirse con el capote de salida, porque su intento en el quite fue intento frustrado. Reservón en la muleta y con las complicaciones apuntadas antes, Puerto se esforzó y sacó algún muletazo de mérito, aunque no pudo haber continuidad. Lo más sobresaliente de su actuación es que no dudó nunca, seguro de lo que hacía, algo fundamental para que el pensativo animal no empeorara su ya negativa condición.

El último del festejo, con un poquito de clase, aunque también muy falto de fuerzas, y, quizás, de tan dulce embestida, que estaba rayando en el aborregamiento, dejó que Puerto se templara nuevamente moviendo el capote, ora de salida, ora en el quite. También se mostró a un buen tono en la muleta, aunque todo quedaba deslucido –por más que la banda se empañara en atacar el pasodoble Nerva– por la falta de pujanza del astado. Tras la estocada debió de utilizar el descabello y sonó un recado presidencial en forma de aviso.

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diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS Edición del 9 de agosto '99.     José Tomás, el rey.

Primero llegó Litri. Después, sólo con dieciseis minutos antes de la hora fijada para el comienzo del festejo, fue el valenciano Enrique Ponce quien arribaba al patio de caballos de la plaza portuense. Escasos minutos antes del toque de clarines hacía su aparición el esperado José Tomás, que hace una semana había revolucionado el coso gaditano, poniéndolo boca abajo por su toreo profundo y verdadero. Litri estaba en un rincón, como en la corrida de ayer, sin incomodar al duelo encubierto entre el valenciano y el madrileño. Ponce estaba a punto de liarse el capote de paseo, mientras José Tomás saludaba a todos los profesionales... a todos menos a Ponce, que le quedaba más alejado, ya que el equipo médico le requirió a una sala para que le dedicara un recuerdo. A la salida –Ponce siempre le seguía con el rabillo del ojo– se encaminó a saludar a Ponce, que consistió en un simple apretón de manos, frío y distante, sin apenas cruzar una palabra. Así comenzaba la tarde de toros, de las pocas tardes en las que ambos diestros coincidirán.

Después los toros no permitieron los quites del madrileño a los astados de Ponce –segundo y quinto–. Pero como hasta el rabo todo es toro, José Tomás, en el último de la tarde, se alzó con el trono de rey. Ante los ojos de Ponce cinceló el toreo profundo y acabó con el cuadro. Con el capote, muy suave y con los pies unidos y juntos. Después quite a la verónica clásica, de gran calidad, de suprema belleza. La faena fue para paladares exquisitos. Más derecho y erguido es imposible, como imposible era que el buen toro –el único bueno de verdad– pudiese pasar por el estrecho pasillito que le indicaba José Tomás. La derecha fue de lujo, pero cuando se rompió e verdad fue al natural, alargando la mano, enganchándolo por delante. Qué temple, cómo lo lleva,... Y para rematar, una estocada corta arriba. Se concedieron dos orejas y se pidió con mucha fuerza el rabo, que se podría haber dado en comparación con los despojos paseados el día anterior. José Tomás proclamó en el sur su reinado.

El colorao que salió en primer lugar fue blando, aunque noble. Pero la nobleza no sirve para nada si no hay suficiente motor. Deslucido el toreo de capote que intentó el onubense. El astado de Torrealta fue muy protestado, de forma justísima, porque no ofrecía las mínimas fuerzas. No accedió la presidencia y la faena se limitó a un suave trasteo.Litri, tecnicamente bien, cumplió.

En el cuarto, un manso que desarrolló complicaciones y sacó genio, no terminó de dar el paso al frente, porque, aunque el ejemplar era complicado, precisamente esas complicaciones y el consiguiente peligro acarreaban emoción. No hubo la decisión necesaria en el diestro, que tomó sus precauciones y lo despachó sin agobios.

A Ponce le tocó por delante uno de Torrealta blandito y rajado. De hecho, ya desde la suerte de varas el astado quedó al abrigo de las tablas, acobardado y esperando a verlas venir. La técnica de Ponce, con unos suavitos tironcitos, hizo que, sin que se diera cuenta, el de Torrealta ya estuviera en el centro del ruedo. Fue un espejismo; ni tan siquiera su depurada y contrastada técnica logró sacar más que un par de tandas antes de verse obligado a desistir ante el pésimo material, completamente manso y rajado. Metió bien la mano con la espada al hilo de las tablas.

En el quinto, noble y manejable, aunque se iba apagando al final, le dio fiesta en unos muletazos muy templados sobre la diestra y de mucha calidad por la zurda, corriendo bien la mano por delante para rematar atrás. Lástima que el de Torrealta no tuviera un poco más de fuerza para poder haber ligado. Pero, uno a uno, los naturales fueron muy buenos. Estocada casi entera y un golpe de descabello, con un aviso por medio, para cortar una oreja.

José Tomás intentó lucirse de salida con el capote, pero el primero de su lote se le quedó corto. Lo bueno vendría tras la suerte de varas, en el quite, cuando se echó el capote a la espalda y, tan sólo con medio capotillo, dibujó tres auténticos muletazos, lentísimos, aguantando, tragando, no cabe mayor estrechez entre toro y torero. La plaza, puesta en pie, le obligó a saludar. En la muleta se fue directamente al centro del ruedo, sin muletazos de probaturas, sin importarle el viento que hacía flamear la franela, que nunca le echó agua para endurecerla. Muy seguro, aunque al final todo se vendría abajo por la nula condición del de Torrealta.

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diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS Edición del 8 de agosto '99.     El Juli, torbellino fresco.

Cinco orejas dice la ficha que se cortaron ayer en El Perto, aunque algunas de ellas –casi la mitad– fueron benévolas. La noble pero blanda –también rajados varios toros– de tres hierros sólo dejaron ver destellos de Curro, algún natural y derechazo duelto, así como el buen toreo de capote de Emilio y el torbellino de El Juli, lo más macizo de la tarde. Todo ello rodeado del triunfalismo de una plaza llena a reventar, ansiosa de sacar toreros a hombros.

Curro hizo ostentosas y visibles observaciones al presidente de la corrida de que su primer astado, de la ganadería de Parladé, no veía bien. Tras la suerte de varas, el presidente contestó al Faraón con gestos de si lo debía devolver, a lo que el camero respondió con un sí, accediendo el usía y correspondiendo el torero con el dedo pulgar en alto, en un gesto de agradecimiento. Se decidió correr el turno y salió el que estaba dispuesto como cuarto, del hierro de Parladé, que, escaso de fuerzas, ya dobló las manos de salida. Si a ello le sumamos los dos habituales fuertes puyazos de Paco Martín Sanz bajo el consentimiento de su jefe de filas, tenemos como resultado lo que sucedió, que el astado terminó echándose, sin dejar opción a Curro –que para él debe ser todo un alivio– a intentar más que un pinchazo.

El cuarto, de Núñez del Cuvillo, que era el que estaba preparado como primer sobrero pero que, al correr turno Curro se lidió en cuarto lugar, fue noble, sobre todo por el pitón derecho, lo que aprovechó Romero para dejar esencias de su toreo en muletazos por la diestra que levantaron clamores en la plaza. Cuando más centrado estaba el torero y más compenetrados estaban ambos, Curro sufrió un achuchón y, aunque su rabia del momento hizo envalentonarse y echar a todos sus auxiliares del ruedo, la cosa ya se vino abajo y cogió la espada, que la siguió manejando igual de mal, lo que empañó los buenos muletazos sueltos, siendo pitado.

El primero de Emilio Muñoz, que tuvo clase en su embestida en los primeros compases de la lidia, aunque no terminó de romper en la muleta, dejó que el torero se estirara con el capote, tanto en el saludo como en el quite tras la primera vara –que terminó con el picador por los suelos–, siempre rematando con su personal versión de la media belmontina. Le gustó el toro a Emilio, que, muy decidido, se fue al centro del inmenso redondel de El Puerto y lo brindó al público. El comienzo de faena no pudo ser de mayor calidad, con muletazos de probaturas pero con empaque, doblándose por bajo a la par que se lo sacaba más allá de las rayas del tercio y rematando con sabor por alto. Pero después, tanta expectación creada se vendría un poco abajo. Al natural no terminó de romperse toro y torero, mientras que al final llegaría una tanda de derechazos con el trianero embragetado. Mató de estocada caída y se concedió una oreja.

Una lástima que el noble cuarto, de Parladé, se rajara y se aculara en tablas cuando de mayor calidad eran los muletazos de Emilio con la diestra; ya no hubo forma de sacarlo de su querencia. Tras la estocada se pidió una oreja y se concedió, lo que le abría la puerta rande, premio excesivo para el conjunto, aunque en buena parte por la condición de su lote, venido a menos.

Lo de El Juli es el éxito asegurado en cada plaza por la enorme técnica y las ganas que derrocha el juvenil torero, un desparpajo de ideas frescas delante de los toros. Se lució con el capote, tanto de salida como en el variado quite, para después formar un auténtico alboroto al toro de Parladé que hizo tercero en banderillas. Tres pletóricos pares –el primero de poder a poder, de dentro hacia las afueras el segundo y por los adentros, muy cerrado en tablas, el último– que hicieron atronar la ovación y acompañar con palmas por bulerías el metálico y característico sonido del cambio de tercio portuense. Tras dos excelentes tandas por el pitón derecho, al coger la zurda el astado se vino abajo, queriéndose rajar, defendiéndose y parándose. El Juli siguió exprimiéndolo, con muletazos alegres de recursos, valiente al final, exponiendo. Tras un pinchazo y una estocada buena recogió dos orejas.

Lo mismo se repitió en el último: un torbellino de toreo con el capote y el clamor de las banderillas, con la plaza en pie. Pero el toro de Parladé se vino abajo en la muleta y acabó defendiéndose, mostrando valor El Juli. A pesar de que la faena en sí tuvo escaso brillo, la gente quiso premiar con un nuevo trofeo la labor de capote y banderillas.

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diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS. Edición del 7 de agosto '99. La seridedad de Vicente Barrera.

La cuarta corrida de toros de la ‘Temporada de Verano’ de El Puerto de Santa María estuvo a punto de ser infumable sino es por la decisión de dos de los diestros participantes, Juan Mora y Vicente Barrera, ya que Rincón pasó con más pena que gloria. Y estuvo a punto de ser infumable por la mala corrida de toros del hierro de Núñez del Cuvillo, justa de trapío, blanda, descastada y mansa. El lote de Barrera, que salió a hombros, fue el único más potable.

Se defendió el primero de Cuvillo en el capote de César Rincón, manifestando así desde su misma salida la falta de fortaleza física. Tras cuidarlo en varas, el colombiano inició trasteo por el pitón derecho a media altura, perdiendo las manos el astado, y cuando no lo hacía se defendía. Visto el escasísimo juego del deslucido material que tenía delante, soso y mansito, Rincón decidió abreviar y no prolongar una faena que no tenía ningún fundamento artístico. A la hora de matar no cruzó y tomó demasiadas precauciones, fallando repetidamente.

El cuarto, manso, incierto, reservón y defendiéndose, demasiadas complicaciones para un César Rincón que se mostró falto de recursos para superar las distintas adversidades. Lo probó en los distintos terrenos de la plaza que el toro quería, pero nunca le pudo y siempre estuvo tras el mando del toro. Terminó rajándose y acobardado, abrigándose en tablas. El torero, sin convicciones, desistió de seguir delante de la cara del descastado animal.

El primero del lote de Juan Mora –su contratación se cerró sobre las once y media de la mañana, al verse impedido El Cordobés a comparecer por una afección en la garganta que le tendrá retirado de los ruedos una semana– fue muy similar de comportamiento que el primero de la tarde. Se movió un poco más, pero sin clase, con sosería y falta de fijeza. Mató de un pinchazo, una estocada baja y tres golpes de descabello.

El quinto de la tarde fue otro ejemplar venido de El Grullo de juego desesperante. Un toro descastado, sin apenas aspectos positivos, que cortaba el viaje y rebañaba al rematar los muletazos. Juan Mora estuvo muy serio y centrado con el animal, sin dudarle en ningún momento, plantando los pies y esforzándose para alargar la parca embestida del astado. Tras varias tandas de mérito con la derecha, el diestro de Plasencia se decidió a coger la zurda y logró naturales de mucha emoción porque Morriña se quedaba muy corto y en cualquier momento podía sobrevenir la voltereta. Fue una continua pelea del torero por robar algunos muletazos sin que se enterara. Faena decidida y valiente.

El tercero enmendó la plana de sus dos primeros hermanos. Noble, codicioso y con fijeza, ya le permitió a Vicente Barrera lucirse con el capote. Pero mejor fue el trasteo del valenciano, basado, salvo una tanda postrera, sobre la mano diestra, lado por el que ofrecía mayor recorrido el ejemplar de Núñez del Cuvillo. El inicio de faena fue muy bueno, con pases encadenados por alto sin moverse del mismo sitio, clavadas las zapatillas. Después vinieron tandas ligadas de deerchazos largos y templados, todo presidido por la seriedad y verticalidad de su toreo. En la última tanda por la diestra perdió pie en el tercer muletazo y cayó al albero, quedando a merced del astado, que lo buscó con saña y le rasgó el punto de la taleguilla, en la parte alta del muslo izquierdo, aunque no llegó a calarle. Siguió en el mismo tono, sin aspavientos. Mató de una buena estocada y cortó una merecida oreja.

El sexto y último de la tarde, de llamativo pelaje melocotón, fue mejor por el pitón derecho, por el que de nuevo se mostró tremendamente serio Vicente Barrera, que aprovechó la embestida del astado en un toreo vertical, erguida la figura. Quizá faltó continuidad, ligazón, pero el animal de Cuvillo se tragaba los muletazos de un en uno, ya que tras cada cual había que cruzarse para volver a provocar la embestida en la muleta. Mató de una estocada desprendida al segundo intento, pero el efecto mortífero fue rápido y el público portuense demandó un nuevo trofeo auricular para el matador de toros valenciano, lo que le abrió la puerta grande del coso gaditano.

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El Mundo-Andalucía. CARLOS CRIVELL. Edición del 2 de agosto´99. Palmas por bulerías para José Tomás

La corrida de los Hermanos Sampedro fue ideal para el toreo moderno. Fue ese tipo de toro que encanta a los toreros, pero que no gusta al buen aficionado. Una vez más, la suerte de varas fue un triste simulacro. El toro que se lidió ayer -con muy poquita presencia, de pitones algo más que tristes, nobles; de esos toros que no molestan demasiados a los toreros- se ha convertido en el prototipo del toro de las figuras.

Lo que ocurre es que estos animales no facilitan el buen toreo en la mayoría de las ocasiones. Eso importa poco; lo fundamental es que no moleste. Cuando el toro no embiste, siempre hay alguna justificación. Aunque pisa los ruedos un matador al que raro es el astado que no le permite exponer su tauromaquia: José Tomás.

Viendo al torero madrileño torear por naturales al tercero del encierro es para apuntarse a su cuadrilla y verlo todas las tardes. La tauromaquia del madrileño ha llegado a una perfección que sobrepasa lo que ofrecen la mayoría de sus compañeros en los ruedos. A José Tomás le sirve incluso el toro bobo que pulula por los ruedos en la actualidad.

El aficionado recordará durante mucho tiempo la faena realizada al tercero. Fue un manso en el caballo. Casi nadie apostaba por que podría ver una faena tan grande. José Tomás fijó al animal en el centro, asentó las zapatillas, mandó en la embestida hasta hacer que el toro diera círculos en su alrededor, para rematar todos los pases por debajo de la pala del pitón. Fue una faena que provocó un éxtasis colectivo en la plaza portuense. El milagro del buen toreo había logrado que un toro manso embistiera dócil a una muleta prodigiosa.

Del resto de la corrida queda el recuerdo de una nueva demostración de ganas y voluntad en Curro Romero. Hubo lances de bella factura en sus dos reses. Al que abrió plaza, un toro muy flojito y noble, le instrumentó algunos pases por la derecha llenos de empaque y señorío.

Con el cuarto volvió a dibujar algunos pases sueltos con el sello de la casa, aunque fue una labor intermitente que remató siempre con algunos adornos momumentales, como una trincherilla.

Francisco Rivera Ordóñez no quiso quedarse atrás y sacó su casta torera en sus dos toros. Al segundo, un animal noble pero manso y que se rajó pronto, le toreó por ambos pitones con valor y temple. Estuvo siempre por encima del toro. La gran estocada fue decisiva para el trofeo.

No pudo completar su tarde con el quinto. Se fue a la puerta de toriles para darle una larga cambiada y siguió toreando con lances rodilla en tierra. El toro no le permitió ningún lucimiento, y a Rivera Ordóñez sólo pudo estar muy voluntarioso y matar pronto.

Antes de la salida del sexto, la plaza tocó palmas por bulerías para animar a José Tomás. Pero el último de la corrida fue otro toro sin raza, apagado, de esos que no embisten pero no molestan. Fue demasiado poco toro para que el madrileño pudiera reeditar la faena al tercero. Las ganas del público y del torero se frustraron con uno de esos ejemplares capaces de acabar con esta fiesta. Aunque con toreros como José Tomás siempre queda la esperanza de ver algo grande.

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diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS Edición del 26 de julio '99. Sólo puntuó Parada

Con la corrida celebrada ayer en el coso de El Puerto se abrió la llamada Temporada de verano del coso gaditano, que albergará carteles muy interesantes durante los fines de semana de agosto. Y, además de destellos de Parada y la disposición de Pedrito, la gran entrada registrada ayer hace albergar fundadas esperanzas para unas buenas tardes de toros, de esas tan especiales que se respiran en esta tierra.

Cumplió en varas el primer astado de la casa Gavira, que sólo permitió cierto lucimiento con la capa a José Luis Parada en el tercio de quites, como la media de remate. Se enfadó un sector del público –uno de los que denotan mayor grado de afición en esta plaza con tanta solera– con el presidente porque cambió el tercio de banderillas con sólo dos pares, exigiendo el tercero. Sin embargo, las condiciones del astado –no estaba sobrado de fortaleza– hacía presagiar como acertada esta decisión, si bien es cierto que no debe ser la regla general. El toro siguió en esa línea de escasas fuerzas y falta de casta y se paró en la muleta de Parada, que, aunque lo intentó a media altura para no obligarle, no pudo sacar ninguna tanda. Con la espada pinchó varias veces y debió hacer uso del verduguillo.

Tardaron en centrarse de salida toro y torero, pero la espera mereció la pena porque de las muñecas de Parada brotó el mejor y casi único toreo a la verónica con sabor propio en el cuarto. El toro fue a más en la muleta, con nobleza, casta, codicia y mucha movilidad. Parada no terminó de sacarle todo el jugo, basándose sobre todo en la mano diestra, ya que apenas lo probó en el toreo al natural. Las primeras tandas no fueron mal encaminadas, pero el trasteo fue decayendo por parte del torero y se dejó ir –o bien su inactividad fue un obstáculo insalvable– un toro de franco triunfo para cambiar la moneda que siempre tiene en la mano. La buena estocada y su efecto fulminante fue decisiva para la concesión de la oreja. La ovación fue unánime en el arrastre para el buen toro de Gavira.

La mejor virtud del primer trasteo del chiclanero Cristo González fue la vibración. El toro tenía nobleza, aunque no humillaba, sino que llevaba la cabeza siempre a media altura. A pesar de dicho inconveniente, Cristo González le imprimió temple y decisión, clave para extraer lo que el toro no tenía dentro. Hubo derechazos largos y varios circulares. Pero lo que iba para cierto triunfo lo malogró al estar desacertado con los aceros.

El quinto demandaba pisar un terreno comprometido, había que dejarle la muleta muy puestecita por delante y enganchar los muletazos quedándose en el sitio muy firme. Cristo González lo logró a veces. Y cuando se lograba la transmisión era mucha. Por eso la faena pecó de intermitencias. Se empeñó el torero –como ya hizo en su primero– en trazar algún circular que no venía al caso y el toro no lo iba a admitir. Con la espada, cierta precaución.

El tercero derribó al picador con estrépito en la primera entrada, aunque sólo empujando en el peto con el pitón izquierdo. También en la segunda entrada apretó fuerte con este pitón, aunque esta vez no hubo derribo. Tras las varas ya el toro se derrumbó y los peones, a punta de capote, levantaron al animal, escaso de fuerza. Pedrito lo intentó, pero la sosería del de Gavira y su falta de capacidad locomotriz conviertieron que la faena fuera algo así como una misión imposible.

Muy centrado en el último, tirando en naturales largos cuando el toro iba a menos en recorrido. Además, hubo muchos destellos de pinturería y garbo en los remates, de calidad. Mató bien, entrando muy derecho. Se le pidió la oreja pero el presidente no accedió.


SACAN A CONCURSO LA PLAZA TAURINA
Periodo y precio
Fianzas
Espectáculos a celebrar
Requisitos para poder concurrir
Obras y conservación
Precio de las entradas
Sanciones y resolución
Localidades gratuitas para el Ayuntamiento
Criterios de valoración
Criterios de adjudicación
Conceptos de ponderación

diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS.  Edición del 24 de noviembre '99. El Puerto: Hagan sus apuestas
El Ayuntamiento saca a concurso público la explotación uno de los cosos andaluces más importantes

A partir de hoy, y durante un plazo de 26 días, los empresarios taurinos pueden presentar sus ofertas para optar a la concesión de la explotación de la plaza de toros de El Puerto de Santa María. Tras la expiración del contrato de arrendamiento que mantenía suscrita la pareja de empresarios formada por Enrique Barrilaro y Diodoro Canorea con el Ayuntamiento, éste ha elaborado el pliego de condiciones para adjudicar el arrendamiento del coso portuense, hecho que se producirá a finales de este año o a principios del 2000.

El nuevo pliego de condiciones aprobado por el consistorio, al que ha tenido acceso Diario de Andalucía, consta de 28 páginas que engloba a 30 apartados, más una hoja de anexo con la descripción de las dependencias de la plaza de toros de El Puerto. Los empresarios más notables del mundo taurino comenzarán a diseñar sus ofertas para hacerse con uno de los cosos de mayor peso en la comunidad andaluza.

Periodo y precio

Periodo y precio

El tiempo de duración de la concesión será de cuatro años, que comenzarán el día 1 de febrero del año 2000 y finalizarán el día 31 de diciembre del año 2003.

La concesión podrá prorrogarse por otros cuatro años más, hasta el día 31 de diciembre del año 2007, si así lo acordara la corporación, debiendo solicitarse dicha prórroga por el concesionario antes del 31 de agosto del año 2003. En ningún caso ostentaría el empresario un derecho a la concesión de la prórroga, siendo ésta una facultad discrecional de la corporación, cuya denegación no generará ningún derecho a indemnización ni resarcimiento.

En cuanto al nuevo canon de arrendamiento, el pliego de condiciones aprobado por el Ayuntamiento portuense establece distintos niveles para cada año de explotación. Así, en el año 2000 se establece un precio de catorce millones; para el 2001, quince; para el 2002, dieciseis; y para el 2003, diecisiete millones de pesetas.

No obstante, los licitadores, en sus ofertas, podrán mejorar al alza el precio mínimo anual establecido en el pliego.

También queda recogida la forma en la que deberá satisfacer el nuevo empresario este precio de arrendamiento. El 50% se hará efectivo el 15 de marzo de cada año, y el restante 50% el 15 de julio. En caso de que se prorrogue el contrato otros cuatro años haciendo uso de la cláusula que así lo estipula, el canon anual será de 18 millones para el año 2004; 19 para el 2005; 20 para el 2006; y 21 millones de pesetas para el 2007.

Queda prescrito que si el empresario contratara la retransmisión de un festejo, el Ayuntamiento recibirá el 5% que perciba el empresario por tal concepto, haciéndolo efectivo en un plazo de tres días desde la retransmisión.

Fianzas

Fianzas

El pliego diferencia entre dos tipos de fianzas, una provisional para poder presentar una oferta, y otra definitiva para el adjudicatario final. El empresario licitante deberá constituir previamente al concurso una garantía de dos millones de pesetas, o aval bancario. Esta fianza provisional será devuelta tras la adjudicación. El adjucatario deberá constituir una fianza definitiva de 15 millones de pesetas a fin de garantizar el cumplimiento de las obligaciones.

Espectáculos a celebrar

El pliego de condiciones establece un periodo para delimitar la ‘Temporada taurina’ en esta plaza, que comenzará el 1 de marzo y finalizará el 31 de octubre de cada año. Respetando la tradición, el primer espectáculo taurino de la temporada se celebrará el 19 de marzo o fecha próxima.

En cuanto a los festejos obligatorios, la Feria de El Puerto constará, como mínimo, de una corrida de toros y una novillada con picadores. Para el resto de la temporada se deberán ofrecer, al menos, siete corridas de toros, dos novilladas con picadores y dos sin picadores, éstas sólo completadas con alumnos de la escuela de tauromaquia local, a quienes se les permitirá el acceso gratuito.

El pliego de condiciones también se adentra en la calidad de los carteles que se celebren. Los matadores y novilleros de El Puerto torearán, al menos, una vez durante la temporada. En todas las corridas se incluirán, como mínimo, dos toreros de los situados entre los diez primeros del año anterior.

El Ayuntamiento de El Puerto, además, se reserva el derecho a censurar los carteles. Durante los diez primeros días de junio el empresario publicará los carteles de las corridas de toros obligatorias pendientes. Si ellos, considerados en su conjunto, no respondieran a la calidad y categoría artística de la plaza a criterio de la Alcaldía, ésta le concederá un plazo de cinco días para modificarlos. Si no accediera podría imponer al empresario una sanción por falta muy grave, cuya cuantía oscila entre uno y cinco millones de pesetas, e incluso resolver la resolución del contrato.

En cuanto a las ganaderías a contratar, las exigencias son más genéricas, apelando a hierros "de reconocido prestigio". No obstante, se establece que el peso que se deberá exigir para las reses será el mismo que para las plazas de primera categoría, aunque El Puerto –como está catalogada actualmente– no hubiese conseguido dicha clasificación.

Requisitos para poder concurrir

Los empresarios que quieran concursar por la plaza portuense deberán reunir unas condiciones previas. Deberán acreditar no tener responsabilidad alguna derivada de su gestión como empresario taurino en otras plazas y no haber cometido infracciones o incumplimientos que motivaran la rescisión anticipada de la explotación de alguna de las plazas de las que hubiese sido concesionario. Tendrán que acreditar haber estado dedicado al negocio taurino, al menos, durante diez años, considerándose mérito especial el haber ejercido actividad empresarial en la explotación de plazas de toros de primera o segunda categoría. Cuando se trate de licitadores que sean personas jurídicas, este requisito lo deberá reunir el socio mayoritario, y cuando se produzca que la composición societaria sea de varios, dicho requisito deberá ser ostentado por un grupo mayoritario. Esta última fórmula es muy habitual en los últimos años, en los que taurinos de meridiana importancia para acometer la gestión de grandes plazas se asocian para poder competir con las casas empresariales dominantes del sector.

Obras y conservación

Obras y conservación

El nuevo contrato obligará al empresario a ejercer una labor de supervisión del estado de conservación del inmueble, corriendo a su cargo cuantas obras de mera reparación, conservación, adecentamiento y ornato sean precisas ejecutar, comunicando al Ayuntamiento las obras que excedan de estos conceptos a fin de acometerlas el propio consistorio.

Precio de las entradas

Precio de las entradas

La empresa ofertará al público, antes del inicio de cada temporada, los precios de las localidades, así como facilitará la adquisición de abonos por toda la temporada con facilidades de pago aplazado. No hay obligación, por tanto, a la oferta de un 50% de descuento para aquellos que adquieran todas las entradas, tal y como tenía establecido la actual empresa Canorea-Barrilaro.

No obstante, serán puestas a la venta para cada espectáculo entradas para pensionistas con un un descuento mínimo del 30% sobre su precio de taquilla, que corresponderán a localidades de tendido y grada, tanto en sol como en sombra, habilitándose un número no inferior a quinientas (200 en sol y 300 en sombra).

Asimismo, para cada espectáculo picado se pondrán a la venta un mínimo de mil entradas para localidades de gradas de segundo piso a un precio medio de quinientas pesetas para aficionados con edades comprendidas entre los 15 y 25 años.

Sanciones y resolución

Sanciones y resolución

El incumplimiento de las obligaciones del contrato dará lugar a la imposición de sanciones, sin perjuicio de las facultades para decidir la resolución del arrendamiento. El importe de las multas se graduará por el propio Ayuntamiento, según la calificación que se otorgue a la falta cometida.

Las faltas leves se sancionarán con una multa de 10.000 a 100.000 pesetas; las consideradas como graves de 100.000 a un millón; y las muy graves de un millón a cinco, salvo que se opte por la resolución del contrato.

Barreras de sombra gratuitas para el alcalde

El pliego de condiciones aprobado por el Ayuntamiento de El Puerto –propietario del coso– obliga al empresario a cederle al consistorio, para toda clase de espectáculos que se celebren en la plaza, una serie de localidades. De esta forma, los palcos presidenciales en ambos pisos altos, y palcos derecho e izquierdo contiguos a los anteriores estarán al servicio de la corporación.

Además, el nuevo gestor del coso gaditano cederá al consistorio 240 entradas gratuitas para cada festejo en el tendido de sombra número nueve. Por otra parte, los concejales tendrán entrada libre a cuantos espectáculos se celebren en el coso, para lo cual se expedirá la correspondiente acreditación.

Un tratamiento más atento recibe el alcalde de El Puerto de Santa María, en la actualidad Hernán Díaz Cortés (Partido Independiente Portuense), ya que dispondrá de ocho asientos de barrera en tendido de sombra. Incluso, queda ya especificado en el pliego de condiciones cuáles son las ocho barreras que, gratuitamente, podrá disponer el alcalde para su utilización; en concreto, son las numeradas del 149 al 156, ambas inclusive.

Además de todas estas concesiones, el Ayuntamiento portuense también se reserva

los dos burladeros del callejón situados a la izquierda del de la entrada principal coso, que, entre ambos, dan cabida a más de una docena de personas.

Criterios de valoración

Criterios de valoración

Las ofertas recibidas se valorarán en función a cuatro aspectos fundamentales. Experiencia en la organización de espectáculos y contratos celebrados en los últimos diez años. Programa de trabajo y proyecto de explotación, con las mejoras cualitativas y cuantitativas sobre el pliego, incluyendo la programación taurina del año 2000 y las líneas generales de las tres siguientes. En tercer lugar, los equipos y medios materiales y personales con que cuenta el licitador para la explotación del coso. Y por último, las mejoras propuestas, sin coste alguno para el Ayuntamiento, de las instalaciones de la plaza.

Criterios de adjudicación

Criterios de adjudicación

Asimismo, la Mesa de Contratación que quedará constituida mediante Decreto del alcalde Hernán Díaz observará las siguientes ponderaciones. El programa de trabajo y proyecto de explotación, con las mejoras cuantitativas y cualitativas, será calificada hasta diez puntos. La experiencia, también hasta diez puntos. La mejora de la oferta económica básica, hasta cinco puntos. Los equipos y medios materiales y personales con que ya cuenta el licitador para la explotación del coso, hasta cinco puntos. Las mejoras gratuitas de las instalaciones de la plaza que se propongan serán valoradas hasta cinco puntos.

Conceptos de ponderación

• Programación De 0 a 10 puntos

• Experiencia De 0 a 10 puntos

• Mejora económica De 0 a 5 puntos

• Equipo y medios De 0 a 5 puntos

• Obras gratuitas De 0 a 5 puntos

Máximo: puntos

Una plaza con solera

La tradición de los toros a lo largo del tiempo en El Puerto es equiparable a las ciudades de mayor raigambre taurina, como Madrid o Sevilla. En la primera mitad del siglo XVIII ya tuvieron lugar corridas en la plaza llamada de Galeras, que se habilitaba para la ocasión. En 1768 se acomete la construcción de una plaza de madera en el ejido de San Francisco, frente a la calle de Santa Lucía, coso que perdurará hasta 1802. En esta plaza murió José Cándido el 23 de junio de 1771. En 1802 se erige, en el mismo sitio, una nueva plaza, de mayor amplitud. Un incendio la destruyó en 1813. Se procedió a una reconstrucción hasta que en 1842 se pensó en la edificación de una con mejores instalaciones. En 1878 comenzó su derribo y el 5 de junio de 1880 se celebró la corrida inaugural. El edificio consta de tres pisos, con capacidad para 12.186 espectadores. El ruedo mide 58 metros.

 

 

 
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