GANADERÍAS DE ANDALUCÍA
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TOROS EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA

Temporada 1997  Temporada 1998  Temporada 1999  Temporada 2000

Febrero´2001: entrevista a Justo Ojeda
Marqués de Domecq demanda a la empresa de El Puerto

TEMPORADA 2001

Festejos celebrados

Domingo, 1 de julio. Novillada con picadores con ganado de Fuente Imbro (bien presentados y encastados), para José Manuel Berciano (silencio en ambos), Ángel Romero (ovación y silencio) y Antón Cortés (oreja y ovación).

Domingo, 8 de julio. Toros de José Luis Osborne Vázquez (justos de presencia, flojos y descastados), para los diestros Manuel Díaz El Cordobés (silencio y ovación), Vicente Barrera (vuelta tras petición y silencio) y José Pacheco El Califa (silencio en ambos). Un tercio de entrada en tarde con viento de poniente.

Domingo, 22 de julio. Toros de Manolo González y González Sánchez Dalp (de buen juego destacando el sexto, premiado con vuelta al ruedo), para Manuel Caballero (oreja y oreja), Javier Conde (oreja y oreja) y Dávila Miura (saludos desde el tercio y dos orejas). Un cuarto de plaza en tarde nublada.

Domingo, 29 de julio. Toros de Marqués de Domecq (desiguales de presentación y juego -destacaron el 4º, premiado con vuelta al ruedo, y el 6º-), para José Ortega Cano (silencio y dos orejas), Francisco Rivera Ordóñez (ovación con saludos en ambos) y Julián López El Juli (oreja y dos orejas). Casi lleno. Crónica de El País.

Sábado, 4 de agosto. Toros de Jandilla (bien presentados, nobles y bravos excepto el 3º), para José Miguel Arroyo Joselito (ovación y dos orejas), Jesulín de Ubrique (dos orejas y oreja) y Julián López El Juli (oreja y oreja).

Domingo, 5 de agosto. Toros de Juan Pedro Domecq, dos de parladé y dos de Jandilla (de diferente presentación y juego), para Juan Antonio Ruiz Espartaco (división y oreja que no pasea), Javier Conde (vuelta con protestas y palmas) y Miguel Abellán (oreja y oreja, salió a hombros). Crónica del festejo.

Domingo, 12 de agosto. Toros de Zalduendo (bien presentados pero mermados de fuerza), para el mano a mano José Ortega Cano (aplausos, pitos y oreja) y Morante de la Puebla (aplausos en los tres). Más de media entrada. Crónica del festejo.

Miércoles, 15 de agosto. Novillada con picadores con ganado de José Luis Sánchez y Sánchez (bien presentados, sin casta ni fuerza), para Carlos Gallego (silencio y palmas), Jesuli de Torrecera (vuelta y pitos tras aviso) y Antonio Fernández (saludos y pitos tras aviso). Un cuarto de entrada.

Viernes, 17 de agosto. Corrida de rejones con astados de Fermín Bohórquez (bien presentados y buenos salvo el quinto, que acusó tendencia a tablas), para Paulo Caetano (silencio), Fermín Bohórquez (dos orejas), Diego Ventura (oreja) y Andy Cartagena (dos orejas y rabo). Collera Caetano-Bohórquez, silencio. Collera Cartagena-Ventura, ovación. Tres cuartos de entrada en noche agradable.

Domingo, 19 de agosto. Toros de Torrestrella (el quinto lidiado como sobrero, aceptablemente presentados, nobles, encastados, aunque justos de fuerzas. El más complicado fue el tercero), para los diestros Enrique Ponce (oreja y dos orejas y rabo), Manuel Caballero (dos orejas y ovación.) y Morante de la Puebla (d. Crónica del festejo.

Domingo, 26 de agosto. Toros de José Luis Pereda, La Dehesilla (desiguales de presencia, mansos y descastados), para los diestros Juan Mora (ovación y palmas), Enrique Ponce (ovación y ovación) y Jesulín de Ubrique (oreja y dos orejas). Algo más de tres cuartos de entrada en tarde nublada. Crónica del festejo.


Crónicas de la prensa

PortalTaurino. MANUEL VIERA. Provocando emociones

El toro, ese animal indiscutible y necesario para crear arte y transmitir emoción, falta en plenitud en demasiadas ocasiones. En la tarde portuense sucedió mucho de esto. Salió el toro, el de hoy para el toreo de hoy. El que dicen que se deja, el que no molesta, el que le basta un puyacito para aguantar, después, de pie  en la muleta. El que la escasa casta y la nula fuerza priman ante la deseada movilidad característica de la bravura. Son estos toros nobles, de embestidas cansinas y a veces pastueña, el  que tantos desean para hacer el toreo. Pero el toreo sin emoción, y claro, si el toro no la transmite lo debe hacer quien se pone delante. Así lo hizo Jesús Janeiro, que tuvo que provocar emociones a base de templar, de relentizar el cansino andar del noble tercero. Tan despacio toreaba Jesulín que los cambios de manos parecían eternos. Después, se quedaría quieto, con las zapatillas clavadas, impávido ligó tandas sobre la mano derecha haciendo pasar al toro sólo por donde el torero quería, y como la espada entró  a la primera, aunque no en su sitio, le dieron la oreja del noble colaborador. El sexto lo banderillearon bajo una monumental bronca. El  toro, protestado por inválido, no lo era más que los que le precedieron, además de chico y anovillado. El presidente no lo devolvió y aguantó como pudo el temporal. Y el de Ubrique que le da la razón a del palco  mandando, muy despacio, en el buen tranco del torete. Lo hizo sobre la diestra y lo continuó en el toreo al natural. Exquisito temple en  las privilegiadas muñecas, largo recorrido en el engaño, ligazón, y perfectos  pases de pecho al término de las tandas. La estocada, que hizo tumbar al protestado animal,  ayudó a transformar la opinión de un público que histérico pidió para  el torero las orejas del  inválido, que el Usía sin dudarlo concedió.

También  tuvo que provocar emociones Enrique Ponce, lo hizo después de torear al segundo con su característica estética y plasticidad sobre la mano derecha con la muleta a media altura, así resultaron tandas de muletazos lentos, ajustados.  También con la zurda, pero faltos de emoción. Esta llegaría con el toreo de cercanías, de indiscutible valor, epílogo de una faena que en los últimos momentos transmitió  a los tendidos, y si mata, hasta le piden la oreja. Muy noble y con empalagosa calidad salió el quinto, al que toreó de capa con más verdad que al segundo, incluso las chicuelinas del quite resultaron ajustadas. No hubo más. El noble animalito dijo no embestir más, no andar, no hacer nada, ni bueno ni malo. Se mantuvo en el ruedo como un corderillo asustado. Ponce mandó callar la banda de música, cogió la espada y se quitó de en medio al moribundo animal.

El que no pudo transmitir ni una pizca de emoción fue Juan Mora, que a última hora sustituía a Espartaco, que previamente había enviado a la empresa parte facultativo alegando enfermedad. El torero de Plasencia, además de tocarle dos toros de iguales características,  fueron mansos, rajados a las primeras de cambio, defendiéndose de todo lo que le ponían por delante,  sin humillar. Con esto, ni emoción ni toreo. Con el primero se justificó con ganas. Con el cuarto ni hubo ganas ni convicción. Todo un homenaje a la emoción.


PortalTaurino. MANUEL VIERA. Magisterio de Ponce

Tres conceptos del toreo. Ponce es la hondura, la estética, la seguridad, el sentimiento. Caballero es el mando, el temple,  el dominio de su poderosa muleta. Morante es el arte, el duende, el compás. Las tres tauromaquias llegan, transmiten emoción, son auténticas. Cada cual que escoja la suya, sólo es cuestión de sensibilidad. 

Magisterio absoluto de quien está en gracia divina. Nadie lo duda. El toreo emana hondo, sentido, con indiscutible plasticidad; ya así lo hizo al primero de los torrestrellas, un toro noble, como casi toda la corrida, pero con las fuerzas justas. Ponce lo cuidó en varas y lo mantuvo en pie con perfecta técnica, para después mandar en la embestida sin molestar, acariciándolo, hasta ligar tandas con la diestra lentas y con empaque. Fue largo el natural, puro y cadencioso, sentido y ajustado. Los cambios de mano firmaron una faena a más rematada con una estocada levemente desprendida. El cuarto lo devolvieron ¿por qué?  ¿Por sus pitones maltrechos?. Entonces, que se hubiese quedado en el campo ganadero. Y salió Malapata, sombrero del mismo hierro, y el de Chiva que dicta la más bella lección jamás soñada. Antológica faena. Clase de toreo auténtico. Toreo puro, de privilegiada cabeza, de sentimiento, de valor. Toreo lleno de emoción. Cites de frente con muleta plegada. Hondura en los naturales excepcionalmente rematados con los de pecho. Excelsa faena rubricada con una perfecta estocada  que provocó la locura en los tendidos, y entre el compás de las palmas por bulerías paseó Enrique Ponce los máximos trofeos de un bravo toro que también tuvo  honores de vuelta al ruedo.

A Caballero le costó acoplarse al tranco del encastado segundo. Demasiados altibajos en las tandas con la derecha. Sin embargo,  consiguió mandar con  su poderosa muleta en el toreo al natural. Bajó la mano, arrastró la tela, y sin solución de continuidad engarzó unos con otros, muy largos, muy bien abrochados, para completar faena con perfectos circulares, ayudados, y una buena estocada que le valió para conseguir, quizá, excesivos trofeos. Al quinto, un buen toro con escasa fuerza,  le toreó con la diestra a media altura sin demasiada emoción. Muy lento ejecutó el natural, pero sin continuidad El volapié de perfecta ejecución le valió para recibir una fuerte ovación.

La tarde portuense ya era triunfal, y a esto que Morante... toreó. Lo hizo en tres verónicas y dos medias perdidas en el tiempo que reventaron los tendidos. Quitó a pies juntos de manera sensacional. Después, brotarían tandas de muletazos pausados, sentidos, rítmicos, ajustados y ligados. Toreo de manos bajas, de muleta adelantada, de infinita lentitud. Faena con la diestra que firmó con la espada. Y para no ser menos a hombros se lo llevaron  para compartir triunfo con Enrique Ponce y Manuel Caballero. Antes, con el tercero, el más complicado de la buena corrida,  se afligió en las primeras coladas y después, no hubo más.


PortalTaurino. Manuel Viera. Escasos trazos de toreo inspirado

No fue la tarde esperada. Cuando en el cartel solo se quedaban, por notable ausencia, dos  de los denominados toreros artistas, abogamos  por algo más  que escasos trazos de toreo inspirado. Corrida  a modo la lidiada para tal ocasión. Chica, anovillada, boyante, noble, con escasa fuerza... la ideal para gozar con el arte, el compás, el ritmo, el duende, la expresión de estos artistas, que dejan  de serlo cuando faltan los recursos y se encoge el cuerpo. Así es difícil de arriesgar, y por tanto  transmitir,  no sólo la emoción de lo deseado, sino esa otra verdad, más pura, que un torero pueda transmitir en la plaza, la que combina en perfecto cóctel la inteligencia, el valor y el sentimiento. Y algo de esto le faltó a José Ortega Cano en la tarde portuense. Porque el diestro de Cartagena sólo fue auténtico en escasas verónicas a su primer toro rematadas con media majestuosa. Después,  necesitó de una larga y vulgar faena para ajustar una tanda con la diestra con su particular hondura. Le fallaron los recursos con el tercero abreviando sin dudarlo, y hubo con el quinto más de intención, más de sentimiento, para querer demostrar  algo más que algunas escasas notas de clásico toreo en series lentas, largas y plásticas. Hubo sensibilidad, pero también exagerada puesta en escena  para rubricar las escasas pinceladas del  artista. La media estocada le bastó para pasear la oreja del boyante colaborador.

Hay, en Morante, una permanente ansia de deseo de agradar, de ofrecer su arte, pero este  la mayoría de las veces  se le diluye  demasiado pronto, en demasiados zigzag que sólo sirve para crear demasiada frustración y disolver en mínimas percepciones su verdadera tauromaquia. Así sólo tres verónicas majestuosas sobresalieron de los muchos lances con los que recibió al noble segundo, que después de una sentida y rítmica tanda con la diestra, se le fue a tablas moribundo cuando el de La Puebla iniciaba el toreo al natural. Nefasta suerte. Con el cuarto, un impresentable sobrero de Jandilla, más válido para el toreo a caballo  que el de a pie, por su inexistente y roma cornamenta, Morante lució su inspirado toreo en faena con altibajos donde sobresalieron lentos, largos y sentidos muletazos al natural que llevaron a los tendidos la emoción de lo auténtico. A los medios se llevó al sexto para rematar la tarde, le adelantó la muleta y mandó con ritmo la boyante embestida del noble bruto, que se paró sin dejar que José Antonio  pusiera el epílogo a la tarde con la cadencia y la estética del diestro sevillano.

El País. Lunes, 30 de julio´2001. JUAN ORTEGA. El saber torero de Ortega Cano

En la primera parte de la corrida, las muletas brillaron por falta de uso. El Juli había llegado al último tercio con el público rendido; saludó al tercero con lances de menos a más, se quedó quieto, espectacular y valerosamente quieto, en la chicuelina que precedió al galleo y en un quite por gaoneras. Aguantó en el primer par de dentro afuera y cuadró en la cara en el tercero; anteriormente, tras un par sin relieve, se resbaló y fue pisoteado. Hasta ahí. Con la muleta fuese y no hubo nada.

Rivera recibió al segundo con una espléndida larga a porta gayola y saludó tras varias verónicas a pies juntos. Quitó por el lado izquierdo y evitó, a cuerpo limpio, los apuros de Basilio Martín. Empezó de rodillas, emocionando, y acabó de pie, aburriendo, ante un toro quedado de por sí al que el torero no ayudó con su colocación ni sus habilidades.

El primer animal iba y venía sin codicia, sabedor o ignorante de que no iba a hacer historia. En el cuarto, que tomó una varita, Ortega Cano se dejó ir en verónicas y chicuelinas y, tras el tercio de banderillas, se quedó solo en el ruedo para lancear a la verónica con más estilo que hondura. Con la muleta, ante el galope del toro, cuajó tres series de derechazos con gusto, una muy buena de naturales, seguida de otra en la que sacrificó el mando por darle sitio a la res, y unos pases por bajo primorosos. Pintó uno de pecho. La faena supo a torero, tuvo la gracia de la imperfección y el mérito de cumplir la suerte suprema despacio y haciendo la cruz. Regalo de un maestro que demostró que quiere seguir en ejercicio.

Nueva larga a porta gayola de Rivera ante un enemigo anovillado y corretón, al que recibió de muleta con enjundiosos pases por bajo y naturales que fueron ganando profundidad y longitud en dos series. La derecha no pudo ser, ni falta que hace. Rivera terminó ante un toro rajado y quiso matar en los medios; no pudo y acabó persiguiéndolo en tablas a la carrera tendida.

El capote de El Juli voló en lopecinas ceñidas entre el clamor del respetable y ante un toro flojo algo cojitranco. Banderilleó con facultades, conocimiento y ventajas, apretando hacia la pata coja de la res. Fue necesario todo el saber de El Juli para mantener en pie a la fiera, y hay que reconocer que lo consiguió.


Festejos celebrados

El 6 de mayo de 2001, tuvo lugar la XIV Edición del Pregón Taurino de la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino, organizado por la Tertulia Taurina El Monasterio, de El Puerto de Santa María (Cádiz, España). 

Domingo, 13 de mayo. Erales de Manuel Ángel Millares, para Víctor Nieto, Caro Gil, El Lury, Miguel Ángel Perea, Alejandro Pérez y Juan Antonio Talaverón.

Sábado, 12 de mayo. Toros de Manuel Ángel Millares (mansos y descastados, desiguales de presentación) para Cristo González (silencio y vuelta tras aviso), José Antonio Canales Rivera (vuelta y saludos), y Víctor Janeiro (silencio tras dos aviso y silencio). Un cuarto de entrada. Calor.

Viernes 11 de mayo, novillada sin picadores. Erales de Félix Hernández, para Tirado Ponce, David Galán y Carlos Esteban.

Domingo, 18 de marzo. Novillos de Marqués de Domecq (bien presentados y de buen juego, ovacionados los cinco primeros), para Marcos Cruz (ovación y ovación con saludos), Luis Vilches (oreja y ovación con saludos) y Fernández Pineda (oreja y oreja). Crónica del fetejo.

Sábado, 24 de febrero. Festival a beneficio de la Cruz Roja. Reses de distintas ganaderías, para Galloso (una oreja) que toreó un astado de Osborne, Ruiz Miguel (vuelta al ruedo) frente a un novillo de Los Derramaderos, Tomás Campuzano (dos orejas) con un toro de Ángel Bohorquez, Canales Rivera (ovación y saludos) frente a un astado de Manuel Ángel Millares , Dávila Miura  (ovación y saludos) con un ejemplar de Fuente Ymbro y el novillero Octavio Chacón (dos orejas) frente a un novillo de Diego Puerta. Un cuarto de plaza en tarde cubierta.


Crónicas de los festejos

Portal Taurino. Manuel Viera. Lunes, 6 de agosto´2001. Puerta grande a la raza.

Los jandillas le ganaron la partida a los juanpedro en la interesante tarde estival. Y no es que estos últimos fallaran estrepitosamente, no, pero se apagaron sin fuerzas en las postrimerías de las faenas de muleta. Si bravo fue el segundo, más lo fue el tercero, que empujó con fijeza en el peto del caballo y llegó a la muleta con tranco de toro de bravo. Miguel Abellán, todo raza y ambición, le dio distancia, le citó de muy lejos, le adelantó la tela, y lo llevó prendido en largos y templados muletazos con la diestra. No consiguió acoplarse al natural, que tras resultar enganchados más de uno desistió para volver al toreo circular. La buena estocada le ayudó a la concesión de la oreja, solo una, cuando el toro era para cortarles las dos. Quiso rematar la tarde con el sexto y lo conseguiría  a base de raza, valor, y querer ser alguien en su respectivo escalafón. A pesar de pinchar tres veces le concedieron otro apéndice, quizá por su verdad con la espada, y sobre todo por la completa lidia. Desde las dos largas cambiadas en el tercio hasta las verónicas a pie juntos, desde los cites de lejos hasta la numerosas tandas de ligados y ajustados muletazos, desde en largo natural, cadencioso y de manos bajas, hasta  entrar por derecho con el estoque, todo fue para conseguir una puerta grande que le debe saber a gloria.

Es la puesta en escena de un torero distinto: muy despacio, pasos cortos, cabeza baja, mentón hundido, en los medios, en la misma boca de riego, montera al pecho, mirada al infinito, pierna derecha adelantada y pausado movimiento en el saludo. Es el brindis, la escenificación de Javier Conde con peculiar estilo en el inicio de su inspirada tauromaquia. Antes, tras un ajustado quite por chicuelinas de Abellán, Conde replicó con dos verónicas soñadas, pero no ejecutadas. Fue buen toro el de Jandilla, noble y con fijeza, que acudía con bravura al engaño. Javier toreó despacio con la diestra, ligó tandas que remató con largos pases de pecho, pero no terminó de bajar la mano, de adelantar la muleta y mandar en la noble embestida tal como merecía el noble animal. Al natural se sintió. Desmayado rubricó el acto. Mal con la espada, el mismo se concedió la lenta vuelta que muchos protestaron. Al quinto lo toreó a la verónica con verdad y lo dejó sin picar. Citó de lejos, adelantó el brazo y toreó a compás, con ritmo, con cuidada estética, gustándose... hasta que el toro se apagó. Después seguiría la obra en escena interpretada solo por el artista, sin toro. Otra fea estocada le privó de un triunfo mayor.

 Con esfuerzo.

A Espartaco le tocó en suerte torear los juanpedro, el cuarto con el hierro de Parladé, y no fue igual. El primero no tuvo fuerza, se defendió y hechó la cara arriba con feo estilo. Juan Antonio, sin confiarse demasiado,  estuvo entonado pero no ajustado su toreo. Con el cuarto, flojo y molesto, hizo un gran esfuerzo. Ligo con la diestra templados y rematados muletazos, y como se entregó con la espada, la solanera le pidió la oreja, que el presidente concedió y el torero no paseó tras algunas protestas.


PortalTaurino. MANUEL VIERA. Lunes,19 de marzo´2001. Novillos para hacer el toreo

Por el alegre galope con el que acudían a los engaños, por hechuras, por cara, eran unos auténticos bombones. Tranco de bravo, aunque las fuerzas fueran las mínimas para ir y venir al trapo. Fueron novillos de ensueño para hacer el toreo. Auténtico lujo en tiempos de escasa casta e invalidez permanente. Y si a estos animalitos, con media docena de muletazos hondos, no se le cortan las orejas, ‘se le cortan de verdad’, digo, apaga y vámonos. Todo un lujo de novillada la presentada por el Marqués de Domecq, aunque la suerte de varas se hiciera simulada, de puro trámite, con ligeros picotazos que bastaran para hormar la bondad y dulzura de las embestidas. La que quieren y piden los toreros. 

Así las cosas, Luis Vilches, que cuenta los días que faltan para vérsela con el toro, con el que se debe gustar más, demostró, mejor con el cuarto que con el primero, la cadencia y el sentimiento de su toreo. Los muletazos al buen ejemplar del Marqués resultaron despaciosos, largos, con la naturalidad de los elegidos. Supo siempre adelantarle la muleta, citar de largo e imantar en el engaño la noble embestida para rematar las series con buenos pases de pecho. Los naturales resultaron, algunos, infinitos, y quizá otros demasiado despegados, el único pero que se le puede poner al hondo toreo del utrerano. Gustó más lo hecho al segundo que al primero de sus novillos, aunque después volviera a emborronarlo todo con la espada, su eterna cruz. 

Y si Vilches es la hondura, Fernández Pineda es el pellizco. Toreo impregnado con la sensación de lo fácil, pero a la vez de lo verdaderamente auténtico. Le bastaron dos series con la diestra al tercer novillo para hacer llegar a los tendidos su más puro arte. Construyó una faena muy del gusto de esta tierra, de menos a más, aunque no terminó de romper a pesar del exquisito toreo al natural y no menos sentidos pases de la firma. Al sexto, el más complicado y reservón, sólo pudo robarles sueltos muletazos con la izquierda de muy buen trazo y a base de poderles. La oreja, en las postrimerías del festejo, fue un excesivo regalo de sus paisanos para que abriera la puerta grande.

A Marcos Cruz se le notó que torea muy poco. Quiso agradar y lo conseguiría pocas veces, y entre desarmes y dudas, a los que intercaló sueltos muletazos con estilo, intentó, una vez más, abrirse camino en tan difícil empresa.


ABC. Sábado, 20 de enero´2001. FERNANDO CARRASCO. Justo Ojeda comienza a dar forma a la temporada de El Puerto de Santa María, que comenzará el 18 de marzo

El empresario aragonés Justo Ojeda ha comenzado a dar forma a la temporada taurina de El Puerto de Santa María, plaza que regenta desde la pasada temporada.

Así, el comienzo tendrá lugar el día 18 de marzo, con una novillada con picadores, estando por designar, por el momento, la terna y los novillos a lidiar.

En cambio, ya tiene elegidas las ganaderías que acudirán este año al coso portuense, que son las de Núñez del Cuvillo, Jandilla, Torrestrella, Marqués de Domecq, Juan Pedro Domecq, Zalduendo, Enrique Jiménez y, para rejones, Fermín Bohórquez. De estos hierros saldrá la selección de las corridas de toros a lidiar.

Por lo que respecta a las novilladas, están los nombres de Fuente Ymbro, Marqués de Domecq y José Luis Sánchez y Sánchez.

En cuanto a los matadores de toros, es intención de Justo Ojeda de que las figuras del toreo acudan dos tardes cada una, contándose con la presencia de José Ortega Cano y Jesulín de Ubrique, que reaparecen esta temporada.

Otra de las novedades de este año es que no habrá corrida nocturna, algo que venía siendo habitual en la plaza portuense, y el comienzo de las corridas será entre las siete y las siete y media de la tarde. La corrida del arte del rejoneo ha sido fijada para el día 17 de agosto. Este festejo sí será nocturno.

Por otro lado, el empresario aragonés ha mostrado su disposición de presentarse al concurso de la plaza de toros de Algeciras. Igualmente, y siempre y cuando «los pliegos sean sensatos», acudirá a cuantos concursos de adjudicación de plazas se convoquen en Andalucía.


TEMPORADA 2000
Feria del Vino
Festejos celebrados

Domingo, 3 de diciembre. Novillos de distintas ganaderías, para el rejoneador José Luis Cañaveral (dos orejas), y los banderilleros, Antonio Ruiz Espartaco (dos orejas), David Oliva (oreja), José Antonio Heredia (oreja), Javier González (dos orejas), Antonio Ocaña (oreja) y Antonio Garrán (oreja), y como banderilleros, Francisco Ruiz Miguel, Galloso, Antonio Lozano, Rafi Camino, Manolo Sánchez, Oscar Higares, Canales Rivera, Victor Manuel Coronado Gómez, Manolo Amador, Víctor Janeiro, Rafael Osorio y los novilleros Marcos Cruz e Ivan Vicente.

Viernes, 14 de julio. Novillada sin caballos. Nocturna.

Sábado, 15 de julio´2000. Novillada nocturna. Ganado de El Serrano, para Juan Conteras, Jesuli de Torrecera y Puyita .

Sábado, 22 de julio´2000.
Novillada nocturna. ganado de Román Sorando, para Marcos Cruz, Berciano y Gallito de Tarifa.

Domingo, 23 de julio´2000.
Toros de Torrestrella, para Ponce, Cordobés y Morante de la Puebla. Crónica del festejo.

Domingo, 30 de julio´2000.
Toros de Guadalest (de correcta presentación pero de juego desigual, descastado y deslucido),  para Finito (ovación y silencio), Eugenio de Mora (silencio y silencio) y Dávila Miura (vuelta y ovación).

Viernes, 4 de agosto.
Corrida nocturna. Toros Bohórquez,  para Ponce (ovación con saludos y palmas), Manuel Caballero (ovación con saludos tras aviso y vuelta tras petición) y El Juli (oreja y silencio).  

Domingo, 6 de agosto. Toros de Jandilla (1º de corto recorrido, 2º, 3º y 6º, bravos; 4º inédito y 5º manejable),  para Joselito (estocada (ovación y saludos); estocada (palmas con algunos pitos), José Tomás (estocada levemente trasera y tendida (dos orejas); gran estocada (dos orejas) y Morante (pinchazo, estocada algo trasera, descabello (oreja) ; pinchazo, estocada atravesada que sale, cuatro descabellos (vuelta al ruedo). Lleno. Crónicas de El País y ABC.

Sábado, 12 de agosto.
Toros de Gabriel Rojas (de pobre presentación e inválidos, protestados), para Miguel Abellán (palmas y palmas), Manzanares (bronca y ovación con saludos) y Finito de Córdoba (palmas y ovación con saludos). 

Domingo, 13 de agosto.
Toros de Osborne (descastados y flojos), para Espartaco (ovación en ambos), Joselito (ovación y silencio) y José Tomás (dos orejas y ovación). 

Martes, 15 de agosto.
Toros de Pablo Romero, para Celso Ortega (palmas y pitos), Pedrito de Portugal (oreja y ovación) y José Luis Moreno (ovación y palmas).

Viernes, 18 de agosto. Corrida nocturna. Toros del Marques de Domecq (bien presentados, encastados. Al corrido en 5º lugar se le dio la vuelta al ruedo), para Morante (silencio y dos orejas), Pepín Liria (ovación con saludos y dos orejas) y Juli (ovación con saludos y dos orejas tras resultar herido). Crónica del festejo.


FERIA DEL VINO

Sábado, 27 de mayo´2000. Toros de Diego Garrido, para Juan José Padilla (palmas y oreja),  José Luis Moreno (ovación y oreja) y Juan Bautista (palmas y ovación). Menos de un cuarto de entrada.  

Domingo, 28 de mayo´2000. Novillos del marqués de Domecq (bien presentados, nobles, con casta, excepto el 6º), para Marcos Cruz (oreja y vuelta al ruedo tras petición), José Manuel Berciano (oreja y petición de saludos), y para Antonio Fernández (vuelta tras petición y silencio). Antonio Flor, picador de la cuadrilla de Marcos Cruz, fue ovacionado.


Festejos celebrados

Sábado, 19 de agosto´2000. JOSE ANTONIO JIMÉNEZ. El sueño de una noche de verano

Sí, eso fue lo que ocurrió. Era el sueño de un torero por cuajar un toro. Era crear arte con cada movimiento. Ese arte que se crea y se destruye en un mismo segundo pero que permanece eterno en el recuerdo. Todo fue magistral. Toro y torero se unieron en la sinfonía perfecta. Ninguno de los que presenciamos la faena de Morante de la Puebla podremos olvidar un toreo tan profundo, excelso, lleno de majestuosidad como el que tiene este privilegiado de los ruedos. Ese al que algunos llaman el seise de Sevilla. El que piensa como el Juncal de Armiñan que "las prisas para los delicuentes y los malos toreros". A Morante le hacía falta cuajar un toro como este para volver a coger el sitio. Para que esa legión de morantistas que cada día llenan más los tendidos volvieran a creer en él.

Acompañó con la cintura los lances de recibo, ganando terreno poco a poco para rematar con una media abrochándose el toro a la cintura. Quite por chicuelinas con las manos bajas y la plaza boca abajo. Con la muleta cogió la izquierda de momento. La bamba de la franela acariciaba el albero portuense suavemente, con el del Marqués embebido en sus vuelos, rematando siempre detrás de la cadera y toreando para sí mismo, como si fuera el toro que siempre soñó. Simplemente inmenso. La suerte suprema volcándose, hundiendo la espada con el corazón. ¿Dos orejas? Y que más da. Dijo Joselito que quien no vio una tarde de toros en el Puerto no sabía lo que era una tarde de toros, y que razón tenía. La vuelta al ruedo para un animal que defendió su vida como los verdaderos toros bravos fue un justo premio.

Anteriormente, Pepín Liria , en el cuarto, había sacado toda su vergüenza torera. Tras un vibrante comienzo de rodillas, puso siempre la muleta por delante en los cites por el pitón derecho. Con la zurda se quedó en el sitio y fue capaz de ligar muletazos resolviendo las dificultades que el burel le planteaba. 

Espoleado por el triunfo de sus dos compañeros, Julián López sacó su casta de torero y profesional para no dejarse ganar la pelea. Se fue a portagayola, quitó por lopecinas y banderilleó con espectacularidad. En la muleta dio naturales largos y de calidad, se los pasó cerca, muy cerca. Arriesgó y se llevó la voltereta. Con el vestido roto, un corbatín anundado en la pierna derecha y maltrecho siguió toreando como los valientes. Media estocada le valió el mismo premio que a sus  dos compañeros.

Esto fue lo que sucedió en la segunda parte de la corrida, en la primera Liria estuvo sin cruzarse, Morante no tuvo suerte con su toro y  el Juli estuvo entonado. Pero, ¿quién se acuerda de esto después de la faena de Morante?.


El País. Lunes, 7 de agosto´2000. J. ORTEGA. Inmenso José Tomás

La plaza de El Puerto, llena de público, es muy difícil de llenar desde el ruedo. Las proporciones imponen respeto y el diámetro del anillo minimiza lo que ocurre en cualquier sector. La mejor solución la encontró José Tomás, que se adueñó del platillo e hizo desaparecer cualquier referencia que no fuera él mismo. Eso que gritan entre barreras de tanta importancia parece fácil, tal como lo interpretó el diestro de Galapagar: se colocó en el centro del albero y se lió el toro a la cintura. No hay más misterio, ni existe otro imán que rivalice en atraer la mirada, ni en conjugar la emoción.

El jandilla había salido derrotando en tablas y prometiendo alegre bravura. Del saludo de José Tomás, nos queda una verónica y media. Tomó el toro una vara leve, muy medida, en la que derribó y la cuadrilla banderilleó a ley. Después de eso, cuando el matador presentó los avíos, el toro se puso a embestir y el torero a torear. Cada uno a lo suyo, pero eso es infrecuente en estos tiempos; el público, también a lo suyo, empezó a aplaudir desde este momento y ya estaba en pie a la hora de matar. Todo ello porque José Tomás medía y templaba cada muletazo, vaciando la embestida en el de pecho. Con la izquierda, naturalmente, todo fue mejor. Cada pase era preludio de otro nuevo más ceñido y más templado, haciendo que el toro girase en torno a su cintura una y otra vez, diciéndonos cómo es el toreo y rescatándonos de tanta mentira y mediocridad. Ejecutó la suerte con gran pureza, aunque el acero quedó levemente descolocado. He visto mejores faenas de José Tomás, pero ésta me supo a gloria.

Morante de la Puebla avisó en dos medias verónicas, pero debe entender que sólo se remata una vez. El jabonero que le tocó en suerte galopaba: el milagro parecía cerca. Dos series con la derecha tuvieron la virtud del temple y el defecto de la rapidez, pero tuvieron muchos grados de verdad y de ligazón. De pronto se hizo de noche: se oscureció el entendimiento o el toro perdió claridad. El tinglado se vino abajo y la faena terminó con muchas dudas. Joselito, dudas y vientos, toreó a distancia y por entrega. Si el cuarto tuvo dificultades, no nos las dejó ver. Otra vez será. En el quinto, José Tomás volvió a triunfar: quite por gaoneras, otra vez dueño del platillo, pero, para la Historia, tres ayudados por bajo rodilla en tierra, en posición perfecta, sin ninguna estridencia. Excepcional apertura de Morante, con unos prodigiosos doblones rodilla en tierra; después, toreo caro con la derecha, intermitencia y detalles. Se le volvió a ir.

ABC. Lunes, 7 de agosto´2000. A.G.ABAD. José Tomás rinde un magistral homenaje al toreo más puro

Ambiente de gran acontecimiento, con la plaza hasta la bandera. Sólo sobraba un invitado incómodo: el viento de Levante, que molestó mucho pero que no pudo con un torero que tributó un homenaje a la pureza. José Tomás entusiasmó y emocionó en una extraordinaria actuación. Cortó cuatro orejas, la segunda del quinto toro ya a favor de una tarde encarrilada. En los aficionados dejó el recuerdo imborrable de un día de toros en el Puerto, como predice la sentencia de Joselito «El Gallo».

Viento de Levante

No le importó a José Tomás que su muleta ondeara como una bandera. Dominó al Levante y al toro. En los medios, con la mano izquierda, sin ventajas, formó un alboroto. El buen toro de Jandilla seguía imantado a la franela que barriendo la arena le obligaba a rodear la figura del torero. Convenció a todos y, como si nada, se fue a por la espada. Unas ceñidas manoletinas precedieron a la estocada. Triunfo incontestable. Dos orejas que fueron todo un homenaje al toreo más puro. El astado de Domecq también recibió una gran ovación por su bravura.

Al quinto, que lucía astifinas y desarrolladas defensas, lo toreó de forma espléndida con el capote. Se presentía otro acontecimiento. El madrileño se dobló con mando y en los medios se pasó a su enemigo muy cerca. El toro se quedó enseguida sin recorrido, pero Tomás se jugó la vida sin cuento. Esa verdad llegó a los tendidos, y lo que comenzó siendo angustia, acabó en temple y armonía. Unos ayudados por bajo, rodilla en tierra, derrocharon clasicismo. Estocada y dos orejas para redondear una gran tarde de toros.

Morante de la Puebla se reencontró consigo mismo toreando con la mano derecha al precioso jabonero lidiado en tercer lugar. El animal, que embestía comiéndose la muleta. El sevillano estuvo poderoso y artista. Cuando el astado se paró, surgieron chispazos de torería que enmarcaron una faena plena de buen gusto.

Todavía tenía mucho que decir Morante y lo dijo, lo dibujó más bien, ante el sexto. Una media verónica en los medios ya hizo sonar las palmas por bulerías. El toro desbordante de bravura y el torero plantándole cara con el compás abierto, el engaño adelantado y trazando los muletazos ligados, limpios y airosos. Pero tras una primera fase de auténtico arrebato, el tono de la faena bajó un punto. Pudo cortar la oreja pero la perdió con la espada.

El viento diluyó los pocos momentos de entendimiento que hubo entre Joselito y el primer Jandilla. Tres muletazos largos y hondos por el pitón derecho fueron lo único reseñable. Con el cuarto, que fue bravo en el caballo, sólo apuntar un esperanzador comienzo de faena. Todo quedó ahí, pues el toro desarrolló muchas dificultades.


El Mundo, 24 de julio´2000. Carlos Crivell. La justa oreja de Ponce

Enrique Ponce se destapó en el Puerto con un toreo que casi tenía olvidado. Fue en el en el cuarto toro, que desarrolló casta en la muleta y que llegó a desbordar al valenciano en los primeros compases de la faena. Hubo un momento en el que parecía que el toro ganaba la pelea, pero Ponce se enfadó, dejó la muleta colocada entre pase y pase y logró los momentos de mayor intensidad emocional de la tarde.

Apareció el torero poderoso, capaz de hilvanar los muletazos a un animal nada fácil para ello. Fue esta la oreja de mayor sentido de la tarde.

La habitual simpatía de El Cordobés lució de nuevo en la plaza portuense. Es una virtud que tiene este torero y nadie le puede discutir que, para lograrla, hay que hacer méritos. En esta ocasión dejó algunos detalles de buen toreo, como en los lances con los que recibió al segundo, que tuvieron hondura y empaque. Tamb¡én se recuerda una tanda con la derecha al comienzo de la faena del quinto, incluso algún natural a ese mismo toro.

Pero lo suyo es la bulla, dar muchos pases sean como sean, lo que provoca una confusa situación para el espectador. Después de un pase limpio llega uno embarullado. Es la tónica habitual de este torero, que tiene la suerte de que los públicos le jalean lo bueno, lo malo y lo regular. Cortó una oreja facilota en el segundo y también la hubiera cortado en el quinto si no se pone a descabellar como un poseído.

Morante sigue sin encontrar el sitio perdido. También tiene mala suerte, porque el peor de la tarde, el tercero, cayó en sus manos. A ese toro violento no le dio ningún pase limpio. El sexto merecía mejor, pero el torero sevillano dio muletazos fuera de cacho y no logró interesar. Se eternizó con la espada y dejó en el aire la duda sobre su futuro inmediato.


Diario de Cádiz. Francisco Orgambides. Edición del  22 de febrero´2000.  Los veterinarios de El Puerto se quejan de la labor del presidente de la plaza

La labor del presidente de las corridas de toros en El Puerto durante el pasado verano ha sido cuestionada por los 12 veterinarios actuantes en la llamada Plaza Real, que se quejan de que en ningún caso ha tenido en cuenta sus informes.

La noticia la desveló Francisco Mateos en Diario de Andalucía en su edición del día 4 de febrero: los 12 veterinarios actuantes en los cuatro equipos de la plaza de El Puerto han elevado un informe a la Delegación de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía en Cádiz, quejándose de que el presidente de la plaza de toros de El Puerto, Carlos Vicente Serrano Molina, no hacía caso a ninguno de los informes de los veterinarios sobre la presencia, aptitud para la lidia e integridad de las reses a lidiar en El Puerto durante la pasada temporada de verano.

El día 9 de febrero el presidente Serrano Molina, que fue designado por el alcalde como aficionado de reconocido prestigio para presidir el coso en julio de 1999, se enteraba por el autor de esta información de dichos cargos. A la vez el delegado de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, Francisco Menacho, ordenaba la apertura de un expediente informativo para aclarar los extremos vertidos por los veterinarios. Hasta la tarde del domingo Serrano Molina no había sido notificado del expediente, ni conocía lo que afirmaban los veterinarios en su informe. En un ejercicio de autocomplacencia varios medios locales se han vanagloriado de haber iniciado el tema, que han difundido sin conocer los extremos de aducidos por los equipos veterinario. Desde estas líneas no hemos querido publicar la noticia hasta conocer el verdadero contenido de ese informe de los veterinarios que ni siquiera conocía el propio presidente afectado.

Según el citado informe, al que por fin tuvo acceso este medio, de 74 toros reconocidos en El Puerto para 9 corridas de toros, los veterinarios declararon no útiles 30 astados que fueron lidiados a pesar de los informes negativos, por orden del presidente: el 70%.

De esos toros que fueron aprobados por el presidente, los veterinarios advirtieron que 12 estaban faltos de trapío, otros 15 presentaban síntomas de haber sido afeitados, uno estaba cojo y 2 presentaban lesiones.

En el informe se detalla que el 25 de julio, se lidiaron dos toros de la ganadería de Antonio Gavira con sospechas de manipulación por decisión del presidente Serrano. En el reconocimiento post mortem no estuvo el delegado gubernativo y el ganadero Antonio Gavira, titular de la vacada, increpó a los veterinarios.

El 31 de julio, en la corrida de Marqués de Domecq de Fernando y Javier Domecq López de Carrizosa, se lidia por decisión del presidente un toro no útil. Se devuelven dos toros, uno inválido y otro con cojera, y se suelta un tercer sobrero, número 25, de Hermanos Sampedro, declarado no útil para la corrida del día siguiente.

El día 1 de agosto se juegan los toros de los Hermanos Sampedro. Se presentaron 3 toros sin los correspondientes certificados y el presidente decide que se lidien dos toros que los veterinarios estiman no útiles por sospecha de afeitado.

En la ópera «Carmen», añaden, el delegado gubernativo se niega a pesar el toro de rejones de Alfonso Guardiola. Tras discutir durante 30 minutos según los veterinarios, accede a pesarlo.

El 6 de agosto se juegan toros de Joaquín Núñez del Cuvillo: En esta ocasión la denuncia se refiere a que el presidente aprobó todos los toros antes de recibir los informes de los veterinarios. 3 eran no útiles por sospecha de afeitado y falta de trapío. A pesar de los informes de indicios de afeitado, el presidente se negó a que se adoptaran medidas post mortem.

El día 7, anunciados toros de Juan Pedro Domecq, resultaron ser de Parladé menos el número 93 del cuál el ganadero no aportó la guía de origen y sanidad del toro. Los veterinario reseñan que pesó 440 kilos en tablilla aunque el toro no llegaba a los 400 kilos, según el delegado gubernativo. 3 de estos toros, sospechosos de manipulación, se lidian por decisión del presidente. La empresa no dispone de algodones y solo se pudieron enviar los pitones de uno de los tres a analizar. No está presente el delegado gubernativo.

El 8 de agosto, toros de Torrealta de Borja Prado Eulate. Se presentan 10 toros de los cuales 2 no útiles se lidian por decisión del presidente Serrano. El presidente decide no enviar a analizar las astas, a pesar de que lo recomiendan los veterinarios.

El 14 de agosto, la corrida de Joaquín Barral, de 8 toros, 6 son declarados no útiles por los veterinarios por falta de trapío y sospecha de afeitado. Se envían los pitones a Madrid sin estar presente el delegado gubernativo. El 15 de agosto, con la corrida de Martelilla de Gonzalo y Juan Pedro Domecq López de Carrizosa, se presentan 8 toros en la misma mañana del festejo. 2 son declarados no útiles por los veterinarios por sospecha de afeitado pero se lidian por decisión del presidente que además se niega al análisis de pitones.

La corrida de Partido de Resina, de Antonio Morales y José Algora, de 8 toros, dos son no útiles por cojera y afeitado. Se lidian por decisión del presidente que se niega a los análisis.

Por su parte el que fue presidente de la plaza durante el pasado verano afirma que no ha hecho nada antirreglamentario y se quejó de que aún no sabía de que se le acusaba porque no se le había trasladado el expediente que estaba en boca de todos.

Serrano afirmó que "no he hecho nada extrarreglamentario porque he utilizado las facultades que me confiere el reglamento" añadió que el vigente reglamento es presidencialista pese a quien le pese.

Sobre el presunto falso peso de un toro dijo que "eso es imposible porque de lo contrario, sin peso, no entraría en el corral donde yo estoy", aludiendo al sistema que hay en El Puerto de que la báscula está nada más bajar el toro del camión y si no da el peso sale por otra puerta y no es reconocido: "Se desembarca y se pesa, y si no da el peso no entra en el corral donde estamos todos, como ha pasado con dos toros que no han dado el peso este año".

Serrano Molina señala que los informes de los veterinarios no son vinculantes ny que los hechos le han dado la razón: "De la corrida de Joaquín Barral, que envié los pitones de los seis toros a Madrid para análisis por presunto afeitado, solamente ha dado positivo uno, y de la corrida de Antonio Gavira, que enviamos dos, ninguno ha dado afeitado en Madrid. También me dan la razón las peñas porque han premiado los toros que se han lidiado". La peña La Garrocha premió a la corrida de Gavira por presencia y juego y la Tertulia El MOnasterio premió a la de Martelilla, que también fue premiada por la peña El Cordobés de Arcos de la Frontera.

En relación con el toro de Sampedro que se soltó como tercer sobrero, a pesar de haber sido rechazado en el reconocimiento, Serrano dijo que lo facilitó la empresa y se le dio suelta por haber riesgo de alteración del orden público.


Diario de Cádiz. Francisco Orgambides. Edición del 25 de febrero´2000. Justo Ojeda ya es empresario de El Puerto de Santa María

El Pleno del Ayuntamiento de El Puerto de Santa María (Esp.) aprobó por unanimidad la propuesta elevada por la Mesa de Contratación, por la cual Justo Ojeda será empresa de El Puerto durante cuatro años, prorrogables por igual periodo.

El pleno municipal designó por fin empresario de la llamada Plaza Real de EL Puerto a Justo Ojeda, un andaluz de Beas de Segura (Jaén), nacido en mayo de 1938 y que con una experiencia como empresario de más de 30 años, también ha sido hostelero, según dijo ayer en la rueda de prensa que ofreció al conocer su designación.

Ojeda está asociado con los ganaderos Fermín Bohórquez Escribano y Borja Domecq Solís de "Jandilla". Además participan el la empresa el promotor Antonio Mendoza y Carlos Bohórquez Domecq. Justo Ojeda dijo que sus socieos eran amigos,m compañeros y hasta hermanos, pero que el único responsable era él.

El Ayuntamiento no hizo públicas las baremaciones que han servido de base para la designación, pero sí que las ofreció a los licitadores destacando entre ellas el único 0, en experiencia, a la empresa Majura S.L. La empresa de Galloso suma 18.85 puntos entre 6.42 de programa de trabajo, 8 de contenido económico, 3 de equipo profesional y 1.43 de obras de mejora.

Comandante Dorado S.A. suma 24.16 puntos, con 5, la máxima, en obras; 4.83 en programa de trabajo; 3.33 en experiencia, 8 en propuesta económica y 3 en equipos.

Los Domecq y Roca suman 24.55 con un 7.25 en programa de trabajo, 4.17 en experiencia; 9 en oferta económica; 3 en equipo y 1.13 en obras de mejora.

Víctor Pérez quedó el segundo con 25.04 puntos que se desglosan en 5.74 de programa de trabajo; 5 de experiencia; 10 de oferta económica, 3 de equipos y 1.30 de mejoras en la plaza.

El ganador, Justo Ojeda tiene la máxima puntuación en experiencia, un 10 y oferta económica con otro 10. En programa de trabajo también tiene la máxima con 7.37 puntos, la máxima en equipos con un cuatro que se debe a que fue el único que designó representante en El Puerto y 1.62 en obras de mejora. Sumó un total de 32.99 puntos.

El 0 en experiencia debe ser compartido por todo el sector taurino de este rincón ya que la nueva empresa ha roto con la costumbre de hace seis años de mantener un abono al 50% de descuento, implantado por Canorea y Barrilaro. A nadie se le ocurrió cuando se redactaron los pliegos que podía concurrir a la licitación alguien que no respetara esa premisa y se pensaba que todos la mantendrían.

Ni el Ayuntamiento ni las peñas se se acordaron cuando se hizo la exposición pública de los pliegos y no se incluyó ninguna puntuación que apliucara puntos por ese descuento, que respetaron los Domecq y Roca, Paco Dorado y Víctor Pérez. Desde 1958 solamente ha habido en la plaza de El Puerto un concurso en 1988. Esa inexperiencia la han pagado los abonados de sombra que tendrán que abonar en lo sucesivo 2.000 pesetas más por cada corrida de abono.


diarioandalucia.jpg (22376 bytes) FRANCISCO MATEOS.  Edición del 4 de febrero´2000. La Junta investiga irregularidades en la plaza de El Puerto

Los doce veterinarios de la plaza de El Puerto de Santa María han denunciado en un documento numerosas irregularidades supuestamente cometidas en la temporada 1999 por el presidente que designó el alcalde Hernán Díaz. La Junta ha abierto un expediente informativo para depurar posibles responsabilidades.

(...)el alcalde designó como presidente a Carlos Vicente serrano, en calidad de aficionado de prestigio, y a Juan Gómez, que a su vez es concejal de Cultura, si bien solo acudió a un festejo (...).

(...). Los veterinarios se extrañan de que una Circular remitida por la Junta en abril a todos los ayuntamientos en la que se hacía una serie de recomendaciones para la temporada no les hubiera llegado a través del consistorio, enterándose de su contenido por sus compañeros de Sanlúcar de Barrameda.

Las denuncias principales radican en la poca efectividad de los informes y opiniones emitidos por los veterinarios, que han sido reiteradamente obviadas por el presidente (...). En el documento de los veterinarios aparecen datos objetivos de supuestas graves infracciones a la normativa cometidas por el presidente. 

Destacan dos: en la corrida del 31 de julio se devolvieron a los corrales desde el ruedo dos astados del marqués de Domecq. Ante el más que probable desorden público, el presidente ordenó la salida de un tercer sobrero, lidiándose un toro que no había sido reconocido por el equipo de la plaza. Es más, dicho toro, de Hermanos Sanpedro, había sido rechazado esa misma mañana por otro equipo de veterinarios.

El segundo aspecto más grave fue la lidia de un toro sin el peso reglamentario. Pesó solo 400 kilos cuando lamnormativa exige un mínimo de 435 kilos. Para darle cobertura legal, el presidente perimitió que la tablilla figurara un peso de 440 kilos.

 

 

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