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TOROS EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA |
Temporada 1997
Temporada 1998 Temporada
1999 Temporada 2000
Febrero´2001:
entrevista a Justo Ojeda
Marqués de Domecq demanda a la empresa de El Puerto
TEMPORADA 2001
Festejos celebrados
Domingo, 1 de julio. Novillada con picadores con ganado de Fuente Imbro
(bien presentados y encastados), para
José Manuel Berciano (silencio en ambos), Ángel Romero (ovación y
silencio) y Antón Cortés (oreja
y ovación).
Domingo, 8 de julio. Toros de José Luis Osborne Vázquez
(justos de presencia, flojos y descastados), para los diestros
Manuel Díaz El Cordobés (silencio y ovación), Vicente Barrera
(vuelta tras petición y silencio) y
José Pacheco El Califa
(silencio en ambos). Un tercio de entrada en tarde con viento de
poniente.
Domingo, 22 de julio. Toros de Manolo González y González Sánchez
Dalp (de buen juego destacando el sexto, premiado con vuelta al
ruedo),
para Manuel Caballero (oreja
y oreja), Javier Conde (oreja
y oreja) y
Dávila
Miura (saludos desde el
tercio y dos orejas). Un cuarto de plaza en tarde nublada.
Domingo, 29 de julio. Toros de Marqués de Domecq
(desiguales de presentación y juego -destacaron el 4º, premiado con
vuelta al ruedo, y el 6º-), para
José Ortega Cano (silencio
y dos orejas),
Francisco Rivera Ordóñez (ovación con saludos en ambos) y Julián López El Juli
(oreja y dos orejas). Casi lleno. Crónica de El País.
Sábado, 4 de agosto. Toros de Jandilla
(bien presentados, nobles y bravos excepto el 3º), para
José Miguel Arroyo Joselito
(ovación y dos orejas),
Jesulín de Ubrique (dos orejas y oreja) y Julián López El Juli
(oreja y oreja).
Domingo, 5 de agosto. Toros de Juan Pedro Domecq,
dos de parladé y dos de Jandilla (de diferente presentación y juego), para
Juan Antonio Ruiz
Espartaco (división y oreja que no pasea), Javier Conde
(vuelta con protestas y palmas) y
Miguel Abellán (oreja y
oreja, salió a hombros). Crónica del
festejo.
Domingo, 12 de agosto. Toros de
Zalduendo (bien presentados
pero mermados de fuerza), para
el mano a mano José Ortega Cano
(aplausos, pitos y oreja) y Morante de la Puebla
(aplausos en los tres). Más de media entrada. Crónica
del festejo.
Miércoles, 15 de agosto. Novillada con picadores con ganado de José Luis Sánchez
y Sánchez (bien presentados, sin casta ni fuerza), para Carlos Gallego
(silencio y palmas), Jesuli de Torrecera (vuelta y pitos tras aviso) y Antonio
Fernández (saludos y pitos tras aviso). Un cuarto de entrada.
Viernes, 17 de agosto. Corrida de rejones con astados de Fermín Bohórquez
(bien
presentados y buenos salvo el quinto, que acusó tendencia a tablas ),
para Paulo Caetano (silencio), Fermín
Bohórquez (dos
orejas), Diego
Ventura (oreja)
y Andy
Cartagena
(dos
orejas y rabo).
Collera
Caetano-Bohórquez, silencio. Collera Cartagena-Ventura, ovación. Tres
cuartos de entrada en noche agradable.
Domingo, 19 de agosto. Toros de Torrestrella
(el
quinto lidiado como sobrero, aceptablemente presentados, nobles,
encastados, aunque justos de fuerzas. El más complicado fue el tercero), para los diestros
Enrique Ponce (oreja
y dos orejas y rabo), Manuel
Caballero ( dos
orejas y ovación.)
y Morante de la
Puebla (d.
Crónica del festejo.
Domingo, 26 de agosto. Toros de José Luis Pereda, La
Dehesilla (desiguales de presencia, mansos y descastados), para los
diestros Juan Mora (ovación y
palmas), Enrique Ponce
(ovación y ovación) y
Jesulín de Ubrique
(oreja y dos orejas). Algo más de tres cuartos de entrada en tarde
nublada. Crónica del festejo.
Crónicas de la prensa
PortalTaurino. MANUEL
VIERA. Provocando
emociones
El toro, ese animal indiscutible y
necesario para crear arte y transmitir emoción, falta en plenitud en
demasiadas ocasiones. En la tarde portuense sucedió mucho de esto. Salió
el toro, el de hoy para el toreo de hoy. El que dicen que se deja, el
que no molesta, el que le basta un puyacito para aguantar, después, de
pie en la muleta. El que la
escasa casta y la nula fuerza priman ante la deseada movilidad característica
de la bravura. Son estos toros nobles, de embestidas cansinas y a veces
pastueña, el que tantos
desean para hacer el toreo. Pero el toreo sin emoción, y claro, si el
toro no la transmite lo debe hacer quien se pone delante. Así lo hizo
Jesús Janeiro, que tuvo que provocar emociones a base de templar, de
relentizar el cansino andar del noble tercero. Tan despacio toreaba
Jesulín que los cambios de manos parecían eternos. Después, se quedaría
quieto, con las zapatillas clavadas, impávido ligó tandas sobre la
mano derecha haciendo pasar al toro sólo por donde el torero quería, y
como la espada entró a la
primera, aunque no en su sitio, le dieron la oreja del noble
colaborador. El sexto lo banderillearon bajo una monumental bronca. El
toro, protestado por inválido, no lo era más que los que le
precedieron, además de chico y anovillado. El presidente no lo devolvió
y aguantó como pudo el temporal. Y el de Ubrique que le da la razón a
del palco mandando, muy
despacio, en el buen tranco del torete. Lo hizo sobre la diestra y lo
continuó en el toreo al natural. Exquisito temple en las privilegiadas muñecas, largo recorrido en el engaño,
ligazón, y perfectos pases
de pecho al término de las tandas. La estocada, que hizo tumbar al
protestado animal, ayudó a
transformar la opinión de un público que histérico pidió para el
torero las orejas del inválido, que el Usía sin dudarlo concedió.
También
tuvo que provocar emociones Enrique Ponce, lo hizo después de
torear al segundo con su característica estética y plasticidad sobre
la mano derecha con la muleta a media altura, así resultaron tandas de
muletazos lentos, ajustados. También
con la zurda, pero faltos de emoción. Esta llegaría con el toreo de
cercanías, de indiscutible valor, epílogo de una faena que en los últimos
momentos transmitió a los
tendidos, y si mata, hasta le piden la oreja. Muy noble y con empalagosa
calidad salió el quinto, al que toreó de capa con más verdad que al
segundo, incluso las chicuelinas del quite resultaron ajustadas. No hubo
más. El noble animalito dijo no embestir más, no andar, no hacer nada,
ni bueno ni malo. Se mantuvo en el ruedo como un corderillo asustado.
Ponce mandó callar la banda de música, cogió la espada y se quitó de
en medio al moribundo animal.
El que no pudo transmitir ni una pizca de emoción fue Juan Mora, que a
última hora sustituía a Espartaco, que previamente había enviado a la
empresa parte facultativo alegando enfermedad. El torero de Plasencia,
además de tocarle dos toros de iguales características, fueron
mansos, rajados a las primeras de cambio, defendiéndose de todo lo que
le ponían por delante, sin humillar. Con esto, ni emoción ni toreo. Con el primero
se justificó con ganas. Con el cuarto ni hubo ganas ni convicción.
Todo un homenaje a la emoción.
PortalTaurino.
MANUEL VIERA. Magisterio
de Ponce
Tres conceptos del toreo. Ponce es la hondura, la estética, la
seguridad, el sentimiento. Caballero es el mando, el temple,
el dominio de su poderosa muleta. Morante es el arte, el duende,
el compás. Las tres tauromaquias llegan, tr ansmiten emoción,
son auténticas. Cada cual que escoja la suya, sólo es cuestión de
sensibilidad.
Magisterio absoluto de quien está en gracia
divina. Nadie lo duda. El toreo emana hondo, sentido, con indiscutible
plasticidad; ya así lo hizo al primero de los torrestrellas,
un toro noble, como casi toda la corrida, pero con las fuerzas justas.
Ponce lo cuidó en varas y lo mantuvo en pie con perfecta técnica, para
después mandar en la embestida sin molestar, acariciándolo, hasta
ligar tandas con la diestra lentas y con empaque. Fue largo el natural,
puro y cadencioso, sentido y ajustado. Los cambios de mano firmaron una
faena a más rematada con una estocada levemente desprendida. El cuarto
lo devolvieron ¿por qué? ¿Por sus pitones maltrechos?. Entonces, que se hubiese
quedado en el campo ganadero. Y salió Malapata,
sombrero del mismo hierro, y el de Chiva que dicta la más bella lección
jamás soñada. Antológica faena. Clase de toreo auténtico. Toreo
puro, de privilegiada cabeza, de sentimiento, de valor. Toreo lleno de
emoción. Cites de frente con muleta plegada. Hondura en los naturales
excepcionalmente rematados con los de pecho. Excelsa faena rubricada con
una perfecta estocada que provocó la locura en los tendidos, y entre el compás de
las palmas por bulerías paseó Enrique Ponce los máximos trofeos de un
bravo toro que también tuvo honores
de vuelta al ruedo.
A
Caballero le costó acoplarse al tranco del encastado segundo.
Demasiados altibajos en las tandas con la derecha. Sin embargo,
consiguió mandar con su
poderosa muleta en el toreo al natural. Bajó la mano, arrastró la
tela, y sin solución de continuidad engarzó unos con otros, muy
largos, muy bien abrochados, para completar faena con perfectos
circulares, ayudados, y una buena estocada que le valió para conseguir,
quizá, excesivos trofeos. Al quinto, un buen toro con escasa fuerza,
le toreó con la diestra a media altura sin demasiada emoción.
Muy lento ejecutó el natural, pero sin continuidad El volapié de
perfecta ejecución le valió para recibir una fuerte ovación.
La tarde portuense ya
era triunfal, y a esto que Morante... toreó. Lo hizo en tres verónicas
y dos medias perdidas en el tiempo que reventaron los tendidos. Quitó a
pies juntos de manera sensacional. Después, brotarían tandas de
muletazos pausados, sentidos, rítmicos, ajustados y ligados. Toreo de
manos bajas, de muleta adelantada, de infinita lentitud. Faena con la
diestra que firmó con la espada. Y para no ser menos a hombros se lo
llevaron para compartir
triunfo con Enrique Ponce y Manuel Caballero. Antes, con el tercero, el
más complicado de la buena corrida,
se afligió en las primeras coladas y después, no hubo más.
PortalTaurino.
Manuel Viera. Escasos
trazos de toreo inspirado
No fue la tarde esperada. Cuando en el cartel solo se quedaban, por
notable ausencia, dos de
los denominados toreros artistas, abogamos
por algo más que
escasos trazos de toreo inspirado. Corrida
a modo la lidiada para tal ocasión. Chica, anovillada, boyante,
noble, con escasa fuerza... la ideal para gozar con el arte, el compás,
el ritmo, el duende, la expresión de estos artistas, que dejan
de serlo cuando faltan los recursos y se encoge el cuerpo. Así
es difícil de arriesgar, y por tanto
transmitir, no sólo
la emoción de lo deseado, sino esa otra verdad, más pura, que un
torero pueda transmitir en la plaza, la que combina en perfecto cóctel
la inteligencia, el valor y el sentimiento. Y algo de esto le faltó a
José Ortega Cano en la tarde portuense. Porque el diestro de Cartagena
sólo fue auténtico en escasas verónicas a su primer toro rematadas
con media majestuosa. Después, necesitó
de una larga y vulgar faena para ajustar una tanda con la diestra con su
particular hondura. Le fallaron los recursos con el tercero abreviando
sin dudarlo, y hubo con el quinto más de intención, más de
sentimiento, para querer demostrar
algo más que algunas escasas notas de clásico toreo en series
lentas, largas y plásticas. Hubo sensibilidad, pero también exagerada
puesta en escena para
rubricar las escasas pinceladas del artista. La media estocada le bastó para pasear la oreja del
boyante colaborador.
Hay,
en Morante, una permanente ansia de deseo de agradar, de ofrecer su
arte, pero este la mayoría
de las veces se le diluye demasiado pronto, en demasiados zigzag que sólo sirve para
crear demasiada frustración y disolver en mínimas percepciones su
verdadera tauromaquia. Así sólo tres verónicas majestuosas
sobresalieron de los muchos lances con los que recibió al noble
segundo, que después de una sentida y rítmica tanda con la diestra, se
le fue a tablas moribundo cuando el de La Puebla iniciaba el toreo al
natural. Nefasta suerte. Con el cuarto, un impresentable sobrero de
Jandilla, más válido para el toreo a caballo
que el de a pie, por su inexistente y roma cornamenta, Morante
lució su inspirado toreo en faena con altibajos donde sobresalieron
lentos, largos y sentidos muletazos al natural que llevaron a los
tendidos la emoción de lo auténtico. A los medios se llevó al sexto
para rematar la tarde, le adelantó la muleta y mandó con ritmo la
boyante embestida del noble bruto, que se paró sin dejar que José
Antonio pusiera el epílogo
a la tarde con la cadencia y la estética del diestro sevillano.
El
País. Lunes, 30 de julio´2001. JUAN ORTEGA. El
saber torero de Ortega Cano
En la primera parte de la corrida, las muletas
brillaron por falta de uso. El Juli había llegado al último tercio con
el público rendido; saludó al tercero con lances de menos a más, se
quedó quieto, espectacular y valerosamente quieto, en la chicuelina que
precedió al galleo y en un quite por gaoneras. Aguantó en el primer
par de dentro afuera y cuadró en la cara en el tercero; anteriormente,
tras un par sin relieve, se resbaló y fue pisoteado. Hasta ahí. Con la
muleta fuese y no hubo nada.
Rivera recibió al segundo con una espléndida
larga a porta gayola y saludó tras varias verónicas a
pies juntos. Quitó por el lado izquierdo y evitó, a cuerpo limpio, los
apuros de Basilio Martín. Empezó de rodillas, emocionando, y acabó de
pie, aburriendo, ante un toro quedado de por sí al que el torero no
ayudó con su colocación ni sus habilidades.
El primer animal iba y venía sin codicia,
sabedor o ignorante de que no iba a hacer historia. En el cuarto, que
tomó una varita, Ortega Cano se dejó ir en verónicas y chicuelinas y,
tras el tercio de banderillas, se quedó solo en el ruedo para lancear a
la verónica con más estilo que hondura. Con la muleta, ante el galope
del toro, cuajó tres series de derechazos con gusto, una muy buena de
naturales, seguida de otra en la que sacrificó el mando por darle sitio
a la res, y unos pases por bajo primorosos. Pintó uno de pecho. La
faena supo a torero, tuvo la gracia de la imperfección y el mérito de
cumplir la suerte suprema despacio y haciendo la cruz. Regalo de un
maestro que demostró que quiere seguir en ejercicio.
Nueva larga a porta gayola de Rivera ante
un enemigo anovillado y corretón, al que recibió de muleta con
enjundiosos pases por bajo y naturales que fueron ganando profundidad y
longitud en dos series. La derecha no pudo ser, ni falta que hace.
Rivera terminó ante un toro rajado y quiso matar en los medios; no pudo
y acabó persiguiéndolo en tablas a la carrera tendida.
El capote de El Juli voló en lopecinas ceñidas
entre el clamor del respetable y ante un toro flojo algo cojitranco.
Banderilleó con facultades, conocimiento y ventajas, apretando hacia la
pata coja de la res. Fue necesario todo el saber de El Juli para
mantener en pie a la fiera, y hay que reconocer que lo consiguió.
Festejos celebrados
El 6 de mayo de 2001, tuvo lugar la XIV
Edición del Pregón Taurino de la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino,
organizado por la Tertulia Taurina El Monasterio, de El Puerto de Santa María
(Cádiz, España).
Domingo, 13 de mayo. Erales de Manuel
Ángel Millares, para Víctor Nieto, Caro Gil, El Lury, Miguel Ángel
Perea, Alejandro Pérez y Juan Antonio Talaverón.
Sábado, 12 de mayo. Toros de Manuel
Ángel Millares (mansos y descastados, desiguales de presentación) para Cristo
González (silencio y vuelta tras aviso), José Antonio
Canales Rivera (vuelta y saludos), y Víctor
Janeiro (silencio tras dos aviso y silencio). Un cuarto de entrada.
Calor.
Viernes 11 de mayo,
novillada sin picadores.
Erales de Félix Hernández, para Tirado Ponce, David Galán y Carlos
Esteban.
Domingo, 18 de marzo. Novillos de Marqués
de Domecq (bien presentados y de buen juego, ovacionados los cinco primeros), para Marcos Cruz
(ovación y ovación con saludos), Luis
Vilches (oreja y ovación con saludos) y Fernández
Pineda (oreja y oreja). Crónica del fetejo.
Sábado, 24 de febrero. Festival a beneficio de la Cruz
Roja. Reses de distintas ganaderías, para Galloso (una oreja) que toreó un
astado de Osborne, Ruiz
Miguel (vuelta al ruedo) frente a un novillo de Los Derramaderos, Tomás Campuzano
(dos orejas) con un toro de Ángel Bohorquez, Canales
Rivera (ovación y saludos) frente a un astado de Manuel
Ángel Millares , Dávila Miura
(ovación y saludos) con un ejemplar de Fuente
Ymbro y el
novillero Octavio Chacón (dos orejas) frente a un novillo de Diego
Puerta. Un cuarto de plaza en tarde cubierta.
Crónicas de los festejos
Portal
Taurino. Manuel
Viera. Lunes, 6 de agosto´2001. Puerta
grande a la raza.
Los jandillas le ganaron la
partida a los juanpedro en la
interesante tarde estival. Y no es que estos últimos fallaran
estrepitosamente, no, pero se apagaron sin fuerzas en las postrimerías
de las faenas de muleta. Si bravo fue el segundo, más lo fue el
tercero, que empujó con fijeza en el peto del caballo y llegó a la
muleta con tranco de toro de bravo. Miguel Abellán, todo raza y ambición,
le dio distancia, le citó de muy lejos, le adelantó la tela, y lo llevó
prendido en largos y templados muletazos con la diestra. No consiguió
acoplarse al natural, que tras resultar enganchados más de uno desistió
para volver al toreo circular. La buena estocada le ayudó a la concesión
de la oreja, solo una, cuando el toro era para cortarles las dos. Quiso
rematar la tarde con el sexto y lo conseguiría a base de raza, valor, y querer ser alguien en su respectivo
escalafón. A pesar de pinchar tres veces le concedieron otro apéndice,
quizá por su verdad con la espada, y sobre todo por la completa lidia.
Desde las dos largas cambiadas en el tercio hasta las verónicas a pie
juntos, desde los cites de lejos hasta la numerosas tandas de ligados y
ajustados muletazos, desde en largo natural, cadencioso y de manos
bajas, hasta entrar por derecho con el estoque, todo fue para conseguir
una puerta grande que le debe saber a gloria.
Es la
puesta en escena de un torero distinto: muy despacio, pasos cortos,
cabeza baja, mentón hundido, en los medios, en la misma boca de riego,
montera al pecho, mirada al infinito, pierna derecha adelantada y
pausado movimiento en el saludo. Es el brindis, la escenificación de
Javier Conde con peculiar estilo en el inicio de su inspirada
tauromaquia. Antes, tras un ajustado quite por chicuelinas de Abellán,
Conde replicó con dos verónicas soñadas, pero no ejecutadas. Fue buen
toro el de Jandilla, noble y con fijeza, que acudía con bravura al engaño.
Javier toreó despacio con la diestra, ligó tandas que remató con
largos pases de pecho, pero no terminó de bajar la mano, de adelantar
la muleta y mandar en la noble embestida tal como merecía el noble
animal. Al natural se sintió. Desmayado rubricó el acto. Mal con la
espada, el mismo se concedió la lenta vuelta que muchos protestaron. Al
quinto lo toreó a la verónica con verdad y lo dejó sin picar. Citó
de lejos, adelantó el brazo y toreó a compás, con ritmo, con cuidada
estética, gustándose... hasta que el toro se apagó. Después seguiría
la obra en escena interpretada solo por el artista, sin toro. Otra fea
estocada le privó de un triunfo mayor.
Con esfuerzo.
A Espartaco le tocó en suerte torear los juanpedro, el cuarto con
el hierro de Parladé, y no fue igual. El primero no tuvo fuerza, se
defendió y hechó la cara arriba con feo estilo. Juan Antonio, sin
confiarse demasiado, estuvo
entonado pero no ajustado su toreo. Con el cuarto, flojo y molesto, hizo
un gran esfuerzo. Ligo con la diestra templados y rematados muletazos, y
como se entregó con la espada, la solanera le pidió la oreja, que el
presidente concedió y el torero no paseó tras algunas protestas.
PortalTaurino.
MANUEL VIERA. Lunes,19 de marzo´2001. Novillos
para hacer el toreo
Por
el alegre galope con el que acudían a los engaños, por hechuras, por
cara, eran unos auténticos bombones. Tranco de bravo, aunque las
fuerzas fueran las mínimas para ir y venir al trapo. Fueron novillos de
ensueño para hacer el toreo. Auténtico lujo en tiempos de escasa casta
e invalidez permanente. Y si a estos animalitos, con media docena
de muletazos hondos, no se le cortan las orejas, ‘se le cortan de
verdad’, digo, apaga y vámonos. Todo un lujo de novillada la
presentada por el Marqués de Domecq, aunque la suerte de varas se
hiciera simulada, de puro trámite, con ligeros picotazos que bastaran
para hormar la bondad y dulzura de las embestidas. La que quieren y
piden los toreros.
Así
las cosas, Luis Vilches, que cuenta los días que faltan para vérsela
con el toro, con el que se debe gustar más, demostró, mejor con el
cuarto que con el primero, la cadencia y el sentimiento de su toreo. Los
muletazos al buen ejemplar del Marqués resultaron despaciosos, largos,
con la naturalidad de los elegidos. Supo siempre adelantarle la muleta,
citar de largo e imantar en el engaño la noble embestida para rematar
las series con buenos pases de pecho. Los naturales resultaron, algunos,
infinitos, y quizá otros demasiado despegados, el único pero que se le
puede poner al hondo toreo del utrerano. Gustó más lo hecho al segundo
que al primero de sus novillos, aunque después volviera a emborronarlo
todo con la espada, su eterna cruz.
Y
si Vilches es la hondura, Fernández Pineda es el pellizco. Toreo
impregnado con la sensación de lo fácil, pero a la vez de lo
verdaderamente auténtico. Le bastaron dos series con la diestra al
tercer novillo para hacer llegar a los tendidos su más puro arte.
Construyó una faena muy del gusto de esta tierra, de menos a más,
aunque no terminó de romper a pesar del exquisito toreo al natural y no
menos sentidos pases de la firma. Al sexto, el más complicado y reservón,
sólo pudo robarles sueltos muletazos con la izquierda de muy buen trazo
y a base de poderles. La oreja, en las postrimerías del festejo, fue un
excesivo regalo de sus paisanos para que abriera la puerta grande.
A
Marcos Cruz se le notó que torea muy poco. Quiso agradar y lo conseguiría
pocas veces, y entre desarmes y dudas, a los que intercaló sueltos
muletazos con estilo, intentó, una vez más, abrirse camino en tan difícil
empresa.
ABC. Sábado, 20 de enero´2001.
FERNANDO CARRASCO. Justo Ojeda
comienza a dar forma a la temporada de El Puerto de Santa María, que
comenzará el 18 de marzo
El empresario aragonés Justo Ojeda ha comenzado a dar forma a la
temporada taurina de El Puerto de Santa María, plaza que regenta desde
la pasada temporada.
Así, el comienzo tendrá lugar el día 18 de marzo, con una
novillada con picadores, estando por designar, por el momento, la terna
y los novillos a lidiar.
En cambio, ya tiene elegidas las ganaderías que acudirán este año
al coso portuense, que son las de Núñez del Cuvillo, Jandilla,
Torrestrella, Marqués de Domecq, Juan Pedro Domecq, Zalduendo, Enrique
Jiménez y, para rejones, Fermín Bohórquez. De estos hierros saldrá
la selección de las corridas de toros a lidiar.
Por lo que respecta a las novilladas, están los nombres de Fuente
Ymbro, Marqués de Domecq y José Luis Sánchez y Sánchez.
En cuanto a los matadores de toros, es intención de Justo Ojeda de
que las figuras del toreo acudan dos tardes cada una, contándose con la
presencia de José Ortega Cano y Jesulín de Ubrique, que reaparecen
esta temporada.
Otra de las novedades de este año es que no habrá corrida nocturna,
algo que venía siendo habitual en la plaza portuense, y el comienzo de
las corridas será entre las siete y las siete y media de la tarde. La
corrida del arte del rejoneo ha sido fijada para el día 17 de agosto.
Este festejo sí será nocturno.
Por otro lado, el empresario aragonés ha mostrado su disposición de
presentarse al concurso de la plaza de toros de Algeciras. Igualmente, y
siempre y cuando «los pliegos sean sensatos», acudirá a cuantos
concursos de adjudicación de plazas se convoquen en Andalucía.
TEMPORADA 2000
Feria del Vino
Festejos celebrados
Domingo, 3 de diciembre. Novillos de distintas
ganaderías, para el rejoneador
José Luis Cañaveral (dos orejas), y los banderilleros, Antonio Ruiz
Espartaco (dos orejas), David Oliva (oreja), José Antonio Heredia (oreja), Javier González
(dos orejas), Antonio Ocaña (oreja) y Antonio Garrán (oreja), y como
banderilleros, Francisco Ruiz Miguel,
Galloso, Antonio Lozano, Rafi Camino,
Manolo Sánchez, Oscar Higares,
Canales Rivera, Victor Manuel Coronado Gómez, Manolo Amador, Víctor
Janeiro, Rafael Osorio y los novilleros Marcos Cruz e Ivan Vicente.
Viernes, 14 de julio. Novillada sin caballos. Nocturna.
Sábado, 15 de julio´2000. Novillada nocturna. Ganado de El
Serrano, para Juan Conteras, Jesuli
de Torrecera y Puyita .
Sábado, 22 de julio´2000. Novillada nocturna. ganado de Román
Sorando, para Marcos Cruz,
Berciano y Gallito de Tarifa.
Domingo, 23 de julio´2000. Toros de Torrestrella,
para Ponce, Cordobés
y Morante de la Puebla. Crónica
del festejo.
Domingo, 30 de julio´2000. Toros de Guadalest
(de correcta presentación pero de juego desigual, descastado y deslucido),
para Finito (ovación y silencio), Eugenio
de Mora (silencio y silencio) y Dávila Miura
(vuelta y ovación).
Viernes, 4 de agosto. Corrida nocturna. Toros Bohórquez,
para Ponce (ovación
con saludos y palmas), Manuel
Caballero (ovación
con saludos tras aviso y vuelta tras petición) y El Juli
(oreja
y silencio).
Domingo, 6 de agosto. Toros de Jandilla
(1º de corto recorrido, 2º, 3º y 6º,
bravos; 4º inédito y 5º manejable),
para Joselito (estocada
(ovación y saludos); estocada (palmas con algunos pitos), José Tomás
(estocada levemente trasera y tendida (dos
orejas); gran estocada (dos orejas) y Morante
(pinchazo, estocada algo trasera,
descabello (oreja) ; pinchazo, estocada atravesada que sale, cuatro descabellos
(vuelta al ruedo). Lleno. Crónicas
de El País y ABC.
Sábado, 12 de agosto. Toros de Gabriel
Rojas (de pobre presentación e inválidos, protestados), para Miguel
Abellán (palmas y palmas), Manzanares
(bronca y ovación con saludos) y Finito de
Córdoba (palmas y ovación con saludos).
Domingo, 13 de agosto. Toros de Osborne
(descastados y flojos),
para Espartaco (ovación en ambos), Joselito
(ovación y silencio) y José Tomás
(dos orejas y ovación).
Martes, 15 de agosto. Toros de Pablo
Romero, para Celso Ortega (palmas y pitos), Pedrito
de Portugal (oreja y ovación) y José Luis Moreno
(ovación y palmas).
Viernes, 18 de agosto. Corrida nocturna. Toros del Marques
de Domecq (bien presentados, encastados. Al corrido en 5º lugar se le dio
la vuelta al ruedo), para Morante (silencio
y dos orejas), Pepín
Liria (ovación con saludos y dos orejas) y Juli
(ovación con saludos y dos orejas tras resultar herido). Crónica
del festejo.
FERIA DEL VINO
Sábado, 27 de mayo´2000. Toros de Diego
Garrido, para Juan José Padilla (palmas
y oreja), José Luis Moreno (ovación
y oreja) y Juan Bautista (palmas y
ovación). Menos de un cuarto de entrada.
Domingo, 28 de mayo´2000. Novillos del marqués
de Domecq (bien presentados, nobles, con casta, excepto el 6º), para Marcos
Cruz (oreja y vuelta al ruedo tras petición), José Manuel Berciano (oreja
y petición de saludos), y para Antonio Fernández (vuelta tras petición y
silencio). Antonio Flor, picador de la cuadrilla de Marcos Cruz, fue ovacionado.
Festejos
celebrados
Sábado,
19 de agosto´2000. JOSE
ANTONIO JIMÉNEZ.
El
sueño de una noche de verano
Sí,
eso fue lo que ocurrió. Era el sueño de un torero por cuajar un toro. Era
crear arte con cada movimiento. Ese arte que se crea y se destruye en un mismo
segundo pero que permanece eterno en el recuerdo. Todo fue magistral. Toro y
torero se unieron en la sinfonía perfecta. Ninguno de los que presenciamos la
faena de Morante de la Puebla podremos olvidar un toreo tan profundo, excelso,
lleno de majestuosidad como el que tiene este privilegiado de los ruedos. Ese al
que algunos llaman el seise de Sevilla. El que piensa como el Juncal de Armiñan
que "las prisas para los delicuentes y los malos toreros". A Morante
le hacía falta cuajar un toro como este para volver a coger el sitio. Para que
esa legión de morantistas que cada día llenan más los tendidos volvieran a
creer en él.
Acompañó
con la cintura los lances de recibo, ganando terreno poco a poco para rematar
con una media abrochándose el toro a la cintura. Quite por chicuelinas con las
manos bajas y la plaza boca abajo. Con la muleta cogió la izquierda de momento.
La bamba de la franela acariciaba el albero portuense suavemente, con el del
Marqués embebido en sus vuelos, rematando siempre detrás de la cadera y
toreando para sí mismo, como si fuera el toro que siempre soñó. Simplemente
inmenso. La suerte suprema volcándose, hundiendo la espada con el corazón. ¿Dos
orejas? Y que más da. Dijo Joselito que quien no vio una tarde de toros en el
Puerto no sabía lo que era una tarde de toros, y que razón tenía. La vuelta
al ruedo para un animal que defendió su vida como los verdaderos toros bravos
fue un justo premio.
Anteriormente,
Pepín Liria , en el cuarto, había sacado toda su vergüenza torera. Tras un
vibrante comienzo de rodillas, puso siempre la muleta por delante en los cites
por el pitón derecho. Con la zurda se quedó en el sitio y fue capaz de ligar
muletazos resolviendo las dificultades que el burel le planteaba.
Espoleado
por el triunfo de sus dos compañeros, Julián López sacó su casta de torero y
profesional para no dejarse ganar la pelea. Se fue a portagayola, quitó por
lopecinas y banderilleó con espectacularidad. En la muleta dio naturales largos
y de calidad, se los pasó cerca, muy cerca. Arriesgó y se llevó la voltereta.
Con el vestido roto, un corbatín anundado en la pierna derecha y maltrecho
siguió toreando como los valientes. Media estocada le valió el mismo premio
que a sus dos compañeros.
Esto
fue lo que sucedió en la segunda parte de la corrida, en la primera Liria
estuvo sin cruzarse, Morante no tuvo suerte con su toro y
el Juli estuvo entonado. Pero, ¿quién se acuerda de esto después de la
faena de Morante?.
El
País.
Lunes, 7 de agosto´2000. J. ORTEGA.
Inmenso José Tomás
La plaza de El Puerto, llena de público, es muy difícil de llenar desde el
ruedo. Las proporciones imponen respeto y el diámetro del anillo minimiza lo
que ocurre en cualquier sector. La mejor solución la encontró José Tomás,
que se adueñó del platillo e hizo desaparecer cualquier referencia que no
fuera él mismo. Eso que gritan entre barreras de tanta importancia parece fácil,
tal como lo interpretó el diestro de Galapagar: se colocó en el centro del
albero y se lió el toro a la cintura. No hay más misterio, ni existe otro imán
que rivalice en atraer la mirada, ni en conjugar la emoción.
El jandilla había salido derrotando en tablas y prometiendo alegre bravura.
Del saludo de José Tomás, nos queda una verónica y media. Tomó el toro una
vara leve, muy medida, en la que derribó y la cuadrilla banderilleó a ley.
Después de eso, cuando el matador presentó los avíos, el toro se puso a
embestir y el torero a torear. Cada uno a lo suyo, pero eso es infrecuente en
estos tiempos; el público, también a lo suyo, empezó a aplaudir desde este
momento y ya estaba en pie a la hora de matar. Todo ello porque José Tomás medía
y templaba cada muletazo, vaciando la embestida en el de pecho. Con la
izquierda, naturalmente, todo fue mejor. Cada pase era preludio de otro nuevo más
ceñido y más templado, haciendo que el toro girase en torno a su cintura una y
otra vez, diciéndonos cómo es el toreo y rescatándonos de tanta mentira y
mediocridad. Ejecutó la suerte con gran pureza, aunque el acero quedó
levemente descolocado. He visto mejores faenas de José Tomás, pero ésta me
supo a gloria.
Morante
de la Puebla avisó en dos medias verónicas, pero debe entender que sólo se
remata una vez. El jabonero que le tocó en suerte galopaba: el milagro parecía
cerca. Dos series con la derecha tuvieron la virtud del temple y el defecto de
la rapidez, pero tuvieron muchos grados de verdad y de ligazón. De pronto se
hizo de noche: se oscureció el entendimiento o el toro perdió claridad. El
tinglado se vino abajo y la faena terminó con muchas dudas. Joselito, dudas y
vientos, toreó a distancia y por entrega. Si el cuarto tuvo dificultades, no
nos las dejó ver. Otra vez será. En el quinto, José Tomás volvió a
triunfar: quite por gaoneras, otra vez dueño del platillo, pero, para la
Historia, tres ayudados por bajo rodilla en tierra, en posición perfecta, sin
ninguna estridencia. Excepcional apertura de Morante, con unos prodigiosos
doblones rodilla en tierra; después, toreo caro con la derecha, intermitencia y
detalles. Se le volvió a ir.
ABC. Lunes,
7 de agosto´2000. A.G.ABAD.
José Tomás rinde un magistral homenaje al toreo más puro
Ambiente de gran acontecimiento, con la plaza hasta la bandera. Sólo sobraba
un invitado incómodo: el viento de Levante, que molestó mucho pero que no pudo
con un torero que tributó un homenaje a la pureza. José Tomás entusiasmó y
emocionó en una extraordinaria actuación. Cortó cuatro orejas, la segunda del
quinto toro ya a favor de una tarde encarrilada. En los aficionados dejó el
recuerdo imborrable de un día de toros en el Puerto, como predice la sentencia
de Joselito «El Gallo».
Viento de Levante
No le importó a José Tomás que su muleta ondeara como una bandera. Dominó
al Levante y al toro. En los medios, con la mano izquierda, sin ventajas, formó
un alboroto. El buen toro de Jandilla seguía imantado a la franela que
barriendo la arena le obligaba a rodear la figura del torero. Convenció a todos
y, como si nada, se fue a por la espada. Unas ceñidas manoletinas precedieron a
la estocada. Triunfo incontestable. Dos orejas que fueron todo un homenaje al
toreo más puro. El astado de Domecq también recibió una gran ovación por su
bravura.
Al quinto, que lucía astifinas y desarrolladas defensas, lo toreó de forma
espléndida con el capote. Se presentía otro acontecimiento. El madrileño se
dobló con mando y en los medios se pasó a su enemigo muy cerca. El toro se
quedó enseguida sin recorrido, pero Tomás se jugó la vida sin cuento. Esa
verdad llegó a los tendidos, y lo que comenzó siendo angustia, acabó en
temple y armonía. Unos ayudados por bajo, rodilla en tierra, derrocharon
clasicismo. Estocada y dos orejas para redondear una gran tarde de toros.
Morante de la Puebla se reencontró consigo mismo toreando con la mano
derecha al precioso jabonero lidiado en tercer lugar. El animal, que embestía
comiéndose la muleta. El sevillano estuvo poderoso y artista. Cuando el astado
se paró, surgieron chispazos de torería que enmarcaron una faena plena de buen
gusto.
Todavía tenía mucho que decir Morante y lo dijo, lo dibujó más bien, ante
el sexto. Una media verónica en los medios ya hizo sonar las palmas por
bulerías.
El toro desbordante de bravura y el torero plantándole cara con el compás
abierto, el engaño adelantado y trazando los muletazos ligados, limpios y
airosos. Pero tras una primera fase de auténtico arrebato, el tono de la faena
bajó un punto. Pudo cortar la oreja pero la perdió con la espada.
El viento diluyó los pocos momentos de entendimiento que hubo entre Joselito
y el primer Jandilla. Tres muletazos largos y hondos por el pitón derecho
fueron lo único reseñable. Con el cuarto, que fue bravo en el caballo, sólo
apuntar un esperanzador comienzo de faena. Todo quedó ahí, pues el toro
desarrolló muchas dificultades.
El Mundo,
24 de julio´2000. Carlos Crivell.
La justa oreja de Ponce
Enrique Ponce se destapó en el Puerto con un toreo que casi tenía olvidado.
Fue en el en el cuarto toro, que desarrolló casta en la muleta y que llegó a
desbordar al valenciano en los primeros compases de la faena. Hubo un momento en
el que parecía que el toro ganaba la pelea, pero Ponce se enfadó, dejó la
muleta colocada entre pase y pase y logró los momentos de mayor intensidad
emocional de la tarde.
Apareció el torero poderoso, capaz de hilvanar los muletazos a un animal
nada fácil para ello. Fue esta la oreja de mayor sentido de la tarde.
La habitual simpatía de El Cordobés lució de nuevo en la plaza portuense.
Es una virtud que tiene este torero y nadie le puede discutir que, para
lograrla, hay que hacer méritos. En esta ocasión dejó algunos detalles de
buen toreo, como en los lances con los que recibió al segundo, que tuvieron
hondura y empaque. Tamb¡én se recuerda una tanda con la derecha al comienzo de
la faena del quinto, incluso algún natural a ese mismo toro.
Pero lo suyo es la bulla, dar muchos pases sean como sean, lo que provoca una
confusa situación para el espectador. Después de un pase limpio llega uno
embarullado. Es la tónica habitual de este torero, que tiene la suerte de que
los públicos le jalean lo bueno, lo malo y lo regular. Cortó una oreja
facilota en el segundo y también la hubiera cortado en el quinto si no se pone
a descabellar como un poseído.
Morante sigue sin encontrar el sitio perdido. También tiene mala suerte,
porque el peor de la tarde, el tercero, cayó en sus manos. A ese toro violento
no le dio ningún pase limpio. El sexto merecía mejor, pero el torero sevillano
dio muletazos fuera de cacho y no logró interesar. Se eternizó con la espada y
dejó en el aire la duda sobre su futuro inmediato.
Diario de Cádiz. Francisco
Orgambides. Edición del 22 de febrero´2000.
Los
veterinarios de El Puerto se quejan de la labor del presidente de la plaza
La labor del presidente de las corridas de
toros en El Puerto durante el pasado verano ha sido cuestionada por los 12
veterinarios actuantes en la llamada Plaza Real, que se quejan de que en ningún
caso ha tenido en cuenta sus informes.
La noticia la desveló Francisco Mateos en Diario
de Andalucía en su edición del día 4 de febrero: los 12 veterinarios
actuantes en los cuatro equipos de la plaza de El Puerto han elevado un informe
a la Delegación de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía en
Cádiz, quejándose de que el presidente de la plaza de toros de El Puerto,
Carlos Vicente Serrano Molina, no hacía caso a ninguno de los informes de los
veterinarios sobre la presencia, aptitud para la lidia e integridad de las reses
a lidiar en El Puerto durante la pasada temporada de verano.
El día 9 de febrero el presidente Serrano Molina, que fue designado por el
alcalde como aficionado de reconocido prestigio para presidir el coso en julio
de 1999, se enteraba por el autor de esta información de dichos cargos. A la
vez el delegado de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía,
Francisco Menacho, ordenaba la apertura de un expediente informativo para
aclarar los extremos vertidos por los veterinarios. Hasta la tarde del domingo
Serrano Molina no había sido notificado del expediente, ni conocía lo que
afirmaban los veterinarios en su informe. En un ejercicio de autocomplacencia
varios medios locales se han vanagloriado de haber iniciado el tema, que han
difundido sin conocer los extremos de aducidos por los equipos veterinario.
Desde estas líneas no hemos querido publicar la noticia hasta conocer el
verdadero contenido de ese informe de los veterinarios que ni siquiera conocía
el propio presidente afectado.
Según el citado informe, al que por fin tuvo acceso este medio, de 74 toros
reconocidos en El Puerto para 9 corridas de toros, los veterinarios declararon
no útiles 30 astados que fueron lidiados a pesar de los informes negativos, por
orden del presidente: el 70%.
De esos toros que fueron aprobados por el presidente, los veterinarios
advirtieron que 12 estaban faltos de trapío, otros 15 presentaban síntomas de
haber sido afeitados, uno estaba cojo y 2 presentaban lesiones.
En el informe se detalla que el 25 de julio, se lidiaron dos toros de la ganadería
de Antonio Gavira con sospechas de manipulación por decisión del presidente
Serrano. En el reconocimiento post mortem no estuvo el delegado gubernativo y el
ganadero Antonio Gavira, titular de la vacada, increpó a los veterinarios.
El 31 de julio, en la corrida de Marqués de Domecq de Fernando y Javier Domecq
López de Carrizosa, se lidia por decisión del presidente un toro no útil. Se
devuelven dos toros, uno inválido y otro con cojera, y se suelta un tercer
sobrero, número 25, de Hermanos Sampedro, declarado no útil para la corrida
del día siguiente.
El día 1 de agosto se juegan los toros de los Hermanos Sampedro. Se presentaron
3 toros sin los correspondientes certificados y el presidente decide que se
lidien dos toros que los veterinarios estiman no útiles por sospecha de
afeitado.
En la ópera «Carmen», añaden, el delegado gubernativo se niega a pesar el
toro de rejones de Alfonso Guardiola. Tras discutir durante 30 minutos según
los veterinarios, accede a pesarlo.
El 6 de agosto se juegan toros de Joaquín Núñez del Cuvillo: En esta ocasión
la denuncia se refiere a que el presidente aprobó todos los toros antes de
recibir los informes de los veterinarios. 3 eran no útiles por sospecha de
afeitado y falta de trapío. A pesar de los informes de indicios de afeitado, el
presidente se negó a que se adoptaran medidas post mortem.
El día 7, anunciados toros de Juan Pedro Domecq, resultaron ser de Parladé
menos el número 93 del cuál el ganadero no aportó la guía de origen y
sanidad del toro. Los veterinario reseñan que pesó 440 kilos en tablilla
aunque el toro no llegaba a los 400 kilos, según el delegado gubernativo. 3 de
estos toros, sospechosos de manipulación, se lidian por decisión del
presidente. La empresa no dispone de algodones y solo se pudieron enviar los
pitones de uno de los tres a analizar. No está presente el delegado
gubernativo.
El 8 de agosto, toros de Torrealta de Borja Prado Eulate. Se presentan 10 toros
de los cuales 2 no útiles se lidian por decisión del presidente Serrano. El
presidente decide no enviar a analizar las astas, a pesar de que lo recomiendan
los veterinarios.
El 14 de agosto, la corrida de Joaquín Barral, de 8 toros, 6 son declarados no
útiles por los veterinarios por falta de trapío y sospecha de afeitado. Se envían
los pitones a Madrid sin estar presente el delegado gubernativo. El 15 de
agosto, con la corrida de Martelilla de Gonzalo y Juan Pedro Domecq López de
Carrizosa, se presentan 8 toros en la misma mañana del festejo. 2 son
declarados no útiles por los veterinarios por sospecha de afeitado pero se
lidian por decisión del presidente que además se niega al análisis de
pitones.
La corrida de Partido de Resina, de Antonio Morales y José Algora, de 8 toros,
dos son no útiles por cojera y afeitado. Se lidian por decisión del presidente
que se niega a los análisis.
Por su parte el que fue presidente de la plaza durante el pasado verano afirma
que no ha hecho nada antirreglamentario y se quejó de que aún no sabía de que
se le acusaba porque no se le había trasladado el expediente que estaba en boca
de todos.
Serrano afirmó que "no he hecho nada extrarreglamentario porque he
utilizado las facultades que me confiere el reglamento" añadió que el
vigente reglamento es presidencialista pese a quien le pese.
Sobre el presunto falso peso de un toro dijo que "eso es imposible porque
de lo contrario, sin peso, no entraría en el corral donde yo estoy",
aludiendo al sistema que hay en El Puerto de que la báscula está nada más
bajar el toro del camión y si no da el peso sale por otra puerta y no es
reconocido: "Se desembarca y se pesa, y si no da el peso no entra en el
corral donde estamos todos, como ha pasado con dos toros que no han dado el peso
este año".
Serrano Molina señala que los informes de los veterinarios no son vinculantes
ny que los hechos le han dado la razón: "De la corrida de Joaquín Barral,
que envié los pitones de los seis toros a Madrid para análisis por presunto
afeitado, solamente ha dado positivo uno, y de la corrida de Antonio Gavira, que
enviamos dos, ninguno ha dado afeitado en Madrid. También me dan la razón las
peñas porque han premiado los toros que se han lidiado". La peña La
Garrocha premió a la corrida de Gavira por presencia y juego y la Tertulia El
MOnasterio premió a la de Martelilla, que también fue premiada por la peña El
Cordobés de Arcos de la Frontera.
En relación con el toro de Sampedro que se soltó como tercer sobrero, a pesar
de haber sido rechazado en el reconocimiento, Serrano dijo que lo facilitó la
empresa y se le dio suelta por haber riesgo de alteración del orden público.
Diario de Cádiz. Francisco
Orgambides. Edición del 25 de febrero´2000.
Justo
Ojeda ya es empresario de El Puerto de Santa María
El Pleno del Ayuntamiento de El Puerto de Santa
María (Esp.) aprobó por unanimidad la propuesta elevada por la Mesa de
Contratación, por la cual Justo Ojeda será empresa de El Puerto durante cuatro
años, prorrogables por igual periodo.
El pleno municipal designó por fin empresario de
la llamada Plaza Real de EL Puerto a Justo Ojeda, un andaluz de Beas de Segura
(Jaén), nacido en mayo de 1938 y que con una experiencia como empresario de más
de 30 años, también ha sido hostelero, según dijo ayer en la rueda de prensa
que ofreció al conocer su designación.
Ojeda está asociado con los ganaderos Fermín Bohórquez Escribano y Borja
Domecq Solís de "Jandilla". Además participan el la empresa el
promotor Antonio Mendoza y Carlos Bohórquez Domecq. Justo Ojeda
dijo que sus socieos eran amigos,m compañeros y hasta hermanos, pero que el único
responsable era él.
El Ayuntamiento no hizo públicas las baremaciones que han servido de base para
la designación, pero sí que las ofreció a los licitadores destacando entre
ellas el único 0, en experiencia, a la empresa Majura S.L. La empresa de
Galloso suma 18.85 puntos entre 6.42 de programa de trabajo, 8 de contenido económico,
3 de equipo profesional y 1.43 de obras de mejora.
Comandante Dorado S.A. suma 24.16 puntos, con 5, la máxima, en obras; 4.83 en
programa de trabajo; 3.33 en experiencia, 8 en propuesta económica y 3 en
equipos.
Los Domecq y Roca suman 24.55 con un 7.25 en programa de trabajo, 4.17 en
experiencia; 9 en oferta económica; 3 en equipo y 1.13 en obras de mejora.
Víctor Pérez quedó el segundo con 25.04 puntos que se desglosan en 5.74 de
programa de trabajo; 5 de experiencia; 10 de oferta económica, 3 de equipos y
1.30 de mejoras en la plaza.
El ganador, Justo Ojeda tiene la máxima puntuación en experiencia, un 10 y
oferta económica con otro 10. En programa de trabajo también tiene la máxima
con 7.37 puntos, la máxima en equipos con un cuatro que se debe a que fue el único
que designó representante en El Puerto y 1.62 en obras de mejora. Sumó un
total de 32.99 puntos.
El 0 en experiencia debe ser compartido por todo el sector taurino de este rincón
ya que la nueva empresa ha roto con la costumbre de hace seis años de mantener
un abono al 50% de descuento, implantado por Canorea y Barrilaro. A nadie se le
ocurrió cuando se redactaron los pliegos que podía concurrir a la licitación
alguien que no respetara esa premisa y se pensaba que todos la mantendrían.
Ni el Ayuntamiento ni las peñas se se acordaron cuando se hizo la exposición pública
de los pliegos y no se incluyó ninguna puntuación que apliucara puntos por ese
descuento, que respetaron los Domecq y Roca, Paco Dorado y Víctor Pérez. Desde
1958 solamente ha habido en la plaza de El Puerto un concurso en 1988. Esa
inexperiencia la han pagado los abonados de sombra que tendrán que abonar en lo
sucesivo 2.000 pesetas más por cada corrida de abono.
FRANCISCO MATEOS.
Edición del 4 de febrero´2000. La
Junta investiga irregularidades en la plaza de El Puerto
Los doce
veterinarios de la plaza de El Puerto de Santa María han denunciado en un
documento numerosas irregularidades supuestamente cometidas en la temporada 1999
por el presidente que designó el alcalde Hernán Díaz. La Junta ha abierto un
expediente informativo para depurar posibles responsabilidades.
(...)el alcalde
designó como presidente a Carlos Vicente serrano, en calidad de aficionado de
prestigio, y a Juan Gómez, que a su vez es concejal de Cultura, si bien solo
acudió a un festejo (...).
(...). Los
veterinarios se extrañan de que una Circular remitida por la Junta en abril a
todos los ayuntamientos en la que se hacía una serie de recomendaciones para la
temporada no les hubiera llegado a través del consistorio, enterándose de su
contenido por sus compañeros de Sanlúcar de Barrameda.
Las denuncias
principales radican en la poca efectividad de los informes y opiniones emitidos
por los veterinarios, que han sido reiteradamente obviadas por el presidente
(...). En el documento de los veterinarios aparecen datos objetivos de supuestas
graves infracciones a la normativa cometidas por el presidente.
Destacan dos: en la corrida
del 31 de julio se devolvieron a los corrales desde el ruedo dos astados del
marqués de Domecq. Ante el más que probable desorden público, el presidente
ordenó la salida de un tercer sobrero, lidiándose un toro que no había sido
reconocido por el equipo de la plaza. Es más, dicho toro, de Hermanos Sanpedro,
había sido rechazado esa misma mañana por otro equipo de veterinarios.
El segundo aspecto más grave fue la lidia de un toro sin el
peso reglamentario. Pesó solo 400 kilos cuando lamnormativa exige un mínimo de
435 kilos. Para darle cobertura legal, el presidente perimitió que la tablilla
figurara un peso de 440 kilos.
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