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TOROS EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA |

Plaza de toros: datos e imágenes
Temporada 1997 Temporada
1998 Temporada
1999 Temporada 2000 Temporada 2001
Temporada 2002 Temporada 2003
TEMPORADA
2004
Otros festejos
celebrados
Domingo 22 de agosto. Cuatro toros de Zalduendo
y dos sobreros (5º y 6º) de Torrestrella
(malos) para Enrique
Ponce (ovación y ovación tras aviso), Uceda
Leal (ovación y ovación) y Salvador
Vega (palmas y palmas). Crónica
del festejo
Viernes 20 de agosto.
(por la noche): Toros de Fermín
Bohórquez (correctos, el cuarto dio la vuelta al ruedo) para Fermín
Bohórquez (silencio), Antonio
Domecq (dos orejas), Andy
Cartagena (dos orejas) y Álvaro
Montes (dos orejas y rabo). Por colleras:
Bohórquez-Cartagena
(silencio) y
Domecq-Montes
(vuelta al ruedo).
Domingo 15 de agosto. Toros de María
Luisa Domínguez Pérez de Vargas y uno, sexto, de Puerto
Frontino (bien presentados aunque de desigual y deslucido juego) para Juan
José Padilla (ovación tras petición, dos orejas, silencio
tras aviso, silencio, algunas palmas, oreja con petición de la
segunda).
Padilla salió por la puerta Grande. Crónica
del festejo
Domingo 8 de
agosto.
Toros de Torrestrella
(correctos de presentación, justos de fuerza) para Julián
López "El Juli" (división y división), César
Jiménez (ovación con saludos y oreja) y Salvador
Vega (silencio y silencio). Crónica
del festejo
Viernes 6 de agosto. Corrida Goyesca. Toros de Lagunajanda
(bien presentados, desiguales en el juego) para Javier
Conde (silencio y bronca), Salvador
Vega (bronca y silencio) y José
María Manzanares (oreja y ovación tras petición).
Domingo 1 de
agosto. Cuatro toros de Juan
Pedro Domecq (mal presentados, descastados) y dos de Fermín
Bohórquez, para César
Rincón (bronca y ovación), Julián
López "El Juli" (palmas y bronca) y Jesuli
de Torrecera (dos orejas y ovación).
Media entrada. Crónica
del festejo
Sábado 31 de julio. Cinco
novillos de José Luis
Marca
y uno (5º) de Torres Gallego (deslucidos), para Caro
Gil (oreja y ovación), José Luis Torres (ovación y ovación) y Alejandro
Morilla (ovación y oreja). Un cuarto de entrada.
Viernes, 23 de
julio. Noche. II Certamen "El Puerto busca un torero".
Novillos de la ganadería de "Toros de Triana", propiedad de
Emilio Muñoz (bien presentados y desiguales de juego), para Sandra
Marcos, que sufrió una cogida y tuvo que abandonar la lidia por
un fuerte golpe en la cabeza, Diego Hermosilla (aplausos, ovación y
silencio tras dos avisos) y José Carballo (dos orejas, dos orejas y
oreja). Media entrada en noche calurosa.
Domingo 18 de julio. Toros de Luis
Algarra (nobles, justos de fuerza) para Vicente
Barrera (pitos y división), Dávila
Miura (oreja y ovación) y Matías
Tejela (oreja y ovación).
Domingo 11 de julio.
Toros de María
del Carmen Camacho (descastados) para Canales
Rivera (vuelta al ruedo y saludos), Leandro
Marcos (saludos y vuelta al ruedo) y Jesuli
de Torrecera (oreja y oreja).
Domingo 4 de julio.
Novillos de Martelilla
(correctos de presentación y juego) para Luis
Bolívar (vuelta al ruedo tras petición y dos orejas), José Diego Reina "El Chispa"
(ovación con saludos y silencio) y Pedro
Gutiérrez "El Capea" (ovación con saludos y silencio).
Domingo 23 de
mayo: Corrida de Primavera. Toros de El
Torero (de diferente presentación y
juego) para Jesulín de
Ubrique (silencio y
ovación), César
Jiménez (oreja y ovación) y José
María Manzanares (saludos y
silencio).
Sábado 3 de abril: Festival a
beneficio de APADENI. Novillos de Torrestrella,
José Luis Marca, Marqués
de Domecq, María
Luisa Domínguez, Lagunajanda,
El
Torero y Santiago
Domecq (de diferente presentación y juego) para Jesulín de
Ubrique (ovación con saludos), Juan
Serrano "Finito de Córdoba" (ovación con saludos), Vicente
Barrera (oreja), Rivera
Ordóñez (ovación), José
Manuel Berciano (oreja), Salvador
Vega (oreja) y el novillero Alejandro Morilla (oreja y
ovación en el de regalo).
La recaudación total deja un beneficio de 14.000
euros.
Sábado 28 de febrero:
Día de Andalucía.
Toros de José Luis Pereda-La Dehesilla (de
diferente presentación y juego) para Javier Conde (oreja y ovación con saludos tras dos avisos), Matías Tejela (ovación tras aviso y silencio) y Octavio
Chacón (dos orejas y oreja, tomó la
alternativa).
Crónicas
Portaltaurino.
Manuel
Viera. Domingo, 29
de agosto. Triste epílogo para una
mala temporada
Primero conviene decir que no hubo traca final.
Algunos la deseaban para enmendar un abono que ha sido nefasto. Malo en
los artístico y en lo económico, porque también el cemento lució en
estas tardes estivales como nunca se ha visto. Algo tendrá que cambiar
para devolver a la plaza de El Puerto su categoría y su
prestigio. Algo tendrán
que hacer para ilusionar a los
que pagan y exigen dignos espectáculo de toros y toreros. En cualquier
caso, habrá que buscar ese difícil equilibrio entre empresa, autoridad
y público hasta conseguir el crédito de la plaza y el contento de los
que acuden a los tendidos.
Es verdad que el entendido ha dejado paso a esa
otra gente que aplaude lo banal y silencia, a veces, lo auténtico. Es
verdad que atrás quedaron aquellas formas de ver toros que combinaban
la afición, la ironía de la sentencia bien dicha desde el tendido, la
ingenuidad como propósito. Ahora está de moda el insulto, la palabra
mal sonante sin chispa ni gracia. Se confunden y confunden al inseguro
presidente que por una u otra causa nunca acierta.
Hoy, el señor del palco concedió una oreja a
Rivera Ordóñez tras recetarle a su primer toro un infame bajonazo. Y
esto provoca en el aficionado el rechazo a tan pobre e ingenuo espectáculo.
Se aburre. Se va de la Fiesta.
Terminó la temporada de toros en El Puerto sin el
regusto de lo bien hecho. Pobre balance y triste epílogo para una plaza
santo y seña en este rincón de Andalucía.
De la desigual corrida de El Torero, remendada con
un toro de Fermín Bohórquez lidiado en sexto lugar, sólo destacar el
noble segundo y el encastado tercero. Los demás, parados e inválidos
aunque sin comerse a nadie.
Y fue con el segundo con el que Rivera Ordóñez
demostró decisión y ganas por agradar. Toreó despacio con el capote a
pies juntos, y templó después la noble, aunque no humillada, embestida
en series con la diestra muy hilvanadas y bien rematadas. Fue lo único
destacable de un trasteo que no tuvo continuación
con la mano zurda. La desagradable estocada con abundante derrame
no fue óbice para que le concedieran una
oreja de poco peso. Lo hecho al parado sexto no tuvo emoción. Con la
espada mal.
Finito de Córdoba por abajo anduvo luciendo su
bonito terno rosa y oro. Otra cosa no hizo. Se desentendió pronto de la
descompuesta embestida del primero, y le tocaron palmas de tango en los
leves intentos por torear de muleta al inválido cuarto. A ambos los mató
desconfiado y mal.
Lo de César Jiménez es preocupante. Es posible que ser artista del
toreo lo resuma en poseer la capacidad de vislumbrar con unas formas
diferentes, exageradas y estudiadas. Así lo debe creer este joven
torero al que alguien le debe avisar con urgencia de que la realidad es
otra muy distinta. Seducir con la encorsetada
puesta en escena ya no le es válido. Necesita mucho más, y a mi, la
verdad, que César Jiménez considere que lo hecho esta tarde es el más
puro y ortodoxo toreo, me la trae al fresco, y en lugar de convencerme
me pone poco menos que a la contra. Jiménez solo lució en unos rítmicos
laces a la verónica y en algún muletazo suelto con ambas manos. La
discontinuidad de la faena restó calidad a un trasteo sin ninguna emoción,
quizá, al mejor toro de la tarde: el tercero. Al moribundo sexto, que
lo dejó sin picar, poco o nada consiguió hacer. Con la espada mal, muy
mal. Lo dicho. Triste epílogo para una mala temporada
de toros en El Puerto.
Portaltaurino.
Manuel
Viera. Domingo, 22
de agosto. Pesadez
y aburrimiento
Siempre necesitamos historias en la plaza, para soñar
y sobre todo, para gozar. Y el toreo de los tres diestros actuantes hoy
en El Puerto se prestaba a
una bella historia bien contada. No la hubo. Los mansos y descastados
animales de Zalduendo no la propiciaron y convirtieron la calurosa tarde
en casi tres horas de pesadez y aburrimiento. Inaguantable en algunos
momentos de la lidia.
Corrida muy justa de presentación y descastada
hasta la saciedad. Incluso los dos torrestrellas lidiados en quinto y
sexto lugar, feos y mansos, sirvieron para atisbar esperanzas.
Y así es imposible. Para nada vale esa capacidad
magistral que Ponce tiene para dominar y torear a sus toros. La sutileza
y plasticidad de su toreo, su trazo rítmico, preciso y original, fue
visto y no visto. Enrique Ponce sólo transmitió sentimientos y
emociones, además de plantear con elegancia el principio de faena, en
el fugaz trasteo al cuarto. El noble y soso toro se apagó pronto y solo
aguantó una hilvanada serie de muletazos con la diestra, ajustada,
templada y bien rematada. Fueron muletazos –un circular magistral- de
los que gustan a todos los que buscamos en el toreo rigor formal,
profundidad y auténtica verdad. A la postre, fue un toreo de extrema
madurez, con notables muletazos auténticos, luminosos, y la vez estéticos
y plásticos. No hubo más. Se apagó el toro y la faena no tuvo
continuidad en el toreo al natural. La única pega tiene que ver con el
minutaje. Ponce siempre se olvida del tiempo.
Enrique Ponce mató mal al cuarto y necesitó del
descabello para terminar con el primero. Otro descastado toro que para
colmo se desangró tras el puyazo. Le duró muy poco el zalduendo. Tan
poco que sólo aguantó unos mandones derechazos y un extraordinario
pase de pecho del diestro valenciano.
Fue lo mejor. Porque aunque Uceda Leal, sustituto
de Jesulín de Ubrique, demostró unas tremendas
ganas por agradar en la tarde de su presentación en esta plaza, poco le
ayudaron sus toros. Le devolvieron al inválido segundo. Corrió turno,
y casi nada consiguió después en los intentos por ligar faena. No hay
lugar a dudas de que Uceda mejora en cada nueva actuación. Claro, que
en esta no tuvo de su parte al toro de Domecq. Uceda intentó el toreo
sin aspavientos ni virtuosismos para la galería. Toreó despacio, y
dibujó buenos muletazos con la diestra hasta que el toro le aguantó.
Una estocada desprendida bastó para mandar al desolladero a otro
animalito que se quedo sin picar. Con el sobrero de Torrestrella volvió
a demostrar firmeza y ganas, aunque su afanoso trasteo careció de la más
mínima emoción. La estoca mereció la ovación.
Ya quedó escrito en anteriores textos. Salvador Vega se encuentra en un
momento soberbio. Demostrado quedó en sus últimas e importantes
actuaciones en principales plazas y ferias. Pero en esta no se le ha
visto. Hoy no ha tenido toros. El manso tercero no le dejó ni intentar
el muletazo y hasta se le echó ante de terminar con la espada. Al
sexto, lo apuntillaron en
el ruedo tras salir con evidentes síntomas de descoordinación. Con el
torrestrella lidiado como sobrero tampoco tuvo opción a un mínimo
lucimiento.
Portaltaurino.
Manuel
Viera. Domingo, 15 de agosto. Padilla
saldó su apuesta con tres orejas
La verdad es que resulta impagable, sobre todo en
estos tiempos de sequía ganadera y escaso y anodinos espectáculos,
cuando se tiene la oportunidad de
ver y, además, el privilegio de sentir una pizca de emoción en la
embestida de un toro y en la interesante faena de un torero. Duró poco,
fue visto y no visto, porque después la tarde cayó en picado
alimentado el bostezo.
A tenor de la calidad del toro y lo hecho por Juan
José Podilla podemos felicitarnos. Fueron sensaciones fugaces, pero
emocionantes al fin y al cabo. Sucedió con el segundo
de los pedrajas, un toro con un excelente pitón derecho, algo
mansito, que intentó irse a
tablas en los últimos coletazos de faena. Padilla con inteligente técnica
no lo dejó. Le tapó el camino, le puso el
engaño muy por delante, y lo condujo de forma primorosa haciéndolo
girar en templados circulares. El diestro de Jerez hizo con este toro lo
mejor de su particular tarde. Manejó la capa con suavidad y ritmo
dibujando lentas verónicas. Galleó con arte, y quitó por delantares
antes de lucirse con pasmosa facilidad en un
tercio de banderillas que compartió con sus hermanos Oscar y
Jaime.
Padilla ejecutó una faena
de notables muletazos con la diestra, y de una frescura
sorprendente en algunos momentos. Fueros series ligadas de largos pases
con el compás abierto, muy despaciosos, profundos, muy de verdad. También
brilló el natural aunque el trazo fue demasiado despegado. Y hasta la
espada entró por derecho para rubricar lo hecho y pasear las dos orejas
concedidas. Fue un prólogo entusiasta del jerezano, tanto, que hasta le
dieron la vuelta al ruedo –excesivo premio- al buen toro de Guardiola.
Después, ya quedó dicho, la tarde se apagó poco a poco hasta llegar
al epílogo del aburrimiento y el sopor.
Quizá, todo fuese culpa de la descastada y floja
corrida de Domínguez y Pérez de Vargas. Sólo el primero, bravo en el
caballo aunque flojo en la muleta, y el ya definido segundo, destacaron
de un conjunto de buena presentación y deslucido juego.
Vaya por delante que Padilla intentó y quiso dar
toda su tauromaquia a la gente de su tierra. Variado con la capa, no lo
fue tanto en banderillas. Clavó los palos a todos sus toros sin
demasiada espectacularidad, pero sobrado de facultades. Quiso, aunque no
supo de forma ortodoxa picar al tercero. Toreó, a veces, sorprendente y
apasionante a la vez, saldando así esta menuda apuesta.
Con el flojo primero pudo lucirse en
sueltos muletazos con la diestra y algún que otro natural. Ni
con el parado y complicado tercero, ni con los descastados cuarto y
quinto pudo transmitir sensaciones a los tendidos. Al sexto, sin clase,
le cortó la oreja en base a
un último esfuerzo por redondear la encerrona. No hubo toreo, pero sí
todo lo necesario para conquistar al público que le aplaudió con
fuerza y lo sacó a hombros de la plaza.
Portaltaurino.
Manuel Viera. Domingo, 8 de agosto.
Demasiada vulgaridad
Vaya por delante que la corrida de Torrestrella decepcionó. El comportamiento de los bien presentados toros de Don Álvaro no fue ni mucho menos el esperado. La escasa casta predominó sobre algún que otro atisbo de bravura. Se pararon, anduvieron distraídos, se defendieron y llegaron a los finales de faena apagados y cansinos. Sólo el segundo acudió noble y bravo al caballo y a los engaños hasta que agotado buscó el refugio de las tablas.
Así que ni hubo buen prólogo ni feliz epílogo. La tarde, gris en la climatología y en el ruedo, fue decayendo hasta llegar al aburrimiento y el sopor.
Ciertamente, la ambigüedad marcó el tono en el conjunto del espectáculo. Por una u otra causa, ni unos ni otros demostraron abajo lo que se le supone son capaces de realizar ante el toro. Demasiadas vulgaridades. Excesiva mediocridad para el que llaman figura del toreo, y los que quieren conseguir en el más inmediato futuro tan alta denominación.
El Juli está aburrido. Le falta ilusión. El Juli ha perdido su frescura. Está ahí, quizá, porque tiene que estar, pero le pesan las dificultades como una losa. Es verdad que se le nota atorado. Le cuesta salvar la coyuntura de las complicaciones de la lidia. El Juli consiguió con el primero sólo unos simples muletazos con la diestra, templados y ligados, pero sin emoción. Al natural ni uno. Con el noble cuarto desaprovechó las excelencias de un pitón derecho de faena grande. Una serie vibrante y ligada. Otra con más intermitencia, y algún que otro suelto natural con un despacioso circular al final de faena, fue lo más destacado del madrileño. Y para colmo, ni mató.
La plasticidad y belleza de algunos de los muletazos de César Jiménez contrastan con la ambigüedad banal de otros muchos. A pesar de esto, se pudo disfrutar de la quietud sin aspavientos del inicio de faena al segundo, el más bravo de toda la tarde. César Jiménez lo toreó impávido, por alto, para seguir con la diestra con un toreo largo y rítmico en la primera serie. No hubo más. Los enganchones se sucedieron después entre pase y pase, tanto con la derecha como con la izquierda. Principió faena al quinto con ambas rodillas en tierra. Le siguieron muletazos vibrantes, demasiados acelerados, muy desajustados y sin emoción. Los hubo buenos y menos buenos. El resultado final, pese a la estocada desprendida y la oreja concedida, no fue el deseado ni el esperado del fino y estirado torero, tan sólo una forma de concebir el toreo, que, en esta ocasión, ni emocionó, ni convenció.
Salvador Vega parece estar en horas bajas. No hay lugar a dudas de que es un buen torero, de los pocos que transmiten sensaciones. Aunque sensaciones fugaces, al fin y al cabo, las de la tarde de hoy. Poco o nada pudo hacerle al soso y parado tercero, pero algo más debió conseguir con el noble sexto. A este lo picaron mal y poco, como a casi todos, llegando al inicio de faena con buen son. Una buena serie con la diestra. Otra más de muletazos templados, aunque muy despegados, y un natural con empaque, pero sin ajuste, fue lo único de un trasteo desigual donde los enganchones se sucedieron en muchos de los pases y remates. La espada, hoy, tampoco entró.
Portal Taurino.
MANUEL VIERA.
1 de agosto de 2004.
Escándalo mayúsculo.
Esto, entre unos y otros, se lo están cargando. Y lo peor: nadie hace nada por evitarlo. Vaya por delante que busco siempre lo más positivo de esta Fiesta nuestra, pero la impresión tras lo visto en estas estivales tardes de toros es demoledora.
La memoria es un arma perfecta para vivir el presente y para sentir el pasado. Memoria para retener el tiempo y evocar aquellas tardes de toros en El Puerto no hace mucho. Tan carismática plaza y tan buena afición se la están cargando. Y se la están cargando quien exige tal simulacro de toro. Quien lo permite que así salga. Y quien se erige, tarde tras tarde desde el palco, en protagonista máximo del espectáculo, cuando el único protagonista es y debe ser siempre el que se la juega abajo.
Escándalo mayúsculo. Bronca monumental. Impotencia del que paga, y mucho, cuando se siente engañado por las figuras, y por lo que torean la figuras. El becerro invalido de Juan Pedro Domecq que hacia quinto, fue un animal impresentable para plaza de tanta solera. Impresentable para ser lidiado por quien se le considera con mando en la Fiesta. Y es un decir. Pues a este animalito lo mantuvo en el ruedo impávido y prepotente el eterno y polémico presidente. Quieren toros señor Gago. Entérese usted de una vez. Quieren el toro integro para un espectáculo integro. Abajo, en el ruedo. Y no el que usted acostumbra a dar desde las alturas.
La desigual, chica, y mal presentada corrida de Juan Pedro tuvo el remiendo de dos toros de Bohorquez lidiados en primer y tercer lugar. Destacaron este último y el sexto.
Desde su triunfal alternativa en Sevilla Jesuli de Torrecera no ha hecho más que “crecer”. Su capacidad para transmitir emociones y su demostrada calidad con capa y muleta lo están convirtiendo en un imprescindible para cualquier plaza o feria de importancia. Sus formas exquisitas se asocian a una verdad sin trampa. Se muestra eficaz delante del toro y se presenta con claridad meridiana a partir de un toreo sincero. Jesuli quitó por lopecinas perfectas y vistosas, y ejecutó una faena al tercero muy templada, ligada y bien rematada. El buen toro de Bohorquez perdió gas en el epílogo del trasteo, y tal vez por ello el lento toreo al natural supo a poco. La estocada por derecho bien justificó uno de los dos trofeos concedidos. Con el sexto demostró de nuevo ser un torero dispuesto a conseguir cuanto antes las alturas. Lenta mano derecha y esquisto el trazo del natural largo, de mano baja y bien rematado, aunque eso sí, algo despegado. La fuerte petición tras el pinchazo y estocada no bastó para que el de arriba le concediera el trofeo.
Rincón hizo un esfuerzo desmedido para agradar. Con el parado y complicado primero anduvo desconfiado y lo mató muy mal. Y al enrazado cuarto de Juan Pedro no le pudo. No obstante, lo toreó con gusto a la verónica, y hasta creó atmósfera de emoción a través del estiramiento del muletazo despacioso. Fue lo mejor de un César Rincón con demasiadas precauciones.
El Juli no hizo otra cosa que pegarse un buen arrimón con el segundo. Con el quinto, ya quedó dicho. No le dejaron torear. Al final monumental bronca para todos lo que permitieron lidiar tan impropio animal.
Portal Taurino. MANUEL VIERA. El
Puerto, sábado 28 de febrero de 2.004. Octavio
Chacón se doctoró con triunfo.
Corrida al uso, la celebrada esta tarde en el Puerto de
Santa María conmemorativa del Día de Andalucía. Al uso y a modo de
esta plaza. Corrida noble, con las fuerzas justas y presencia y casta mínima.
Corrida para no molestar al torero y dejarle expresar su toreo sin
demasiadas complicaciones, pero con escasa opción para
emocionar. A los toros
de La Dehesilla lo
tuvieron que mimar, cuidarlos al máximo. Pegarles muy poco en varas
y banderillearlo lo justo. Con un solo puyazo y dos pares de
palitroques llegaron cada uno a la los inicios de faena. Más no
admitían. Y, claro, así no hubo forma de realizar quites ni rivalizar con ellos.
De todas formas, las ganas de unos y el buen momento de otro
regalaron instantes de
vibración y atisbos de buen toreo. Octavio Chacón se doctoró con triunfo. Su
toreo es un cúmulo de virtudes que se compone de un mínimo de
técnica y un máximo de verdad. Sólo así asumió con total entrega su
vibrante toreo, su delicada y pura sencillez convertidas en
emociones para su gente. Tantas trasmitió a sus paisanos, que le
pidieron con fuerzas los dos apéndices del toro de la alternativa,
que el nuevo usía no dudó en concederlos. Chacón se ajustó en los
lances de saludo y en
unas chicuelinas que tuvieron el remate de una media verónica muy
sentida. Después hilvanó muletazos en alguna tanda de la faena, más con la diestra que
con la zurda, donde el buen trazo destacó ante la falta de
continuidad. La
estocada bastó para mandar al desolladero el toro de su alternativa.
Con el sexto anduvo eufórico y con tremendas ganas de
agradar. Saludó con larga cambiada en el tercio. Quitó por vistosas
navarras. Y se fajó después en un trasteo vibrante con el que pudo
superar las complicaciones en las embestidas del toro más incierto de la tarde. La
estocada, precedida de
pinchazo, dio lugar al tercer trofeo para el nuevo matador d toros.
Javier Conde no es un prodigio, ni es un milagro. Se
trata simplemente de un torero, de un artista, que llevaba soñando
muchos años con enseñar y demostrar su tauromaquia. Hoy, su toreo,
se ha mostrado quizá con menos fuerza, pero con una frescura
sorprendente. Conde tiene talento y se le ve con una ambición desmedida
para dar cada tarde, en la plaza y ante el toro, toda su carga del más sentido y estético
toreo. Así lo hizo con capa y muleta, donde la improvisación y la
despaciosidad fueron
atisbos de unas formas auténticas, distintas, y con enorme carga de
buen gusto. Los lentos naturales al primero, los cambios de manos y
los bellos recortes destacaron en la faena al noble segundo. La
media estocada y el descabello no fue óbice para que le concedieran
una oreja. El fallo con
la espada al cuarto le privó de un segundo trofeo que le hubiese
valido para acompañar a Chacón en la salida por la puerta
grande.
Matías Tejela, no
tuvo su tarde. Sus dos toros no le permitieron otra cosa que
demostrar sus muchas ganas triunfo. Asentado con la capa en ambos toros, poco pudo
hacer con la muleta. Al tercero le pudo sacar algunos naturales bien trazados en incluso
ligados, pero sin demasiada transmisión a los tendidos por las
características del astado. Con el flojo quinto poco o nada pasó. Algún que otro
muletazo con la diestra les llegó al público, pero no bastaron para
que la faena remontara vuelo. Con el acero falló en
ambos.
Toros en Cádiz |
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