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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE EL PLANTÍO
BURGOS
Tarde del miércoles, 28 de junio del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Juan
Pedro Domecq, Ovacionado el 1º y aplaudido el 4º.
Justos de fuerza, de una vara y con las defensas sospechosamente agradables.
Algunos fueron protestados por escasez de brío.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
ABC, Diario
de Burgos
ABC. SUÁREZ
GUANES. José Tomás y El Juli
dieron la talla
Burgos es un conglomerado, en estos días, de todas las regiones taurinas de
España. Hemos visto a mucha gente de Madrid, de Gijón, de Santander, de
Palencia. Horas antes del almuerzo, hay una discusión sobre José Tomás y El
Juli en la que tercia el madrileño, afincado en esta ciudad, José Manuel
Delgado de Luque.
La corrida empezó con la lidia de un excepcional toro de Juan Pedro Domecq.
Fue una delicia ver el celo de la res desde que salió al ruedo, la continuidad
en la embestida, el modo de entregarse en el caballo, la codicia en banderillas,
la manera de embestir a la muleta siempre incansable, siempre a más. Un toro
con arte, de verdad. José Ignacio Ramos estuvo entonado, en todo momento, con
capote, banderillas y muleta. A veces, hasta bien en los pases preliminares
sentado en el estribo, en los de rodillas subsiguientes, pero en el toreo
fundamental, en el que dejó hechas cosas positivas, no terminó de estar a la
altura del gran oponente. Mató con entrega, pero necesitó del descabello.
En el cuarto, que iba y venía, se mostró peleón, tras pasar inadvertido en
el primer tercio y ser aplaudido con los palos. Faena larguísima y enrabietada
con la búsqueda continua de la espectacularidad.
José Tomás toreó francamente bien a la verónica a su primero. Cada día
se le ven más progresos con el percal. El bovino tuvo un son excelente. El de
Galapagar, con la flámula, se sacó a la res para las afueras, lo pasó con
suavidad con la derecha y, a partir del manejo de la zurda, su labor fue a más:
hubo pulcritud, estética y las cualidades que han hecho importante a este
torero. Una granadina —cuatro pases en uno— y una serie de ayudados con la
izquierda finales tuvieron verdadera altura. Se encontraron un buen toro y un
excelentísimo torero. Fue una pena que marrase con el descabello. La ovación,
de todos modos, fue de gala.
El quinto era justo de fuerzas. José Tomás lo supo medir. Tardó en
centrarse en una faena de largo metraje con momentos conseguidos a partir de su
mitad. Al final, todo fue sobre ruedas, especialmente en unos derechazos logradísimos
y unas manoletinas postreras que elevaron el diapasón de forma definitiva. A
pesar de necesitar descabellar dos veces se le dio la oreja con mucha fuerza.
El Juli sólo brilló en el tercero con el capote, especialmente en uno de
sus personales quites. Mal, francamente mal, con las banderillas y deseoso, pero
mecánico y rutinario, en el largo trabajo muleteril.
Polémica concesión de trofeos
Entusiasta con la capa en el sexto y vulgar con los rehiletes, compuso, con
la franela, una labor en la que sometió mucho al bovino al bajar la mano en sus
intervenciones con la derecha y la izquierda. Sobre todo con esta última toreó
de verdad. La estocada espectacular dio paso a una debatida polémica sobre la
concesión de trofeos. Al final, parece ser que sólo fue una oreja. El
presidente dijo que la segunda vez que había sacado el pañuelo fue porque se
le había volado. El hecho cierto es que el que esto firma vio el segundo pañuelo
fuera, y muchos asistentes más, aunque podría ser por la causa antedicha. Según
Manolo Lozano, apoderado de El Juli, el presidente sacó el segundo pañuelo y
el público, entonces, dejó de pedir esa segunda oreja. Asimismo, los
alguacilillos entregaron el doble trofeo a Julián López.
Diario de
Burgos. El Juli,
tirando los trastos, ganó la ovación de la tarde
Explicar cómo el momento de más vibración de la tarde
fue cuando en el sexto El Juli no aguantaba más de rodillas y levantándose tiró
muleta y estoque simulado a la arena me es cosa imposible.Lo cierto es que el
tauródromo se puso en pie y obsequió al chiquillo con una ovación de lujo. ¡
La ovación de la tarde! Son conductas para apensar. Pero se trata de una tarea
tan sublime que servidor no está capacitado para ejercerla. Traté de hacerlo
hace unos años y me caí redondo. Por eso me limito a reseñarla.
Julián recibió a ese sexto toro con dos largas de
rodillas y lo lanceó persiguiendo. Remató con media. Comenzó por alto de
rodillas y por el derecho ciñó serie ligada que emocionó, oiga. Ocurrió
igual con una al natural y un par de ellas más por el mismo lado. Pero no se
terminaba de calentar la concurrencia y tiró de repertorio de reclinatorio por
alto y por todo terreno. Cuando arrojó la sarga ya hemos dicho. El público le
pidió de todo. El presidente le concedió una oreja, el viento revocó el pañueloy
el alguacilillo le dio dos. Tiró una, por orden gubernativa, y se privó de
salir a hombros. Las gentes le esperaban a cientos en la puerta de cuadrillas
para besarlo y ponerle los niños para tocarlos. En su primero se hizo aplaudir
con caleseras y afarolados. Y en banderillas, lo mismo que en el sexto, que al
no acertar puso cuatro pares para mejorarse a símismo. Con la muleta toreó
esencialmente por naturales. Ligó algunos, se peleó en otros, los hubo largos
y salteados y aguantó dudas y alguna colada para terminar soleando la faena por
alto y con molinetes. Muchos descabellos.
José Ignacio Ramos tuvo un lote que ni soñado. El
primero fue templado, sumiso, repitiendo con fijeza, humillando y conlargura.El
cuarto también repetía sin molestar. En los dos se hizo ovacionar con las
banderillas. Al primero trató de torearlo por ambos lados y a pesar de los
muchos pases no hubo unidad, recorrió mucha plaza, sufrió algún desarme y
terminó con vulgaridades y sin acoplarse. El animal era para gustarse y el
torero perdía pasos y no pudo centrarse. Con el cuarto estuvo más
desencuadernado. La mayor ovación se la dedicaron cuando tras un desarme pilló
la muleta en el aire. Los naturales fueron descompuestos, sin ligar y con un
final de rodillas por alto y manoleras al paso que no procedían. Dio vuelta a
la plaza llegando a chiqueros, yendo a la enfermería, volviendo atrás....No se
acopló José Ignacio a un toro de dulce. Será porque está a costumbrado a
lidiar a los de la guerra su toreo legionario.
José Tomás en el segundo tuvo momentos de toreo
de día de fiesta. Fueron cuando lanceó por verónicas meciendo la pañosaa,
ganando pasos, bajando las manos y rematando con media excelente. Fueron cuando
citó lejos con la derecha, abrió lo justo el compás para dar profundidad,
cargó el pase y jugó cintura. O cuando al natural giró plantas y bajó la
muleta rematando atrás. Luego llegaron adornos fuleros y medios pases a pies
juntos y perfilero. Toreo de a diario. Volvió a la calidad con la «granadina»,
pase de su invención y el final, en medio metro cuadrado fue sublime ligando
unas trincheras excepcionales.
En el quinto quitó por gaoneras tirando el toro a tierra
y comenzó con la derecha a media altura. Intercaló un poco de todo en
naturales: tropezados, limpios y largos. Volvió a lo del perfil, no adelantar
la muleta y juntar los juanetes y quitó profundidad a su toreo aumentando el
entusiasmo de las gentes del común. Molinetes, toreo de frente con la derecha y
la izquierda levantada, como si estuviera vendiendo corbatas o cortes de traje,
manoleras de las que sale la muleta hecha un rebujo y el entusiasmo. Las
manoleras las ha puesto de moda. Y algunas de las que da son sublimes por
apretadas y plásticas. Pero de los imitadores serán los defectos y algunos más
que manoleras, giraldillas o mondeñinas dan lampreazos, barrigazos o el pase
del cañizo. Después del «fenómeno Manolete» se celebró en Las Ventas una
becerrada de aquellas de los gremios y en ella participaron futbolistas. El
famoso Montalvo se lió a dar manoleras y allí dejó un par de cientos de forma
que luego al pase se le llamaba montalvina. Resultó tan vulgar que los toreros
pasaron decenios sin practicar la montalvina. La ha resucitado con acierto José
Tomás y ha infectado el toreo de manoleras. Así es la cosa.
Al de Galapagar le pidieron dos orejas en el toro que
toreó con menos clase. El público que es libre de elegir, goza con el
impresionismo, tremendismo se decía antes, y cuanto menos conoce más disfruta.
¡ Que le quiten lo bailao !
Rafael Pedrosa
Ayer en El Plantío tuvo Ramos un detalle de torero y de
paisano brindando el segundo de su lote a Rafael Pedrosa. En el mundo
profesional del toreo va a menos aquello del respeto, a veces veneración, hacia
los artistas que fueron. Hacia los toreros de otra época. Hacia los viejos
toreros que más o menos tienen un historial meritorio.De los aficionados que se
consideran con etiqueta, esos como divinos, es mejor no hablar porque con sólo
saber hablar quieren acabar hasta con Cúchares.
De Rafael Pedrosa todos recordamos no sólo las tardes
triunfales en Los Vadillos sino otras muy importantes, con los toros difíciles
de entonces, en Bilbao o Barcelona. Rafael anduvo muy apartado del ambiente
taurino local. Y sigue. No es asiduo a los festejos pero es impagable un rato
con él tomando unos «verdejos» por los bares al pie de la catedral hablando
de cualquier cosa ...y hasta de toros.
Ayer me alegró verlo entre las gentes del tendido y que
le brindara Ramos. Hubiera disfrutado si José Ignacio triunfa con corte de
trofeos y no pienso perderme un ratillo mañanero con Rafael al que siendo un
chaval saludé como anónimo en Salamanca el año 59 y no hace tanto tuve la
suerte de que me brindara su amistad.
Cóctel
¡ Vaya con las banderillas! Ayer un artista, amigo,
admirador o taurino especial regaló a José Ignacio Ramos unas banderillas como
nunca se vieron en plaza alguna. Adornadas con bucles, pasamanería, papeles
relucientes y otros detalles, a unos les parecieron una horterada y a otros una
obra de arte. División de opiniones. Como en los toros.
La granadina de José Tomás. Es un pasaje taurino de su
creación.Lo dio en el segundo toro. Lo inicia con el pase de las flores, coloca
luego la muleta al revés y da el pase al toro como si fuera una tafaallera con
la muleta y luego remata con un pase de pecho. Tiene la importancia, además de
vistosidad, de que lo hace muy quieto y debe pasarse muy cerca al toro.
El botijo de los toreros. Se está popniendo de moda el
botijo taurino que siempre formó en la estampa de los callejones y en las bacas
de los coches de toreros. Practicamente había desaparecido de la circulación
sustituido por las vulgares botellas de plástico. Ahora también hay en las
plazas de toros modernas agua corriente en los callejones de las plazas.
Un callejón más limpio. TSiempre hay personas
desconocidas en el callejón. Que no son profesionales o informadores al pie del
cañón de la noticia o empleados. Pero hay que reconocer que este año hay
mucha menos gente que en anteriores. Justo es escribirlo.
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