GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE
TOROS DE
ESPAÑA

 

Corridas Generales
PLAZA DE TOROS DE VISTA ALEGRE
BILBAO
Tarde del sábado, 23 de agosto de 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería:   Toros de Victorino Martín (bien presentados, en general faltos de fuerza, con docilidad y bondad la mayoría de ellos).

Diestros

  • Uceda Leal: estocada (gran ovación); pinchazo, estocada desprendida -aviso- y cae el toro (vuelta al ruedo).

  • Fernando Robleño: estocada delantera -aviso- y cae el toro (minoritaria petición y vuelta); estocada delantera y contraria (ovación). 

  • Sebastián Castella: pinchazo y estocada caída (ovación); aviso antes de entrar a matar, pinchazo, media estocada delantera -aviso- y descabello (palmas).

Entrada: Tres cuartos de entrada..

Crónicas de la prensa: El País, ABC.


El País.  JOSÉ LUIS MERINO.  Victorino o la obediencia franciscana 

La corrida de Victorino Martín no fue brava, pero sí tuvieron nobleza la mayoría y muchos de ellos rebosaron docilidad como para haberles cortado las orejas. De salida, remataban muy bien en los tableros. Pero una vez en el caballo su comportamiento dejaba mucho que desear, al no emplearse contra los petos. A partir de ahí exhibieron los seis falta de fuerza. Contabilizamos cinco caídas en el primero, tres en el segundo, dos en el tercero, dos en el cuarto, dos en el quinto y una en el sexto. Además de esto, alternativamente doblaron las manos en distintas ocasiones.

Los toros que le tocaron a Uceda Leal, el primero arrastraba el morro por la arena, iba mejor por el pitón derecho; el toro segundo era muy bueno y claro por el pintón izquierdo. Robleño tuvo un primer toro de una obediencia fabulosa, y a su segundo no lo pudimos ver porque percibíamos que el torero mostraba escasa convicción y no pocas dudas. Los toros que le correspondieron al francés Sebastián Castella fue imposible calibrar el juego del toro primero, ya que al estar tan verde el torero impedía atisbar que cualidades poseía ese ejmplar; en cambio, el toro sexto fue un compendio de obediencia franciscana.

Con el material descrito, la corrida, en el aspecto torero, no departió momentos demasiado vibrantes y espectaculares. Algunas de las faenas las tejieron a pedacitos, y ya se sabe que la miga es la felicidad de los gorriones. ¿Qué queda en la memoria? Queda una serie de derechazos de Uceda Leal, en su primero, que atesoraba un fondo de excelsa belleza y completud. En su segundo cabe notariar siete series de naturales, algunos templados, lentos, largos, con un par de remates trazados con pases de pecho de buena factura.

En el primer toro de Robleño el diestro estuvo por debajo del toro. Aunque repartió con equidad los pases con las dos manos, la faena se hizo larga y tediosa. En un momento dado, parecía que eran los pases de un funcionario, hechos a troquel, y sin la menor hondura y densidad. Quizá lo mejor de la faena fue el remate, cuando instrumentó unos doblones. En su segundo, ya está dicho que fabricó en su cuerpo demasiadas dudas al no adelantar la muleta lo suficiente. Su labor en ese toro fue un quiero y no puedo, no tuvo son y eso que brindó la faena a los maestros de la Banda Municipal.

Imaginamos que los viajeros que llegaron en autobuses desde Francia para ver a Sebastián Castella pasarían pavor cerval al verle frente al tercero de la tarde. Desde las primeras de cambio el victorino, que no era ninguna alimaña acomo pueda parecer, le zarandeó y estuvo a punto de inferirle una herida grave. Por fortuna, salió ileso. Sólo intentó torear con la mano izquierda, sin conseguirlo en absoluto. Estuvo a merced del toro. Cobró otro revolcón y franceses y españoles pasaron todos mucho miedo porque el joven diestro dejó muestras de estar muy verde para torear vitorinos. En el sexto mostró una voluntad extraordinaria. Como puede verse, la docilidad de los vitorinos no llevó al hule a ningún torero.


ABC. ZABALA DE LA SERNA.  Los victorinos no convencieron

Guardo en Bilbao cada día un pensamiento para Ignacio Aguirre, cuando contemplo algo bueno o presencio cualquier cosa peor. Últimamente no me fluye la escritura ni las ideas manan con liquidez, como en un atoramiento repentino de la temporada, con marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto como sacos a la espalda que se encorva y duele. Victorino me remata con esa exigencia de sus toros para analizarlos y torearlos, of course, Ignacio. Para tal batalla, Uceda Leal y Fernando Robleño se han curtido desde el Madrid del alma y las novilladas y las corridas que o superas o te hunden; Sebastián Castella quiere despegar ahora, de repente, con los victorinos en Vista Alegre como examen de Selectividad sin aprobar COU, y a Castella, con su valor y su voluntad, todavía le falta madurar en técnica y oficio para semejante prueba.

Y es que los albaserradas del Paleto piden el carnet, aunque blandeen como ayer en determinados momentos, como el tercero, con su cara y su guasa. Nada más principiar faena, el francés voló por los aires, con el victorino que se le enroscó y le buscó por detrás; el pitón atravesó la taleguilla con limpieza. En los medios sobrevino otra voltereta, con Castella atado sólo al amor propio y a la ausencia de experiencia, en agraz, nuevo, novísimo. Su pareja de lote, el sexto, muy tío, tan noble como serio, repescó a aquel torero de años atrás que se perdía en labores correctas, largas, insulsas. Esta faena trajo momentos de temple y otros de ojedismo en los medios, con el péndulo y las zapatillas agarradas a la arena. No iban por ahí los tiros, que se alejaron como un eco entre tanto pase sin estructura, hasta los dos avisos.

Pocos poseen la prestancia de Uceda Leal en el escenario del ruedo, sin demudarse ante las escenas más duras, como cuando el cuarto sacó a Gimeno Mora prácticamente desde dentro del burladero mientras lo cerraba en tablas. Uceda entendió pronto el lado izquierdo, sin un toque brusco, con los vuelos únicamente, con la colocación cabal, siempre a la búsqueda del pitón contrario. El toro respondió por ahí todo lo que se reservó por el derecho, una prenda; en un pase de pecho le rebañó por el talón de Aquiles literalmente y lo desequilibró. Fue faena de mucho temple y aguante, con unos cuantos naturales a cámara lenta. Todavía volvió a demostrar la bestia cárdena sus bajos instintos a derechas, también en la suerte suprema, cuando rasgó la taleguilla desde la rodilla a la ingle. No se resistió en el siguiente volapié, y Uceda paseó una vuelta al anillo merecidísima y pesada.

Había labrado derechazos de cintura quebrada y mano baja en el que abrió plaza, impropio por presencia para Bilbao, acorde a una corrida desigual que fue creciendo en trapío y que mantuvo la irregularidad en un juego que ni convenció ni rompió, con cierto sinsabor para lo que se esperaba. Entonces, con el chaleco todavía abrochado, incluso lo forzó demasiado, hasta que el victorino se le tumbó en la mejor ronda de redondos de la tarde y de la feria, con permiso de los amantes de los muñequitos de pim-pam-pum. Rotundo con la espada, probablemente se quedará, como en mayo, fuera de la corrida de Otoño de Victorino en Madrid que ha solicitado; Caballero ya está puesto, claro.

Robleño arrancó muy bien la faena, con la zurda presta y dispuesta. Ligó sobre la derecha una serie notable, torerísimo cambio de mano incluido. Como en San Sebastián, a Victorino le funcionaron mejor los pares, sobre todo segundo y sexto. Su obra perdió algo de fuelle en el transcurso, pese a que los doblones finales levantaron la conexión con los tendidos. El matador alcalaíno atacó con la directa y éxito la suerte suprema, que derrumbó al noblote y mansón enemigo de un espadazo delantero. Rozó una oreja que no debió escapar. No se arredró nunca con el imponente quinto, que lo midió mucho constantemente. F. R. volvió a reivindicar su corazón blindado.




 

©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino