La corrida de Dolores Aguirre fue engañosa como las noches de
Sherezade. Mucha apariencia por fuera y sin nada de calidad por dentro.
Cuatro años de tiempo perdido criando esta basura bovina de tres al
cuarto, y encima uno de ellos hirió a un torero que vale más que toda
la ganadería junta... Y cuantas más se quiera añadir.
Ese torero se llama David Fandila, El Fandi. Fue cogido al torear de
capote a su segundo toro, sexto de la tarde. Salió el joven granadino a
por todas. Recibió al toro con cuatro largas cambiadas, un farol de
rodillas y una media de rodillas en la boca de riego, y ahí le prendió
el toraco de pegolete. La cogida fue muy aparatosa y espectacular. Parecía
que lo había partido por la mitad...
El Fandi estuvo por encima del tercero de la tarde, su primer toro.
Faena construida a base de cinco series de naturales de cierta calidad,
algunos de ellos muy templados, pese a que el toro se iba cayendo por
momentos. Dio dos tandas de derechazos, una buena y otra mala, pero
siempre en un plano de superioridad respecto del toro. Mató de una
media buena. En banderillas, intervino en los tres toros lidiados hasta
ese momento, puesto que se ofrecieron banderillas entre ellos los tres
toreros. Fue el mejor de los tres con mucho.
Luis Miguel Encabo estuvo entonado en su primero y con algunos
destellos de calidad en su segundo. Cumplió en el que mató por El
Fandi. En banderillas mejoró si se tiene en cuenta que no es su fuerte.
Al estar con dos toreros que dominan esa suerte, se le vio que intentaba
superarse a sí mismo.
El peor lote, de la mala corrida entera, le tocó en suerte a Antonio
Ferrera. Su primero fue un toro manso y además sin fuerza. Bastante
hizo con estar valiente y aguantando lo indecible. Su segundo valía
menos que un racimo de uvas con cáncer de próstata. No se oculta que
Ferrera estuvo mal. Con todo, fue muy superior a aquellos dos
esperpentos con cuernos y rabo.
Ahora se entiende que Ferrera y El Fandi estuvieran contratados desde
febrero. De entonces a los inicios de verano han pasado muchas cosas en
el mundo del toro. Entre ellas que los dos toreros han arreado y se han
erigido en la pareja más pujante del escalafón. Visto lo visto, sólo
en aquella fecha era posible ofrecerles la corrida de Dolores Aguirre,
puesto que si el ayer de febrero fuera este hoy de agosto, esa corrida
la iba a torear el lucero del alba y los cuarenta ladrones...
Será difícil que los toros de Dolores Aguirre -cántaros sin asa,
puros cascotes de extrarradio- quieran matarlos toreros con dos dedos de
frente. Lamentablemente ayer le llevaron al hule a un joven con un gran
porvenir como torero. Su muleta, suave como porcelana de Sèvres, no se
puede volver a poner frente a toros de tan burda mansedumbre.
El Fandi tiene una cornada en el muslo izquierdo, un varetazo en el
pecho y posible luxación de la clavícula derecha.Fue llevado al
Hospital de Cruces.
El Fandi se postró de rodillas dispuesto a arrollar. Tres largas,
dos faroles, verónicas hasta el platillo y la media también de
hinojos, y el toro que no pasa, que se frena, que lo prende y lo lanza y
lo recoge, sin soltarlo a la vez. Los pitones crucifican a El Fandi,
desmadejado, impotente, a merced del destino ya. Las dagas asoman por
detrás de la chaquetilla, por dentro, tientan la yugular, la cabeza, la
cara, el pecho, no sé. Sólo se ve al final el chaleco arrancado, la
camisa rota, la taleguilla sangrante, el rostro sin luz, macilento, los
brazos yertos, y un revuelo de capotes y hombres deshaciéndose pañoletas
para hacer torniquetes urgentes, contrarreloj. La plaza perdió la
respiración, como con un puñetazo en el esternón. No hay adjetivos
para calificar el terror ni el miedo. En manos de la camilla humana de
las cuadrillas, bajo el sonido de sirenas imaginarias, atravesó la boca
angustiosa de la enfermería, cuando el camino perseguido era otro. Qué
año.
En cualquier televisión podrían hacer un programa monográfico de
un par de horas sólo con las cornadas de esta temporada. Antena 3, por
ejemplo, a través de la productora de las cámaras ocultas. Aquí no
hace falta «periodismo de investigación», sino editar las cogidas de
Ponce, en Sevilla y León, de José Tomás, en Badajoz y Granada, de
Antonio Barrera, Juan Mora, Paco Ojeda, Antonio Ferrera, Miguel Abellán,
Dávila Miura, Rivera Ordóñez...
A por todas venía Fandi, que volvió a hacer el mejor toreo al
natural de la feria. Fue en el tercero, toro de media faena, que resultó
bastante más potable que sus hermanos, como el primero. Vaya con
Fandila, que como el otro día con el torrealta, movió la muleta hasta
el hocico, tras unas dobladas, y por bajo corrió la mano con infinita
largura. En Fandi no sólo merece elogiarse la progresión, sino atisbar
también la proyección. No para de ir a más, aunque todavía falta por
pulir. No hubo embestidas para que creciera la faena, menos a derechas.
Unos molinetes de rodillas, después de apurar demasiado la cosa,
revivieron la alegría de los tendidos. Un pinchazo hondo en estupendo
sitio bastó para que se ganara la vuelta al ruedo, sin olvidar el par
al violín.
Encabo estuvo en torero. Rejuvenece la ilusión cuando alguien se
gusta y trata de elevar la categoría del toreo además de cortar orejas
para la galería. Su toro, aun manso, colaboró. Hubo materia para
trazar unas verónicas y una mitad de faena vibrante, con un inicio de
pases cambiados por la espalda y un molinete zurdo. El doloresaguirre se
abrió con nobleza en los caros naturales previos, más que por clase
por quererse ya ir, como ocurrió después. Con los palos, tanto Luis
Miguel como Fandi se retaron por los adentros con valentía. El zambombo
cuarto, 647 kilos, embistió como correspondía a sus inmensas hechuras
de buey y sin clase, y el sexto, que mató por Fandi, desarrolló
sentido.
Hasta la última gota del flojo segundo exprimió Antonio Ferrera,
sacando provecho de donde no lo había, junto a las tablas. Aunque no
fue su día con las banderillas -no le salió el quiebro, mientras que
Fandi en moviola y Encabo por los adentros arrancaron ovaciones-. Se paró
el quinto, una mole, y aunque jugó con los rehiletes, en alarde de
poderío y facultades, no hubo opciones con la muleta, salvo haberlo
matado mejor.
Parte facultativo: El Fandi sufrió «una cornada poco extensa y
limpia en la parte alta del muslo izquierdo. Varetazo en el pecho y
probable luxación de la clavícula derecha. Pasó al Hospital de Cruces
para estudio radiológico. Pronóstico reservado».