GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE
TOROS DE
ESPAÑA

 

Corridas Generales
PLAZA DE TOROS DE VISTA ALEGRE
BILBAO
Tarde del jueves, 22 de agosto de 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

 

Ganadería:  toros de Javier Pérez Tabernero, de diferente presentación y juego, mansos en general. 2º y 3º sobreros (éste de Criado Holgado).

Diestros

Entrada: hasta la bandera.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, Grupo Correo.


ABC. Zabala de la Serna. Espeso ejercicio de abstracción

Desconcertante tarde, que no humilló, como la desgarbada corrida de Javier Pérez Tabernero -de supuesta versión Santa Coloma-, para meterle con facilidad la pluma. Ni siquiera sé ahora mismo los criterios presidenciales para condecer y negar orejas o para ordenar que la música envuelva la faena o la ningunee. Desconoce también el periodista la situación exacta en que se halla la loable apuesta bilbaína de El Juli, si va bien, mal o regular. Otro compás de espera, pues. No acompañaron de nuevo los toros, y éste será un factor a evaluar cuando se haga balance. Y ayer en concreto, además, hubo pésima suerte con uno que se partió la pezuña de una mano y otro que se descornó contra un burladero entre su impetuosa salida y el torpísimo capote de un banderillero.

Juli se justificó con valentía y esfuerzo con el huidizo, manso y bronco sobrero, del mismo hierro y distinta procedencia, a tenor de las hechuras. O sea, que peleó por imponerse hasta en la estocada al encuentro en todo lo alto. El usía desdeñó la mayoría de pañuelos y, por lo tanto, el Reglamento. Otra historia es con qué argumentos Julián López se ganó la pañolada, pero esto no le corresponde al palco en el primer trofeo.

A base de arrojo desbrozó El Juli el trayecto, aunque la cuestión es cómo. Es decir, que se duda de que ése sea el único camino de una figura del toreo de mando y más de cien corridas por temporada. Porque uno hace un espeso ejercicio de abstracción, borra su nombre y en su lugar escribe Fernando Robleño, con todos los respetos. ¿Qué pasaría? ¿Dónde estribarían las diferencias técnicas frente a semejante marrajo? Repito, que luego se interpreta lo que cada uno quiere leer, que Juli se arrimó y nadie le niega su mérito, ni ayer ni por haberse echado a la espalda la Semana Grande.

Al quinto lo midió en el caballo, lo quitó por caleserinas y lo banderilleó con tres pares que encontraron en los dos últimos, sobre todo por los adentros, su más elevado nivel. El toro, de agujas altas y tan serio como feo, no descolgó nunca ni se empleó. Juli acortó distancias según los viajes se desinflaban como un globo pinchado.Hasta acabar entre los pitones. Hoy debe ser clave. Ojalá la responsable apuesta finalice entre espuma de champán. Todos brindaremos.

Pañuelos al viento

En cuanto a sus compañeros, la verdad se resume en que contaron con más opciones. A Manuel Caballero el presidente también le birló una oreja, la del cuarto, siempre con un ojo en la muleta y otro en el torero. Tampoco humilló, como sus hermanos. Pero el diestro de Albacete lo entendió y lo toreó sin un solo zapatillazo, a base de consentirlo y guiarlo con largura. Todavía mejoró en un par de tandas zurdas. Y todo bañado por una naturalidad ni siquiera quebrada por algún que otro derrote, sin un gesto de más o de menos, muy sobrio. Media estocada, pañuelos al viento y decepción final. De cualquier manera, no entiendo por qué tanto él como Juli despreciaron la vuelta al ruedo.

Su faena anterior, quizá demasiado larga, también contuvo circulares invertidos, que no lo había mencionado. Toro mansurrón, noblote, de cara a media altura y más romana que seriedad de pitones. El temple presidió la extensa obra, que, por otra parte, careció de chispa.

Javier Valverde debutó con una faena acorde a su concepto seco pero auténtico. Tres series de derechazos elevaron la temperatura. Asentada la planta, este Valverde tiene cosas que decir. Después el que fue sobrero de Juan Manuel Criado se acabó de golpe. Unas respetables manoletinas y una media estocada en buen sitio pusieron el punto y aparte. Sin fuerza y sin recorrido, el sexto sólo permitió que no desentonase.


El Correo. BARQUERITO. Torrestrella, ocasión de oro

Cada una de sus dos tardes pevias El Juli ha toreado a modo un toro. Uno de Victorino el miércoles; un sobrero de Javier Pérez-Tabernero ayer. Pero no ha tenido opción de redondear tarde triunfal todavía. No han ayudado los toros. Ni siquiera los dos con los que El Juli ha tenido que emplearse a fondo. Y no sólo no han ayudado sino que se han puesto por medio. La cosa es que a El Juli le hace falta cuajar esta tarde un toro. Un toro que se pueda cuajar en son y lindamente.

En principio, la escalera de dificultades que se puso El Juli al apuntarse en Bilbao a tres corridas seguidas es de signo menguante. Lo más duro fue Victorino; lo de ayer, complicado; hoy debe ser la buena.

Imponente de hechuras y bella a rabiar la corrida de Álvaro Domecq (Torrestrella). Si se cumple el correlato de hechuras y juego, ésta de Bilbao tiene que embestir. Hay una referencia reciente y de fiar: en San Fermín Torrestrella ha copado premios. Y por lo tanto.

El cartel es insólito. Las tres combinaciones de feria con El Juli no habían coincidido nunca en parte alguna. En el estreno de hoy están, abriendo, Dávila Miura, que el domingo repetirá en Bilbao con la miurada, y, en medio, Miguel Abellán. Dávila fue proclamado triunfador de la feria de Sevilla de este año gracias a un triunfo destacadísimo con un toro de Torrestrella precisamente. Está en buen momento. Abellán tiene casta, le estimula torear con El Juli y es, además, torero de los que pueden con la temporada y suelen crecerse en agosto. Se prevé el tercer lleno y se auguran triunfos.

El País. JL MERINO.  No le echen la culpa al presidente 

El primer toro de El Juli resultó ser un manso con peligro. El joven torero empezó la faena de manera decidida. Trató de darle cuatro series de derechazos, sin que pudiera trazarlos con verdadera limpieza, porque el toro no estaba para que le torearan, ni bien ni mal. Mientras dejaba en el aire dos de cierta solvencia, entre tanto intento, sí se palpaba el peligro que tenía el toro, y la gran profesionalidad del torero, además de estar muy valiente. Se comprobó que lejos de pensar en el hule, su actitud tuvo el perfil de valiente como animal ciego. Mató con suma eficacia al encuentro. Como quiera que el público se había apercibido del peligro que llevaba el toro dentro, quiso compensarle pidiendo la oreja, aunque bien es verdad que no fue objetivamente mayoritaria. Pero el presidente se la negó y ahí nació la primera bronca.

Su segundo toro no servía. Cualquier intento hubiera sido como matar gorriones con puñados de alpiste. Así todo, el tercer par de banderillas fue hermosísimamente arriesgado.

La otra bronca al presidente llegó en el cuarto de la corrida, segundo toro de Manuel Caballero. Después de cuatro series de derechazos de diverso pelaje, puesto que la primera serie fue regular, en la segunda hubo tres ciertamente templados, y la tercera y cuarta salieron al modo de un funcionario cualificado del toreo. Se echó la muleta a la izquierda y se dio cuenta de que por ahí el toro iba: entonces le pegó dos series con muy buen son. En la faena de su primero, Caballero no acabó de acoplarse con el toro. Su labor tuvo el sello de lo discreto, con algún muletazo bueno y otros no tan buenos. Es verdad que aunque el toro iba, en el viaje llevaba la cabeza muy alta, por lo que no acababa de humillar.

El debutante Javier Valverde acreditó una actuación muy aceptable en su primero, en especial con la mano derecha, instrumentando series en redondo que le salieron muy limpias y densas. Cerró la faena con tres manoletinas muy ceñidas. Aguantó bien y demostró valor en ese toro. En el sexto de la tarde, que embestía con la cara alta, bastante hizo con robarle algún pase a aquel marmolillo. La labor quedó ensombrecida por unos cuantos enganches y un desarme.

Esas dos broncas al presidente sobran. El presidente no tiene la culpa de que el toro que le tocó a El Juli fuera un toraco de aspecto terrorífico -lo habían dejaron fuera como sobrero, por si acaso- ni que acreditara mansedumbre y peligro. Se le debe dar todo el mérito que se quiera, mas no una oreja como premio. Ni es de recibo ir a ver a El Juli con deseos de que se estrelle, como no lo es ir con la manga ancha de atribuirle excelencias si no llega a hacerlas. En esto hay una advertencia de Nieztsche que nos parece oportuno transcribir: 'En el elogio hay más entrometimiento que en la censura'.

Por otra parte, la bronca a través de Caballero tampoco tiene razón de ser. No es culpa del presidente que el torero no se dé cuenta -o no quiera darse cuenta- de que la faena la tuvo que iniciar con la mano izquierda, porque ese era el pitón bueno, el pitón del triunfo, en vez de esperar a que acabara de darle cuatro series con la mano derecha. Conclusión: no se le eche la culpa al presidente.

 

©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino