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TOROS DE
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Corridas Generales
PLAZA DE TOROS DE VISTA ALEGRE
BILBAO
Tarde del lunes, 19 de agosto de 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

Alternativa de Iker Javier Lara

Ganadería:  Toros de Alcurrucén, aplaudidos en el arrastre (excepto 3º).

Diestros

Rejoneador:

Entrada: más de tres cuartos.

Crónicas de la prensa: El País, ABC.


ABC. Vicente Zabala de la Serna. Una señora corrida de Alcurrucén

Los serios toros de Alcurrucén, una señora corrida, impusieron su respeto. Buidas cornamentas, cuajo, entereza de cuerpo y alma para soportar los duros castigos en el caballo y las pésimas lidias, y todavía se movieron en la muleta con nobleza en general, penando con los terribles puyazos. Si bravo fue el musculado ejemplar que estrenó la tarde, más recorrido y entrega desarrolló el siguiente, más liviano de peso, como el sexto, los de menos romana dentro de un conjunto muy puesto, que se dice.

Lo de Finito de Córdoba supera el calificativo de vergonzoso. Masacró impunemente al alto cuarto, que se frenó en el capote de salida. Quedó como una incógnita, porque ni quiso ni dejó verlo. El picador ejerció de carnicero obediente y aplicó una vara criminal, eterna, echando el caballo hasta más allá de la segunda raya. El público se enfadó de veras hasta alcanzar el grado de cabreo monumental cuando el apático cordobés abrevió sin decoro. Aunque lo de abreviar es frase hecha, que con los aceros continuó el mitin sin un atisbo de rubor en su pálido cutis.

Las cosas de calidad que hizo con el colorado y astifino segundo, bajo de agujas y con un tranco estupendo, se diluyeron en una faena que si no cobró mayores vuelos fue por culpa del torero, que no del toro. Al margen de los fallos con el descabello, repito la pregunta formulada en su última actuación en San Sebastián: ¿por qué no remata y cincela obras a la altura de los caros materiales que le tocan en suerte? Muletazos buenos hubo, claro. Porque sabe torear o, al menos, sabía hacerlo bastante más puro. Ahora la linealidad marca sus pautas. El prólogo, genuflexo, por bajo, fue un primor.

Sorprendió Antón Cortés para la escasez de contratos en la que se encuentra sumido a pesar de la oreja que cortó en su confirmación en San Isidro. Quiso interpretar el toreo, le saliera unas veces más y otras menos. Pero la impresión es favorable. Su primero se dañó de atrás en la zona de capotes, donde el piso parece duro en exceso. Allí resbaló feamente con los cuartos traseros. Acusó luego semejante despatarramiento. Cortés apuró la faena y la nobleza sin fuelle al máximo, por el óptimo pitón derecho. Mejor nota logró con el quinto, que respondía a los toques de la muleta con largura. Las trincheras preliminares y una pareja de pases de la firma abrieron el apetito del arte. Estuvo firme a derechas y con cabeza a izquierdas, cuando encontró la distancia al toro y lo condujo con su aquél. Merece más oportunidades, a pesar de que el dichoso verduguillo condujo a dos avisos. Y es que la tarde no apostó por las espadas, y a la ficha me remito.

Iker Javier Lara se doctoró con un tío, y además bravo. Acusó las lógicas carencias, y resolvió con dignidad y timidez. El toro, que se vació entregado en el peto, se llevó todavía mucho dentro. Iker no se acopló ni halló la colocación idónea con el colorado sexto, que le punteó demasiado los engaños. Sufrió una voltereta en el cuarto pinchazo...

Hasta Pablo Hermoso de Mendoza se contagió de los fallos a la hora de matar. Se paró demasiado el pupilo de Murube desde que sintió el primer hierro. Puso todo de su parte el jinete. «Danubio» con los pechos sólo -uno tiene debilidad por este caballo que hace el toreo de frente- y «Mariachi» con las cortas elevaron la temperatura, aunque antes ya firmó el navarro un quiebro perfecto.


El País. JL MERINO. Un disparate anunciado

Alentar y apoyar que un joven inexperto tome la alternativa en una plaza de primera es un disparate. Alguien ha confundido una bacía de barbero con el yelmo de Mambrino. Y si no es eso, es que no le quieren lo suficiente como para hablarle con claridad. Porque con ese primer toro que le tocó suerte a Iker Javier Lara era como para que se le hubiera abierto de par en par la puerta del éxito, a nada que poseyera un mínimo de bagaje profesional. Incluso su segundo toro atesoraba la calidad suficiente para alcanzar el redondeo de un triunfo.

De ahí que al poco de iniciar sus dos faenas ya estaban los muletazos camino de la alcantarilla. Se han equivocado no sólo de plaza sino de torero y hasta de paisaje.

Aunque el disparate que formó Finito en su segundo toro no le anda a la zaga. La actuación en ese toro puso al público en disposición de estar frente al parque temático de las miserias del peor Finito. Nada más salir la res, a Finito le entró un canguelo infinito. Dejó que la acorazada de picar tratara de matar al toro. Y como no se hizo posible tal deseo, tomó la franela y se fue al toro -es un decir- como quien se arroja de un barco a punto de zozobrar. El resto es una antología de miedos y sablazos execrables. Eso de la vergüenza torera no se le puede atribuir a Finito.

Lo más torero estuvo en manos de Antón Cortés. Cuatro series de redondos, de hechuras largas y con arte, y dos de naturales, en especial la segunda que fue excelente, dieron luz a la tarde.

Hermoso de Mendoza rejoneó con su solvencia habitual.

 

 

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