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Corridas Generales
PLAZA DE
TOROS DE VISTA
ALEGRE
BILBAO
Tarde del domingo, 18 de agosto de 2002
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Cebada Gago,
bien presentado,s muy ofensivos salvo el tercero que ofrecieron un juego
pobre en los caballos, justos de fuerzas y con poco recorrido para
muletearlos.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de plaza con tarde mayormente nublada y calurosa..
Crónicas de la prensa:
PortalTaurino.com, El País,
ABC.
PortalTaurino.com
Miky Rioja. Decepcionaron
los cebada Gago
Decepcionó el juego y comportamiento de los
pupilos de Cebada Gago, en la segunda de abono de Vista Alegre, Prácticamente
no se emplearon en los caballos y en más de una ocasión los encuentros
con los montados se tradujeron en simples simulacros de la suerte de
picar. Ya, ni a estos se les da vara. Llegaron todos con muy poco
recorrido en los tercios finales y los toreros salvo jugarse el tipo
poco pudieron hacer frente a los astados, que se reservaban, miraban,
rebañaban y tiraban cornadas a diestro y siniestro. Basta con decir que
el premio de la tarde fue una vuelta al ruedo para Fernando Robleño, en
el tercero de la tarde.
José Ignacio Ramos en su línea habitual de
hombre que se entrega todas las tardes, alcanzó los mejores momentos de
su actuación en las banderillas. Hoy el público de Bilbao, aplaudió
con ganas en este tercio a este burgalés que puso pares de mérito con
entrega y exposición, recuerdo el tercer par al cuarto de la tarde, por
los adentros, que hizo levantar al público de sus asientos. En las
faenas de muletas, tratando de exprimir lo poco que se dejaban los toros
y con muletazos sueltos sin ligazón y carentes de toda capacidad de
transmisión, dos enemigos imposibles de sacar muletazos, que le hacían
jugársela en cada intento. Mala suerte para el burgalés, la misma que
sus compañeros de cartel, Pepín Liria y Fernando Robleño, que se
estrellaron con la misma muralla. Pepín en su primero pareció que iba
a poder cuando robó una serie de tres muletazos con la derecha pero fue
un espejismo, el toro se acabó en ese momento y de igual manera que los
demás, a base de tesón y pundonor y jugársela, salía algo individual
y sin posibilidad de lucimiento. Robleño en la misma tónica, jugándosela
ante la cara de los bureles, estaba también en juego la sustitución de
Enrique Ponce del día siguiente y había que justificar su contratación
y demostrar que se merecía una sustitución. Mala suerte en esta ocasión
por el mal comportamiento de los Cebada Gagos, que sacaron poca casta y
algún genio, genio del malo. El esfuerzo de los toreros quedó patente
y el público supo reconocer este esfuerzo y el trago que los toreros
pasaron delante la cara de los astados.
El País.
JL MERINO. Toros
y toreros fabricaron una tarde decepcionante
No podemos andarnos por las tejas. La corrida que mandó Cebada Gago
a Bilbao constituyó un auténtico fiasco. La blandura como argumento.
El mejor ejemplo lo hallamos en el toro que salió en cuarto lugar. Se
le aplaudió por su bella estampa y sus esplendorosos pitones. Pues
bien, salir y rodar por tierra continuamente fue todo uno, hasta que se
le mandó como represalia de vuelta a los corrales...
La verdad es que, más que fiasco, resulta frustrante que uno de los
pocos ganaderos que quedan de verdadero fuste ponga en la arena tanta
blandura junta. Además, teniendo en cuenta que 16 días atrás ofreció
en Azpeitia un encierro soberbio, con la mayoría de los toros rebosando
vibración, casta y fuerza para regalar. De todos modos, es obligado
darle el crédito que merece la trayectoria como acreditado ganadero,
pese a que aún resuene en nuestra memoria la decepcionante blandenguería
de ayer...
De los toreros no hay mucho que decir. José Ignacio Ramos anduvo
bastante aceptable con las banderillas en sus dos toros. Con la muleta
en su primero dejó que le enganchara la franela en exceso. No se acopló
como debiera. A su segundo, que no metía la cabeza, le hizo una faena
irregular, con más voluntad que acierto.
La actuación de Pepín Liria estuvo carente de acoplamiento en cada
uno de sus toros. Sólo en una ocasión dio tres pases seguidos. Lo demás
todo le salía corto e inconcluso. Fue algo así como si no hubiera
abierto los párpados en toda la tarde.
Con Fernando Robleño llegaron los enganchones. Tampoco fue un
dechado de acoplamiento. Mejor en su primero, porque se atisbó algún
apunte fajador, además de matarlo bien. En su segundo apuntó la
intención de citarle de lejos, mas al poco tiempo fabricó una antología
de trapazos de tres al cuarto.
Una vez terminada la corrida quedó en el aire una duda: ¿no
obstante la blandura de los toros, les faltó a los toreros una mayor
dosis de aguante de lo mostrado o del que no hicieron gala en absoluto
de él?
Quizá la respuesta esté en el viento o quizá las preguntas que se
hagan en este sentido resultan tan inservibles como las sandalias de Sócrates
después de la cicuta. ¿Quién sabe?
ABC.
JOSÉ LUIS SUÁREZ-GUANES. Los
toros de Cebada flojearon, pero sacaron su temperamento
Bien empezó José Ignacio Ramos al veroniquear al primero de la
tarde. Conservó la buena nota en unas chicuelinas. Tras una pasada en
falso colocó dos pares de banderillas en todo lo alto -el segundo
francamente bueno- y cerró el tercio con un tercero, por dentro,
realmente comprometido. Empezó su labor muleteril andándole a la res
por alto. Con el toro en el centro del anillo, ejecutó dos tandas con
la derecha afanosas y con el pase de pecho como bizarra bandera. Un
molinete precedió a un toreo zurdo, menos acertado, pero siempre
valiente. Tardó en cuadrar al toro, pero clavó un espadazo hasta las
cintas.
El cuarto fue recibido con una ovación por su excelente trapío. El
astado denotó poca fuerza en un largo tercio de varas y fue devuelto a
los corrales. Salió un sobrero de la misma divisa, que cojeaba un poco.
Banderilleó con lucimiento, especialmente en un par de dentro a fuera.
Con su antagonista en el centro del anillo no se terminó de centrar
nada más que en dos pases de pecho. Insistió y porfió mucho y hasta
tuvo que superar algunas coladas. Volvió a tardar en cuadrar a la res y
se le reconocieron sus méritos.
Un precioso ensabanado salió en segundo lugar. El astado empezó a
flojear, tras la primera vara. Liria lo probó con la izquierda, sin
apreturas y sin asentar los pies. Siguió anodino con la diestra en
primera instancia para arrancar aplausos en una segunda tanda, con ganas
pero sin limpieza. Prosiguió de idéntico modo, sin acabar de
convencer, y, tras un desplante, tardó, también, en cuadrar al toro.
Pepín Liria intentó lucirse con el percal en el quinto, pero no
terminó de reposarse. Hubo más regateo que otra cosa.
El tercero hizo sonar el estribo en la primera vara. Buen quite mixto
de Robleño por chicuelinas y tafalleras. El toro se cayó luego cuan
largo era, tras el quite y, de nuevo, en el tercio de banderillas.
Empezó Robleño con la derecha, doblando el astado las manos en la
primera tanda. A pesar de este defecto, el toro tenía acometividad y no
dejaba colocarse muchas veces al torero, que se peleó con el lado
izquierdo cuando la res se empezó a parar. Dos nuevas series diestras
tuvieron garra, aunque torease un poco encogido. El estocanazo final,
excelentísimo.
Robleño saludó al sexto con una larga. Se mostró muy voluntarioso
en una larga faena por la derecha, en la que cayó en la reiteración.
De todos modos su actuación fue la más importante y en su primer toro
se ganó una vuelta al ruedo por su forma de matar.
La corrida de Cebada Gago tenía una lámina preciosa. Cierto que
muchos de los toros acusaron debilidad, flojera de remos, un defecto que
esta divisa no poseía. Pero a pesar de la poca fortaleza cualquiera de
los bovinos se revolvía en un momento con casta, con temperamento, con
una fiereza, aunque fuese esporádica, que no son el común denominador
de la mayoría de las reses de lidia que ahora vemos en las plazas.
Después del paseíllo se guardó un minuto de silencio por el
centenario del nacimiento del torero local Martín Agüero y por
Joaquín Vidal, crítico recientemente desaparecido.
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