Después del desastre ganadero del pasado domingo, la corrida de Prieto
de la Cal, por lo menos, tuvo interés. Con buenas hechuras, no es que
diera grandes facilidades a tres diestros con no mucha capacidad lidiadora
para afrontar ciertos problemas no insolubles. Sin embargo, fue
reconfortante ver a varios ejemplares arrancarse alegremente en el tercio
de varas y la calidad en las embestidas del tercero, aunque fuese pronto a
menos, y el sexto.
El primero llegó a la muleta algo gazapón y echando la cara arriba,
sobre todo si se le dejaba enganchar la franela. El debutante Gil Belmonte
comenzó a muletear despegado, movido y ayuno de mando, tónica que no
varió mucho a lo largo del trasteo, rematado con una defectuosa casi
entera y cuatro descabellos. El colorado cuarto peleó bravamente en varas
y recibió un fuerte castigo. Gil Belmonte se mostró voluntarioso, pero
no pasó de ahí, ante una res algo tarda, a la que liquidó de pinchazo y
estocada baja.
Repetir embestidas
El segundo, un jabonero cuya capa denotaba claramente su origen Veragua,
llegó al último tercio calamocheando y repitiendo, aunque algo
cansinamente, las embestidas. José Luis Triviño, entre dudas, no
consiguió imponerse y no tardó en desistir en sus intentos de torerar
con lucimiento, para acabar de pinchazo y estocada trasera. Encastado,
pero tardo y sin humillar, el quinto desarrolló sentido y presentó
problemas que Triviño no pudo resolver, dada su sólo regular decisión,
sobre todo si se tiene en cuenta que es un diestro que cuenta con un
escaso número de actuaciones en su haber. Por lo menos fue breve con los
aceros.
Algo flojo de manos, el bien presentado tercero recibió un buen saludo
capotero del otro debutante, Sergio Martínez. El animal se arrancó
pronto y alegre al caballo y la faena tuvo, rodilla en tierra, un vibrante
comienzo y una torerísima continuación en redondo y en los medios. El
bravo animal se dejó menos por el pitón izquierdo y por ahí la faena
bajó algo de nivel, con el toro yendo a menos y acortando sus embestidas.
Pinchazo y estocada desprendida y recetada en los medios dieron fin a la
lidia de este interesante ejemplar. El sexto fue muy bien banderilleado
por Manuel Montoya y Sergio Martínez, al que correspondió el mejor lote.
Comenzó muy quieto en los medios un muleteo al que también prestó emoción
la brava y repetidora acometida del excelente toro de Prieto de la Cal,
que en alguún momento se le subió a las barbas a su matador cuando éste
no le bajaba la mano y dejaba de someterlo. No obstante, la impresión
general fue la de estar ante un diestro con muchas posibilidades, y como
remató su labor de una estocada de efectos fulminantes, recibió
justamente el premio de una oreja, después de que el bravo toro fuese
ovacionado en el arrastre.