GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Corrida de toros
PLAZA DE TOROS DE BARCELONA
Tarde del domingo, 9 de junio de 2002
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Zalduendo, desiguales de presentación y juego. 

Diestros:

Entrada: un cuarto de entrada.

Crónicas de la prensa: El País, ABC, El Mundo


El País. PAU NADAL. Sin toros no hay fiesta

La corrida de Zalduendo frustró todas las expectactivas que había despertado esta corrida, con varios astados inválidos e incluso alguno impresentable, como el quinto, que despertó justamente las iras de un paciente respetable.

Paco Ojeda estuvo muy dispuesto toda la tarde. Intentó paliar la flojedad de su primero y estuvo muy valeroso y templado con el cuarto, a pesar de la hostilidad de un sector del público. Perdió un posible trofeo por su mal uso de los aceros. José Tomás no pudo muletear más que con quietud y temple a su muy flojo primero y se las vio con el impresentable y muy protestado quinto, con el que toreó como de salón y entre división de opiniones.

Miguel Abellán, con el mejor lote, estuvo muy decidido a lo largo de toda la actuación e hizo una faena excelente al buen primero, perdiendo un trofeo por sus desaciertos estoqueadores. En el sexto, el muleteo fue desigual, con más vibración que reposo, aunque no faltase nunca la entrega. Volvió a fallar con la espada.


ABC. ÁNGEL G. ABAD. José Tomás dilapida su nombre en Barcelona en una tarde aciaga

La capital condal parecía haber recuperado la pasión por la Fiesta, pero alguien parece interesado en que el espectáculo caiga a los infiernos. José Tomás se erigió en ídolo de una afición emergente y José Tomás puede ser el enterrador de esos miles de personas que acuden imantados al albur de su nombre.

Al entrar en la Monumental surgió la primera sorpresa. Apenas media entrada de público en los tendidos. Conforme discurría la corrida, esa poca afluencia de espectadores comenzaba a justificarse. Un fiasco ganadero, una corrida de Zalduendo sin presencia, con ejemplares impropios hasta para una novillada sin picadores, daba solución al enigma. Los llenos del año pasado han traído las medias entradas de hoy, y quién sabe si el hundimiento del mañana. De momento, a José Tomás no le importa prestar su nombre al simulacro.

Reaparecía Tomás tras el percance de Granada y se le jaleó todo. Es tanto, o era, el poder hipnótico del madrileño en esta plaza, que todos, bueno, casi todos, se olvidaron de la paupérrima presencia del bravo, noble y flojito torillo que se corrió en segundo lugar. Aquello transcurrió muletazo aquí, enganchón allá, sin unidad y sin emoción; más centrado al final del trasteo. Le ovacionaron con fuerza.

Un becerro indecente

Al quinto, un becerro indecente, ya no pudo taparlo la majestuosidad de José Tomás, que, por cierto, no apareció por ninguna parte. El público estalló en ira. Unos decían que aquello era una plaza de tercera y otros llamaban a su ídolo novillero, lo que no pareció ofender al maestro, que se lió a torear como si la cosa no fuera con él.

Los 565 kilos de la tablilla del primero no eran sinónimo de trapío y, mucho menos, de fortaleza. Se fue para los corrales. El sobrero, un torete -una cabra, gritaron desde el tendido-, también fue devuelto. Estamos todavía en el primero tris, de Hermanos Sampedro, con el que Ojeda se lució toreando a media altura. Al nobilísimo cuarto lo toreó largo y poderoso, sobre todo manejando la mano izquierda, en una faena en la que el de Sanlúcar luchó por reencontrarse consigo mismo.

Miguel Abellán anduvo toda la tarde animoso y de su quehacer es preciso destacar una excelente serie de naturales al tercero, pero con la espada anduvo fatal.

«Nos estáis echando de la plaza», afirmó un aficionado con cerrado acento catalán, mientras José Tomás abandonaba el coso entre las palmas de sus acérrimos y los pitos de los desencantados y de los indignados.


El Mundo. ALVAREZ TABOADA. Una corrida insufrible en La Monumental

La tomasmanía está en plena decadencia en Barcelona, plaza considerada por José Tomás como su talismán. Por primera vez, el público se le enfrentó y, aunque se esforzó haciendo su clásico toreo de quietud y mando, su labor no fue agradecida dado que la escasa entidad de los astados impidió que las faenas tuvieran un mínimo de emoción, aunque plástica la derrochó a raudales. El quinto de Tomás fue un novillete que se prestaba al lucimiento, pero desde que se abrió de capote hasta que finalizó feamente el trasteo mureteril, el público no dejó de increparle con expresiones como «novillero, novillero» y «esto es un fraude».

Paco Ojeda, que reaparecía en esta plaza, tuvo una tarde más bien aciaga. Lanceó bien, aunque la faena no tuvo relieve por la flojedad de cada uno de sus enemigos. Oyó algunos aplausos, pero fueron más los pitos que le dedicaron. Parte del público le protestó a Ojeda que les brindara la faena. Dio muchos pases por ambos pitones, algunos francamente buenos, pero citó siempre sin cruzarse y empleó el pico de la muleta en demasía.

Abellán recibió a sus dos enemigos con sendas largas cambiadas de rodillas y se prodigó en el toreo a la verónica. Su primera faena de muleta, iniciada con ayudados por alto, alcanzó momentos de brillantez. Ligó pases en redondo de temple y longitud, e intercaló molinetes y trincherazos que merecieron los honores de la música. Lástima que matara rematadamente mal. Lo que pudo ser un triunfo se quedó en palmas.

 

 
©PortalTaurino, SL Pastor y Landero, 6-4º  41001 Sevilla España.  Contacto con PortalTaurino