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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE
BARCELONA
Tarde del domingo, 29 de julio de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de El
Ventorrillo, de aceptable presencia. De juego desigual pero manejables
en general.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, Diario de Sevilla
El País.
SALVADOR BOIX. La magia del toreo lógico
En tardes como la de ayer se puede afirmar que la aplicación lógica
de los recursos lidiadores de los espadas a toros de variado
comportamiento desprende más magia, por lo menos, que el toreo adocenado
y pegapasista que nos invade habitualmente. El máximo exponente de este
toreo lógico es, a gran distancia, Luis Francisco Esplá, un torero
sabio, único en el escalafón actual que destila sabor a la torería de
siempre desde el paseíllo. Y a ese toreo lógico se dedicó el maestro de
Alicante ante sus dos oponentes. '¡Qué cosa más insípida!', le espetó
al primero de la tarde nada más empezar la faena. Y al descastado toro,
que no quería saber nada de peleas, Esplá le recetó faena medida,
adornada con sobriedad y buen gusto. El manso, tal como había leído
sabiamente el torero, se rajaría después de dos naturales y un farol.
Esplá lo pasaportó a la antigua, de media lagartijera que bastó. 'A ése
hay que pegarle', le dijo Esplá a su picador refiriéndose al cuarto, un
toro grandón, astifino y con casta al que había saludado airoso a la verónica
ganando terreno. Efectivamente, el toro descolgó después de varas,
permitiendo al torero un vibrante y torero inicio de faena sentado en el
estribo que prosiguió al natural ya en los medios, siempre adornado con
afarolados y remates del mejor toreo de siempre. El toro acabó entregado,
sumiso, a Luis Francisco Esplá, que lo finiquitó con otra media arriba,
esta vez después de pinchar en hueso. La oreja, más que merecida, le fue
negada por un presidente sin otra afición que regalar orejas a quien no
las merece.
Probablemente contagiados por la magia de lógica esplaniana, los compañeros
de cartel aplicaron también buenas dosis de buen toreo a sus toros. Luis
Miguel Encabo, con el peor lote, supo aprovechar al noble segundo mientras
le duró con una medida y muy templada faena. Y también se lució ante el
manso quinto a base de atacarle en corto y por el pitón izquierdo,
aplicando un vibrante trasteo que deslució al final por pinchar
repetidamente. Uceda Leal supo mantener en pie al tercero a base de temple
y además lo hizo con muletazos de bella factura y flamenca composición.
Pese al bajonazo infame final, dio una aplaudida vuelta al ruedo. El
blando y soso sexto, tal como gritó un buen aficionado del 5, más que de
El Ventorrillo parecía hijo de una ventosidad. Con éste, la excesiva
preocupación pegapasista del torero nos devolvió a la cruda realidad:
larga faena de muchos pases, con música desafinada de pasodoble
criminalmente ejecutado.
Diario de Sevilla.
EFE. Espectáculo distraído y sin trofeos
La única vuelta al ruedo de la tarde, la dio el
espada Uceda Leal, pero el festejo resultó distraído en general porque
se vieron matices positivos en los tres espadas que actuaron con floja
entrada en los tendidos, especialmente en los de sol, ya que la
temperatura fue muy alta, hubo un cuarto de entrada.
Esplá se mostró con torería toda la tarde, se lució con capote y
banderillas y realizó una interesante faena con pases meritorios, pero el
toro con tendencia a los adentros, terminó en tablas, siendo todo inútil,
en el cuarto fue una lección de torería, lo recibió con pases sentado
en el estribo, con series excelentes por ambos lados, pero con la derecha
los tuvo que arrancar materialmente a la fuerza en una demostración de
maestría, hubo fuerte petición de oreja y se negó a dar la vuelta tras
recibir una fuerte ovación.
Encabo, toreó bien con el capote y expuso con la muleta citando de
lejos de rodillas, para seguir con muletazos muy toreros por el único pitón
potable, que fue el derecho, pero el toro se acabó pronto y tuvo que
desistir, el sexto fue un toro con genio, que lo desarrolló en el último
tercio, no obstante el diestro se jugó el físico a base de porfiar y
quedarse quieto con muletazos de mérito.
Uceda Leal, toreó con gusto a la verónica, entendió muy bien a su
enemigo, algo blando, con series excelentes en una faena que fue de menos
a más, destacando varios naturales de bella ejecución, la estocada fue
algo desprendida y aunque se pidió la oreja, se tuvo que conformar con la
vuelta, única en la tarde, el sexto fue un toro distraído que llegó al
último tercio totalmente parado, intentando sacar algo de él, pero no
tenía un pase.
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