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Corrida de Mixta
PLAZA DE TOROS DE
BARCELONA
Tarde del domingo, 19 de agosto de 2001
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Dos toros de Montalvo
para el rejoneador , y cuatro de Hros.
de Francisco Galache, de juego
desigual.
Caballeros:
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País
El País.
Pau Nadal. Verónicas
de lujo
Como ya viene siendo
tradicional en los festejos del agosto taurino barcelonés, poco se vio en
la corrida de ayer en la Monumental. Y, desde luego, lo mejor fueron unas
verónicas de lujo a cargo de Luis de Pauloba, que, una vez más, hizo
gala de su buen estilo capotero y de su gran sentido de la estética con
el percal. Y, además, lo hizo por partida triple: en el tercero, que fue
devuelto, en el sobrero y en el sexto.
Luego, este buen torero, al que
precisamente no ha acompañado la suerte en su carrera, tropezó esta vez
con un lote que imposibilitó el lucimiento muleteril. El tercero, bien
armado como todo el encierro de Galache, era muy flojo y fue devuelto,
saliendo como sobrero uno de Antonio Pérez, también flojo y que llegó a
la muleta no sólo parado, sino a la defensiva. El que cerró plaza hizo
una aceptable pelea en varas, pero se aplomó muy pronto. Y esta vez, en
que no le hacía falta como otras veces, en que tantas orejas ha perdido
por esta causa, mató con habilidad, rapidez y eficacia.
El lote del rejoneador Diego Ventura
presentó un serio inconveniente: fue muy poco codicioso y hasta
mansurroneó. Y el caballero, al que creíamos con más capacidad
lidiadora, se dedicó preferentemente a todo lo contrario, pasadas rápidas
y alejamientos inmediatos y mucho torear al público, pidiendo el aplauso.
Cuando no pasó en falso, clavó con limpieza y en el cuarto se calentó
un poco más que en su primero, en el que había estado fatal con el rejón
de muerte.
Óscar Higares no tuvo un mal lote.
Su primero fue a más durante la lidia y acabó embistiendo con buen son,
mientras que el quinto, aunque se quedaba algo corto, también fue
manejable. El madrileño estuvo esforzado y voluntarioso, pero, aunque dio
muchos pases, no siempre se acopló, brillando únicamente de forma
intermitente. Destacó especialmente en una gran serie con la zurda al
quinto, ya casi al final del muleteo.
Nuevamente hay que censurar esa
actitud de salir a recoger los aplausos al tercio, prácticamente cuando
estos todavía no se han iniciado.
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