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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE LAS ARENAS
BARCELONA
Tarde del domingo, 30 de julio del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de María
Lourdes Martín y un sobrero de "Los
Bayones", bien presentados pero faltos de casta.
Diestros:
Entrada: más de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, El Mundo
El
País. PAU NADAL. Se rompió la racha
Finalmente se ha roto la racha de éxitos en la temporada taurina
barcelonesa. Culpa de ello, básicamente, para el mal juego de la corrida de María
Lourdes Martín, mansa y descastada. Sólo alguno medio metió la cabeza como
por obligación y realmente fue una lástima, porque la terna mostró disposición
y oficio. Por todo ello, el público asistente echó a faltar especialmente las
tres últimas tardes en la Monumental, con las dos salidas a hombros de José
Tomás y la faena de Finito de Córdoba al indultado toro Zafiro.
El Tato hizo una meritoria faena a su mansurrón primero, al que muleteó en
hondura, mano baja, buena colocación y sometimiento. Tres pinchazos antes de
una estocada desprendida le privaron de un posible trofeo. Su segundo fue
devuelto a los corrales por renquear, siendo sustituido por el sobrero, también
manso, en el que El Tato se mostró sólido y muy puesto, aunque alargó mucho
el muleteo, que acabó perdiendo emoción, por la sosería del animal. Esta vez
acertó a la primera con el estoque.
Entrega
Juan José Padilla estuvo entregadísimo toda la tarde. Banderilleó a sus
dos toros, haciéndolo todo él en el quinto. Con el segundo, reservón y que se
quedaba corto, mostró, ante todo, decisión y valor, en un muleteo sólido y de
mérito. El quinto manseó inicialmente, aunque acabó metiendo la cara por los
dos pitones, con nobleza, pero sosamente.
Al resistirse a morir, algunos espectadores creyeron que era un toro bravo.
Padilla nos ofreció su faceta más seria, con los pies muy firmes en la arena.
Alargó en exceso la faena y sólo al final recurrió al toreo efectista. Dos
pinchazos antes de media estocada dejaron todo en una ovación.
Uceda Leal estuvo muy torero toda la tarde. Su primer toro de la tarde manseó
de salida, embistió a oleadas en varas y se dolió en banderillas, pero tuvo
cierta violencia y fue el único que transmitió emoción en el último tercio.
La faena por ambos pitones fue estéticamente muy bella, tanto en el toreo
fundamental, como en los adornos y los muletazos por bajo.
Una
estocada, tardó el toro en doblar y la presidencia, otras tardes más dadivosa,
no accedió a la no mayoritaria petición de oreja. Otro ejemplar mansurrón y
soso, además de muy flojo, el que cerró plaza, portador de dos puñales por
defensas y al que Uceda intentó aplicar su hondo y bellísimo toreo, aunque el
astado desluciese los buenos deseos del madrileño.
El Mundo. ÁLVAREZ
TABOADA. Vuelta a la realidad
Después de haber vivido intensamente el paso del ciclón José Tomás por la
Monumental, ayer volvimos a la triste realidad de sufrir la calma chicha de la
actuación de tres jóvenes toreros que luchan por escalar posiciones.
Por lo que pudimos ver, de los componentes de este cartel el que tiene más
posibilidades de ganarse un puesto entre los de cabeza es Uceda Leal. El joven
diestro rozó el triunfo y si no lo consiguió fue en parte porque le
correspondieron los toros más mansos y también, porque aún no tiene asumido
el sentido de la medida de los trasteos.
Toreó con buen gusto con el capote y especialmente en el tercero de la
tarde. Con la muleta, haciendo uso de una envidiable técnica, supo someter por
bajo al manso y atemperar sus broncas embestidas. Logró tandas impecables de
redondos y naturales algunos de gran templanza y admirable longitud, así como
los pectorales de pitones a rabo.
El Tato tuvo una actuación plena de altibajos. Alternó los pases templados
con otros bruscos y carentes de emoción. Lo mejor de su actuación fueron unos
pases en redondo a su segundo y la estocada con que puso fin a su actuación.
Padilla
derrochó valor en su lote, recibió al primero con una larga cambiada a
portagayola y luego repitió la suerte en el tercio. Lanceó bien a la verónica
y en banderillas colocó dos pares de poder a poder y el último de adentro a
afuera, igual que a su segundo enemigo.
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