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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE LAS ARENAS
BARCELONA
Tarde del domingo, 30 de abril del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Novillos
de Enrique Martín Arranz; 2º y 4º, de José Miguel Arroyo;
sobrero,
de Saboya, bien presentados, flojos y manejables.
Diestros:
Entrada: más de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País.
El
País. PAU NADAL. Puerta
grande a un mexicano
Hacía muchos años que un diestro mexicano no salía a hombros por la puerta
grande de la Monumental de Barcelona. Esta vez lo ha conseguido el novillero
Antonio Bricio. Y aunque esto de la puerta grande está hoy un poco
desvalorizado (ya se sabe: una oreja más una oreja, igual a puerta grande), lo
que realmente importa es dar fe de la excelente impresión causada por el joven
de Aguascalientes, que el pasado mes de febrero ya fue uno de los finalistas del
Encuentro Mundial de Novilleros celebrado en San Sebastián. Bricio demostró
tener la variedad característica de los buenos capoteros de su tierra y con la
muleta tiene la hondura, el empaque y el sabor del mejor torero español.
Piensa, además, en la cara del novillo, tiene valor sereno y se va detrás de
la espada con rectitud. No es que sus dos faenas fuesen completas, pero
impactaron sus buenas maneras y, en especial, su lentísimo toreo en redondo, de
gran temple casi siempre.
Martín Antequera, veterano novillero, estuvo decidido y entregado toda la
tarde, pero le costó bastante conectar con el público. Comenzó bien con la
diestra el muleteo a su primero, bajó de tono con la zurda y acabó dando
muchos pases con poca vibración. El remate fue con unas manoletinas mirando al
tendido que no causaron el efecto esperado por el diestro, que parecía llevar
la faena hecha en su mente antes de saber cómo iba a ser el novillo. Su segundo
transmitió muy poca emoción y la larga faena sólo tuvo destellos de toreo
hondo y embraguetado. Quiso matar recibiendo, cuando el novillo, muy aplomado,
no estaba para ello, y necesitó, además, de otro pinchazo y una estocada
desprendida.
Miguel Ángel, con su toreo vertical y en muchos momentos de especial
preocupación por la estética, dejó a los novillos muy a su aire, muleteando
con suavidad, pero con poco dominio. A su primero no consiguió amarrarlo a la
muleta y lo despenó con prontitud de una estocada corta. En el quinto no
consiguió acoplarse y toreó al natural ayudándose con el estoque. En éste
estuvo algo premioso con la espada, porque el animal, en el momento del
encuentro, levantaba la cabeza, y no pudo liquidarlo, después de cuatro
pinchazos, hasta el quinto intento.
Aunque la novillada fue, en líneas generales, manejable, la salida final a
hombros del mayoral fue una exageración. Se lidiaron reses de tres ganaderías,
y vean si había para tanto: 1º, con movilidad y repetidor, fue a menos; 2º,
suelto, manejable, fue a menos; 3º, dos volteretas mermaron su fuerza, acabando
quedado; 4º, embistió rebrincado, poca fuerza, manejable, pero sosote y
aplomado al final; 5º, flojo, se parte un pitón, devuelto por decisión
presidencial; sobrero, probón y con repetidos amagos de rajarse; 6º, muy
suelto en los dos primeros tercios, bueno para la muleta por el pitón derecho,
fue a menos, muerte de bravo, resistiéndose a doblar. Es justo citar también
que la novillada, en líneas generales, cumplió ante las cabalgaduras, pero
también que no fue muy bien lidiada ni picada con arreglo a las reglas. Una
salida a hombros del mayoral debe ser propiciada por un juego del ganado mucho más
brillante y por ejemplares de especial bravura. |
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