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Corrida de abono
PLAZA DE TOROS DE LAS ARENAS
BARCELONA
Tarde del domingo, 11 de junio del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Luis
Albarrán, codiciosos de salida, cumplieron en varas y se apagaron
pronto.
Diestros:
-
Roberto Antolín, ovación y ovación.
-
Julián Guerra, silencio y salida al
tercio.
-
Manuel
Bejarano, silencio tras aviso y palmas.
Entrada: más de media entrada.
Crónicas de la prensa:
El País.
El
País. PAU NADAL. Cerca
del soponcio
Cartel modesto, cielo encapotado y poca cosa en el ruedo, hasta el punto de
que los escasos espectadores estuvieron muy cerca del soponcio, sino fuese
porque en el que cerraba plaza la protesta bastante generalizada les sacó de la
modorra y también porque en un tendido se hallaba un especialista en eso de
animar el cotarro: el inclito (dos palabras, por favor) Jesulín de Ubrique.
Pero, bueno, ¿es que la corrida de Luis Albarrán fue mala? No exactamente.
Todos tuvieron codicia de salida, rematando en los burladeros; cumplieron, y
alguno algo más, en varas, pero luego, sin tirar una cornada, dieron en tardear
y varios se aplomaron excesivamente. Sin embargo, uno cree que no siempre
recibieron la lidia adecuada, dejándolos muy a su aire y no acertando siempre
en terrenos y distancias.
A la terna no se le puede negar su voluntad de agradar, pero con eso no basta
para conseguir mayores frutos que los obtenidos ante una corrida con las
características apuntadas. Roberto Antolín anduvo bastante desahogado y fue,
de los tres, el que mostró mayores recursos. Banderilleó a los dos de su lote
(mejor al cuarto que al primero). Aunque con muchos pases, estuvo aseado ante el
que abrió plaza, sobre todo por el pitón derecho. Intentó calentar al
respetable poniéndose de rodillas y acabó de pinchazo, casi media tendida y
descabello. Buen principio de faena por bajo el cuarto y una suave serie con la
diestra, optando acto seguido por un toreo de cercanías y finalizando con una
buena estocada.
Julián Guerra llevó a cabo un muleteo dilatado y con muchas pausas a su
primero, no acoplándose con su paradote enemigo, al que finiquitó de pinchazo,
metisaca y estocada. En el violento quinto sólo consiguió acoplarse, a pesar
de su decisión, en una serie con la derecha. El acertar al primer envite con
una escotada entera le dio riendas para salir a saludar al tercio por su cuenta
e incluso para un intento de vuelta al ruedo que fue frenado en seco.
Manolo Bejarano hizo un virtuoso quite por navarras a su primero. El
principito de faena, por bajo, fue muy torero. Luego toreó correctamente con la
diestra en los medios. El muleteo fue a menos y con estoque y descabello estuvo
poco afortunado. El sexto fue el más codicioso de salida, estrellándose
violentamente contra los burladeros tres o cuatro veces y con la colaboración
del peonaje, lo que dejó al pobre animal bastante mermado de facultades. Ello
levantó las protestas del público, lo que influyó en el ánimo de Bejarano,
quien después del mitin que su cuadrilla dio en banderillas, estuvo muy poco
centrado con el astado, quedando, debido a su colocación, al descubierto en más
de una ocasión. Pinchazo, sartenazo caído y descabello dieron fin al soponcio
generalizado. |
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