Las diferentes sesiones de trabajo se prolongaron desde el miércoles 25 hasta el
viernes, 27 de marzo, y con ellas se pretendía realizar una aproximación a la idea de
"qué quisiéramos nosotros para la Fiesta y su futuro".
EL EQUIPO PRESIDENCIAL
El Presidente debiera ser elegido de entre los componentes de los Equipos Gubernativos
que ejerzan su labor en la plaza de que se trate, pues en dichas personas se presume la
condición de "buen aficionado", "conocedor de la norma" y que aplica
ésta correctamente.
También podría recaer, dicho nombramiento, en un aficionado de reconocido prestigio,
independientemente de su profesión siempre que concurran las características de
"conocedor de la norma" y estar dotado de "carácter y cualidades
suficientes para desempeñar la función".
Cuando en el designado no concurran las anteriores condiciones, conviene que esté
asistido por un Delegado habituado a ejercer como Agente de la Autoridad en este tipo de
festejos.
PLAZAS DE 2ª Y 3ª CATEGORÍA
En Plazas de 2ª y 3ª categoría realizar los preceptivos reconocimientos habilitando
corrales idóneos en dimensiones y diseño, admitiéndose la posibilidad de realizar los
mismos en apeaderos acondicionados para ello o plazas de toros cercanas.
Ante la problemática existente en plazas de 2ª y 3ª categoría, la designación de
Presidentes debería recaer en personas cualificadas. En este sentido, se sugiere la
creación de una Escuela de formación de Equipos Taurinos e incluso disponer de equipos
móviles a disposición de aquellos Ayuntamientos que lo solicitaran.
Recomendar que en estas Plazas igual que en las de 1ª categoría debería de existir o
tener disponibilidad del material necesario para análisis de actas y recogidas de
muestras biológicas para su posterior análisis pertinente.
EMBARQUE, PRECINTADO Y TRANSPORTE
No debe ser necesario la presencia de Agentes de la Autoridad en el momento del
embarque de las reses a lidiar en ganadería alguna, quedando bajo la responsabilidad del
Ganadero el precintado de los cajones de transporte con precintos numerados y facilitados
por la Autoridad Competente, así como la custodia de las reses durante el transporte
hasta la llegada a la Plaza de Toros designada.
EL CALLEJÓN
Durante el espectáculo al callejón deben acceder el menor número de personas ajenas
al propio espectáculo y todas ellas deberán permanecer siempre en sus respectivos
burladeros.
El callejón es un lugar de sumo riesgo y alta responsabilidad para quién tiene la
obligación de ordenarlo y por ello, ha de ser tratado su control con el máximo rigor en
cualquier plaza donde se celebre un espectáculo taurino. Esta responsabilidad la asume el
Delegado Gubernativo bajo las pautas y directrices del Presidente del espectáculo, las
decisiones o permisibilidad que sobre este hecho se adopte, deben de ser uniformes y con
criterios de igualdad en todas las plazas donde efectúen su función Equipos Gubernativos
diferentes.
EDAD Y PESO DE LAS RESES
En estos dos puntos y según ha ido evolucionando el espectáculo taurino en que el
volumen de las reses ha sobrepasado límites que pueden afectar su movilidad, dejamos
abiertos que en corridas de toros y novilladas picadas el peso quedaría sin mínimos ni
máximo reglamentados debido a los diversos encastes existentes y a las diversas
estructuras morfológicas influídas por cada uno de ellos, los indicadores de pesos en
las tablillas de exposición no serían necesarios.
En cuanto a la edad sería interesante proponer, aunque de forma experimental, que se
pudieran lidiar en corridas de toros una res que haya cumplido los 45 meses de edad en
adelante hasta los 6 años cumplidos, y en novilladas picadas una res hasta los 45 meses
de edad cumplidos. En función de la poca movilidad que demuestran las reses en las
corridas de toros actuales con la edad reglamentada, no así como en las novilladas
picadas, en que la movilidad es mucho más manifiesta y el porcentaje de novillos que
sirven para dar mayor espectáculo en divertimento de los espectadores es más alto que el
de los toros.
DEVOLUCIÓN DE LAS RESES
Una res deberá ser devuelta en los siguientes casos:
- Cuando se inutilice por accidente.
- Por invalidez manifiesta.
- Por falta de fuerza, cuando ésta se manifieste de manera progresiva.
En aquellas ocasiones en que concurran circunstancias excepcionales y a petición
mayoritaria de los espectadores, podrá devolverse la res incluso en el tercio de
banderillas.
La devolución se hará aún cuando no existan más sobreros.
SOBREROS
En cualquier espectáculo anunciado y teniendo en cuenta la problemática de la
ganadería brava se deberían de presentar al reconocimiento un mínimo de 9 reses en las
plazas de 1ª categoría y un mínimo de 8 reses en las plazas de 2ª categoría
"preferentemente del mismo hierro" entendiendo que 6 reses serían para la lidia
normal y los restantes para sobreros.
PETICIÓN DEL SOBRERO POR
PARTE DE LOS DIESTROS
En las plazas de 1ª y 2ª categoría en la que los diestros después de su actuación
en sus toros correspondientes solicitaran uno de los sobreros para el regocijo del
espectador, se accederá a ello siempre y cuando los otros diestros actuantes estén de
acuerdo.
TERCIO DE VARAS
Antes de incidir en la actual suerte de varas, queremos poner de manifiesto nuestro
deseo de que el toro que cría en estos tiempos fuese lo suficientemente encastado,
enrrazado y fuerte como para soportar una suerte de varas donde se administraran los tres
puyazos y tuvieran cabida los correspondientes quites de todos los diestros actuantes.
Como desgraciadamente esto no es así, y sólo en contadas ocasiones sucede, pensamos en
primer lugar, que habría que rebajar el peso de los caballos y de los petos que se
podría confeccionar con material más ligero y flexible, porque el actual peto supone un
quebranto añadido al mismo puyazo. En consecuencia de lo anterior y en la seguridad de
que el diestro al que le corresponde estoquear ese toro es quien mejor conoce las
condiciones de su oponiente, creemos conveniente que sea él quién decida el número de
puyazos a administrar indicándole al picador la intensidad del castigo, pudiendo
solicitar el Señor Presidente el cambio de tercio a banderillas en el momento que
considere que la res está picada como él desea.
No obstante, somos conscientes que lo anteriormente expresado podría llevar a
desembocar en muchas corridas al monopuyazo, con lo cual, se iría perdiendo
paulatinamente el tercio de quites, es por lo que proponemos que al partir del primer
puyazo los demás diestros actuantes puedan entrar junto con el matador que le toca lidiar
la res a formar parte de este tercio de quites.
TERCIO DE BANDERILLAS
Queremos manifestar que la función de los banderilleros es fundamental en este tercio,
no sólo para colocar los rehiletes, sino para lidiar con el capote un toro que después
ha de pasar de muleta su matador. Es fundamental esta lidia porque sirve, primero para
colocar al toro en el sitio indicado para que su compañero pueda poner las banderillas
con el menor riesgo posible, y durante esos capotazos, los menos, ir enseñando al toro a
templar la embestida, y no mermar la capacidad y fuerza de la res para el tercio de
muletas.
En casos excepcionales en que exista peligro físico y evidente por el estado del piso
de la plaza y las condiciones de la res a banderillear, tenga el Presidente la
sensibilidad suficiente para permitir la colocación de un número inferior de banderillas
al reglamentado.
También en casos excepcionales, se procederá a banderillear a la res con banderillas
negras como castigo simbólico a la mansedumbre, cuando haya existido imposibilidad de
efectuar el tercio de varas por esta causa y que desde su salida la res por su
comportamiento haya demostrado suficientemente su falta de bravura.
ÚLTIMO TERCIO
En la Tauromáquia actual este tercio a tomado un papel primordial cualitativa y
cuantitativamente, hasta el punto de ser considerado por una gran parte de la afición
como "tercio único". No obstante, habría que recordar, que se deberían de
recuperar otras suertes de la lidia que también tienen muchísimo interés para el
espectador por su belleza artística y que llenarían los tiempos muertos durante los
primeros tercios.
En la suerte de matar se debía de valorar la ejecución de la suerte con
limpieza y marcando todos los tiempos, aunque la colocación del estoque fuese un poco
defectuosa, o bien que no se produjese la estocada a causa de un pinchazo en hueso.
Asímismo, si la colocación del estoque es buena no debe restarle mérito una irregular
ejecución de la suerte si es debido principalmente a las condiciones de la res a matar.
El descabello sería también considerado como otra suerte más, siempre y cuando se
realice a la primera y después de una bella preparación.
En este punto hay que recordar que los avisos no deben ser considerados como un castigo
al diestro, sino como un recordatorio en cuanto al tiempo permitido para este último
tercio, quedando a la sensibilidad del Presidente la oportunidad del último aviso.
CONCESIÓN DE TROFEOS
Para la concesión de trofeos se debería tener en cuenta toda la lidia completa y no
sólo la faena de muleta.
RECONOCIMIENTO POST-MORTEN
Garantizar la cadena de la custodia de las muestras a enviar desde el momento de la
recogida hasta su presentación en el laboratorio donde se deban realizar los análisis
pertinentes.
Estos reconocimientos se practicará por los facultativos veterinarios nombrados en el
espectáculo. Este reconocimiento se podrá efectuar ante la presencia del Señor
Presidente, Delegado Gubernativo, Ganadero y Empresa. Las ausencias de uno de los dos o
los dos últimos no invalidará la actuación.
La empresa ha de proveer a una persona cualificada para practicar el corte de los
cuernos, así como responsabilizarse del mantenimiento de los medios necesarios.
Se propone la especialización de un laboratorio en Andalucía para efectuar los
análisis pertinentes que correspondan a un festejo taurino.
La primera Mesa Abierta del Seminario analizó "El Toro en Andalucía", y
contó con las intervenciones de destacadas personas del mundo de la Fiesta. El matador de
toros Francisco Rivera Ordóñez y el ganadero Cuadri mantuvieron ante los participantes
del Seminario un interesante debate ante la insistencia del ganadero que afirmaba la
necesidad de unir la Casta a las necesarias Bravura y Nobleza en el toro de lidia, aunque
ello suponga un problema para el matador. Cuadri afirmó también que la Casta y la
Bravura tienden a desaparecer, y que por ello la labor del buen ganadero es luchar contra
este destino natural.
Fue la definición del Trapío, precisamente, uno de los temás más debatidos en esta
Mesa Abierta, que tuvo lugar en la tarde-noche del miércoles en el salón de actos de la
Caja San Fernando, que ocupa uno de los más antiguos y hermosos palacios de la ciudad de
Sevilla. En este sentido, destacó la intervención de Miguel Criado Garrido, uno de los
veterinarios facultativos en la Real Maestranza de Sevilla, e hijo de ilustre veedor
taurino, quien llegó a afirmar que no existe el Trapío estándar, que ello depende la
Casta que tenga el toro, e incluso de factores tan externos cómo la misma plaza en la que
sea lidiado.
En esta primera Mesa Abierta, presidida por Francisco Teja, uno de los presidentes de
la Real Maestranza, participaron también los periodistas Manuel Ramírez Fernández de
Córdoba, Emilio Parejo y Juan Belmonte.