|
Festejo
PLAZA DE
TOROS DE
ALMERÍA
Tarde del lunes, 26 de agosto de 2002
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: tres toros de Pedro
y Verónica Gutiérrez Lorenzo (bien presentados) tres de carmen
Lorenzo (blandos y mansos). De juego
desigual.
Diestros:
Entrada: más de tres cuartos,
Crónicas de la prensa:
El Páis.
El
País. JUAN ORTEGA. El mundo al revés
Es un notable error que César Jiménez
figure en el escalafón de matadores de toros, ya que no tiene ni idea,
precisamente, de cómo se mata un toro. Hay que verlo coger la espada
con el brazo como si estuviera enyesado, apuntando a los bajos y pasando
por allí sin hacer la suerte. Lo curioso es que empieza suelto con el
capote, que recibe al toro en los medios con redondos de rodillas y que,
a partir de ahí, se equivoca fundamentalmente al colocarse fuera y
diluir la faena. A pesar de todo, el presidente, que está ahí para
tragarse toros inválidos y dispensar orejas, cumplió con su abnegada
obligación. Pedro Gutiérrez Moya es ganadero de bravos y, sin embargo,
soltó algunos toros para carne, cornivergonzosos y con la misma
acometividad que un piano, que es uno de los bienes muebles que menos se
mueven.
Manuel Caballero está habituado a
entrenar con el citado instrumento y a pasarse las tardes sin torear,
gracias a que se coloca al margen y firma una declaración de no
beligerancia.
Con el mundo al revés, en pleno reinado
de tonto del pueblo, correspondió a José Tomás la parte seria:
transformó en toro un mulo de 600 kilos que topaba, llevando la
embestida en recto hasta darle distancia y conseguir la curva hasta
llegar al natural perfecto. Mató de pinchazo y media. A José Tomás no
le viene grande el oficio. En el último, torero y presidente repitieron
actuación.
|