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PLAZA DE TOROS ALICANTE
Tarde del sábado, 23 de junio del 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Puerto
de San Lorenzo (desiguales de presentación).
Diestros:
Entrada: lleno. Pepin Liria resultó herido de pronóstico
leve durante la lidia de su primer toro. Víctor Puerto salió por la
Puerta Grande.
Crónicas de la prensa:
El País, ABC
El
País. M MARQUEZ.
Aquellos charquitos de sangre
Víctor Puerto salió a hombros. Lo consiguió con tesón y torería al
cortarle una oreja a cada uno de sus toros. También abroncaron al usía
por no conceder la segunda del quinto. El mejor burel de una corrida que
Lorenzo Fraile mandó con mucha romana. Destacó el quinto. Se llamaba
Lechucito y tocó en suerte al torero manchego triunfador de la tarde.
Otros no tan claros pero con tan buenas ideas y prontitud los hubo pero
unas por lefas y otras por nefas no dieron chance, que diria en Sudamérica
a los coletudos.
Hablando de postizos antes de abrir el portón de los sustos el torero
de plata Pedro Díez, que estaba allí tan sólo para la ocasión, dejó
que Víctor Puerto le cortara la coleta y a él brindó el maestro su
primera faena. Un torero se retiraba pero la guerra sigue y el de Ciudad
Real la lleva por su cuenta dando el callo cada tarde. Y ayer no fué
menos. Lució en un quite por delantales y espectauclar serpentina. Luego
con la franela dio tandas al derecho y al revés, por delante y por detrás,
por circulares con más mando que un cabo furriel y el encelado animal pasó
también con el torero de hinojos. Cómo tuviera que poner fin de alguna
manera se lo llevó a los medios y allí pasaportó a tan digno
colaborador. Pero la perita en dulce fue el quinto, por una vez se cumplió
el tópico y Lechucito dejo que su matador le diera las más bellas y
mejor ejecutadas verónicas, cargando la suerte, de la tarde. Un quite por
chicuelinas mezcladas con talaveranos también agradó al respetable. Y
luego con la paños aunque se iba a tablas, como el maestro le citara
desde los medios hasta allá se iba con un tranco excelente y lo recibia
con el pase cambiado, o de rodillas, con molinete. Emocionante fueron las
largas embestidas y como lo recogía Puerto. Entregado, con fijeza lo toreó
con pulcritud sin bajar demasiado la mano, eso sí, pero no faltó
templanza. Y para poner digno colofón encima le recetó estocada que rodó
al bicorne.
Ayer no era la tarde del siempre pundonoroso Pepín Liria. El que abrió
plaza era tan noble como endeble pero tomó muletazos sueltos de buen
trazo. Se fue a tablas y allí lo quiso apurar el de Cehegin con la zurda
muy confiado hasta que lo echó a los lomos pisándole en el suelo.
Maltrecho Liria se fue a por el estoque con el tampoco estuvo certero. El
cuarto, un zombombo de 636 kilos,dejó lucir al murciano en un quite
galleando de frente por detrás que tuvo su aquel. Inició faena por
estatuarios y se dobló para llevarlo a los medios. Allí con temple fue
trabajándolo por el pitón derecho. Al natural lo pasó sin más y luego
se dió un arrimoncillo de cara al tendido. Y con el mismo fin echó
rodillas a tierra y animó el cotarro pero la espada y el verduguillo le
negaron toda posibilidad de conseguir trofeo alguno.
Y tampoco era la tarde de Miguel Abellán quien estuvo descentrado con
percal y franela toda la tarde. Con el que hizo tarde además consintió
que el picador Jaime Ruiz 'Soro' se lo matara en varas. El valenciano le
metió un puyazón barrenando, con saña, que luego por donde se paraba el
astado dejaba tremendos charquitos de sangre. El madrileño remató la
faena con más trabajos. Y en el que cerró plaza puso a correr al
respetable .
ABC.
ZABALA DE LA SERNA. Víctor
Puerto se suma a la fiesta
Un señor vestido de torero se cortó la coleta
antes de que principiara la corrida. Víctor Puerto ejecutó el tijeretazo
o el hecho simbólico. Y luego le brindó el toro al señor, que dicen que
se apodaba El Indio en sus tiempos de guerra. Aunque no toreaba ayer,
quiso otorgarle a su despedida de hace un par de años un adiós como
oficial. Pues vale.
Puerto había venido a Alicante con el chip ajustado y con la idea del
triunfo metida entre ceja y ceja, así que se puso a ello y se sumó a la
fiesta. Si algo conoce bien Puerto es la mentalidad de los tendidos de
cada plaza. No en vano se ha curtido en la lucha de gaches y pueblos para
relanzar su carrera. Su actuación contuvo de todo, momentos clásicos y
otros para la galería. En general, su primera faena se ciñó a los cánones
más ortodoxos y poco a poco hizo romper en la muleta al toro de Puerto de
San Lorenzo, que fue a más en sus manos. Una serie al natural, avanzada
ya la obra y otra de derechazos destacaron entre un planteamiento dedicado
a meter al astado en el trapo rojo. Conseguido, echó las rodillas por
tierra y eso. Mató con eficacia y cobró una oreja.
Mejor juego desarrolló el quinto, más alegre. Víctor Puerto lo lució,
dándole largas distancias, aunque para ello por poco necesita que le amplíen
el ruedo. A una buena apertura sobre la mano zurda siguió una tanda
inaugurada con un pase cambiado por la espalda y un racimo de derechazos,
más conjuntados y macizos en una serie posterior. De nuevo marchó casi
hasta la playa de San Juan y citó para continuar siempre sobre la
derecha. Se adornó con el pase de las flores, un molinete de rodillas,
redondos también de hinojos y eso. Aferró la puerta grande con una
estocada baja.
Pepín Liria tiró largas de rodillas a su primero. Y en actitud penitente
inició también el último tercio. Acopló con acierto la embestida a la
mano derecha y no logró lucimiento alguno al natural, con el toro ya muy
gazapón y a punto de rajarse. Metido en tablas sufrió una voltereta que
pudo acabar mal.
El cuarto fue el de más calidad de la corrida, flojito pero franco. Liria
toreó largo por ambos lados antes de irse por el lío de los rodillazos.
No marró con la espada. Sin embargo, el bruto se amorcilló y perdió un
justo triunfo con el descabello.
Miguel Abellán pechó con el peor lote. A pesar de contar con excusa, le
encontramos algo mecánico. Tampoco tuvo su tarde con el acero. Otra vez
será.
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