GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

PLAZA DE TOROS ALICANTE
Tarde del domingo, 17 de junio del 2001
Corrida de rejones
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: Toros de Benítez Cubero, los dos primeros buenos, el resto manejables. 

Diestros:

Entrada: un tercio de entrada.

Crónicas de la prensa: El País


El País. M MARQUEZ.  Alvaro Montes abre la puerta grande en Alicante

El rejoneador jiennense Álvaro Montes fue el primero en abrir la puerta grande de Alicante. Lo consiguió tras vibrante actuación, en la que el dominio en la monta y la ayuda del burel pusieron en sus manos las dos orejas que le franquearon el triunfo.

En este primer festejo de la tradicional Feria de les Fogueres de San Juan, con casi tres cuartos de entrada y ante toros despuntados de Benítez Cubero, participó también João Moura, quien con su maestría no tuvo problemas en clavar con facilidad y sin demasiados apuros al que abrió plaza. Dio una vuelta al no poner digno colofón con los rejones de muerte.

Peor suerte tuvo Andy Cartagena, que pechó con un mansurrón con el que todo lo tuvo que poner el de Benidorm para, al final, no lucir. Incluso su famoso violín lo hizo sonar a la tercera. Tampoco acertó con los de muerte y sólo escuchó una ovación.

El portugués Diego Ventura no tuvo facilidades del que hizo cuarto. Clavó banderillas con desigual sitio, aunque expuso hasta tocarle el burel un par de veces la grupa al equino. Mató al tercer intento y ante la espectacular doma dio la vuelta al ruedo.

Con las inevitables colleras, Moura y Montes lucieron cabriolas, carreras, jinetas y cuantos alardes ecuestres llevaban en repertorio. Mataron al segundo intento descordando al bicorne. Dieron un vuelta en recompensa. Pusieron punto y final Andy Cartagena y Ventura. El paisano no tuvo su tarde y al más encastado y móvil toro de la corrida tampoco supo sacarle provecho. Eso quedó para Ventura, que dio una lección de monta y tuvo más acierto a la hora de clavar, llevando el peso de la collera y el mérito de la oreja conseguida.


ABC. ZABALA DE LA SERNA. El buen ritmo de Alvaro Montes

Cada caballo traía el recuerdo de la salvajada cometida con la cuadra de los hermanos Domecq. Hace falta acumular mucho odio para atentar en plan «kale borroka» contra tanta belleza y sumisión. Con más alma contaban «Elegido», «Maestro», «Coqueto» y el resto de compañeros mutilados y abrasados que los despiadados terroristas.

A Luis y Antonio les han golpeado con crueldad donde más les duele, además de haberles destrozado la temporada. Ayer, Álvaro Montes y Diego Ventura les sustituyeron en Alicante. Montes era una incógnita que se despejó rápido y para bien. Hasta su actuación no había pasado nada de nada. Animó el cotarro, que iba de muermo. Transmitió a los tendidos sus ánimos y su juventud con un rejoneo que cuenta con elementos clásicos y otros más espectaculares. Pero, sobre todo, destacó su buen tino a la hora de clavar, producto de un afán loable por reunir hierros y banderillas en todo lo alto. En esta época dorada del rejoneo, cuando se han apurado y depurado las formas hasta límites insospechados, a veces la plasticidad de los embroques tapa la deficiente colocación de rejones y rehiletes. No fue el caso, ya digo.

FAENA ALEGRE

El toro de Benítez Cubero, que hacía tercero, colaboró con Álvaro Montes durante una faena alegre aunque un tanto acelerada. Puso a los caballos a dos manos, de rodillas, etcétera, y reunió con certera puntería. Mató a la segunda y por arriba para conseguir el premio de dos orejas.

Al maestro Moura le faltó enemigo. Sin gas y sin fuerza, el colorado animal no ofreció la necesaria materia prima para el lucimiento. Un par de pasadas en falso desentonaron algo más entre una labor correcta. La vuelta al ruedo se la dio por su cuenta.

Andy Cartagena poco sacó en limpio con un toro parado y distraído que embestía a arreones. Ante semejante marmolillo, puso voluntad y ganas, pero ni el famoso violín —ayer violinazos al aire— ni otras piruetas levantaron la obra.

Diego Ventura luchó contra un manso con desigual fortuna en las suertes. Finiquitó mal y a la tercera, lo cual no impidió que, como Moura, se autogalardonara paseando el anillo.

Como siempre, por colleras la cosa fue una eterna rueda de carreras y vueltas, un tiovivo interminable. Cartagena y Ventura le ganaron la partida a Moura y Montes con una sincronizada faena. Ambas parejas descordaron sus toros.

 

 
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