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PLAZA DE TOROS ALICANTE
Tarde del lunes, 23 de junio del 2003
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Lagunajanda,
de juego desigual.
Diestros:
Entrada: tres cuartos de entrada.
Crónicas de la prensa:
El País, ABC
El
País. VICENTE SOBRINO.
Espectáculo en banderillas
Esplá sorteó dos toros dispares de presencia: un primero corto, bajo
y construido al revés, y un cuarto, de bella estampa, castaño, bragado y
girón. Nada que ver el uno con el otro, mas muy similares de juego. Un
inválido el que abrió la corrida y un soseras sin emoción el cuarto. De
esta manera, en aquél apenas contó una faena en la que Esplá sólo buscó
justificarse. Mientras en el que abrió la segunda parte del festejo, el
trabajo del alicantino tampoco pasó de un mero trámite burocrático.
Siempre pulcro, aseado y suficiente.
Muchos pies tuvo el segundo en banderillas, aunque gastó todo su motor
en ese tercio. Así, a la muleta llegó mermado, también sin emoción,
para que Ferrera, siempre muy cómodo, basara su toreo sobre la izquierda.
Escaso de trapío, pero ofensivo y astifino fue el quinto, que no tardó
en acusar el fuerte castigo recibido en varas. Llegó berreón a la
muleta, que la tomó a pesar de todo muy manejable. Ferrera, muy efectista
y animoso, se recreó. Anduvo fácil, sin asumir mayores compromisos.
Al buen toro que se lidió en tercer lugar lo cuidó mucho El Fandi.
Sin obligarle, dejándolo reposar, lo templó y llevó largo en una
primera parte de faena que contó y mucho. Con el toro a menos, la faena,
sin perder del todo el hilo, quedó algo frenada. El sexto no tuvo entrega
y midió muchas veces a El Fandi. El granadino mostró una cara valerosa y
esforzada a costa de algún serio apuro.
En los tres primeros toros los matadores compartieron banderillas y lo
hicieron en solitario en los otros. Esplá, Ferrera y Fandi coleccionaron
ovaciones, asumieron riesgos y dieron un vibrante espectáculo. El
alicantino anduvo más sobrio que sus jóvenes compañeros y se la jugó
por los adentros en el cuarto. Ferrera hizo una demostración de
facultades físicas y El Fandi, muy variado, enardeció con dos pares al
violín.
ABC.
ZABALA DE LA SERNA. Como en
una pecera sin agua (y sin toros)
Boqueaba la gente como peces
en una pecera sin agua, boqueaban los no toros, sin casta, boqueaban los
caballos, los pájaros, las banderas. Incluso los ángeles del infierno
boqueaban con las alas marchitas. Un calor aplastante empapaba las camisas
y los tendidos, aplatanaba ánimos y la supuesta bravura que no era. La
plaza hervía, no de pasión, sino de asfixia y vapor. Dos ganaderías,
Lagunajanda y El Torero, y un solo fracaso.
El cartel de los banderilleros naufragó con semejante material, y tan
solamente los segundos tercios adquirieron algún relieve de forma
puntual. El Fandi se llevó el gato al agua con los palos. En el toro de
Luis Francisco Esplá, sin fuerza, el par de la moviola, cuadrando en la
misma cara, superó a las reuniones del maestro alicantino y Ferrera.
Sin fuelle
Esplá muleteó de trámite con aquellas embestidas cortas,
sin fuelle. Media estocada en todo los alto, y se fue el torero seguro de
su efectividad a la otra punta de la plaza confiado de la muerte pronta,
como fue. Tampoco con el cuarto, descastado a todas luces, lució. Ni
siquiera en un cuarteo a cara pasada y dos pares por los adentros un tanto
a la ligera. Lo único que sobrevivió al sopor se redujo a un galleo de
tintes antiguos por tapatías para sacar al toro del caballo.
El blandito segundo, justo de cara, apuntó una cierta recuperación en
banderillas, cuando Fandila le ganó la acción por piernas clavando muy
trasero; Esplá tampoco acertó con brillantez y el quiebro de Ferrera sólo
se salvó en una segunda intentona, que en la anterior se quedó con una
banderilla en la mano. El toro cayó en picado en el último tercio, parándose
mucho; el extremeño puso más voluntad que exposición. Cortó una oreja
al terciado quinto, que se durmió debajo del peto en un largo puyazo.
Otro quiebro destelló con los garapullos y las ganas de agradar con la
muleta, que exprimía donde no había desde un preliminar y bello pase del
desprecio. El bajonazo final desvirtuó el esfuerzo y, por tanto, el
trofeo.
A Fandi le correspondió el toro de mejor son, aunque sólo duró media
faena. A este tercero lo saludó con una larga cambiada y lo quitó por
navarras; el violinazo fandilar borró los encuentros de Esplá y Ferrera
a toro pasado. El prólogo fue bueno, como las dos primeras series
diestras, un tanto a la pala del pitón pero templadas. Desde entonces se
apagó como una vela sin oxígeno, y El Fandi le buscó las vueltas con
desplante incluido y adornándose con un abanico de recursos. El espadazo
desprendido le amarró una oreja sin más historia.
Tres largas cambiadas
Hasta tres largas cambiadas de rodillas le tiró al sexto, que
tuvo su guasa por el pitón derecho y al que quiso y entendió al natural
antes de que se viniese abajo del todo. Forzó la máquina y un desarme
acabó por emborronar su esforzado quehacer por agarrar la posible puerta
grande. En banderillas, un nuevo violín había calentado los tendidos,
por encima de un par caído por los adentros y otro sobrado al cuarteo. El
fallo reiterado del acero redujo la tarde a una pesadilla envuelta en
calima, sudor y brasas.
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