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PLAZA DE TOROS ALICANTE
Tarde del jueves, 20 de junio del 2001
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Puerto
de San Lorenzo, aceptables de presentación, mansos y deslucidos en líneas
generales.
Diestros:
Entrada: media plaza.
Crónicas de la prensa:
El País
El
País. VICENTE SOBRINO. Un
simulacro de corrida
El toro más protestado de la blanda y descastada corrida de El Puerto
de San Lorenzo fue, a la postre, el de mejor rendimiento en la muleta. Ese
toro fue el cuarto y nadie apostaba por él cuando en el primer tercio
midió varias veces la arena. El Cordobés, intrépido él, quiso
brindarlo al público y, claro, no le dejaron. Tuvo aire ese toro en la
muleta y hasta cierta transmisión. Alegre y pronto por el pitón derecho,
se quedaba más corto por el izquierdo. La faena de El Cordobés, cargada
sobre el pitón bueno, fue tan limpia como despegada. Derechazos y más
derechazos, sin ton ni son, hasta desembocar en el salto de la rana.
Momento que agradeció la gente, cansada de tanta vulgaridad.
Los otros cinco toros de El Puerto fueron otros tantos calcos. La
lidia, un simulacro. Y el bondadoso público alicantino soportando tan
insoportable espectáculo. Así, cuatro silencios y una pitada, la que se
llevó Rivera en el quinto, rubricaron cinco esbozos de faena.
El toro que abrió plaza cantó la gallina de su mansedumbre apenas El
Cordobés había tomado la muleta. Segundo y tercero, muy limitados físicamente,
no tuvieron recorrido. Por cierto, estos tres primeros toros fueron muy
mal picados, lo cual no se sabe si en realidad incidió en su
comportamiento en el último tercio. En cualquier caso, mansos e inválidos
a partes iguales. El quinto, que cayó derrumbado bajo el peto en la vara
que tomó, tuvo un incómodo gazapeo pero cierta vibración en la
embestida. Y el sexto, que volteó a El Califa cuando lo llevaba al
caballo por perderle el respeto, estuvo más por los suelos que de pie.
La animosa faena de El Cordobés al cuarto fue un pequeño rayo de luz
comparada con las de los otros cinco toros.
Rivera Ordóñez y El Califa, aburridos y sin recursos, pasaron por el
ruedo alicantino con más pena que gloria. Rivera no se comprometió en
ninguno de sus toros y El Califa anduvo como despistado ante los suyos. Y
El Cordobés en el primero de la tarde, otro simulacro de faena. Como toda
la corrida.
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