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Festejo extraordinario
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del jueves, 28 de junio de2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Samuel
Flores, Nobles en general pero faltos de fuerza la mayoría, no se
emplearon en el caballo. A destacar el 4º y muy flojos 1º y 5º. (590, 592,
554, 516, 544, 626).
Diestros:
Entrada: casi
tres cuartos de plaza en tarde agradable.
Crónicas de la prensa:
Diario de Sevilla, Isabel
Martínez
Diario
de Sevilla. BARQUERITO. Imponente
corrida de Samuel
El toreo al natural a media altura de Ponce con un
noble cuarto que se empleó sin humillar; el bellísimo tramo final de la
faena de Caballero a un noble segundo que fue, como buen samuel, toro a más;
y el temerario ardor de El Califa en la apertura de faena al notable
tercero, que fue el toro de mejor nota; y una imponente corrida de Samuel.
Con cuatro toros cornalones, los cuatro últimos, y un gigantesco sexto
que, pese a sus disparatadas hechuras, se movió con sorprendente
agilidad. Una corrida que, dentro de su adormecido y noble estilo, sacó
menos voluntad y menos clase que la reciente de San Isidro, tan bondadosa.
Y que, sorpresa no pequeña, tuvo más cuajo todavía que la de Madrid.
Menos poder también. Pero, con todo eso junto, la clásica de Asprona en
Albacete volvió a dar la talla. Una de las corridas grandes de la
temporada.
El Ponce enrachado de la última cuarentena pecó de abuso de confianza
y sólo gracias a sus reflejos de libró de un serio percance. El toro que
rompió plaza, rebotado, con la cara arriba y adelantando por los dos
pitones, se le coló de repente y estuvo a punto de herirlo. Distinguida
la serena reacción del torero de Chiva que, seguro ante la embestida al
pasito del toro, cobró al segundo intento una buena estocada. Al cuarto,
mansote en el caballo y claudicante en principio, Ponce lo entendió con
su proverbial inteligencia. Y con su larguísima experiencia con el hierro
de Samuel. Un toro al que sólo cabía torear a media altura, pero sabiéndolo
tocar y llevar. Dos tandas con la izquierda fueron de soberbio temple,
mucha belleza, serio aguante y delicado poder. La nota más cara de la
corrida. La primera parte de faena, con Ponce empeñado sin éxito en
domar al toro por la mano derecha, no contó. La estocada, de gran ejecución,
cayó desprendida. Por eso se le negó una segunda oreja pedida con
fuerza.
Paciente, poderoso y vertical, Caballero le hizo al segundo una sabia
faena que se fue construyendo y vino a crecer poco a poco. La codicia muy
justa de un toro tan noblote como frío no fue obstáculo. A base de
ganarle pasos, Caballero le tomó la medida de pase en pase. Y entonces
sobrevino el espléndido final de trasteo. En él apareció ese torero de
insólita elegancia que Caballero lleva dentro pero que no siempre
explota. El quinto fue, con diferencia, el peor de la corrida. Asomado por
encima del estaquillador, pendiente de las hombreras del torero, andarín.
No toro peligroso. Sí deslucidísimo. Caballero abrevió.
Todo deseos El Califa. Discreto con la capa pero entregado con al
muleta en dos faenas que fueron de más a menos. La primera, inaugurada
con su personalísimo pase cambiado por la espalda, cayó en el pecado de
que El Califa dejó en exceso al toro a su aire. Por la mano izquierdo se
vio al descubierto varias veces. Con la derecha redondeó pero sin
gobernar. La estocada, al paso y entrando de largo, fue eficacísima. Le
llegó a la gente el mucho corazón del torero de Játiva, que volvió a
buscar el toreo a distancia con el sexto, pero con menos acople. Más
entereza que ciencia. Y papeleta salvada en fecha y cartel de compromiso.
ISABEL
MARTÍNEZ MANCEBO
Con motivo de la típica corrida de
Asprona que se viene celebrando cada año en la capital albaceteña, se
lidiaron seis toros de Samuel Flores que no dieron demasiado juego ni
anduvieron muy sobrados de fuerza.
Enrique Ponce no vio faena en su primero y tras
intentarlo por ambos pitones despachó a su oponente de un pinchazo y una
estocada, por el derecho volvía la cara muy pronto y por el izquierdo tenía
una embestida entrecortada y cabeceaba continuamente. En su segundo se le
pudo ver más a gusto, le entendió mejor, el toro embestía con algo más
de alegría que el resto de sus compañeros, a destacar algún muletazo
con la izquierda de gran transmisión. Después de una estocada trasera y
caída, el presidente le concedió una oreja tras la petición mayoritaria
del público albaceteño.
Manuel Caballero se presentaba ante su afición con
una gran ilusión por cortarle las orejas a sus toros. Su primero era un
animal complicado, al cual supo entender muy bien. Realizó una faena muy
inteligente en la que cuidó la falta de fuerza que acusaba y la tendencia
al gazapeo y a echar la cara arriba que tenía. Después de sacarle varias
tandas con bastante complicación y de matarlo con una estocada tendida y
algo atravesada, se le concedió una oreja ganada a pulso. En su segundo
desistió de intentar la faena y abrevió su actuación con una estocada y
varios descabellos.
El Califa participaba por primera vez en la corrida
benéfica y obtuvo los mismo trofeos que sus compañeros. Su primera faena
comenzó bullidora y vibrante con una pase cambiado en los medios. Faena
poco pausada y con mucha transmisión que le sirvió para cortarle una
oreja al "samuel". Al último de la tarde, (el de mas peso de la
corrida), no acabó de encontrarle el sítio, pero un par de tandas de
derechazos rodilla en tierra calentaron el ambiente e hicieron al público
pedir la oreja, que el presidente, con muy buen criterio, no concedió.
Bronca del público al presidente por no conceder la
segunda oreja a Enrique Ponce en el cuarto y por no dar trofeos al
Califa en el sexto. El tendido tenía ganas de divertirse y así fue .
Tarde entretenida con esperamos gran beneficio económico.
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