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Feria de la Virgen de los Llanos
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del lunes, 17 de septiembre de 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Daniel
Ruiz, bravos y nobles.
Diestros:
Entrada:
lleno.
Crónicas de la prensa: El
Mundo
El
MUndo JAVIER VILLÁN. Bochornoso
final
Ha sido la Feria de los toreros de Albacete; sobre todo de Sergio Martínez,
fatal con la espada. Una duda: la alternativa, quizá a destiempo, si
pensamos en el brillante tramo que le quedaba de novillero. Hay promesa de
torero importante en Sergio Martínez.
Buen nivel torista de esta Feria 2001, salvo los borrones de Núñez
del Cuvillo y Daniel Ruiz, con algunas corridas que ya quisiéramos ver en
plazas consideradas de primera. Los novillejos de Núñez del Cuvillo,
vendidos como toros, y fuente de discordia entre los toreros galácticos
del escalafón, una vergüenza impresentable, apenas aliviada por el
primer remiendo de Daniel Ruiz. La corrida de ayer no estuvo a la altura
de ese primer remiendo.
Yo creo que a don Daniel Ruiz le gustaría echar toros poderosos e íntegros.
Pero, como a todos los ganaderos, a Daniel Ruiz le gusta que le maten sus
toros las figuras; así que a pasar por el aro: váyase lo uno por lo
otro.
Hubo que apuntillar al primero, tras un puyazo criminal, y salió un
sobrero de Montalvo que, por cabeza y trapío, ¡vaya por Dios!, en nada
se parecía a la corrida del otro día del mismo hierro. En una colada le
destrozó la taleguilla a Víctor Puerto; Puerto estuvo firme entre los
pitones y a caraperro. Lo mejor de Puerto en el cuarto, a pesar del
delirio, fue quitarse las zapatillas; debía de estar haciendo penitencia
por torear aquella ruina.
Morante de la Puebla, pinturero, sin comprometerse y autosatisfecho.
Bronca entre los toreros y los mulilleros porque, pese a la parsimonia de
éstos, la cuadrilla quería retrasar el arrastre hasta que cayera la
oreja. La estrategia valió para el quinto y el señor Coy, uno de los
peores presidentes de España, le regaló la oreja. Que conste que Morante
se había recreado en algunos momentos de la faena.
El tercero, parado; y El Juli, afanoso y tesonero. Sombrío
aburrimiento. Más de lo mismo en el que cerraba plaza. El Juli desvaído
y víctima, acaso de los simulacros de toros por él mismo elegidos.
Echaba yo de menos a José Bono, buen aficionado; me consta que ha
estado. Entre firmar las coproducciones con el INAEM que van a programar
tres autores manchegos (Nieva, Buero y Víllora) y fichar a García Candau
para la televisión de Castilla-La Mancha, creí que Bono no tenía tiempo
para toros. Pero vino un día con García Candau, hombre taurino; aunque
no ha estado con Pérez de la Fuente, nada taurino, ni siquiera taurobólico
en plan arrabalesco.
¡Ay!, dicen las lenguas anabolenas, cuántas cosas de los entresijos
burocráticos y financieros de la Fiesta podría contar el señor García
Candau si quisiera
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