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Feria de la Virgen de los Llanos
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del sábado, 15 de septiembre de 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Torrestrella,
de presentación desigual.
Diestros:
Entrada: casi
lleno.
Crónicas de la prensa:
El Mundo
El Mundo.
JAVIER VILLAN. La puerta grande y el cariño
Enrique Ponce ha dado dos alternativas en esta feria y las dos se han
saldado con salida a hombros de los llamados en la jerga taurina,
toricantanos. O sea que Ponce tiene baraka; a estas horas, todos los
novilleros de Albacete, que son muchos y buenos, deben de estar haciendo
cola para que Ponce sea su padrino.
Además, Ponce arregló otros desperfectos. Gracias a la oreja que cortó
en el segundo de la tarde y a la subsiguiente vuelta al ruedo, pudo
arreglarse el pandemonium de los tendidos. No hay mal que por bien no
venga. O guardias y acomodadores controlan y encauzan los accesos a los
tendidos, o, un día, se va a armar la de Dios es Cristo. De momento, la
paciencia y el buen humor han dado paso a las broncas y los malos gestos.
Algunos vieron mejor la vuelta al ruedo de Enrique Ponce que su faena.
Sobre otras consideraciones de arte, pureza u hondura, en Ponce prevaleció
la conciencia laboral que, en otras figuras, llamamos casta y orgullo; y
la fe en un toro por el que nadie daba un duro. Ponce mató bien y a la
primera y no escuchó un aviso, a no ser que el ruido de la marabunta me
impidiera escucharlo. El remiendo de Carlos Núñez era manso de libro y
la cuadrilla, tan brillante otras veces con el toro de carril, pegó el
petardo: banderilleando y bregando. Aquí Ponce estuvo por encima de la
cuadrilla y del toro; éste acabó pareciendo pastueño. Ponce le arrancó
varias tandas de naturales y algunas de redondos que parecían soñadas.
Se empeñó en seguir toreando a un marmolillo y, esta vez sí, consiguió
un aviso que, a lo que parece, le gustan más que las orejas.
A Caballero, cuando saltó a la arena su primero, le dedicaron una cariñosísima
ovación. Supongo que eso sirvió de desagravio a supuestos desdenes.
Caballero y sus fans sufren últimamente en Albacete el síndrome del
desafecto. Es decir, la convicción de que sus paisanos no le quieren.
Ayer no se podrá quejar; le dieron una oreja en el primero y la vuelta al
ruedo fue una hemorragia colectiva de cariño. La estocada bien merecía
ese reconocimiento. Ante la falta de inspiración, también Caballero
estuvo atacado de incontinencia laboral. Eso la gente lo agradece y a mí
me parece bien. El mundo no está hecho sólo de finura e iluminaciones
divinas; es también, y sobre todo, trabajo y sudor. Hay que aceptar las
cosas como vienen y la corrida de Torrestrella no tuvo grandes luminarias
ni tampoco grandes dificultades: bajó el tono de la feria. Salió el
quinto y Caballero se lió a muletazos y si no le hubiesen llevado por la
fuerza y a hombros al hotel, aún estaría toreando al pastueño
torrestrella. Dos buenas tandas de izquierda y varias de derecha, con el
toro totalmente entregado, precedieron a un estoconazo hasta los
gavilanes.
Encauzada la tarde, Barragán, que había forjado con dolor el natural
y pinchado cinco veces, tenía que ponerse a tono. No es la mejor forma de
empezar una carrera de matador, dejando el recuerdo de una frustración.
Por eso, en el sexto, Barragán lo intentó todo y bastantes cosas le
salieron bien. Cuatro largas de rodillas, una tras otra; verónicas de
buena factura y naturales y redondos menos forzados, con más armonía que
en su primero. Le metió la mano baja en la estocada y, a pesar del
bajonazo, el presidente le otorgó las dos orejas. Entre paisanos todo
vale, no sea que Barragán empiece a pensar, como Caballero, que tampoco
lo quieren en Albacete.
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