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Feria de la Virgen de los Llanos
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del lunes, 10 de septiembre de 2001
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Novillos de Hermanos Collado Ruiz, mansos y con peligro.
Diestros:
-
Antón Cortés,
silencio en ambos.
-
Javier Valverde,
silencio y oreja.
-
Andrés Palacios, que debutaba con picadores, oreja y
oreja. Salió a hombros.
Entrada: menos
de media plaza.
Crónicas de la prensa:
El Mundo
El Mundo.
JAVIER VILLAN. Atención a este nombre: Andrés
Palacios
Aunque la Puerta Grande pueda ser una dádiva, quédense con el nombre
de Andrés Palacios que bien pudiera dar a su alma de aficionados muchas
alegrías y emociones. Andrés Palacios se inició ayer con picadores. Y
lo hizo con seguro desparpajo. Palacios bordó las verónicas de saludo,
asentadas las zapatillas y con una cadencia extraordinaria. Remató un
quite por chicuelinas con una media suave, profunda y llena de
sentimiento. El sentimiento, unido a la pureza de líneas es, de momento,
el sello de Palacios. Abrió faena con estatuarios, citando con la muleta
baja y alzándola cuando el novillo llegaba a jurisdicción y rematando
con un airoso quiquiriquí. El novillo era una dulzura. Palacios lo tomaba
con aplomo, por naturales y por redondos, con la naturalidad del toreo de
salón. Sólo que aquello no era toreo de salón; cálidos los naturales,
si salvamos el vicio de agarrar el estaquillador por el extremo; lentos y
transparentes los redondos. La media tendida necesitó de dos golpes de
descabello.
Se le coló por la derecha y luego le empitonó por la izquierda el
novillo a Antón Cortés; del trance salió con la taleguilla hecha
jirones y el ánimo recrecido. Volvió a echarse la muleta a la izquierda
y trazó los naturales sin arredrarse. El novillo siguió mirándole por
la izquierda y punteándole por la derecha; y por ambos lados siguió
muleteando Antón Cortés con el valor intacto. Se afligió al matar y
pinchó mucho y mal.
El presidente, debutante en esta Feria, se tragó el inválido segundo
y, de paso, se lo hizo tragar a los aficionados. De paso, le birló a
Javier Valverde toda posibilidad de triunfo, pues con aquella ruina de
tumbo en tumbo, era imposible hacer nada. A lo mejor, ese saco de
escombros estaba acalambrado desde el pitón a la pezuña y el presidente
esperaba que Valverde lo desacalambrara. Valverde se puso pesadísimo. El
inválido lo desarmó varias veces y, al quedarse en la cara, en la
suprema suerte, le descosió el vestido.
Don Luis Natalio, en cambio, devolvió el cuarto que se quebró una
mano en el ruedo. Debía haberlo devuelto antes, pues tenía las mismas
trazas que el segundo, pero enmendó el error con otro piadoso; hubiera
sido un sarcasmo que Cortés saliera remendado de la enfermería para
quedarse sin toro, sobre todo, habiendo toreado a la verónica con tanto
empaque. Mas la tarde se le había torcido. El sobrero no tenía un pase.
Lo de Valverde en el quinto fue un combate de lucha libre. Sufrió una
voltereta de infarto y las tarascadas del manso no le daban respiro.
Valverde no volvió la cara y, sin poder consumar un muletazo cabal, cortó
una oreja.
Le quedaba a Palacios una prueba de fuego, la de antes había sido la
prueba del algodón. Le quedaba un manso con trapío de toro, un manso
resabiado que le quería partir en dos. Tras comprobar la violencia
asesina del pitón derecho, Palacios toreó por naturales largos y
templados yéndose al pitón contrario, en terrenos calientes. Se rajó
del todo el manso, pinchó Palacios y desde el palco le cayó otra oreja
fervorosa. Don Luis Natalio hará carrera en esto. Esperemos que a
Palacios no le hagan tomar la alternativa en esta Feria. Estos taurinos o
se pasan o no llegan. Hoy, sustituyendo a Espartaco, toma la alternativa
Sergio Martínez. Que sea para bien.
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