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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del miércoles, 13 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónica de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Torrestrella,
sin trapío ni cara, salvo el sexto, más aparente y encastado. Sosos y
mansos. Con indicios de manipulación en las astas. Sobrero de Guadalest,
cuarto bis, noble y con más presencia.
Diestros:
Entrada: más de tres cuartos de entrada. Crónicas de la prensa:
El Mundo, La Tribuna
de Albacete
El Mundo.
JAVIER VILLÁN. Abellán voló sobre el saldo
Hubo orejas con bronca y orejas con frenesí. No se trata de una receta de
cocina, sino de meras circunstancias taurómacas. Las protestadas fueron las de
Caballero; las celebradas, las de Abellán. Más o menos, en ambas
circunstancias el público tenía razón. Las orejas pueden ser cuestión de
merecimientos toreros o cuestión culinaria. O sea, cosa de comer. Ayer hubo más
orejas de comer y de guisar que orejas estrictamente toreras.
El señor presidente de la corrida, barriendo para casa, le dio una oreja de
más a Caballero. Y se armó el follón. Pese a todo, en ningún sitio como en
casa. Años de hacer el zascandil por montes y morenas, para llegar a la
conclusión de que como en casa ni hablar. Somos, para lo bueno y para lo malo,
de un lugar, cuanto más pequeño mejor. En el lugar propio a uno le llaman
Paquito, Tinín, Pepito y cosas así. A Caballero, en Albacete, su pueblo, le
llaman Manolo. A veces le llaman alguna cosa peor, pero generalmente le dicen
Manolo y algunos, más concienzudos, llegan a llamarle Manolín. ¡Ala Manolo!;
cuánto cariño hay en ese ¡ala Manolo! Claro que, para dotar al diminutivo
familiar de connotaciones tan fecundas, hay que llamarse Manuel, que es nombre
muy castizo y torero. Te llamas José y viene un amigo de la infancia, en plena
faena, y te grita ¡ala Pepito!, y te ha jorobado la tarde. Estimulado por esos
¡ala Manolo!, el de Albacete se creció en el quinto y no pudo adivinar el
vilipendio que se avecinaba. Bien en las verónicas y muy bien en un quite por
chicuelinas. Y bien Gonzalo González clavando y Carretero bregando como
siempre: superior. Bien al natural, Caballero; después, encimismo puro,
desplantes. Los toreros están descubriendo el truco del almendruco de pegarse
el calentón a última hora, cuando el toro ya no puede con el rabo. Eso hizo
Caballero, lo cual, unido a un soberbio estoconazo, desató el entusiasmo del señor
presidente. Mas una buena parte del público se consideró agraviado por la
segunda oreja y entonces ya no le decían a su torero ¡ala Manolo!, sino cosas
más feas. Donde hay confianza, da asco. Así de inestable es el cariño.
Decidido Abellán a que el presidente no le negara a él lo que había
regalado a Caballero, salió en tromba en el sexto, el más serio de la corrida.
Dos largas afaroladas de rodillas, otra larga de pie y mirando al tendido,
navarras: la releche. Se apercibió Abellán de que el grifo de las orejas
estaba abierto y no quiso perder la ocasión. Se colocó muy bien en los
redondos, ligó impecablemente las tandas, probó por la izquierda con éxito y
entró a matar a tumba abierta. Las dos orejas tienen, sin duda, mayor densidad
que las de Caballero. Es majo este chaval y yo estoy convencido de que volverá
al tono que alcanzó en Sevilla y en Madrid. Tiene desparpajo, cierta chulería
infantil e inocente; y mucho valor. A base de meterse entre los pitones en su
primero arrancó algunos muletazos muy celebrados. Lo dicho: el truco del
almendruco. La suerte de varas fue un simulacro. Pero a la hora de matar, Abellán
quedó enganchado por la axila y en el siguiente derrote el Torrestrella, flaco
y esmirriado, por poco le estampa contra las tablas. La media estocada, de ley.
Y también tocó pelo Joselito, aunque no se lo creía ni él. Dibujo limpio
de algunos naturales de mano baja en el primero. Y más convencimiento y ánimo
en el sobrero, cuarto por haber corrido turno. Nota alta en dos tandas de
redondos, en un cambio de manos tras el pase de las flores y en dos de pecho.
Aprobado generoso con la izquierda. Y suspenso sin paliativos en el
innoblebajonazo. Que el de Guadalest le hubiera avisado una vez no era razón
para que lo ejecutara de esa manera. Hubo otras sinrazones peores: la oreja que
le dieron. Una más del saldo casi generalizado.
La Tribuna de Albacete.
O PEDRO J. GARCIA. La
cotización de la oreja en Albacete, a nivel del euro
Fría comenzó la tarde de ayer, con la solitaria oreja que cortó Miguel
Abellán, sacando mucha raza ante su enemigo para arrancarle el apéndice. Y se
calentó en exceso en la segunda parte. Tanto, que se cortaron hasta cinco
orejas, la mayoría de ellas con menos cotización que el euro. Se puso bajo el
listón con la oreja concedida a “Joselito” en el cuarto y a partir de ahí,
si uno compara faenas, hasta resulta lógico que tanto Manuel Caballero como
MiguelAbellán recibieran la segunda oreja tras despachar a sus oponentes. Y al
final, Abellán salió a hombros y Manuel Caballero, que por número de trofeos
también se había ganado la puerta grande, no quiso salir a hombros tras los
pitidos que escuchó del respetable.
En privado, mucha ha sido la gente que ha criticado la triple presencia de
Manuel Caballero en la Feria. Y su eco público lo está teniendo en el
frío recibimiento del público que se ha observado en las dos tardes que
ha actuado el diestro albaceteño. Demasiado críticos con Manuel Caballero,
sobre todo porque el albaceteño está en su tierra y en ocasiones es más
papista que el Papa, sobre todo si se compara con el comportamiento del
respetable en otras ferias del panorama nacional.
Frío estuvo en su primera tarde y severo en la de ayer tras la concesión
de la segunda oreja tras despachar al quinto de la tarde. Una faena muy poderosa
y templada de Manuel Caballero al quinto de la tarde, al que recibió con buenos
lances, ganándole pasos en cada uno de ellos y rematando casi en la boca de
riego. Después su faena tuvo un tono ascendente, bajo los compases del
pasodoble “Puerta Grande”, sabiendo mantener el tono de la faena cuando el
astado se apagó, sobre todo en los templados y limpios naturales que arrancó
al astado. Cuando el toro se apagó, llegaron dos lucidos y templados circulares
iniciados por detrás, rematando el segundo con un desplante en la cara del
astado. Lo despachó con una estocada muy efectiva y cortó dos orejas, con la
protesta de un sector del público por la concesión de la segunda.
Más bruscas fueron las embestidas de su primer enemigo, al que “El Turuta”
ejecutó un buen puyazo, uno de los mejores de este ciclo, y José Antonio
Carretero y Juan Pedro Alcantud completaron un buen tercio de banderillas. Ante
este astado, Caballero estuvo muy por encima, en una faena en la que volvió a
conseguir templadas series ante un toro blando y con poca clase, que siempre
remataba los muletazos con la cara alta. Tras una estocada tendida y un
descabello, propiciado por los pitos del público, ya que de haber aguantado el
diestro a que el toro doblara podía haber conseguido la primera oreja de la
tarde.
Motivado
Muy motivado estuvo durante toda la tarde Miguel Abellán, que a la postre
fue el triunfador tras cortar tres oreas, una a su primer enemigo y dos al
segundo. Ante su primer enemigo, manso, anovillado, pobre de cara y sin clase,
Abellán lo sacó a los medios en busca de faena, que llegó por la raza y las
ganas del diestro, que expuso mucho, sobre todo en los pasajes finales de su
faena. A la entrega que puso se sumó que salió prendido al ejecutar la suerte
suprema y el público se animó a pedir la oreja para el madrileño.
Aunque más nobletón fue su segundo enemigo, al que recibió con dos largas
cambiadas y llevó al caballo con chicuelinas al paso. Comenzó la faena sentado
en el estribo, consiguiendo que fuese en ascenso en las tandas que endosó al
astado, sobre todo por el pitón derecho. Tras una estocada caída y con lo
baratas que se habían puesto las orejas es lógico que cortara dos.
El anovillado primer enemigo de “Joselito” fue devuelto a los corrales y
corrió turno para recibir el anunciado en cuarto lugar. Destacó en su faena el
toreo al natural, con buenos pasajes por momentos, aunque sin continuidad. A
ello se sumó el fallo a espadas, siendo ovacionada su faena.
Con el sobrero de Guadalest, corrido en cuarto lugar, realizó una faena que
en esta ocasión tuvo sus mejores momentos toreando sobre la diestra, ya que
logró menor acoplamiento en el toreo al natural. El blando toro no tuvo
excesiva colaboración, por lo que lo realizado por “Joselito” tuvo mayor
calado en el tendido. Despachó al astado con un bajonazo y la petición
minoritaria de oreja terminó en concesión de la misma.
Hasta un “joselitista” dijo que no merecía la oreja. Y a partir de ahí,
con el nivel bajo, se justifican la segunda oreja de Manuel Caballero y Abellán
en el quinto y sexto de la tarde respectivamente. |
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