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Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del martes, 12 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería:
Toros de Núñez
del Cuvillo, seis toros justos de presencia y pobres
de cara, tirando a novillejos. Con pocas fuerzas. Mansotes y manejables; el
quinto rompió a bravo. Sexto áspero y descastado. Sobrero de Las Ramblas,
cuarto, manso y serio de cabeza.
Diestros:
Entrada: no hay billetes. Crónicas de la prensa:
El Mundo, La Tribuna de Albacete.
El Mundo.
JAVIER VILLÁN. Cierto olor a decepción
La gente se quedó con la miel en los labios. La gente salíamos
con cierta cara de tontos, con una ligera decepción en el rictus. Es la cara
que se les queda a los ingenuos cuando esperan el milagro y se dan de bruces
contra la cruda realidad. Los toros, una birria, por no decir algo peor. La
Feria, que empezó en buen tono, va en declive. Veremos qué nos espera en días
sucesivos. Los toros de Núñez del Cuvillo eran toros de corral a los que se
les ha enseñado una buena urbanidad. Toros blandos, y algunos tirando a
novillejos. Con estos animales, Finito de Córdoba, Manuel Caballero y José Tomás
pudieron jugar al toro como jugábamos hace años en las calles de los pueblos
sintiéndonos héroes y triunfadores. A toros así se les cortan las orejas y
hasta se les invita a merendar a casa. Ayer se cortaron dos: menos da una
piedra. Sólo que de la docilidad a la imbecilidad hay un paso; por ejemplo, el
ensabanao bocinegro que le tocó en suerte a José Tomás, apenas se tenía en
pie. El cuarto aún se tenía menos y el presidente, con buen criterio, lo
devolvió a los corrales. Además, tenía pinta de novillo retrasado. Pero, en
circunstancias tales, no es imposible la torería. Esta puede demostrarse
incluso a solas. José Tomás, espeso y opaco casi toda la tarde, tuvo un
momento de inspiración; encadenó un molinete con un pase de las flores y un
derechazo sin enmendarse; luego, ligó un kikirikí con un pase de pecho. Y, al
final, remató una tanda de ayudados por alto con un natural tan ceñido que
saltaron chispas de la taleguilla: de libro, de escuela y de carretón. El toro
era una vaca lechera, incluso por su capa. Los cabezazos y la aspereza del
anovillado sexto le quitaron a José Tomás toda tentación de quietud e
inspiración. Estuvo sin vivir en él y literalmente insulso.
Sin ponerse en el sitio, no hay toreo. Y ayer Finito de Córdoba no se puso
nunca en el sitio. Además, Juan Serrano tiene la tendencia a confundir no sólo
los terrenos, sino el significado de algunos términos. Le dices a Finito de Córdoba
que corra la mano, y se pone a correr los 100 metros lisos; precisamente él,
que es uno de los pocos toreros con capacidad para correr la mano. No era su
tarde. Para la única vez que se le ocurrió bajar y correr la mano en una tanda
de derechazos, el toro se le quebró una pata. Luego, al descabellar, saltó el
estoque de cruceta y le cortó la mano. En fin, hay tardes que mejor sería no
salir de casa.
Dos desarmes sufrió Caballero con un toro que iba y venía sin un mal gesto.
En las viejas tauromaquias se calificaba de deshonor el lance de perder capote o
muleta, echar a correr y tomar el olivo. No tomó el olivo Caballero, pero perdió
la muleta dos veces. Y eso, en un toro de dulce, quiere decir que Caballero no
dio con el sitio ni con el temple. Mucho mejor estuvo en el quinto. De pronto,
el torillo empezó a embestir y Caballero a citar de lejos, y a ponerle la panza
de la muleta; y a templar y ligar naturales y redondos. El toro de Núñez del
Cuvillo rompió con un son extraordinario, bebiéndose los vientos de la muleta.
Pero Caballero lo pinchó. Y entonces llegó la máxima decepción: Caballero
saliendo a pie.
La Tribuna de Albacete.
O Pedro J. García. Manuel
Caballero se cerró la puerta grande con la espada
Dicen en el mundo del toro que no hay quinto malo y, extrapolándolo a
nuestro ciclo taurino, también se puede decir que no hay quinta mala. Y no sería
justo ese calificativo de mala, porque hubo detalles, momentos y alguna faena
que eliminan ese calificativo. Pero no fue una tarde igual que la vivida en la
cuarta de abono, donde ya se escribió aquí que José Tomás puso alto el listón.
Aunque ayer apareció por la plaza un torero de Albacete, llamado Manuel
Caballero, que ayer realizó una notable faena por el mérito de hacer al toro y
realizar una faena que fue a más, con bellos pasajes. La mejor prueba de que
Manuel Caballero realizó una buena faena es que mató mal al toro. Caballero
siempre dice que le pesa esta Feria y cuando realiza una buena faena se atora y
la suerte suprema la realiza con celeridad. Ayer fue un claro ejemplo, que le
costó la salida a hombros.
También había expectación por ver de nuevo a José Tomás, tras lo
realizado el pasado lunes. Esbozó algo en su primera faena, ante un astado con
poca clase, destacando su toreo al natural, que le valió para cortar una oreja.
Ante su segundo, se aunaron la violencia del toro en el último tercio con el
viento, por lo que no tomó altura su faena. Juan Serrano “Finito de Córdoba”
no tuvo su tarde más lucida, con agunos pasajes entonados ante su primero y sin
acoplarse ante su segundo enemigo.
Comienzo a mas
Manuel Caballero comenzó ayer una Feria en la que hará tres paseíllos en
cinco tardes con una actuación que fue a más. El peso de la responsabilidad,
actuar ante su público y la sombra de la actuación del día anterior de José
Tomás hicieron que el de Albacete
actuase tenso de más ante su primer enemigo, que le desrmó en dos ocasiones.
Estuvo Caballero firme en los lances de recibo y protagonizó un ajustado quite
a la verónica. Tuvo un buen inicio de faena que se vio emborronado por los
citados desarmes, uno de ellos cuando mejor marchaba su quehacer, con
lucidos y templados naturales. Completó su faena con un templado
circular, iniciado por detrás, y una estocada tendida que le valió para cortar
una oreja.
Más relajado, hasta la hora de matar, se le vio ante el quinto de la tarde,
un toro inválido y complicado en los primeros pasajes, al que Manuel Caballero
fue haciendo en su muleta para completar una faena que fue ascendiendo de nivel.
La invalidez del toro le llevaba a doblar en cuanto el diestro le bajaba la
mano, por lo que tuvo que mimarlo para encelarlo y conseguir muletazos cada vez
más templados y lucidos. Así llegó su toreo con la izquierda, en el que
Caballero fue consiguiendo que los naturales ganasen en hondura y temple a
medida que se sucedían, con el añadido de que fue bajando la mano a este inválido
astado y consiguió que no doblase. Meritorio y destacable lo del albaceteño,
que en esta ocasión falló con los aceros y se cerró la puerta grande.
José Tomás volvió a demostrar su clase ante el anovillado tercero, que
fue nobletón y tuvo poca clase. Poco a poco fue ganando la pelea al astado,
hasta conseguir buenos y templados muletazos en los que el astado, pese a su
calamocheo, nunca topó con el engaño. Consiguió que su faena tomase altura y
calase en el tendido, por lo que tras despachar al astado con una estocada casi
entera y caída cortó una oreja y hubo petición de la segunda por parte del
respetable.
Ante su segundo enemigo, se conjugaron la violencia del astado en el último
tercio con el viento que comenzó a soplar sobre el coso albaceteño. A ello se
sumó la falta de fuerza del astado, que le llevaba al suelo cada vez que el
diestro bajaba la mano. Tras lo visto, toreó a media altura, faltando ligazón
por la condición del toro y sin poder redondear su segunda tarde en esta Feria.
“Finito de Córdoba” realizó al primero de sus enemigos una faena con
altibajos, aunque tuvo buenos pasajes, destacando su primera serie al natural.
Ante el cuarto bis de la tarde, un sobrero de “Las Ramblas” al que el
picador se cargó en el caballo, no terminó de acoplarse, a lo que hay que
sumar su fallo a espadas
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