GANADERÍAS DE
España

PLAZAS DE TOROS DE ESPAÑA

 

Festejo de abono
PLAZA DE TOROS DE ALBACETE
Tarde del domingo, 10 de septiembre del 2000
Corrida de toros
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA

Ganadería: e. Toros del Conde de la Corte y Doña María Olea, bien presentados, mansos y difíciles los tres primeros, y bravos y nobles los tres últimos.

Diestros:

Entrada: media entrada.

Crónicas de la prensa: El Mundo, La Verdad de Murcia, La Tribuna de Albacete


El Mundo. JAVIER VILLÁN.  La dura ley del toro de lidia

A las siete en punto de la tarde salieron a relucir las navajas de Albacete, los embutidos, las botas de vino y el jamón de bellota. Para entonces los diestros ya les habían dado mulé a tres toracos que les dejaron con su torerísimo culo al aire. La ley del toro duro, difícil, áspero y con mal estilo. La tregua de las siete de la tarde, los ágapes y las navajas para cortar el lomo y la cecina, cambió el signo.

Mejor uso hicieron los espectadores de las navajas que los toreros del estoque. Eso también fue un distintivo del festejo. Claro que, pasar aquellas empalizadas, debía de producir vértigo. Si era un efecto óptico del refrigerio el torazo del Conde de la Corte, cuarto, a mí no me lo pareció. Real y bien real era aquel imponente toro. Y noble. Bravo en dos puyazos. Bien Esplá en banderillas, aunque fallara en el espectacular par por los adentros. Torera labor de Esplá sin apreturas: espuma, encaje y belleza. Muy fino y muy torero el alicantino por la derecha y por la izquierda. Torerísimo en los estatuarios y en los afarolados que ligó con los pases de pecho. Se le fue la mano en la fulminante estocada pero hizo muy bien la suerte.

Verdaderamente la historia de la tarde es la historia de los toros del Conde de la Corte y de María Olea. Salió renqueante y con galope incierto el primero, apretó en varas y acabó durmiéndose. Se escobilló pronto los dos pitones y su magnífica estampa quedó seriamente dañada; escarbó, manseó y cuando se decidía a embestir lo hacía a arreones, gracias a que apenas se tenía en pie, si no aquello hubiera sido la batalla de las Termópilas. Mató mal Esplá, tan mal como había banderilleado.

Cantó su condición mansa y violenta el segundo a poco de salir. Embestía rebrincado y con las manos como aparvaderas al capote de Javier Vázquez. Se espantaba del caballo y se enfurecía al sentir el hierro. Lo agarró el piquero en el segundo encuentro y le hizo la carioca con buen criterio. Volvió a pegarle en una tercera entrada. Pero el del Conde siguió con la cabeza en la luna y allí enviaba la muleta de Javier Vázquez cada vez que éste intentaba un pase. Tardó en darse cuenta el madrileño de que el pitón menos malo era el derecho. Innumerables pinchazos y el toro seguía corretón y fugitivo.

Arrogante de cuerna el tercero. Se atrincheró el de María Olea en banderillas. Esperaba y el peonaje andaba extramuros tirando los arpones con arco y de uno en uno. No pudo meterle mano Canales Rivera. Pocos del escalafón, mucho más placeados, lo hubieran hecho. Acaso ninguno. Violento y corto de embestida el toro. Y corto de recursos Canales Rivera.

El quinto, vareado y cornalón. Y sin manos. Se mereció la ovación: no por la blandura de remos, sino por la estampa. Manseó en varas. Blandeó. En los medios Javier Vázquez bordó tanda y media de naturales que fueron quizás lo mejor de la tarde: por colocación, por el recorrido de la mano y por el remate. El más listo y con más movilidad el sexto. No se empleó demasiado en varas. Y se lo puso casi imposible a Canales Rivera. Larga afarolada de rodillas, detalles con el capote. En la muleta, en líneas generales, mandó el toro. Valiente, a caraperro Canales Rivera, se ganó al público. El poco sitio que no le dan las pocas corridas que torea se le fue con la espada.


La Verdad de Murcia.  SANCHEZ ROBLES. Mansada infumable del Conde

La calificación de torista de algunas ganaderías en el momento actual es un camelo, un error notable. Un ejemplo: el encierro del Conde de la Corte con sus dos hierros, lidiado ayer en la plaza de Albacete. Los toros condesos actuales son un espejismo de lo que fue esta divisa legendaria, aquella bravura de origen se ha convertido por tantas y tantas razones en mala raza, en mansedumbre absoluta. Ayer se comprobó en el ruedo albacetense en una tarde también aburrida, muy deslucida en general, por el mal juego del ganado, al que tampoco los toreros pusieron nada de otro mundo. muy discreto el espectáculo.

La corrida en general sacó genio, la antítesis de la bravura. Los toros huyendo, doliéndose en banderillas, tirando tornillazos en sus embestidas. El primer aviso de todo ello lo tuvo Luis Francisco Esplá en su primer tercio de banderillas, en el que estuvo irregular. El toro le puso en un apuro y esta señal puso en guardia a las cuadrillas que transmitieron la orden de inmediato a los picadores: dale mucho en varas. La corrida fue muy castigada en este tercio.

Tras este susto, el diestro alicantino se puso más bien a la defensiva en su faena de muleta. No quiso ver al toro y no lo vió en ningún momento. El torero tramitó su actuación como pudo. Estuvo mal con la espada y el resultado fue un silencio del público, que llenaba algo más de media plaza.

El segundo de su lote, un toro de 648 kilos de peso con el hierro de María Olea se dejó torear algo más, bien poco eso sí. Esplá, avispado y hábil construyó una faena aseada sobre el pitón derecho, con facilidad lidiadora, pero sin mayor contenido. Fácil estuvo el torero y muy facilón también el público que le pidió la oreja y el presidente Eutimio Candel se la concedió. Fue el único trofeo de la tarde.

El primero del lote de Javier Vázquez echaba la cara arriba en sus embestidas, tomaba la muleta cabeceando, acortaba el viaje mucho. Los problemas del astado no fueron superados por el diestro madrileño, que tuvo desarmes y enganchones en su muleta. El burel del Conde impuso su mala ley y el torero, que mató mal, fue silenciado con algunos pitos.

El cariavacado quinto con el hierro del Conde de la Corte fue también manso, lo que condicionó la faena de Javier Vázquez en una faena irregular con algunos buenos muletazos sobre todo en el toreo al natural. El toro llevaba poco dentro y rápidamente se paró por lo que la actuación del torero no remontó vuelo tampoco. Volvió a fallar reiteradamente con la espada, al necesitar de cuatro pinchazos y un descabello. recibió un aviso del presidente y el público respondió con silencio. La tarde entonces cuesta abajo, la Feria que no remonta el vuelo.

Canales Rivera tampoco tuvo una actuación importante. Su primer toro de María Olea se dolió en banderillas, muy deslucido luego en la muleta del torero gaditano, con excesivas brusquedades. Entre las dudas del espada y la nula manejabilidad de su oponente transcurrió un a lidia para olvidar. Fue silenciado.

Se fajó más con el sexto, tampoco claro, manso y revolviéndose pronto y ya el torero con más voluntad y rapidez sacó alguna serie de buena ejecución. Silencio para el torero. Lo dicho, los toros del Conde, una mansada. Y eso que era una corrida torista.


La Tribuna de Albacete. PEDRO J. GARCÍA. Tercera de abono de la Feria de Albacete

Dos partes tuvo la corrida de toros celebrada ayer, una primera tediosa y aburrida ya que poco se dio sobre el ruedo albaceteño, principalmente por la condición de los astados. Mejor nivel hubo en la segunda parte del festejo, con un cuarto toro que propició una entonada faena de Luis Francisco Esplá, que le valió para cortar la única oreja del festejo. Por su parte, Javier Vázquez no encontró acomplamiento con el quinto de la tarde y sólo destacaron algunos naturales aislados, y Canales Rivera tampoco se entendió con su enemigo en una faena de altibajos.

La única oreja

Luis Francisco Esplá, el más veterano del cartel, llegó a la Feria de Albacete con más ilusión y ganas que sus dos compañeros de terna, con el añadido de que también tuvo la suerte de encontrarse con el mejor toro del encierro. Puso ilusión en banderillas ante sus dos enemigos, deslucido ante el primero y completando un buen tercio ante el cuarto, que le valió la ovación del respetable. Y puso la ilusión en la segunda de sus faenas, ya que ante su primero poco más pudo hacer. Un toro con peligro, sin clase y parado ante el que Esplá estuvo breve para despacharlo. Estuvo desacertado con los aceros y escuchó palmas. Ante el segundo de su lote.

El cuarto de la tarde fue un toro más encastado y noble que planteó una buena pelea en varas, permitió al diestro un mayor lucimiento en banderillas. Su faena de muleta fue a más ante un toro que comenzó quedándose corto y echando la cara arriba. Poco a poco fue metiendo al toro en su muleta y, aunque en ocasiones faltó ligazón y continuidad, consiguió una buena faena que remató con una estocada caída y que le valió para cortar una oreja.

No tuvo ayer en Albacete Javier Vázquez una de sus mejores tardes ni el lote más propicio para el lucimiento. El primero de su lote, un toro que manseó en los dos primeros tercios, tuvo una mejor condición en la muleta del diestro, sobre todo por el pitón izquierdo. Pronto lo vio el madrileño, que a las primeras de cambio comenzó a torear al natural, sin poder lograr brillantez porque una tras otra, el toro tropezada la muleta del diestro, que no llegó a acoplarse.

Con el segundo de su lote, estuvo con más ganas de inicio y de nuevo intentó cimentar su faena en el toreo al natural. Aunque al toro le costaba tomar la muleta, en sus embestidas tuvo recorrido y nobleza, llegando de esta forma algunos naturales aislados de muy buena ejecución. Pronto se rajó el toro y la faena fue a menos, con pocas cosas más que reseñar. Al igual que con su primero, estuvo desacertado con los aceros y se sucedieron varios pinchazos antes de despachar al toro tras el descabello. No tuvo, por tanto, su mejor tarde en Albacete, a lo que hay que añadir que se encontró con un público que estuvo demasiado cicatero con el diestro.

Espejismo

El primer enemigo de Canales Rivera, de María Olea, tuvo mejor condición de salida que los dos primeros toros, aunque fue un espejismo porque pronto sacó a relucir la poca clase que llevaba dentro. En ningún momento se mostró confiado ante su enemigo y se decantó por abreviar en su faena, despachando con rapidez al toro, tras dos pinchazos, un bajonado y un descabello.

Ante el sexto de la tarde Canales Rivera salió con mayor motivación, recibiendo a su enemigo con una larga cambiada y protagonizando un vistoso quite por navarras. Fue prometedor el inicio de su faena de muleta, pero ésta fue a menos, ya que por momentos el joven diestro se vio desbordado por las embestidas del astado de María Olea. Volvió a subir el nivel de su faena cuando se echó la muleta a la mano izquierda. Así llegaron los mejores pasajes de la faena de Canales Rivera, quien también se mostró desconfiando en varios pasajes. Mal manejo tuvo con los aceros y acabó con su enemigo tras dos pinchazos, media estocada y tres descabellos.

Así finalizó la primera corrida de toros del abono albaceteño, en la que una vez más hay que reseñar que se está picando muy mal a los toros, con la escepción del tercero de la tarde. También hubo momentos en los que la lidia de los toros dejó que desear.

 

 
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