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Festejo de abono
REAL
MAESTRANZA DE
SEVILLA
Tarde del sábado, 28 de abril de 2007
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de José Luis
Marca (desiguales de presentación, desrazados, inválidos para la lidia;
el 6º fue devuelto a corrales).
Diestros:
- Manuel Díaz "El Cordobés".
De grosella y oro. Pinchazo sin soltar, apuntillado (silencio); municipal,
estocada tendida (silencio).
- Rivera Ordóñez.
De celeste y oro. Pinchazo sin soltar, pinchazo que escupe, estocada
tendida (silencio); cinco pinchazos, aviso, descabello (silencio).
- David Fandila "El
Fandi". De azul y oro. Pinchazo sin soltar, casi entera tendida,
dos descabello (palmas); estocada un poco atravesada, dos descabellos
(aplausos).
Banderilleros que saludaron: Joselito Gutiérrez y Juan García,
de la cuadrilla de Rivera Ordóñez, en el 2º . El Fandi fue
ovacionado al colocar cuatro pares en el 6º.
Presidente: Juan
Murillo. Tiempo: soleado con algo de viento.
Entrada: hasta la bandera. Crónicas de la
prensa e imágenes: EFE, La
Razón, ABC, El Mundo.
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PUERTA
DE ARRASTRE
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Por Santiago
Sánchez Traver
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El público de hoy, salvo los contumaces, era de pueblo, o de feria de pueblo, cateto en lo taurino y vino a ver lo que vino a ver. A decirle guapo a Rivera, simpático a El Cordobés y a ver correr a El Fandi. Y así, no se dieron cuenta de que había salido la corrida más pestosa del ciclo. El presidente nos castigó: ahí va uno más, que son siete, de Marca. Marca no es el del periódico deportivo, que antes era del Atleti y ahora del Madrid. Es otro: el suegro del Latero, que dirían los de la guasa sanluqueña. Deberían castigarlo a él con no traer sus toros a la Maestranza en mucho tiempo. El Fandi no banderillea sino que rejonea a pie: corre para atrás, de lado y de frente, quiebra, para los toros y hasta pone banderillas con los colores de Portugal. Todo como con caballo pero sin caballo. Capote y muleta, para los toreros. Por cierto, el monosabio que colea tan bien se llama Mario y creo que es de Alcalá.
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Las imágenes del festejo
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LO
MEJOR Y LO PEOR
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Por Carlos
Javier Trejo
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Empezar a escribir de lo mejor sin poder evitar resaltar el petardo de corrida que hemos sufrido ya es una decepción. Haciendo de tripas corazón, tenemos que resaltar entre lo mejor de la tarde la disposición de los toreros. Una pena que la corrida no haya dado ni una opción, cada uno en su estilo, lo han intentado todo. Espectacular “El Fandi” en banderillas, con su legión de partidarios a cuesta, todo un portento de facultades físicas que armó el alboroto en los tendidos, incluso pidió permiso en el 6º para poner un 4º par. Rivera también puso banderillas, en el 2º de su lote, de manera lucida. Entre las cuadrillas hay que destacar el extraordinario tercio de banderillas que cuajó Joselito Gutierrez en el 1º de Rivera, saludó montera en mano.
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Petardo con mayúsculas el que ha dado la ganadería de José Luis Marca, algunos ya lo predecían, de todos es sabido el mal momento que atraviesa este hierro, por tanto no entendíamos que pintaba en el abono maestrante. Toros flojos, descastados hasta decir basta, sin
fondo… podridos. El primero se echó nada más empezar la faena de muleta, una vergüenza Sr. Marca, y esperemos tardar en verle en estas condiciones por el coso del Arenal. Hoy era una oportunidad de oro para captar aficionados, esos que se han acercado a la plaza al reclamo de los toreros mediáticos, que al menos despiertan determinado interés, una lástima el resultado. Aunque se ha notado el bajón de aficionados habituales, demasiadas voces anónimas con ganas de tener su segundo de gloria en medio del silencio maestrante.
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LOS
PROTAGONISTAS
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El Cordobés
El primer espada de la tarde confesaba su malestar por el poco juego de sus dos toros:”llevo varios años sin venir a la Maestranza y realmente no he tenido fortuna en el sorteo. No he podido ni dejar una pequeña tarjeta de presentación de mi torero”. Manuel Díaz explicaba sus pupilos de la siguiente forma:” con el primer toro no he podido hacer nada y todo el mundo ha visto que se echó antes de entrar a matar. El cuarto a mitad de faena se rajó a tablas y se negó a embestir”. Con respecto a su vuelta a Sevilla y al público comentó que:”el respetable ha sido muy cariñoso conmigo y para mí, esta es mi ciudad. He notado que me quieren y me hubiera gustado darles una buena tarde de toros. Creo que mis compañeros y yo, salimos de la plaza desilusionados igual que el propio ganadero”. |
Rivera Ordóñez
Rivera Ordóñez explicó su desencanto con los astados de José Luis Marca que le habían correspondido:”esto ha sido una desolación muy grande, me he chocado contra un muro de hormigón”. Francisco también se refirió a la condición de la corrida en general:” los siete toros que han saltado al ruedo han sido desrazados, sin clase y sin querer seguir los engaños. El quinto en banderillas pensé que podría tener algo, pero rápidamente se quedó agarrado al suelo sin querer desplazarse por la falta de raza”. El diestro si mostró su satisfacción al torear con el capote:”con lo único que he disfrutado ha sido con los cuatro lances que me ha dejado dar y también en el quite que le he pegado a ese toro”. |
El
Fandi
El granadino al igual que sus dos compañeros estaba muy molesto por el mal juego de los toros lidiados:”un año entero esperando a que llegue esta cita de Sevilla y te salen unos churros de toros. Una pena que haya pasado esto con lo bien que va la Feria de Abril y hoy se baja el listón. Además el público se encontraba muy cariñoso y receptivo con todos nosotros, pero han comprobado que era imposible sacar nada en la muleta”. El Fandi tuvo palabras para analizar sus dos oponentes:”el tercero cambió de comportamiento nada más salir de la segunda vara, empezó a medir y a desarrollar para buscarme en cada encuentro. Este último, se ha metido por dentro siempre, muy probón y también ha medido muchísimo. Así no se puede triunfar”. Apostilló David Fandila ‘El Fandi’.
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Crónicas de la Prensa
ABC.
ZABALA DE LA
SERNA. Las portentosas facultades de El Fandi
Las portentosas facultades físicas de El Fandi las queríamos muchos para salir corriendo de la Maestranza cuando se acercaban las nueve de la noche. Había codazos por las escaleras para huir, para «juir», de la corrida del pueblo, de un cartel de pueblo, de unos toros que, si se lidian en un pueblo, queman la plaza. Para sí querrían también los toros de José Luis Marca la atlética potencia de Fandila, para al menos poder desplazar sus armónicas hechuras un poco, un poquito así, y salvar su dignidad, la dignidad de ser toro y acercarse a la categoría de bravo, del toro bravo. Ni un atisbo de casta se presenció en el ruedo. Se presagiaba una tarde que unos cuantos, los mismos que a la salida pretendíamos huir, tirarnos al tranvía o al Guadalquivir, temíamos. El calibre de sopor que se alcanzó superó cualquier previsión pesimista.
Pero las mayorías mandan y el ambientazo era total, aunque de pueblo. No era el público habitual de Sevilla. Las niñas se habían arreglado más que nunca, y de paso las madres; las cámaras digitales se multiplicaban por los tendidos; la gente se arremolinaba a la salida de la Puerta del Príncipe esperando tal vez a Rivera
Ordóñez...
Y en el sexto, que fue un bastote y bruto sobrero, le pedían a El Fandi un cuarto par, puestos en pie ante el despliegue de caballos de su motor. Sol y sombra, todos a una, como en un concierto del «Canto del Loco». Otro, otro, otro, en lugar de otra, otra, otra. Fandi satisfizo las peticiones, que para algo de espectáculo que podía ofrecer no se lo iba a escatimar a la parroquia. Carreras hacia delante, hacia atrás, de lado, pares explosivos. El toro, ahogado en sus kilos (575) y en su descaste, dijo basta en la muleta. «A mí tú no me das ni una carrerita más». Pero el proyecto de El Fandi era otro, y se puso a ello. Venga muletazos malos que el personal coreaba en recuerdo de los banderillazos. No fueron muchos porque el toro estaba muerto en pie. «Quillo, qué facultades; mátame». Y lo mató de una estocada en lo alto, que si no necesita del descabello le vale la oreja del pueblo.
Fandila había eclosionado ya en el tercero con dos largas cambiadas, lances de zapatillas juntas, media de rodillas, un galleo por chicuelinas, un quite por chicuelinas, dos pares a la moviola -uno por cada pitón-, uno al violín. El toro luego se colaba y se metía por dentro en la muleta, y allí no salió nada en limpio hasta que se paró. Y entonces tampoco, claro.
La corrida había empezado torcida con un primero que se partió el alma en dos volatines y se echó cuando vio aproximarse a El Cordobés con la muleta. Después se lo comentó a su hermano cuarto en el infierno de los toros descastados: «Mira que eres tonto por embestirle aunque sea tan de mala gana. No te dije en los chiqueros que, como te movieras algo, este tío simpático, que lo he visto en televisión, te iba a dar los trapazos más chuscos de todo abril». «Por lo menos no me ha hecho la suerte de la rana». «Eso sí, pero el bajonazo en el número te lo has llevado».
Rivera Ordóñez, al que una «reolina» de mozas y mozos esperaba en la Puerta del Príncipe, y allí se quedó esperando, se estrelló con un segundo desriñonado. Sólo pudo evidenciar, en los minutos que duró, que cómo se coloca, a la pala y fueracacho, es imposible torear medianamente compuesto, y menos, descargando la suerte. A la verónica en el quinto se templó con el capote, que reivindica como asignatura pendiente, que el aficionado nunca se lo ha reconocido, o sea. Y ante la solicitud popular agarró los palos sin superar ni a El Fandi ni a su peón Joselito Gutiérrez en el toro anterior,aunque levantó clamores. Después el toro de Marca se vino abajo con los plomos fundidos. Y yo que había mandado a la corrida de Cebada al matadero...
El Mundo. CARLOS
CRIVELL. Corrida de Marca para el matadero
De la corrida de Marca se tenían serias dudas. Alguien justificó su presencia en los carteles por una corrida buena (habrá que saber qué es una corrida buena para algunos) en una plaza del norte. Y por esa razón, junto a que había diez toros posibles en el campo, apareció anunciada esta divisa en la Feria de Sevilla. Las dudas tenían como fundamento el mal juego de esta ganadería en las plazas de respeto. A estas alturas no vale que digan que en las de segunda se les cortan las orejas. Si en Sevilla, la muy famosa Sevilla, los toros no se pican, nadie podrá esperar que en esas plazas de la geografía española reciban una lidia integral. El toro no picado puede ser toreado y las orejas caen con facilidad. Si se exige una lidia mínima, el toro descastado, que sale ya hundido de los chiqueros, no aguanta ni un solo muletazo. La corrida de Marca ha sido la más mala de esta Feria y de muchas ferias.
El espectáculo del primero, echado sobre el abero al comienzo de la faena de El Cordobés, era una imagen indignante. El animal dio una medio costalada y apenas fue picado. Se refugió en las tablas y allí se echó pidiendo la llegada del puntillero. Ese toro tenía que estar enfermo, aunque los demás tampoco fueron mejores.
El Cordobés, que volvía a Sevilla tras algunos años alejado de sus carteles, no pudo dar ni un muletazo, así como suena.
El cuarto salió parado de los chiqueros. Dicen que es la genética la que ha logrado un toro sin bríos ni acometividad, preparado para recibir mil pases. Ese cuarto se plantó en el tercio para ver qué pasaba en el ruedo. Se cayó en varas, se protestó por una mínima parte del respetable, en realidad nada respetable, y se mantuvo en la plaza. Manolo Díaz le dio algunos derechazos de escasa calidad. Se plantea la duda sobre si el toro hubiera cambiado con un torero templado y bien colocado. Es un misterio. Cada toro lo mata un solo torero. Y El Cordobés le arreó un mandoble que salió por el costado antes de meterle el estoque por completo.
Rivera Ordóñez toreó bien con el capote a sus dos toros, sobre todo al quinto. Puso banderillas en este segundo astado de su lote. Sin la espectacularidad de El Fandi, los palos cayeron en lo alto y cuadró en la cara. El que se lidió como segundo era muy flojo y se rebrincó en la muleta. El quinto le permitió enjaretar alguno con la derecha, pero el animalito sólo se tragó los dos primeros y se paró. Rivera dio ahora un concierto de pinchazos.
El Fandi tenía muchos partidarios en la plaza. Por ello, cada acción del granadino se recibió con un jolgorio especial, que ciertamente no tenía ningún reflejo en los hechos. El de Granada recibió al tercero con dos largas y meció el capote con temple. Puso sus tres acostumbrados pares de banderillas con la suficiencia reconocida. El toro no lo dejó torear por el lado derecho. Lo vio siempre porque no se puso en el sitio, lo mismo que por la izquierda. Pero no fue culpa únicamente de David Fandila; el toro era un miserable.
El sexto fue un sobrero. No es que el titular fuera más flojo que otros, pero eso de devolver al sexto es una práctica común de los presidentes. El sobrero tenía mucho peso, recibió dos puyazos de cierta consideración y aguantó cuatro pares de El Fandi. Si el torero sabe que las banderillas quebrantan a los toros, ¿por qué coloca cuatro pares? Los pares fueron desiguales. Lo más celebrado fueron sus carreras marcha atrás, asunto que debe ser muy torero por el clamor que despierta en la plaza. El Fandi se llevó al astado al sol desde el principio. Nadie sabe los motivos. Allí le dio pases rápidos por ambos pitones. El toro acabó, como no podía ser de otra forma, parado,
asfixiado y hundido en su falta de raza. No tenía fondo, pero nadie en la plaza le ayudó, porque algunos de los capotazos que recibió por parte de la cuadrilla fueron infames.
En definitiva, una corrida para el matadero que recibió muy poca ayuda por parte de los lidiadores. Entre unos y otros, la peor corrida de la Feria. Y estos resultados, con la plaza llena, la gente dispuesta y un colorido especial. Ciertamente, la plaza no era la Maestranza de siempre. Se parecía a cualquier plaza alegre y festivalera. Era sábado de feria. Las ganas de diversión, aserto moderno para calibrar los festejos, eran muchas, pero allí no se divirtió nadie. Al menos, esta corrida no puede borrar del recuerdo las emociones vividas este año.
La Razón.
JUAN POSADA.
Las banderillas, reinas de la tarde
Menos mal que El Fandi se superó en el segundo tercio y colocó siete pares de banderillas que levantaron la Maestranza. Aparte de la acción rehiletera, fue bonito verlo salir de cada trance incitando al toro a que le siguiera y, corriendo de espaldas, cruzar el ruedo templándose con los arreones que daba el animal. Cuadró muy bien en la cara, levantó los brazos y clavó en lo alto del morrillo; fue una delicia verle.
El Cordobés vio cómo, al segundo muletazo, el primer toro se dirigía a las tablas y se echaba, rendido; así hasta en dos ocasiones por lo que optó por matarlo ante las protestas del público. Con el cuarto, también mansote, perdió demasiado tiempo en la preparación con la muleta. Las tres series de derechazos que instrumentó no tuvieron salsa; siempre en línea y con la tela atrás. Los intentos de naturales, a media altura, ante la corta arrancada de la res.
Rivera, con el también flojo segundo, realizó un faena de circunstancias. Tres tandas por la derecha con la muleta muy retrasada y citando de perfil. El toro lo veía y, en ocasiones, se cernía pero sin peligro. Con la izquierda, ya con el animal entrando al paso, se mostró valeroso aunque sin demasiado lucimiento. Recibió al quinto con bonitos lances y media verónica. El público le pidió que banderilleara y lo hizo muy bien por ambos pitones aunque sin espectacularidad, sí, ortodoxo. Con la muleta, tardó mucho en encontrarle el sitio al toro, que embistió bien catorce o quince veces, no más, que debió aprovechar desde el principio. Pero hubo muchas pausas entre serie y serie y, lo peor, que acusó el mismo defecto que sus compañeros: citar fuera de cacho y con la muleta retrasada.
El Fandi animó la cosa con dos largas de rodillas en el tercio al tercero, al que le hizo un bonito quite por chicuelinas. Encendió la plaza con tres pares de banderillas, a cuál mejor. Tras intentar torear de largo, se llevó al toro al centro del ruedo donde el animal se le coló en varias ocasiones a causa de dos defectos garrafales: no darle un toque con la muleta en el momento en el que venía ya vencido, y citar fuera de cacho. No rectificó en el intento con la izquierda y sufrió otros dos arreones. Volvió con la derecha cuando ya la res se había apagado. Muletazos para igualarlo y matarlo bien.
Con el sobrero, consumó un brillante tercio de banderillas. Con la muleta se mostró valiente. Animoso en las primeras series con la derecha, mientras aguantó el toro. Después, valeroso, cites en corto, dejándose ver. Los naturales que siguieron, cercanos, tuvieron emoción, como la gran estocada del final.
EFE. JUAN MIGUEL
NÚÑEZ. Tamaña patraña
Hoy también se vendieron los pasillos de grada como localidades de asiento, enmascarados como "Fila 1". Menuda broma, porque desde allí, al estar a la misma altura que las delanteras de Palco, y el escenario abajo, no se ve el ruedo completo. Y encima el perjudicado se siente un estorbo cada vez que alguien tiene que pasar.
Pero la corrida, o lo que fuera, resultó un fiasco mucho más grande. Una corrida que terminó siendo una entelequia. Una gran mentira de corrida, en la que falló el elemento fundamental, el toro. Tamaña patraña, sin que nadie se plantee una diligencia en defensa de los derechos de los sufridos espectadores. Sufridos, maltratados, vapuleados, estafados, y mil calificativos más que definen las actuaciones contra la dignidad de las personas.
Clama al cielo lo de hoy en La Maestranza. Y ahora no valen lamentaciones. Porque de antemano se podía calcular lo que iba a resultar la presencia en Sevilla de los toros de José Luis Marca, una ganadería que cuenta por fracasos sus últimas comparecencias en las ferias de cierto fuste. Birrias de toros que ya el año pasado, en Zaragoza y en Burgos, por ejemplo, dieron pie a mayúsculos escándalos.
¿No hay una Unión de Abonados Taurinos de Sevilla, formada supuestamente por aficionados que pasan religiosamente por taquilla para satisfacer sus inclinaciones taurinas? ¿O hay alguna connivencia oculta? Es muy raro que nadie diga nada, ni de los pasillos a cuarenta y tantos euros, ni de tomaduras de pelo como la de hoy.
La peor corrida, si es que por tal se puede considerar, de la feria. Sólo se salvan los pasajes de "El Fandi" con las banderillas en sus dos toros. Alarde de facultades. Lo demás, al saco del olvido.
Al "Cordobés" se le cayó el que abrió plaza antes de haberle dado ni un sólo pase de tanteo. El toro buscó las tablas y allí hubo que levantarlo a duras penas para simular la suerte de matar, pero ni eso, pues al primer pinchazo se murió del todo.
En el cuarto quiso ponerse serio el torero en el planteamiento de "faena", cuando una voz del tendido alto de sol sentenció aquella pantomima pidiendo "¡música!", mientras el animalito de los cuernos andaba completamente "rajado". "El Cordobés", después de la risa colectiva, no tuvo más remedio que abreviar.
Rivera Ordóñez también pasó un mal rato con su imposible lote. Su primero, igualmente por el suelo en la apertura de faena, y soso para hartar. El quinto se tragó una serie de medios muletazos espaciados, y punto. Se paró "el borrico", y ya ni a regañadientes.
El público le agradeció que tomara "los palos" en el quinto para dejar, eso sí, tres pares que no fueron gran cosa. Sinceramente Rivera debería estarse quieto con las banderillas en tardes que esté anunciado con "El Fandi". La diferencia es abismal. Incluso se nota más la vulgaridad.
Y "El Fandi", dicho está que fue la única diversión. Lo suyo de las banderillas, a base de moviolas, violines y algún par más ortodoxo y más serio, por ejemplo, de poder a poder, fue el acabose. Como si estuviera en Granada, o en los pueblos. Pero La Maestranza vibró. Hubo conexión.
Ya con la muleta se vino todo abajo. Su primero se colaba, encima. El último, ni medias arrancadas. "Fandi" acabó también impotente. Como todos.
Otros
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