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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del domingo, 16 de mayo de 2004
Corrida de novillos

LAS IMÁGENES DEL FESTEJO

Alejandro TalavanteMás

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de La Quinta (bien presentados, encastados y bravos. El 6º, aplaudido en el arrastre)

Diestros: 

  • Salvador Cortés (media tendida que escupe, estocada tendida, aviso, dos descabellos, media estocada, aviso. Silencio; estocada un poco trasera. Oreja).
  • Sánchez Mora. pinchazo, pinchazo hondo que escupe, estocada. Silencio; pinchazo hondo, estocada trasera, descabello, aviso, cuatro descabellos. Silencio)
  • Alejandro Talavante (media atravesada, estocada entera un poco atravesada. Saludos desde el tercio; pinchazo, media muy trasera y contraria que escupe, estocada un poco trasera, descabello, aviso, descabello. Silencio).

Incidencias: Salvador Cortes resultó volteado en su primero, y Sánchez Mora en su segundo. Los dos fueron atendidos en la enfermería. Sin consecuencias. Se guardó un minuto de silencio por la muerte del ganadero Joaquín Buendía y por el aniversario de la muerte de Joselito El Gallo.

Banderilleros que saludaron:  Miguel Ángel de las Heras, en el 2º, y El Alcalareño, en el 5º.
 
Presidente: Juan Murillo.

Entrada: media plaza.

Tiempo: soleado y muy agradable.

Crónicas de la prensa:  PortalTaurino, ABC, Diario de Sevilla, El Mundo


PortalTaurinoMANUEL VIERASalvador Cortés no se rinde

Era sólo cuestión de tiempo que el revival de la casta, que en el ruedo de Las ventas propició no pocas emociones y demasiadas dudas en los que tuvieron que enfrentarse a ella, llegase a La Maestranza. La oportunidad la han brindado unos novillos, los de La Quinta, que aunque flojos y demasiado apagados en el último tercio, han valido algunos de los lidiados, por bravura y nobleza, para determinar el triunfo y el declive de los que a ellos se enfrentaron. 

Y es que en este juego de ir a la contra de la norma común del que empieza, hay que tener mucho talento para no quedarse en un mero sueño de una tarde de primera en La Maestranza.

Al margen de que esta tarde resultara especialmente entretenida, los recursos puestos en juegos por los tres espadas ante sus novillos fueron tan diferentes como diferentes fueron los resultados obtenidos.

Salvador Cortés siempre ha sido un torero vital, siempre ha mantenido ese perfecto equilibrio entre el valor y el clasicismo de sus formas. Cortés no desfallece nunca, ni se rinde ante las dificultades para conseguir su objetivo, que no es otro que hacer del toreo su vida. Hoy en su vuelta a esta plaza buscó el triunfo desde los primeros lances de capa al encastado primero. No pudo después conseguir en los medios el toreo deseado. Y aunque hilvanó algún que otro natural y lentos circulares, no transmitió demasiada credibilidad. Fue con su segundo, otro noble y bravo ejemplar, con el que el sevillano consiguió dar contenido y emoción a una faena de templados y ligados muletazos con la diestra, y largos y bien rematados naturales. Hubo toreo, y se intuía el nivel de exigencia que le iba a echar a la espada. La contundente estocada rubricó lo hecho.

A Sánchez Mora le sorprendió la casta brava del segundo en los lances de capa. Aún más en la brava pelea en el caballo, y sobre todo, en los inicios del trasteo. La elegancia de sus formas y la fuerza expresiva de su trazo se unieron para alcanzar un toreo de buen gusto y a veces auténtico con la diestra, que no tuvo continuación al natural y que terminó diluyéndose con la espada. Con el noble cuarto se lució con bellos lances a pie juntos, y sobre todo, con una media de cartel. Citó de lejos con el engaño muy por delante, y consiguió el natural profundo y bien rematado con el de pecho. Fue visto y no visto, porque la faena se diluyó también ante la falta de acometividad del novillo. Con la espada mal. 

Hoy por hoy, tener atisbo de un buen toreo, aunque con estudiada puesta en escena, no puede ser elemento suficiente para cautivar y ni siquiera para interesar. Alejandro Talavante lo tiene, pero aún es demasiado pronto para que lo pueda demostraren en tan importante plaza. Es por ello, que por mucho que se le reconozcan sus buenas maneras, a la hora de enfrentarse al novillo encastado se le nota la falta del necesario aprendizaje, y a flote sale lo artificioso de su toreo. Talavante, entre altibajos, dejó el buen trazo del natural al tercero, y no pudo con la brava embestida del quinto. Al que le dio pases sin continuidad y sin emoción.

Salvador Cortés fue volteado al ejecutar el quite al tercero. Pasó a la enfermería con herida en el cuello y conmoción cerebral. Se corrió turno y lidió su segundo novillo en sexto lugar. También fue cogido Sánchez Mora durante el quite al sexto. Conmocionado pasó a la enfermería.


ABC FERNANDO CARRASCOOreja a la casta y raza de Salvador Cortés

Hubo de todo, como en botica. Novillada muy interesante, con momentos dramáticos, como las volteretas a Salvador Cortés y Sánchez Mora -ambos tuvieron que pasar a la enfermería-; novillos de La Quinta encastados -caso del primero y segundo, que se arrancó de lejos por dos veces al caballo- y otros con movilidad y repitiendo; faena vibrante y de raza, como la protagonizada por el sevillano Cortés a su segundo, y equivocaciones a la hora de plantear trasteos. Es decir, mucho que cortar en casi dos horas y media de festejo en el que los aficionados, desde luego, no se aburrieron. También, y quede constancia de ello, falta de sensibilidad o memoria, vaya usted a saber. Ayer se cumplían 84 años de la muerte en Talavera del genial José Gómez Ortega «Gallito». No sonó su pasodoble en el paseíllo. Se pierde todo, oiga. Pues eso.

Pero vayamos a la novillada en sí. Casta en La Quinta hubo, aunque también desfondamiento en algún ejemplar. Casta en el primero, al que no había que dudar nunca. Casta en el segundo, que se arrancó como un tren en dos ocasiones al caballo y empujó de muy buena manera. Lástima que ese esfuerzo lo acusase en el último tercio. Y otros dos, tres si me apuran, con movilidad y repitiendo en la muleta.

De la terna sobresalió el sevillano Salvador Cortés. Al encastado que abrió plaza -que propinó una voltereta tremenda a José Antonio Tavira-, le pudo siempre y no le dudó. La faena tuvo su importancia, sobre todo toreando al natural, donde los muletazos salieron largos y limpios. Tuvo incluso recursos Salvador cuando el astado le ganó la acción. Bien de verdad. Pero la espada, un suplicio, difuminó todo.

Recibió una horrible voltereta en el tercero en un quite, quedando grogui y necesitando puntos en la barbilla. Se corrió turno y salió en último lugar. Ese astado cogió de forma espeluznante a Sánchez Mora, por fortuna sin más consecuencias que un varetazo en el muslo izquierdo. Cuando le puso la muleta Cortés el de La Quinta comenzó a repetir con nobleza. Templó el sevillano, que fue construyendo una faena a más, destacando el toreo con la zurda, que es su fuerte. Alargaba los muletazos y los iba engarzando. Lo mismo con la derecha, donde se quedó quieto y corrió la mano. Faena vibrante, de raza y casta, refrendada con un estoconazo. Una oreja ganada a ley por Salvador Cortés.

Sánchez Mora atesora muy buenas maneras pero ayer se equivocó algo en su planteamiento. Al encastado segundo de la tarde, que derribó en el primer puyazo -muy bien picado por Teo Caballero Expósito-, le dio distancia desde el inicio de faena y le enjaretós dos series estimables. A la tercera ya se apagó algo más el animal y el gaditano optó por torearlo más en corto, con lo que la faena se vino abajo del todo.

A su segundo, al que inició trasteo con el «cartucho de pescao» de Pepe Luis, no supo darle la distancia adecuada. Pedía sitio y perderle un pasito entre pase y pase. Sánchez Mora lo tomó siempre muy en corto y es por ello que las embestidas quedaron ahogadas.

Alejandro Talavante tuvo un primero con buen fondo pero pocas fuerzas. Estuvo correcto en su quehacer pero faltó transmisión a los tendidos. Los naturales fueron de lo mejor aunque se intercalaron con algunos enganchones. Se fueron apagando poco a poco novillero y novillo.

El sexto (quinto al correrse turno) no terminaba de humillar pero repetía. Talavante dio muchos muletazos por ambos pitones pero no le cogió nunca el aire. Fatal con la espada.

 


Diario de Sevilla.  LUIS NIETOSalvador Cortés amarra el éxito

Decía Corrochano, el eminente crítico del siglo pasado, que "la corrida está donde está el toro". En nuestros días, algo tan lógico como eso no lo tienen en cuenta en algunos casos ni los propios toreros. Ayer, para seguir la novillada, había que meterse en el comportamiento de los novillos, más bien toros por el fondo que tenían, y escudriñarlos, mascarlos. Lo decía en su día Manuel Benítez El Cordobés: "Para sacarle partido al toro hay que comérselo y luego metértelo en la cabeza", en una especie de antropofagia. Quien perdiera una décima de segundo desde el tendido no se daría cuenta de los mil matices de una novillada bien presentada y encastada, que en conjunto fue a menos. Pero muy, muy interesante. Y quien estuvo en el ruedo...Bueno, quien estuvo en el ruedo sudó la gota gorda con la sangre santacolomeña de los novillos de La Quinta; eso, cuando, por desgracia, no acabó en cogidas, que no revistieron gravedad, como les sucedió a dos de los novilleros: Salvador Cortés y Sánchez Mora. A cada paso, a cada momento, en cada suerte, flotaba el peligro. Abajo nadie debía perder la cara a novillo alguno. Arriba, en los tendidos, nadie se hartó de comer pipas, como hemos visto en festejos donde sale el toro o el novillo noblón, pero sin sangre.

El gaditano Sánchez Mora apuntó buen aire con el capote. Incluso con cierto corte sevillano en alguna media de sabor belmontino, en el cuarto, en el que también desplegó variedad con el percal en un buen quite por tafalleras con otra media barroca. Se movió con serenidad. Pero lo cierto es que no consiguió alcanzar grandes cotas con la muleta. Ni en su primero, que fue un animal bravo en varas, que derribó con poder y llegó con recorrido y nobleza a la muleta. Ni tampoco logró lucirse en el toreo fundamental con su segundo, el cuarto, al que dio distancia y lo enganchó bien en los primeros compases de una faena, bien iniciada con el cartuchito de pescao, que fue a menos, en la que intercaló circulares invertidos en su inicio que no tenían justificación alguna.

Alejandro Talavante, con menos tablas que sus compañeros, no dio con la distancia ni colocación ante el tercero, bueno. Con el noble y sosote quinto, airoso a la verónica, se perdió en un mar de muletazos, ayunos de sentimiento, tanto artístico como lidiador, dentro de una faena ausente de estructura. 

El triunfador de la tarde fue el sevillano Salvador Cortés, que cortó una oreja al sexto. El torero de Mairena del Aljarafe, tuvo un primer novillo complicado, que se enteró de salida, hizo una fea pelea en varas, con cabezazos incluidos, desarrolló sentido y llegó con guasa y distraido a la muleta. Cortés, en las afueras, realizó un trasteo con oficio y seriedad. Logró una meritoria tanda con la izquierda. La faena no alcanzó nunca la cima, pese a que la banda la acompañó por momentos con un pasodoble; como tampoco el novillo era tan bueno como algunos espectadores creyeron adivinar. En términos ajedrecísticos fueron tablas. Cortés fue cogido cuando se quedó enfrontilado al tercer novillo, correspondiente a Talavante, en un quite que le correspondía. El animal no perdonó y lo arrolló, dándole un pitonazo a la altura de la yugular, que afortunadamente fue supercial. Del callejón saltó como una exhalación su hermano, el matador Luis Mariscal, que de inmediato se percató que Cortés -utiliza artísticamente su segundo apellido - tenía una herida y estaba aturdido. Lo llevaron a la enfermería. Y se corrió turno hasta que pudo salir en el sexto, donde se vivieron los mejores pasajes con la franela en una faena con altibajos, pero con un nivel interesante en su conjunto. Este sexto, noble, se llevó por delante a Sánchez Mora en un quite por navarras.

Salvador Cortés, que brindó a Manili, volvió a dar sitio a su segundo oponente. Le ganó la partida en dos tandas cortas con la derecha, bien rematadas con largos pases de pecho. Pero fue con la izquierda, su mano fuerte, con la que se sintió en una serie de tres naturales lentos y largos, abrochados con un forzado magnífico. Luego, de nuevo, naturales muy despacio. Y con la derecha, otra tanda metiendo los riñones. En esta ocasión mató de una estocada cerera para ganar el único trofeo de una tarde en la que los novillos, por su casta y viveza, tuvieron a todos en jaque. 


El. Mundo. CARLOS CRIVELL. Tarde de sustos y novillos bravos

La novillada de La Quinta era muy esperada en Sevilla después de su triunfo en Madrid. La novillada de ayer fue buena, aunque mejorable. El momento de mayor interés llegó en el tercio de varas del segundo, que tomó dos puyazos con bravura y con derribo incluido. Fue el emotivo espectáculo que provoca siempre la bravura. Por desgracia, ese novillo se apagó pronto y su bondad en la muleta no fue suficiente para proporcionar el triunfo de su matador.

Esa forma de ir al caballo no se repitió en sus hermanos de sangre, entre otras cosas porque la lidia se realizó muchas veces en contra del lucimiento de los astados. Ni se les colocó en suerte de forma adecuada, ni tampoco se les picó con torería. En la novillada hubo algunos buenos como el lote de Salvador Cortés, jugados en primero y sexto lugares, mientras que otros novillos de este origen Santa Coloma se apagaron muy pronto y embistieron con sosería.

Fue una tarde de sustos. Las volteretas fueron la norma del festejo. La primera se la llevó el veterano banderillero Tavira en el primero. No pasó nada serio.

La voltereta de Salvador Cortés en un quite por gaoneras en el tercero fue más llamativa. El novillero quedó inmóvil sobre el albero y se temió un percance de mayores consecuencias. Pasó a la enfermería y fue atendido de una herida en el cuello y la conmoción correspondiente. Salió para lidiar el sexto.

El segundo de la terna, Sánchez Mora, fue volteado de forma impresionante al realizar un quite por navarras. Todo quedó en un varetazo y la conmoción cerebral.

Entre novillos bravos y sustos tremendos, el festejo presentó otros argumentos. Salvador Cortés evidenció su mayor oficio en ambos astados. Se enfrentó a dos novillos buenos, aunque el diestro ayudó a mejorar su condición.

Con el primero se mostró muy entregado. La faena fue larga y ganó interés al final. El novillo era distraído, pero cuando le obligó los pases alcanzaron calidad. La extensión de la faena y el fallo con la espada provocaron los avisos.

En el sexto toreó bien con el capote y realizó una faena muy entonada, compuesta por tandas por ambos pitones con pases de buen corte bien rematados con los de pecho. Se volcó en la estocada y se llevó una oreja que ojalá le sirva para el futuro. 
Los compañeros de Cortés mostraron su lógica inexperiencia con novillos nada fáciles. Sánchez Mora fue un novillero variado con el capote durante toda la tarde.

Al bravo segundo le hizo una faena con fases buenas, sobre todo las primeras por la derecha, para luego perder intensidad su labor debido a que el novillo perdió mucho gas, aunque también el novillero se mostró encimista.

Lidió su segundo novillo en cuarto lugar y de nuevo destacó en la primera tanda con la derecha, en la que abrió mucho el compás para llevar largo a su oponente. La faena no dio más de sí; al novillero hay que reprocharle que se dedicara a dar circulares casi en los comienzos de la faena. Las mismas manoletinas del final fueron inadecuadas, ya que debe ser un adorno para faenas lucidas. 
Al final, no se marchó de la plaza por su propio pie, ya que fue cogido en el quite del sexto. En este caso, sólo su voluntad de intervenir en su turno es meritorio.

Alejandro Talavante dejó la impresión de que es un novillero con maneras aunque bastante bisoño. No tuvo mucha suerte en el sorteo. El primero de su lote fue blando y soso. Talavante destacó en unos naturales de mayor largura y luego se dejó enganchar mucho la muleta. Así no sacó nada limpio.

Recibió a pies junto al segundo de su lote y no se acopló en la faena de muleta, es decir, que no templó a un astado que podía haber tenido más calidad si el chaval lo hubiera tratado con algo más de temple. El extremeño es muy nuevo, aunque este paso precoz por Sevilla explica la deprimente situación de la novillería, que debe aparecer en plazas de alta responsabilidad, como la Maestranza, sin la debida preparación para ello.

La tarde fue bastante movida. La novillada de La Quinta, sin que fuera completa, ofreció pasajes de interés sobre el ruedo. 


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