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Festejo de abono
REAL MAESTRANZA DE SEVILLA
Tarde del viernes, 30 de mayo de 2003
Novillada con picadores

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Novillos de El Serrano, de buena presentación, sosos en general y sin demasiadas complicaciones para la lidia. El mejor el quinto. 

Diestros: 

Entrada: media plaza.

Crónicas de la prensa:  PortalTaurino, Diario de Sevilla, ABC.


PortalTaurinoMANUEL VIERAGalán: realidad o fantasía

Ni siquiera el mago más experimentado le resulta tan fácil mantener suspendida la atención de la gente, como la ha mantenido esta tarde con sus personales formas David Galán. El hijo del malogrado torero, Antonio José Galán,  puso en práctica en el ruedo maestrante una de sus más firmes cualidades:  su acusada personalidad para llevarse el  favor del público. Este otro Galán, que hoy se presentaba en La Maestranza, interpreta más que nadie. Su toreo es siempre “suyo” y no está tomado en préstamo de ningún otro diestro. Es simpático, bullidor... pero a la vez muy ventajista con capote y muleta. 

Lo mejor de la puesta en escena de joven torero de Fuengirola fueron los templados lances a la verónica al segundo, y las contundentes estocadas a ambos novillos. Después, traza muletazos templados, pero sin ajuste, muy para afuera, citando muy atrás y presentado el engaño demasiado oblicuo. Lo hizo con el reservón segundo. Y lo volvió a hacer con el buen novillo lidiado en quinto lugar al que no supo, o no pudo, exprimir su buen tranco en los inicios de faena. Toreó descolocado, al hilo del pitón... pero con una interpretación tan brillante para el público, que a punto estuvo de conseguir las orejas. Hasta al maestro Tristán se metió en bolsillo. Música a destiempo para un toreo demasiado banal aunque efectista. Quizá no sea esta puesta en escena el único mérito de este torero, pero es tal vez el más valioso. 

A diferencia de Galán, a Cesar Girón se le ve muy puesto. El sevillano quiere ser torero y anda buscando el camino. Hora es ya de que lo encuentre. Se impuso con claridad a las complicadas y descompuestas embestidas del flojo primero. Demostró ganas, valor a portagayola, y un buen sentido del temple. Los lances de capa al cuarto tuvieron lentitud y verdad. Lo mejor. Quizá no aprovechó algunas de las calidades del cuarto de El Serrano. Un inoportuno desarme en los inicios de faena descompuso al novillo y al torero, que pese al esfuerzo por torear despacio y ligar los pases no conseguía la continuidad  necesaria. Faena con matices, de altibajos, con detalles, con el gusto que a veces compensa con creces otras limitaciones.

Cada torero debe decir su propio  toreo, y sabiéndolo decir sin afeites ni teñidos. Herrerita poco dijo esta tarde en Sevilla. Nada. A su favor su mal lote. En su contra las excesivas precauciones delante de los novillos que le impidieron siempre pisar con firmeza el albero. 

Al final, no sé si los pañuelos pidiendo los trofeos para Galán es fruto de la realidad o de la fantasía.      


Diario de Sevilla.  LUIS NIETO. Galán no remacha en su debut

No comenzaron las cosas con buen pie. Al bochorno que atenazó el comienzo del festejo, se unió un olvido llamativo. No hubo un minuto de silencio, como en otras plazas, por ejemplo Madrid, por los policías asesinados en Sangüesa por la mañana. A quien corresponda, que le apunten el tanto por esta falta de sensibilidad.

La novillada de El Serrano, bien presentada y de juego desigual, no fue adecuadamente aprovechada. David Galán, con el mejor lote, logró sendas vueltas al ruedo tras petición, con división de opiniones del respetable para el palco. Se le marchó un gran éxito al alcance de la mano. En el festejo, otro debutante, Herrerita, todavía verde para presentarse en la Maestranza, estuvo a punto de que le echaran su primero al corral. Y el sevillano César Girón, que continúa su progresión, logró las únicas verónicas con sabor de la tarde.

Girón se las vio en primer lugar con un manso. El animal, mugidor, tiró cornadas en los capotes, se dejó pegar en varas, se dolió en banderillas y se defendió en la muleta, principalmente por el pitón izquierdo, con durísimos hachazos. El chaval, con agallas, recibió a portagayola y se marcó otra larga de rodillas en los tercios. De pie, lanceó algo embarullado para perder el capote en el último capotazo. Con la muleta anduvo con firmeza. En las afueras, a la voz, se trajo al reticente novillo por ambos pitones y le pudo. Tras un pase de pecho larguísimo, el animalejo se sentó. Mató con eficacia.

En el cuarto, Girón dibujó un ramillete de verónicas, con las tres iniciales muy limpias y asentadas. En varas se vivió una escena muy agria. En el primer encuentro, el novillo derribó y el picador, Antonio Marquéz, se estrelló junto a tablas, con la cabalgadura a punto de aplastarle. Se levantó el piquero y cumplió en un segundo puyazo, medido. A Girón le costó acoplarse con la diestra. Con el novillo a menos forzó en otras. Siempre bien rematadas, con excelentes pases de pecho. Por la izquierda, no tuvo opción. De hecho, se llevó un serio susto cuando sufrió un achuchón en un tornillazo. Ejecutó muy bien la suerte de matar en una estocada que precisó como remate un descabello.

David Galán tuvo la fortuna del mejor lote. Prevaleció su entrega y su alegría sobre el acierto y la profundidad. Su primero se dejó pegar en varas. Manejable por el derecho, no se entregó por el izquierdo. Sufrió de primeras una impresionante colada por el pitón izquierdo. Por el lado derecho, en las afueras, se cruzó y tras insistir en los cites a los que no acudía el novillo, tuvo que acortar distancias. Dio tres series entonadas, cortas y en las que descargó la suerte en muchos muletazos. Remató la faena con unas manoletinas bullangueras. Mató de estocada certera para dar una merecida vuelta al ruedo.

Al quinto, que tuvo un buen pitón derecho, Galán le bajó la mano en la primera serie. Hubo mando. Luego, la labor fue a menos. Por el izquierdo, el animal se quedaba cortísimo y no hubo lucimiento. Forzó demasiado la figura. Hubo guiños y alardes para la galería, como un desplante de rodillas arrojando la muleta y quedándose a cuerpo limpio, escena en la que recordó a su padre. De nuevo, similares virtudes y carencias, con una gran estocada. Su peón Álvaro Núñez prendió dos pares de banderillas que fueron ovacionados. El mejor, el segundo, cuadrando en la cara, con el que se arrancó la música.

Herrerita pasó las de Caín con el tercero. Desde el desarme en los lances de recibo hasta el mitin con los aceros, pasando por una mala colocación en la labor de muleta, en la que cambió reiteradamente de terrenos. Con el manso de carreta que cerró plaza, abrevió el trasteo para respiro del respetable.

Al término del festejo se hablaba de la alegría y la disposición de David Galán. El malagueño vislumbró el éxito, que le puso en bandeja un buen lote de El Serrano. Pero no remachó.


ABCFERNANDO CARRASCO.  Novillada de abono en La Maestranza: Entre la madurez de César Girón y los aspavientos de David Galán

Pudo haber triunfo grande por parte de David Galán. Pudo conseguir, al menos, una oreja en cada uno de sus novillos. Las pidió el público pero Juan Murillo, impertérrito, se negó en redondo a sacar el pañuelo. Hizo bien. Así de claro. Porque David Galán, bullidor como el que más, dispuso de una clarísima ocasión, en éste su debut en el coso del Baratillo, de haber obtenido un triunfo de clamor merced al buen lote de novillos de El Serrano que le cupieron en suerte. Pero en lugar de intentar encontrar las distancias y los terrenos de sus oponentes, se dedicó a los aspavientos, carreras y gestos de todo tipo para arrancar los aplausos. Tuvo voluntad a raudales pero, como escribimos, no supo sacar el provecho adecuado de sus novillos.

Dejó detalles ante su primero manejando el capote. Brindó al público la faena. Un novillo que, aunque protestón al principio, se desplazó con cierta franqueza. Pero Galán se empeñó en no adelantar la muleta, con lo que le costaba más trabajo al de El Serrano repetir. Las series diestras tuvieron como compañeras de viaje los aspavientos y gritos del torero, que siempre buscó el favor del público con gestos, miradas y desplantes. Junto a ellos, muletazos sueltos pero sin acabar de hilvanar. Recortó el novillo más por el izquierdo. Se tiró a matar y aunque la espada quedó algo baja, la muerte rápida y las carreras de Galán incitaron al público a pedir la oreja no otorgada.

Repitió el mismo esquema ante el quinto. Esta vez, empero, el astado era mucho más franco y claro. Pero había que sacarlo a los medios y darle distancia, mucha distancia. La pedía el de El Serrano con tanta fuerza como los gritos de Galán. Ni por esas. El malagueño se acomodó en la distancia corta y los muletazos se sucedieron demasidado rápidos y sin una conexión clara. Faena desaprovechada, ésa es la verdad, porque se atisbaba que el hijo del recordado Antonio José Galán podría haber triunfado de forma rotunda. En esta ocasión la espada quedó bien colocada. Espadazo contundente. Petición, vuelta plena de aspavientos y pitos al presidente. Luego, Murillo también escuchó ovación por no haber sacado el pañuelo.

Maduro

César Girón ha evolucionado bastante. Y aunque no obtuvo el triunfo deseado, sí dejó constancia de que está puesto y con un sitio que en cualquier momento le puede propiciar el triunfo. Se nota la mano del patriarca de los Espartaco.

Se fue a portagayola a recibir al que abrió plaza. Otra larga cambiada más para ver cómo se le colaba el astado en los lances iniciales. Muy berreón el de El Serrano, embistió a regañadientes, cabeceando y quedándose corto y sin recorrido. Aguantó muy bien César, que consiguió sacar algún que otro muletazo estimable. Pero no cabía más.

Los mejores lances llegaron cuando veroniqueó al cuarto, ganando terreno y llegando hasta la misma boca de riego. Derribó el novillo al picador -el costalazo que se dio el piquero fue de los que hacen época- antes de que Girón plantease una faena en la distancia corta. Quizá debió darle algo más de sitio. El caso es que el chaval le puso la muleta, tiró de su enemigo y consiguió series estimables. Faltó más ligazón. Anduvo firme y con serenidad. Por el pitón izquierdo la cosa no fue tan clara. La voltereta llegó y el animal desarrolló mayor peligro. Subió de tono de nuevo al manejar la pañosa con la diestra. Se ovacionó largamente al torero.

El debut del sevillano Antonio Gálvez «Herrerita» quedó, desgraciadamente, en una anécdota. Verde y sin sitio, naufragó ante su primero, al que no consiguió nunca arrancarle un muletazo en condiciones. Le perdonó el presidente el tercer aviso -hay que ver cómo suspiró Murillo cuando el astado se echó- y ante el sexto, desistió enseguida cuando el de El Serrano se rajó y aculó en tablas. Debut y despedida, que siempre se ha dicho.