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PLAZA MONUMENTAL DE MÉXICO
TEMPORADA GRANDE

Tarde del domingo, 9 de diciembre de 2001
Corrida de toros

FICHA TÉCNICA

Ganadería:  Toros de Fernando de la Mora, Vistahermosa y Rodrigo Aguirre.

Caballero: 

Diestros

Entrada: 10.000 espectadores de entrada.

Crónicas de la prensa: Pepe Mata, La Afición, Esto, Reforma, Novedades


Pepe Mata. La fiesta sacrílega

El pasado 3 de diciembre dejó de existir un gran maestro de las letras hispanoamericanas, un auténtico orgullo de México, Juan José Arreola. El maestro Arreola dejó de existir sólo físicamente, pues su esencia trascendió al universo, para continuar aportando grandeza, al espíritu del arte.

Justamente en eso pensábamos el pasado domingo 9 de diciembre en la Monumental Plaza de Toros México, cuando se producía en medio de la mediocridad absoluta, un intento de espectáculo taurino; un espectáculo donde los aficionados buscábamos afanosamente la esplendorosa presencia del auténtico toro íntegro. El toro de la encastada bravura, y lamentablemente… ¡nunca le encontramos!

Vimos desfilar seis animalitos para los actuantes de a pie… Juan Serrano Finito de Córdoba, Jerónimo y Fermín Espínola; sí… seis animalitos que procedieron de la ganadería de Rodrigo Aguirre, y al igual que los de Vistahermosa y Fernando de la Mora, que se escogieron para la actuación del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, al margen de su pequeñez, de su apariencia de utreros, sólo pudieron exhibir una asfixiante y descastada mansedumbre.

Se dijo que el joven Fermín Spínola había confirmado su alternativa de matador de toros, y sin embargo, con el pequeñín que le correspondió para tan importante acto taurino, dudamos que eso haya acontecido. Finito de Córdoba perdió toda proporción y permitió que su primero fuera acabado materialmente en el tercio de varas, y lo más reprobable radicó en el hecho de que hubiera aprobado que su picador insultara al respetable como si deambulara en un su casa. Jerónimo… simplemente, estuvo sin estar.

Y… Hermoso de Mendoza, sin Cagancho aunque lejanamente correcto en todos los procedimientos, sin la presencia de la incontenible verdad del toro bravo, todo desmerece y se convierte en un acto sacrílego.

Sí eso es lo que se hace en México, una fiesta sacrílega, y es cuando esas maravillosas palabras del egregio maestro Juan José Arreola cobran una fuerza avasalladora:

"Soy católico y aficionado a los toros. Hace cincuenta años que no oigo misa ni voy a una corrida, pero sigo siendo hasta el fondo de mi alma católico y torero, y durante una etapa importante de mi vida, la cruz del estoque fue la cruz de mi parroquia. ¿Por qué no voy a misa ni a los toros? Se los voy a decir: porque han perdido sacralidad. Porque todos nosotros, ustedes y yo, delegamos, muy a la torera, la tarea de jugarnos la vida frente al toro de la Verdad. Por eso nos recogemos tanto en la oración de gracias, por eso aplaudimos tanto, sumándonos a la ovación general, la muerte del toro maligno que todos llevamos dentro…"

Y, reitera el maestro Arreola:

"Creo en lo que vive, no en lo que sobrevive. Creo en los sacerdotes como creí en los toreros valientes. Y en materia de toros y de religión, nadie puede valer más de lo que vale ante el toro de la Verdad, ya sea ante el altar o a la mitad del ruedo, ya que el sacerdote y el matador, se juegan la vida por nosotros. La vida que nos toca en suerte puede ser noble o pastueña o resentida y derrotera… ".

Con la anterior reflexión el maestro Arreola nos regala la perfecta definición de la fiesta taurina que se produce en México… una fiesta que no vive porque sus manipuladores se han dedicado a dejarla sobrevivir. Porque lo que vive es lo que está lleno de grandeza; mientras que lo que sobrevive, apenas y de miserias conoce.

Lamentablemente, cada ocho días, festejo a festejo tenemos que conocer ese tipo de miserías, y nuestras esperanzas fincadas en los toreros de ultramar, que han vivido desde sus inicios en esa maravillosa España la grandilocuencia del profesionalismo en el ejercicio de su tauromaquia, aquí sólo vienen a sobrevivir en el redondel de la miseria taurina.

¡Cuánto no deseamos!… que en lugar de que los apoderados de todas esa figuras del toreo hispano, así como toda esa inútil cauda de veedores de ganado, en lugar de escoger la reprobable comodidad del pequeño animalito bobo, exigieran la grandeza del auténtico toro bravo. No sólo ayudarían a la tauromaquia mexicana a recobrar el esplendor perdido, sino que ahí mismo se consolidarían como verdaderos seres humanos.

Pero tal parece que en México, y quizá hasta en Sudamérica, tendremos que seguir padeciendo esa inenarrable corrupción que no permite que nuestra fiesta taurina viva, sino que apenas la deje sobrevivir en sus miserias, y eso… eso, es una pena.


La Afición. ADIEL BODIO. Hermoso de Mendoza y Spínola, a oreja 

Nuevamente por culpa de los toros, el séptimo festejo de la temporada en la plaza México se fue a menos y los aficionados que llenaron la parte numerada y poblaron en una tercera parte y un poco más la parte de zona general, disfrutaron sólo de hecho en un toro de la lidia a pie y los dos para el toreo a caballo, en el de la ceremonia de la confirmación de la alternativa de Fermín Spínola y en cada uno de los que tocaron a Pablo hermoso de Mendoza, de diferentes ganaderías, el primero de Vistehermosa que dio buen juego y el segundo de Fernando de la Mora, que fue de menos a más terminando sin fuerza.

Los de Rodrigo Aguirre, con excepción del primero y un poco con el segundo de “Finito de Córdoba”, que fueron toreables, los demás fueron lo de menos, ya que el segundo fue complicado, el cuarto con malas ideas y viniendo a menos, el séptimo malo, quedándose corto y octavo, enjuto de los cuartos traseros, deslucido y soso.

Pablo Hermoso de Mendoza, originario de Estella, Navarra, España, vistiendo a la usanza campero andaluza, de casaquilla gris en dos tonos, calzona en gris oscuro y zahónas de cuero café, sigue siendo el rey. Sí, el rey del toreo a caballo, porque Pablo no rejonea, entiéndase bien, torea a caballo, con enorme conocimiento de los terrenos del ruedo y las distancias que tiene el toro, salga éste como salga, maximizando su toreo contiene en cada uno de sus caballos toreros, casi mágicos, y sobre todo muy toreros, que encabeza uno de los muchos hijos del gran semental “Nilo”, como “Cagancho”, el que por estar lesionado de una pata no pudo ser utilizado por Hermoso de Mendoza en su segunda aparición en el ruedo de Insurgentes, pero que dio pie, para que viéramos a otras cabalgaduras, con atributos propios, que con el tiempo tendrán en sus preferencias un mejor lugar.

Ayer Pablo, hizo el paseíllo sobre “Albaicin” y recibió a bordo de “Tabasco” un alazán de raza árabe, soberbio, con el que colocó dos rejones de castigo, con poco apoyo en la tira, pero eso sí, saliendo de cada suerte con brío airoso, siguió con otro estupendo caballo torero para dejar banderillas a una mano, un lusitano tordillo en fase blanca “Fusilero”, que luce espléndidamente ante la brida mandona de Hermoso de Mendoza y vino la actuación del maravilloso “Danubio” también tordillo en fase blanca, que tiene valor, cuajando giros sobre la carrera, para dar el encuentro a los pitones, llevando al toro a la mínima distancia, lo que produjo la emoción en los tendidos y tras dejar los rejones, las banderillas a una mano y torear con la grupa de sus tres caballos, sacó a “Mariachi”, un caballo de raza azteca de pelaje bayo, para dejar tres banderillas cortas y el estoque de muerte y recibir fuertes ovaciones y una oreja ganada a ley.

En su segundo, que quiso saltar al callejón por el burladero de matadores y que fue de menos a más, lo que aprovechó con un caballo como “Labrit” tordillo rodado de raza luso-arabe, que es un portento de buena rienda para dejar los rejones de castigo, siguió con banderillas a una mano con “Albaicin”, a un toro que se iba apagando, compartiendo con “Chicuelo” y después con el increíble “Danubio” que le gusta dar el encuentro, dejó arriba dos garapullos cortos y utilizó el rejón de muerte para despenar con tres pinchazos y estocada. Saludó en el tercio.

Fermín Spínola, de blanco y oro, se vio muy tranquilo y torero en toda la tarde. En el toro de la ceremonia, el joven diestro, con el capote nos enseñó su calidad al torear a la verónica con aseo, adornó la parte alta del astado con tres pares de banderillas y con la muleta, luego del abrazo de su padrillo, empezó con suavidad sintiendo los cuatro lados del animal.

Y empezó la orquestación de una pequeña sinfonía de torerismo por el pitón derecho de “Travieso” número 20 con 490 kilos. Y por ese lado fue cuajando series de muletazos largos llevando muy toreado al animal. Siguió por el lado izquierdo, se adornó con un bello molinete invertido, cambios de mano y se jugó la vida en estrujantes joselillinas que le aplaudieron mucho, Terminó de estocada caída y algo delantera, para cortar una importante oreja, a pesar del viento.

En su segundo, un toro, pero menor, todo lo hizo con mucho mérito, para ser aplaudido, escuchando un aviso.

“Finito de Córdoba”, originario de Sabadell, Barcelona, España, de tabaco y oro, que tuvo en su primer toro un gran problema por lo peligroso que fue y no se dejó, pechó además con las faltas al reglamento que cometió su picador Juan M. González Cruz, que hizo en el ruedo lo que le vino en gana, faltándole al respeto, a su matador, a la plaza México, al reglamento y sobre todo al público. Las autoridades lo sacaron del ruedo, ya no lo dejaron actuar y fue citado mañana a la delegación Benito Juárez para que se le haga saber de la multa a la que se ha hecho acreedor. “Finito” escuchó un aviso.

En su segundo, que pudo habérsele toreado algo, le tomó asco “Finito de Córdoba” y pronto se deshizo de él.

“Jerónimo”, de pizarra y oro, tuvo toros a contra estilo, peligrosos, probones, complicados, sosos, no le salieron los astados a modo y sólo nos dio probaditas de su arte aromático. En cada uno le sonaron un aviso.

Hoy se oficializará el cartel para la octava corrida, en la que se presume anunciarán a Eloy Cavazos, la presentación en el serial de Jorge Gutiérrez y Eulalio López “El Zotoluco”, más un rejoneador, con toros de don Julio Delgado.


Esto. HORACIO SOTO CASTRO. Spínola, una revelación

A pesar de que Pablo Hermoso de Mendoza sólo cortó una oreja y saludó en el tercio en el otro, es un rejoneador non y brindó su bello espectáculo a pesar de que no estuvo presente su caballo estrella "Cagancho", pero a cambio presentó a Fusilero que tuvo una destacada actuación, bien apoyado por su caballería pesada con Chicuelo, Labrit, Danubio, Albaicín, Mariachi, Tabasco que extasiaron a los concurrentes, que muchos de ellos abandonaron el coso luego de que doblara su segundo toro, cosa que es una falta de respeto para los otros matadores, pero su deseo era ver al caballero navarro. Lo de Pablo, aunque no fue una victoria resonante, no deja de triunfar, lo cual dejó satisfechos a sus muchos seguidores.

Pero quien causó una más que grata impresión fue Fermín Spínola al cortar una oreja en el de la confirmación, dejando ver seguridad y adelantos a pesar de que solamente ha toreado unos 18 festejos desde su doctorado en agosto del año pasado. Fermín estaba un tanto arrumbado, pero es de los jóvenes matadores a los que no hay que perder de vista, hay que impulsarlos y apoyarlos, pues tiene calidad y no se amilana.

Jerónimo no tuvo elementos para realizar su toreo, pero se anotó algunos buenos momentos.

Y dejamos en cuarto lugar a Juan Serrano "Finito de Córdoba", quien no refrendó su triunfo de hace 15 días y en cambio salió muy mal parado de la plaza con el repudio del público, toda la tarde, pues pudo hacer más en su segundo, pero no se le vio mayor disposición.

Quien armó la gran bronca fue su picador José María González Cruz, que en franco desacato a la autoridad picó con saña al primero de "Finito" con todas las agravantes desde taparle la salida descaradamente, rebasar los círculos concéntricos y llevarse al toro casi hasta los medios a pesar de que le llamaron la atención, así como no atender al cambio de tercio e invadir la zona hacia chiqueros. El varilarguero español está citado para hoy en la mañana en el departamento jurídico de la Delegación Benito Juárez, para ser sancionado. Por lo pronto le hicieron una amonestación pública y puede ser multado con 50 salarios mínimos y hasta suspensión en la plaza México. Por lo pronto, ya no lo dejaron salir para el segundo astado.

ENCIERRO

La plaza México registró tres cuartos de entrada para esta séptima corrida de la temporada en que se jugó un encierro de Rodrigo Aguirre, que dejó mucho qué desear, pues además de que tuvieron poca fuerza dieron muestra de que aún no está definida la ganadería. El primero y el que cerró plaza tuvieron poca plaza y hubo algunos pitos, los demás cumplieron bien y todos acudieron a los caballos. Para la lidia de rejones, el primero de Vistahermosa tuvo buen son y pronto para los caballos y el otro de Fernando de la Mora fue tardo y el caballista fue el que se llevó las palmas.

SPINOLA

Fermín Spínola, con el de la alternativa (20, Travieso, con 490 kilos) dio la impresión que está muy placeado por la seguridad con que se desempeñó. El astado con poca fuerza, pero claro, lo trató con pinzas y le fue construyendo la faena con pases de calidad, con temple y arte, pases de trinchera, los de pecho largos luego de los naturales de muchos quilates, intercalando molinetes, la vitolina, el desdén. Fue una bonita faena del gusto de los aficionados que lo premiaron con una oreja luego de que dejó una estocada apenas desprendida, pero que la dio con todas las ganas del mundo. Su segundo fue deslucido, descastado, y poco le pudo hacer. Estuvo mal a la hora de matar y escuchó un aviso. En los dos cubrió el segundo tercio aceptablemente. Y con el capote se lució en chicuelinas.

PABLO

Pablo Hermoso de Mendoza volvió a dar una cátedra de lo que es torear sobre los caballos, templando y mandando, clavando certeramente rejones, banderillas largas y las cortas una tras otra matemáticamente, sobre los lomos de Tabasco, Fusilero, con quien toreó de costado admirablemente. Con Danubio toreó por la cara y, clavando al estribo, hasta el teléfono le hizo. Mató de un rejonazo, pero tardó en doblar Mayito para una oreja. En el otro, Pablo hizo todo, pues el toro fue un poco tardo y entusiasmó enormemente con Chicuelo y sus famosos giros en la cara del astado. Señaló tres pinchazos, y un rejonazo. Siendo fuertemente ovacionado en el centro y, luego en el tercio, cerrada ovación.

JERONIMO

A Jerónimo le tocó lo malo del encierro, pero el capitalino estuvo muy torero, no se desdibujó ante un toro incierto. Mal, a la hora de matar y escuchó un aviso. En el otro, con poca fuerza, tampoco pudo hacer nada relevante aunque sí muletazos de mérito. Nuevamente escuchó un aviso y pitos al toro.

"FINITO"

A "Finito de Córdoba" le gritaron olés de chunca y no le tomaron en cuenta nada de lo que hizo, o más bien no lo dejaron hacer. Mal, matando y escuchó dos avisos, y se podría decir que le perdonaron el tercero. En el otro, algunos buenos muletazos, pero sin redondear. Dejó tres cuartos para retirarse en silencio.


Reforma. GUILLERMO LEAL. Triunfan Hermoso y Spínola en la México

Por segundo domingo consecutivo el encierro dio al traste con la corrida en la que el español "Finito de Córdoba", con una actuación sin verguenza permitió que su picador masacrara a su primero en el centro del ruedo y por su parte Jerónimo pasó de puntillas.

Pese a que en la temporada han salido toros buenos, en general el balance no ha sido favorable para los criadores de lidia. El joven ganadero Rodrigo Aguirre envió a la plaza cinco astados bien presentados, uno de menos trapío que fue el primero, todos bravos a los caballos, pero agarrados al piso, inciertos, deslucidos y con los que batallaron los toreros, sobre todo Jerónimo a quien le correspondió el peor lote y solamente las ganas de agradar quedaron de manifiesto, escuchando un aviso en cada uno de parte del juez y palmas del público.

Pablo Hermoso de Mendoza logró que los cerca de 35 mil espectadores que al conjuro de su nombre se metieron a la monumental, salieran satisfechos con su actuación y es que el caballista pese a utilizar los mismos recursos con sus caballos, es decir, cabalgando de costado, girando en la cara de los toros, entregando el pecho de los caballos a la hora de los quiebres, logra hacer algo diferente cada tarde y eso es lo que el público reconoce.

Con su primero, un toro de Vistahermosa, con clase, cabalgó con temple, fue certero con las banderillas y con el rejón de muerte, por lo que el público pidió una oreja y le fue concedida. El toro de Fernando de la Mora, segundo para Hermoso hizo cosas de manso. Pablo anduvo voluntarioso y nada más. De todas formas lo sacaron al tercio y una vez que lo hicieron, gran parte del público abandonó la plaza.

Gratísimo sabor de boca dejó Fermín Spínola quien confirmó su alternativa y ganó una oreja cortada a ley por su actitud con el de la ceremonia, un astado no fácil y al que se cansó de pasárselo cerca, sin inmutarse, emocionando a los tendidos. Muy aparte de la faena, la actitud mostrada por Spínola, con ganas de aprovechar la oportunidad es lo que le valió.

Con su segundo, ya con el público cansado y con un astado que se defendía, poco pudo hacer. A sus dos les ejecutó sendas estocadas.

El español Juan Serrano "Finito de Córdoba" devolvió las orejas cortadas hace 15 días, debido a su falta de profesionalismo, al permitir que a su primero al que ni ver quiso, el picador hispano José María González lo masacrara en el centro del ruedo. Y si él no lo mandó tampoco hizo nada por impedirlo. La bronca no se hizo esperar y culminó con un abucheo que se escuchó hasta Córdoba, España, cuando el español que nunca paró los pies mató al toro, previo dos avisos.

En su segundo trató de paliar su actuación ejecutando bellas verónicas y algunos cambiados de mano, que no fueron suficientes para que un público que se sintió engañado por el espada, se olvide.


Novedades. ENRIQUE GUARNER. Pablo Hermoso con el toro bueno o malo es asombroso

Puede afirmarse que la estructura cultural de la Nueva España que hoy se llama República Mexicana, alcanza sus características definitivas en el siglo XVII. Dos autores expresan el pensamiento en el campo literario y en el filosófico. Ellos son Juan Ruiz de Alarcón y Sor Juana Inés de la Cruz. A través de "La verdad sospechosa" el primero preside y vigila la conducta moral de los personajes. El tema de los toros es tratado por Alarcón en la tragedia "Todo es ventura" donde se relata un espectáculo de alanceamiento en la Plaza Mayor. Por otra parte Sor Juana Inés de la Cruz lleva adentro el brillante pensamiento de la época y hasta escribe un primoroso soneto taurino al que intitula "Habiendo muerto un toro, el caballo, a un caballero toreador".

Estoy seguro que si la llamada "décima musa" hubiera visto a don Pablo Hermoso de Mendoza manteniendo los cánones clásicos y practicando quiebros, carreras de costado llevando al burel a centímetros de los jamelgos, o sus piruetas en la cara del toro, hubiera dedicado a este excepcional rejoneador sus mejores sonetos. Lo realizado la tarde de ayer por este caballista sobrepasa a sus anteriores actuaciones, porque tanto con el buenísimo toro de Vistahermosa como con el tardo y burriciego de Fernando de la Mora se mantuvo en la posición del primer rejoneador del mundo.

Con respecto al resto de la corrida diré que entra en el terreno de lo vergonzoso, habiéndose lidiado cuando menos tres novillos, dos de los cuales incluso correspondieron a un torero Fermín Spinola que venía a confirmar la alternativa y por lo tanto no debe de aceptar haber adquirido el grado de doctor, al enfrentarse a utreros. "Finito de Córdoba" decepcionó en su primero, pero ejecutó los únicos muletazos valuables de la tarde en el quinto. Jerónimo se mantuvo bien dentro de una tarde que no ofrecía posibilidad alguna de lucimiento.

Juicio crítico

Ante un absoluto lleno en numerados y entrada aceptable en generales hicieron el paseo de cuadrillas Pablo Hermoso de Mendoza con traje corto gris, montando a "Batista". Detrás de él aparecen Juan Serrano "Finito de Córdoba" y Jerónimo con dos tonos distintos de tabaco oscuro y Fermín Spinola en blanco. Los tres ternos van bordados en oro y se aplaude a los toreros.

El ganado

Se lidió una vergonzosa corrida que procedía de Rodrigo Aguirre cuya ubicación es en Epitacio Huerta en Michoacán. Sólo tres de los bovinos podían arañar la edad reglamentaria y los otros, sin duda alguna, eran novillos a los que se atribuyeron edades ficticias de más de cuatro años (¿). Tres fueron pitados por su falta de trapío desde su salida y nunca debieron de haber sido aceptados por un juez serio en una plaza de trancas. La mayoría fueron cárdenos y con poco desarrollados pitones, así como cabezas y morrillos.

En cuanto a su juego resultaron faltos de bravura ante los picadores y al llegar a la muleta solían embestir a arreones, tirando cornadas a diestra y siniestra. Incluso el segundo tuvo que ser perseguido por el picador Cortés Cruz en forma ilegal, porque simplemente no recargaba ante el caballo. La multa, independientemente de justificada, no tenía lugar puesto que ese bovino debía haber sido devuelto al corral por manso.

En cambio la ganadería de Vistahermosa que pertenece a don Jorge Barbachano se cubrió de gloria con el magnífico tercero llamado "Mayito" un castaño oscuro que dio un baño en cuanto a trapío a los de Rodrigo Aguirre. También el segundo toro para rejoneo de Fernando de la Mora, tenía presencia, pero era burriciego. Debo señalar aquí que Hermoso de Mendoza debe ser felicitado porque exige verdaderos toros en todas sus actuaciones.

Pablo Hermoso de Mendoza

Volvió a triunfar en grande desde su primero, el castaño "Mayito" con 483 por peso al que recibió montando al alazán "Albaicin" y después del primer rejón un poco trasero, ya puso uno en todo lo alto de poder a poder. De inmediato salió sobre el tordo "Chicuelo" que clavó las banderillas al quiebro en forma maravillosa y después de dejarlas en el morrillo realizó dos piruetas fenomenales para de inmediato torear de costado o de través, como le llaman los portugueses. Hermoso de Mendoza sacó a otro tordo "Danubio" que cuenta con una cola blanca y sedosa que constituye una verdadera muleta. Sobre el mismo se pusieron las cortas. Finalizó sobre el bayo "Mariachi" con el que colocó las banderillas finales y realizó el teléfono, para matar con rejón de muerte ligeramente trasero y desprendido, pero la obra ya estaba realizada y se le premió con una merecidísima oreja.

Todavía tuvo mas méritos lo realizado por Pablo ante el quedado "Bandolero" de Fernando de la Mora, porque este animal burriciego casi no embestía. En este caso el triunfo grande lo realizó con "Chicuelo" y sus fantásticas piruetas, incluyendo una indescriptible banderilla al quiebro en los mismos medios. Aquí Hermoso no logró matar a la primera, pero la ovación volvió a resultar unánime.

Juan Serrano "Finito de Córdoba"

No tuvo una buena tarde puesto que en ningún momento se confió en su primero de nombre "Coloso" con 504 kilos que tiraba derrotes por todos lados y tenía mucho sentido. "Finito" le dudó en todo momento matándolo muy mal de pinchazo saliéndose de la suerte y hasta cinco descabellos escuchando avisos y desarrollando fuerte bronca contra él y su picador.

Algo se repuso en el quinto "Preferido" con 507 por peso, donde instrumentó cinco bonitas verónicas avanzando hacia los medios. Asimismo empezó bien con la muleta en los redondos sobre la derecha y el malabarismo de cambiar la franela de mano. Mató de entera en lo alto y escuchó tímidos aplausos.

Jerónimo

Ante los pésimos enemigos a los que se enfrentó "De Paula" con 481 kilos y "Lunero" con 518, apenas si pudo lucirse en una que otra verónica y muletazos de cierto mérito, pero en general, aunque se vio que sabe moverse por el ruedo, lo que hizo quedó prácticamente inédito. A su primero lo mató de entera y dos descabellos y al otro de tres pinchazos y una en lo alto.

Fermín Spinola

Desafortunadamente se enfrentó a dos animales muy chicos y donde lógicamente lo que realizó tanto con el capote, banderillas o muleta careció de importancia, y aunque se le premiara con una orejita de estímulo en el de la confirmación de alternativa, lo cierto es que sólo me gustó un bonito forzado de pecho y algún que otro redondo. Incluso su estocada ante este utrero llamado "Travieso" con 490 kilos fue caída, por lo que el trofeo salía sobrado. Del que cerró plaza diré simplemente que se llamaba "Poco Cariño" y que llevaba por peso 483 y en éste hasta recibió aviso

 

 

 

 

 
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