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Festejo
PLAZA DE TOROS DE LA MALAGUETA
MÁLAGA
Tarde del domingo, 11 de agosto de 2002
Crónicas de la prensa
FICHA TÉCNICA
Ganadería: Toros de Jodar
y Ruchena, desiguales de presentación.
Caballeros:
Entrada: Casi lleno
Crónicas de la prensa:
Diario Sur, El
País.
Diario
Sur. Pacurrón. Oreja
para Domecq, Hermoso de Mendoza y Sergio Galán
No cabe la menor duda de que el rejoneo vive su ‘edad de oro’ y
el casi lleno que registro ayer La Malagueta vino a confirmar esta opinión.
No cabe duda, tampoco, de que se trata de un público triunfalista, que
acude dispuesto a divertirse y, en el caso de Hermoso de Mendoza,
predispuesto a considerar como excepcional todo lo que hace, aunque
ayer, en su primero, estuvo sólo discreto.
Pero empecemos, como debe ser, por el principio y digamos que los
toros de Jódar y Ruchena tuvieron una presentación tan desigual, que
hubo diferencias de más de cien kilos. Luego salieron todos distraídos,
sin hacer el menor caso de los caballos, quizá porque en la finca donde
pastan estén acostumbrados a ellos y no reaccionaron hasta que les
clavaron los primeros rejones. El sexto no fue distraído, sino manso de
solemnidad.
Luis Domecq estuvo discreto con los rejones de castigo, pero fue a más
con las banderillas, después de conseguir que el toro renunciara a su
tendencia a tablas. Como una de las cosas que demuestra el auge del
rejoneo es que se conozcan los nombres de los caballos, que en realidad
son protagonistas del espectáculo, como están empeñados en conseguir
algunos presidentes de corridas de toros, ignorados durante muchísimos
años, habrá que reseñar que en el transcurso de su labor utilizó a
‘Marqués’ y a ‘Lince’. El toro pesaba, según la tablilla, nada
menos que 633 kilos, pero desde hace ya bastante tiempo la presencia de
los toros no se corresponde con el peso que se refleja.
Buena técnica
En el cuarto, en los que sacó a ‘Peregrino’ y de nuevo a
‘Lince’, estuvo bastante mejor, sobre todo en un par a dos manos,
aunque al segundo intentó, y en banderillas cortas. Luis Domecq no
tiene la espectacularidad de sus compañeros, pero su toreo a caballo
está lleno de buena técnica.
Después del brutal atentado que sufrieron sus caballos el año
pasado, Luis Domecq tiene caballos nuevos y eso puede justificar el
excesivo uso de las espuelas, que dejan sangrando los ijares de sus
cabalgaduras.
Pablo Hermoso de Mendoza no estuvo excesivamente afortunado en su
primero, porque siempre clavó a la cola, aunque sus salidas de los
embroques fueron muy jaleadas. Además, mató de mala manera. En este
primer toro sacó a ‘Labrit’, ‘Danubio’ y ‘Mariachi’. En el
quinto, en cambio, sí vimos al auténtico Hermoso de Mendoza, quizá
porque el rejoneador recordara que en Málaga nunca había hecho grandes
demostraciones. Utilizó cuatro caballos, pues trajo una cuadra de once
equinos, y cumplió con ‘Ébano’ en el primer tercio; se lució en
las piruetas de salida con ‘Chicuelo’ y cumplió su excelente labor
con ‘Danubio’ y ‘Mariachi’. Acertado en los embroques y
espectacular en las salidas, el público se disgustó por no otorgarle
la segunda oreja.
Y Sergio Galán estuvo impreciso en su primer toro, en el que utilizó
a ‘Duende’, ‘Petroy Héroe’, y nada pudo hacer en el manso sexto
con ‘Arabesc’ o ‘Montoliú’, ‘Pecos’ y ‘Caprichoso’.
El
País. Juan Ortega.
Caballos
a medio gas
La corrida comenzó con un homenaje a Francisco Mancebo, rejoneador
menos que mediano que ofició en los años sesenta. Prodigios del
localismo, puesto que más bien éramos acreedores a medalla los
aficionados que lo sufrimos tantas tardes y más.
La labor de Luis Domecq resultó bastante espesa, ya que el toro que
abrió plaza era un tanto manso y bastante soso. Clavó siempre a la
grupa, tanto rejones como banderillas, si bien el toro se fue
manteniendo en el centro del ruedo progresivamente. De todas maneras, el
rejoneador fue por su lado y el toro por ninguno; mató a la segunda.
Estuvo más entonado en el cuarto, ya que la bravura del animal le
permitió un mayor margen de lucimiento, que sólo aprovechó en parte.
Se recreó mucho en la preparación de las suertes, como es normal sin
toro y puso dos banderillas seguidas de un par a dos manos para el que
necesitó dos intentos. Al poner las banderillas cortas, fue alcanzada
la cabalgadura, volviendo a pasar un cierto peligro a la hora de matar
pues, tras clavar un rejón defectuoso, estuvo a punto de salir
catapultado por las orejas del caballo, al no encontrar apoyo.
Pablo Hermoso es distinto: ante el parado segundo, no tuvo una
actuación regular. Falló al quebrar las dos primeras veces, pasando en
falso, clavó un rejón delantero y un magnífico segundo, dando siempre
los pechos de la cabalgadura. En banderillas hubo de superar una serie
de reacciones extrañas del toro que, cuando se veía en ventaja,
arreaba con malas intenciones. La labor torera fue de consideración,
aunque sus resultados no acompañaron siempre, pasando, desde clavar al
aire, hasta lograr una mejora cercana a lo perfecto. Le costó poner las
cortas, con el toro en chiqueros y más discretamente.
En el quinto pudieron las piruetas en la cara tras las banderillas.
Puso las dos rosas, hizo el teléfono y siempre se entregó hasta matar
de manera efectiva.
El tercero fue el más bravo y Sergio Galán estuvo por debajo de lo
exigible: no se atrevió a aguantar en los primeros envites, faltándole
pericia para medir la embestida. Puso tres rejones y cuatro banderillas,
con varias pasadas en falto. Al final se entableró de mala manera para
matar al segundo intento. El sexto fue un manso ante el que acreditó
que todavía le falta mucho para llegar.
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